Desarrollo
Organizacional y la “Inteligencia”
(Abstract
de media jornada de “La inteligencia en el Desarrollo Organizacional”;
Buenos Aires – 2003, a cargo de Eric Gaynor Butterfield)
Introducción: La Organización
(lo que tiene el empresario en su mente respecto de lo que
lo rodea)
No existe una sola persona que haya alcanzado el éxito
por sí sola. El hombre es hoy día, un hombre organizacional.
Unos
años atrás hemos definido a la organización (ver también
www.gestiopolis.com) como “Un organismo
vivo que se comporta, crece y se sostiene en el tiempo
como resultado de la visión de sus líderes, la capacidad
de gerenciamiento de sus ejecutivos, y el grado de cumplimiento
y adhesión del resto de los participantes organizacionales
a las tácticas gerenciales que están en línea con la filosofía
de dirección del Líder. Este organismo vivo opera dentro
de un contexto y permanece vivo dentro del mismo en la medida
que desarrolle competencias nuevas que le permitan superar
a otros de su propia especie ya que todos ellos no pueden
co-existir simultáneamente en un momento dado ni tampoco
durante todo el transcurso del tiempo” (Eric Gaynor Butterfield:
Michigan State University – 1975). Por lo tanto, podemos
decir tentativamente, que la Inteligencia Organizacional
se orienta a ser un mecanismo que permita cumplimentar con
dichos aspectos.
Ahora
bien ¿en qué medida algunas organizaciones lo hacen y otras
no lo logran? Esta es la pregunta que la inmensa mayoría
de empresarios está interesado en tener una respuesta. Y
no resulta fácil dar respuesta a ello, pero hemos de comenzar
un proceso donde, - en el tránsito del mismo – hemos de
tratar de aproximarnos respecto de las opciones más efectivas
que están a nuestra disposición.
El
tema de organizaciones ha pasado a ser de singular importancia
por distintos motivos, y especialmente por el hecho de que
no existe persona en este planeta que no se vincule tanto
directa o indirectamente, con alguna institución. Esto es
cierto para los empleados en su calidad de miembros organizacionales,
para los proveedores y para los Clientes. Para aquellos
interesados en ser exitosos es aún más importante; no existe
un solo empresario que haya alcanzado el éxito sin la participación
– y también muchas veces el dinero – de otros. Incluso aquellas
personas que usualmente son identificadas y definidas como
“independientes” como es el caso de los accionistas y aquellos
que viven de rentas, deben interactuar con otras organizaciones
para sostener y hacer crecer su posicionamiento (ni que
hablar entonces del 99 % restante de la población del planeta
que ni siquiera cuenta con recursos ociosos que puedan llegar
a generar ingresos por sí solos).
Nuestros
más expertos investigadores y académicos sociales (paleontólogos,
antropólogos, sociólogos, etnólogos, psicólogos, psicólogos
industriales y psicólogos sociales entre otros) saben a
ciencia cierta mucho sobre las distintas especies terrestres,
en particular las especies animales. Sin embargo es muchísimo
lo que NO sabemos sobre Comportamiento Humano lo que nos
dificulta establecer relaciones de causalidad que permitan
explicar el comportamiento humano. Por otra parte, y en
algunas pocas palabras, esto significa que lo que usualmente
es conocido como ciencia quizás no lo sea, ya que toda ciencia
tiene que tener además de capacidad explicativa la “potencialidad
predictiva”.
Afortunadamente
esta falta de saber universal en relación a las consecuencias
que resultan de la interacción del Individuo y la Organización
es acompañada por un trabajo de más de 30 años y sustentada
en más de 40 teorías y marcos conceptuales de académicos
e investigadores que han encontrado evidencia empírica y
que además, en muchos casos, han sido replicados por otros
estudiosos de las ciencias del comportamiento. The Organization
Development Institute International está en condiciones
de poner a disposición del mundo organizacional / empresarial
y a sus respectivos practitioners y cuerpo profesional,
un material integral y comprensivo de más de 40 gurúes,
consultores, académicos e investigadores para ayudar a
Empresarios, Directivos, Ejecutivos y Profesionales de empresa
en tener una continuada, sostenida y creciente existencia
laboral.
A
estas alturas podemos ya manifestar que estamos interesados
en la “Inteligencia Organizacional” puesto que es un factor
a tener en cuenta por su importante peso decisivo en relación
con la Inteligencia Exitosa o el Éxito a alcanzar. Podemos
tentativamente sugerir que aquellos emprendedores y empresarios
que no llegan a alcanzar el éxito, posiblemente son aquellas
que no han manejado eficazmente la interacción Individuo
– Organización, y posiblemente debido a ello, y después
de una etapa de “aislamiento” y autismo empresarial se encaminan
efectivamente hacia una relación terminal de no-interacción
que termina vulnerando su organización.
Inteligencia
Organizacional / Empresarial tiene que ver con el cuerpo
de conocimientos y prácticas relacionadas con “como organizarse
mejor” y se tienen en cuenta aspectos y variables tales
como estrategia, estructura, funcionamiento, roles, liderazgo,
motivación, trabajo en equipo, visión y misión, y performance
tanto de la organización como así también de los participantes,
y de estos con los grupos. Y lo que por millones de años
resultó ser el estudio de la “Inteligencia Individual” y
su impacto sobre la supervivencia de los individuos, en
el siglo XX pasado se hizo necesario aprender sobre los
procesos de creación, sostenimiento, supervivencia e incluso
fin de las organizaciones.
Existe
un cierto camino por recorrer y tanto los trabajos de campo
como las observaciones muestran que unas primeras inteligencias
tienen que ver con lo cognitivo, lo emocional y lo creativo.
Como parte de una dimensión distinta y como resultado de
la creciente y más frecuente interacción de otros, por sobre
estas tres inteligencias se incorporan las inteligencias
vinculadas con lo pragmático, lo comercial y lo financiero
(que para muchos representa la finalidad última). Bajo nuestro
esquema de “Inteligencia Exitosa” (ver www.Gestiópolis.com) la máxima potencialidad
se relaciona con la Inteligencia Organizacional, pues solamente
a través del crecimiento “sin límite” de la institución
se logra maximizar el éxito.
Son
muchas las personas que alcanzan el Éxito en la vida sin
haber estudiado y aprendido respecto de cómo conseguirlo,
lo que muestra que existen personas excepcionales que por
encima del talento natural agregan su cuota de genialidad.
Y esto está presente en todas las disciplinas, ciencias,
y artes (ver Abstract de Taller “Inteligencias aplicadas
al Éxito” desarrollado por Eric Gaynor Butterfield en Junio
de 2002 bajo el auspicio de The Organization Development
Institute International, Latinamerica – www.theodinstitute.org).
Es probable que algunas de estas personas lleguen a percibir
este material como que les es de “utilidad limitada”. De
todas maneras cabe advertir a estas personas excepcionales
que el haber alcanzado el Éxito sin saber los motivos, es
decir el “porqué” lo han alcanzado, puede resultarles fatal.
Hemos encontrado evidencia de ello en numerosas personas
exitosas en su calidad de emprendedores y empresarios, que
del día a la noche se han encontrado como fracasadas.
Siempre
han existido caminos e incluso algunos atajos que facilitan
la llegada al Éxito haciendo uso de la “Inteligencia Organizacional”.
Una persona notable en este sentido ha sido Alfred Sloan
en su calidad de Presidente de General Motors Corporation
por unos 35 años y que ha llevado a la empresa a la cúspide
superando a Ford Motor Company. Recién ahora – en el año
2005 y por primera vez y sin la existencia de Alfred Sloan
– General Motors Corporation ha perdido su liderazgo; Toyota
se ha posicionado actualmente como número 1 en ventas de
automotores a nivel mundial.
Novedad, Diversidad y Trasnsitoriedad
Uno
de los hechos que más ha impactado sobre el ser humano durante
éstos últimos 15 0 20 años tiene que ver con la naturaleza
de los cambios que se han presentado. Quizás una buena manera
de sintetizar estos cambios notables consista en tener en
cuenta lo que claramente sintetiza Alvin Toffler (“El Shock
del Futuro” – 1970). Toffler destaca que existen tres aspectos
característicos que distinguen los últimos tiempos. En primer
término nos encontramos cada vez más con más cosas nuevas,
como por ejemplo más productos y servicios nuevos. El ritmo
de introducción de estos nuevos productos y servicios es
abrumador y a veces nos llama la atención la enorme capacidad
de reemplazo que se produce entre ellos. En segundo término
estos productos y servicios nuevos son a su vez más variados
y diversos (la fábrica de Jeans Levy´s puede hoy día poner
al servicio de sus potenciales Clientes más de 1.500.000
de opciones). Sin la ayuda de la organización tal cual es
concebida modernamente, esto hubiera sido inimaginable hace
unas pocas décadas atrás. Y en tercer lugar, estos mismos
productos y servicios nuevos que son más variados y diversos,
tienen una vida mucho más limitada. Y no solamente la existencia
de estos productos y servicios es más limitada por el reemplazo
que introducen terceros (competidores y contendores) sino
que la extinción de la vida de ellos se debe principalmente
al hecho de que el propio creador es quine los destruye.
En pocas palabras uno “ya no espera para ver si un competidor
se orienta a eliminar uno de sus productos, sino es uno
quien lo destruye”. La existencia de los productos y servicios
que componen el output de las organizaciones, y la manera
en que los mismos son procesados y efectuados su delivery,
es realmente transitoria, y por lo general la transitoriedad
y perentoriedad de su existencia es sumamente corta y efímera.
Hemos
sugerido (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso de Desarrollo
Organizacional”; Buenos Aires – 1999) que un hilo conductor
íntimamente vinculado con la propuesta de Alvin Toffler,
es el cambio. El cambio es – junto con los impuestos y la
muerte – lo único que hemos de encontrar con seguridad en
el transcurso de nuestras vidas. Y este cambio en la forma
que se ha presentado en estos últimos 15 años se distingue
claramente de los cambios anteriores por tener una “tasa
de cambio” notablemente alta. Nosotros preferimos distinguir
entre tres tipos de cambio que tienen que ver con las distintas
“tasas de cambio”; ellas son, las tres “T”: tradición, transición
y transformación. Durante muchos siglos las comunidades
han privilegiado sus tradiciones e incluso muchas de ellas
tenían un día en particular para festejar el “Día de la
Tradición”. La revolución
industrial de mediados del siglo XIX y los cambios que le
sucedieron dieron lugar a cambios más significativos y continuos
en las comunidades y dentro de ellas; en esos momentos hemos
comenzado a hablar de cambios transicionales. Las organizaciones
y empresas estaban “en transición” cuando confrontaban situaciones
bajo una perspectiva “incremental” y se orientaban hacia
mejoras importantes en la forma de crear, procesar, y entregar
sus productos y servicios. Sin embargo, recién en estos
últimos 15 años se han sucedido cambios que la mayoría de
las personas no han anticipado por su complejidad y consecuencias.
Se trata de cambios transformacionales que nos han llevado
a reconocer la existencia de un cambio de paradigma a la
cual muchas personas no podían llegar a responder adecuadamente
y reaccionaban paradójicamente desde una posición de “paralización
paradigmática”.
Robert
Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New
Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace una distinción
entre los tipos de cambio posibles, identificando un primer
tipo de cambio al que denomina Alpha. El tipo de cambio
Alpha implica un progreso de tipo “constante” donde tanto
las variables como los métodos de medición se mantienen
sin cambios.
Un segundo tipo de cambio es el Beta que implica progresos
variables donde se modifican tanto las variables como los
métodos de medición. Como ejemplo podemos citar la situación
donde el consultor ha comenzado su intervención de asesoría
y –como consecuencia de sus esfuerzos de cambio – aparecen
nuevos aspectos que eran desconocidos inicialmente. Como
consecuencia de ello se altera el curso de acción a seguir.
El tercer tipo de cambio es Gamma donde además del cambio
Beta se produce un cambio radical que adopta el nombre de
cambio transformacional que implica un salto cuántico y
cambio paradigmático. Estamos aquí ante la presencia de
una revolución respecto de cómo se hacen las cosas, como
se visualiza lo que se desea alcanzar, y el posicionamiento
que adoptan los líderes ante esta situación.
La
revolución industrial – basada en productos concretos y
tangibles - modificó substancialmente las costumbres de
las personas en este Planeta y para ello le fueron “concedidas”
a las personas varias generaciones para llegar a adaptarse
completamente. La globalización financiera y la revolución
en materia tanto de de tecnología como de tecnología informática
y las comunicaciones se presentan en forma virtual; no se
trata ahora de hechos reales, “observables”, a los cuales
el hombre estaba antes acostumbrado y por lo tanto al verlos
los tenía en cuenta. Ahora el hombre no tiene imagen alguna
de lo que confronta, y este es un fenómeno totalmente nuevo
en la historia de la humanidad.
Sin
una “imagen” concreta y real de lo que impacta sobre el
mismo hombre, este tiende a tener dificultades para comprender,
visualizar y reaccionar favorablemente. Si ponemos frente
a frente a dos personas sentadas en una silla y que se están
mirando, es posible que continúen en esa posición y sin
hablarse por mucho tiempo, si es que ambas no tienen imagen
alguna grabada en sus “archivos”. Solamente las imágenes
son capaces de impulsarnos, y el lector avezado seguramente
ya trae a su cabeza algunos hechos que aseguran nuestra
afirmación (de aquí en más vamos a seguir usando cabeza
cuando lo correcto es la mente, puesto que podemos mostrar
como lo real tiene un distinto y singular impacto respecto
de lo virtual). El hombre de ahora en más ha de seguir vinculado
a lo “real” pero cada vez más y más lo hará en relación
a aspectos virtuales – irreales, que han de ser los que
impactarán sobre su vida y en particular sobre su éxito
en la vida.
La
virtualidad del dinero tiene corta existencia aunque seguramente
algunos economistas han de pensar distinto. Cuando nos referimos
al dinero como virtual lo hacemos bajo su presentación en
forma de papel moneda, una total abstracción que hubiera
dejado perplejo a cualquier persona hace menos de 100 años
para atrás. Y seguramente ninguno de ellos le hubiera dado
importancia alguna. No es casualidad que el Presidente de
Francia, Charles de Gaulle (diarios “Clarín” y “La Nación”,
Mes de Mayo 1971), haya dedicado sus mayores y máximas energías
para evitar la preponderancia del papel moneda – sin respaldo
- que, a partir de sus intentos infructuosos dieron origen
a lo que se ha conocido como “El dinero – papel moneda -
una “papelería sin límite” (títulos, bonos, valores, etc.).
Kiyosaki (“Padre Rico, Padre Pobre” – 1999), muestra como
las personas se esfuerzan en conseguir un empleo para tener
dinero cuando en realidad otras personas van directamente
solo hacia el dinero. Los primeros trabajan duramente para
tener un empleo, sostenerlo en el tiempo, e incluso ante
la posibilidad de perderlo inician fuertemente nuevas búsquedas
de empleo para volver a ganar dinero, que en la inmensa
mayoría de los casos no les es suficiente para sostenerse
en el tiempo. Los segundos, financistas, economistas, banqueros,
prestamistas, brokers, van directamente hacia el dinero;
para ellos el empleo es simplemente un accidente, del cual
en la inmensa mayoría de los casos no quieren participar.
Algo parecido sucede en el mundo a partir del triunfo de
la filosofía y práctica monetarista de John M. Keynes (“The
General Theory of Employment, Interest, and Money” – 1936);
representa el triunfo del pensamiento inglés por sobre el
pensamiento del extraordinario economista alemán Joseph
Schumpeter (“Capitalism, Socialism, and Democracy” – 1942)
muestra el principio de la decadencia de la importancia
del empresario innovador que es reemplazado por “alguien”
dentro del mundo de las finanzas. Estos “alguien” que emergen
con enorme poderío a partir del pensamiento de Keynes comienzan
a pertenecer a una nueva elite conocida como “el mercado”,
“el stock exchange”. Las empresas tienen ahora dos grupos
significativos que “las miran desde afuera”: las políticas
fiscales y monetarias de los gobiernos en sus programas
asociados con “el sistema financiero”. ¿Qué necesidad tendrían
de esforzarse ambas fuerzas para obtener dinero como resultado
de un esfuerzo empresario, si lo podían obtener ahora a
partir de la simple observación de los resultados de éstos,
y, a partir de allí, hacer alguna una “ingeniería financiera”?
Jack
Hurling (“Conferencia de Inteligencia Financiera”, Buenos
Aires - 1975) llamaba a esta presentación y toma de poder
del papel moneda “la imprenta virtual”, puesto que algunos
estaban en condiciones de imprimir dinero sin el debido
respaldo. La comunidad “económica” se ha visto dividida
en dos donde el pensamiento “virtual - irreal” de John Keynes
(ya citado) se impuso sobre el de Joseph Schumpeter (ya
citado) dejando a un lado la fortaleza del “empresario innovador”.
No es casualidad alguna que en la mayoría de las mejores
Universidades del mundo el pensamiento de Joseph Schumpeter
se haya visto desplazado por las corrientes Keynesianas
y monetaristas. Después de todo ¿de qué otro modo pueden
tantos países (pobres) ricos en recursos estar aún en deuda
(financiera - virtual) después de haber entregado ingentes
recursos físicos reales? El papel moneda y sus primos hermanos
(títulos, bonos, valores y otros instrumentos financieros),
pueden a través de su “imprenta virtual” – a un costo ínfimo
– apropiarse de recursos reales que llevan mucho esfuerzo
y años de desarrollo.
La
globalización financiera exige que las personas que se orienten
hacia el éxito tengan en cuenta las sugerencias de Kiyosaki
(ya citado) en materia financiera. Toda una vida de esfuerzo
y ahorro puede verse “desparecida” en un instante. Las defraudaciones
de ENRON, WORLDOM en los Estados Unidos de Norteamérica
y de PARMALAT en Italia, son vivo ejemplo de ello. El hombre
no podrá confiar en que depositando su dinero en un “Banco
de primera línea a nivel mundial” le ha de asegurar la devolución
de su dinero. Una lista considerable de Bancos a nivel mundial
es prueba de ello (dentro de la comunidad financiera en
Argentina podemos citar a Banco Lloyd´s, Banca Nazionale
del Lavoro, Citibank, Bank Boston, entre otros). El hombre
que no sabe manejar y cuidar su dinero puede verse rápidamente
despojado de toda su fortuna. El lector atento no ha de
dejar pasar por alto estas apreciaciones de Henry David
Thoreau (“Walden”; Boston – 1854) que parecen ser un vaticinio
de lo que les ha sucedido a muchas personas y empresas PYMES
en la Argentina (no siendo este país el único en donde se
ha presentado esta enorme disfuncionalidad): “Las personas
trabajan cometiendo un error. Por un aparente destino, comúnmente
denominado necesidad, las personas trabajan como empleados.
Y como un viejo refrán señala, trabajando como empleados
pueden llegar a guardar tesoros que serán corrompidos por
el moho y el polvo, hasta el momento en que entren los ladrones
y se los roben”.
La
virtualidad del dinero – y su transitoriedad en cuanto al
valor – ha sido posible gracias a los extraordinarios desarrollos
en materia de Tecnología Informática y también en las Comunicaciones.
Sin la sincronicidad en el tiempo de las operaciones financieras
y las comunicaciones y T.I. informática apropiadas, las
transacciones en “otros mercados” no hubieran sido posibles.
El carácter “virtual” tanto de la
T. I. como de la comunicación hacen aún más inentendible
– y casi inexplicable – el juego y funcionamiento dentro
del mundo de los negocios y las empresas. Un Cliente no
entiende a qué se debe que no le entrega un Banco su dinero
en Caja de Ahorro, ante la sola explicación del cajero del
Banco donde le manifiesta “que se ha caído el sistema”.
Y
los beneficios de la
T. I. no son aplicables a las distintas “unidades de análisis”
por igual. Las grandes corporaciones pueden hacer uso de
las mismas encontrando una economía costo-beneficio que
les resulta rentable, pero son muy pocos los pequeños empresarios
que pueden obtener semejantes beneficios. Existe una tercera
opción “virtual – no real” que resulta de la combinación
de la globalización financiera sumada a la
T. I. y las Comunicaciones.
Esto ha posibilitado la eliminación de muchos de los procesos
de intermediación, que ha tenido un impacto importante en
cuanto a la eliminación de intermediarios pero que también
ha tenido un efecto devastador sobre las distintas clases
que componen la población. .
La
tremenda potencia – bajo las dos opciones siempre posibles
de construcción como de destrucción – de la combinación
del impacto conjunto de la globalización financiera junto
con el de T.I. y las Comunicaciones, orientada desafortunadamente
hacia la des-construcción, se empieza a sentir con enormes
consecuencias durante fines del siglo XX y cada vez con
mayor vigor en la primera década de este siglo XXI, bajo
la figura de una desocupación masiva sin precedentes en
la humanidad puesto que la misma desocupación viene acompañada
de la inhabilidad de las personas de ser autosuficientes
cuando no tienen dinero en sus manos.
La
mayor parte de las personas durante las dos últimas generaciones
ha “encontrado” dinero “teniendo” una ocupación dentro de
una organización. Y para tener una ocupación dentro de una
organización era conveniente tener educación formal. Mas
aún, a mayor nivel de educación formal, las personas parecían
ocupar mejores y mayores posiciones dentro de la jerarquía
organizacional. El camino hacia el Éxito parecía muy sencillo
además de claro: tener educación formal y que la misma sea
lo más continuada y extendida dentro de lo posible. Más
aún, diversos trabajos hacían mención a la buena “inversión”
como consecuencia de dedicar un mayor tiempo a estudios
formales. Existían diversos trabajos de retornos de inversión
como consecuencia de una más extendida educación formal.
El
lector puede tomarse en estos momentos unos buenos 30 minutos
para reflexionar, aunque quizás una sugerencia de un par
de días o un par de semanas sea más aconsejable. Continuar
haciendo lo que está actualmente haciendo, no lo va a ayudar
al lector a obtener mejores resultados. Se ha quebrado totalmente
el sistema por el cual una educación formal lo ayuda a conseguir
un empleo, y que a mayor educación formal pueda ocupar una
mejor plaza dentro de la jerarquía organizacional. De alguna
manera se ha roto, o por lo menos distorsionado, la relación
educación formal y carrera laboral. Obtener el Éxito actualmente
– y más aún en el futuro – ha de seguir otros derroteros
totalmente distintos a los históricos que hemos estado acostumbrados.
Las
empresas que originan recursos para terceros, comienzan
a sentir una excesiva carga sobre sus espaldas. Deben conseguir
Clientes además de mantenerlos, se hacen cargo del personal
que labora y en gran medida de sus familias, sus tributaciones
en materia impositiva consumen en enorme medida las utilidades
que eventualmente obtienen y que necesitan para los años
magros, y en muchas comunidades los juicios laborales han
sido la causal de desaparición de la organización. Aquellas
empresas que han sobrevivido a estas dramáticas realidades
y que las han superado teniendo algún dividendo, han visto
como las entidades financieras han consumido una enorme
proporción de dichos dividendos en menos de las horas de
un solo día. Las empresas se han refugiado y atrincherado;
encuentran demasiado pesado que sigan siendo observadas
por controladores gubernamentales y entidades financieras
que están al acecho de lo que ellos obtienen a través de
mucho esfuerzo. Un empresario latinoamericano líder en el
sector textil manifiesta que todo el trabajo de 365 días
se esfuma en solamente algunas horas; asociando a las entidades
controladoras y financieras a aquellos que – en lugar de
buscar el oro en una mina durante muchos meses de esfuerzo
– los esperan cuando los primeros deben salir de la mina
para comercializar el oro y se quedan con todo lo extraído.
De
modo que el Éxito hoy día implica en primer término desaprender
en gran medida mucho de lo que se había aprendido anteriormente.
Es realmente pequeño el porcentaje de profesionales que
hoy día logra insertarse en las organizaciones para la cual
ellos han estudiado y se han entrenado (“Cambios en las
profesiones”; The Organization Development Institute International,
Latinamerica - 2001) y aquellos que sí lo están – aunque
solamente en forma parcial - han de vivenciar probablemente
una interrupción de su carrera laboral mucho antes de lo
esperado. Sugerimos al lector familiarizarse con el libro
del Dr. Donald W. Cole (RODC) y Eric Gaynor Butterfield B. (RODP):
“Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”, The O.
D. Institute International; 2003). Hoy en día, no más del
1 % de la población mundial encuentra una ocupación dentro
del mundo corporativo más deseado: las empresas multinacionales.
Y de este pequeño número la inmensa mayoría ve interrumpida
su carrera laboral en las mismas; muchos de ellos antes
de cumplir los 40 años y teniendo solamente remotas posibilidades
de reinsertarse dentro de ese mismo mundo corporativo, que
le resultaba tan ansiado y deseado cuando contaba con menos
de 20 años de edad.
Existe
un dato adicional que debe tenerse en cuenta. Los niveles
actuales de robotización y automatización permiten que la
total producción de bienes y servicios sea desarrollada
con no más del 3 % de la población. Hace unos años se ha
publicado un trabajo titulado “El fin del desempleo” (Nora
Fusillo - 2000), y podríamos decir que lo que más bien estamos
confrontando es “El fin del Empleo en el mundo corporativo”
(ver también trabajo del Dr. Carl Frost). Y las consecuencias
de esta importante transformación han de golpear fuertemente
incluso sobre otras instituciones y organizaciones que hoy
día encuentran parte de su protección institucional como
consecuencia de la existencia de la organización corporativa.
El Dr. Carl Frost de Michigan State University presenta
una interesante perspectiva al respecto (favor de entrar
a su página web).
El
año 2005 ha sido el “año record” de las M & A (fusiones y adquisiciones)
que en términos reales significa alcanzar los mismo niveles
anteriores de producción y productividad pero con menos
personal. Esto hay llevado a muchos pensadores a preguntarse
¿Quiénes y cuántos son ahora los Clientes?
Las
transformaciones en los próximos 10 años han de ser de tal
magnitud que ningún indicador anterior puede ser usado como
brújula. Y las Inteligencias que las personas deben poseer
– y más importante hacer uso de – van mucho más allá de
las Inteligencias individuales con las cuales hemos convivido
durante muchos años hasta el advenimiento del siglo XX.
La “Inteligencia” dentro de las ciencias sociales
El reconocido antropólogo francés Claude Lévi-Strauss
se auto-define como poseedor de un tipo de inteligencia que
denomina como neolítica (“Tristes tropiques” – 1955): “Today I sometimes
wonder if anthropology did not attract me, without my realizing
this, because of a structural affinity between the civilizations
it studies and my particular way of thinking. I have no
aptitude for prudently cultivating a given field and gathering
in the harvest year after year: I have a Neolithic kind
of intelligence.”
Michael
Young ha dedicado muchos de sus esfuerzos y energías hacia
el surgimiento de lo que el ha denominado como “meritocracia”.
En “The rise of meritocracy” (1958) destaca que se trata
de una historia del futuro que señala como “anti-utópica”
– para alrededor del año 2034 – donde una sociedad que permanentemente
pone énfasis en la igualdad de oportunidades lo que ha conducido
– paradójicamente – es un cambio hacia una sociedad anti-igualitaria.”
Citamos las palabras de éste sociólogo en dicha obra:
“The fundamental change of the last century… is that intelligence
has been redistributed between the classes, and the nature
of the classes changed. The talented have been given the
opportunity to rise to the level which accords with their
capacities, and the lower classes consequently reserved
for those who are also lower in ability. Consequently the
rise of the meritocracy is an anti-utopian history of the
future, set in the year 2034, depicting a society in which
the current emphasis upon equality of opportunity has led
to an anti-egalitarian society.”
El
psicólogo francés Alfred Binet quien fuera pionero en material
de “medir la inteligencia” sugiere que la inteligencia está
compuesta por cuatro palabras: comprensión / entendimiento,
inventiva, dirección y crítica (Les Ideés modernes sur les
enfants” – 1909). Además señala (“The mind and the brain”
– 1905) que la inteligencia puede tener distintos significados
según el momento: en un instante tiene que ver con aprehender
un objeto en cuyo caso es una percepción o una idea; en
otro instante tiene que ver con percibir una conexión y
en este caso resulta ser un juicio, y aún más, en otro momento
percibe conexiones entre las mismas conexiones siendo en
ese momento un acto de razón.
Bidet,
junto con Théodoro Simon (“Méthodes nouvelles pour le diagnostic
du niveau intellectuel des anormaux” – 1905) señala la fuerte
interrelación existente entre la psicología y la inteligencia:
“Almost all the phenomena that occupy psychology are phenomena
of intelligence… There
is in intelligence, it seems to us, a fundamental agent
the lack or alteration of which has the greatest import
for practical life, and that is judgment… To judge well,
to understand well, to reason well, these are essential
springs of intelligence.”
No
son los fatalidades ni el destino las que determinan como
se comportan las personas en las distintas organizaciones
sociales, sino más bien es la inteligencia lo que ha guiado
las acciones como lo postula el filósofo y jurista de nacionalidad
italiana, Giovanni Battista Vico (“The new science” – 1725):
“The reigning orders of nobles mean to abuse their lordly
freedom over the plebeians, and they are obliged to submit
to the laws which establish popular liberty. The free peoples mean to shake off the yoke
of their laws, and they become subject to monarchs. The
monarchs mean to strengthen their own positions by debasing
their subjects with all the vices of dissoluteness, and
they dispose them to endure slavery at the hands of stronger
nations. The nations mean to dissolve themselves, and their
remnants flee for safety to the wilderness, whence, like
the phoenix, they rise again. That which did all this was
mind, for men did it with intelligence; it was not fate,
for they did it by choice; not chance, for the results of
their always so acting are perpetually the same.”
El
uso de esta inteligencia – y su aplicación como predador
– donde la especie humana privilegia “tomar la riqueza de
otros” en lugar de crearla, como lo señalara el antropólogo
de los Estados Unidos de Norteamérica (Earnest A. Hooton:
“Plain statements about race” – 1936), es una característica
que está fuertemente impregnada dentro de la cultura latinoamericana
como resultado del comportamiento de sus gobernantes. Estos
reemplazan “tomar riqueza de otros” por “una más equitativa
redistribución de los recursos”, lo cual privilegia el carácter
de éstos bípedos mamíferos depredadores: “Man is a predatory
mammal which has achieved dominance over all vertebrates
by a ruthless use of superior intelligence. From
prehistoric times this ingeniously selfish biped has realized
that the greatest gain of power and booty lies in preying
upon his own species. It is easier to seize wealth than
to create it.”
Posiblemente
Paul F. Lazarsfeld – eminente psicólogo y sociólogo nacido
en Austria – se encuentre entre el privilegiado grupo de
notables científicos que consideran la relevancia que tiene
la inteligencia creativa para la formación, creación y desarrollo
de las organizaciones, entidades, instituciones y empresas.
Ya hemos de volver sobre estas dos palabras – inteligencia
creativa – como fuente generadora de recursos genuinos,
y como las mismas se asocian con el espíritu emprendedor,
los empresarios y el liderazgo organizacional. Rescatamos
a continuación una cita del autor en su trabajo “The obligations
of the 1950 Pollster to the 1984 Historian” – 1964) que
ha sido publicado inicialmente en el año 1950: “When we
deal with nature, many objects, like trees or stones or
animals, force themselves on us visually. Social entities are much more the product of creative intelligence. In
social observations we are often in the position of a bird
which flies across the sky with a flock of other birds.
For the external observer, the flock has a clearly visible
geometric shape; but does the bird within the flock even
know about the shape of his group? By what social interrelations
among the birds is the form of the group maintained?” Muchas
veces asumimos que los grupos deben funcionar naturalmente
en la búsqueda de los objetivos prefijados; pero esto no
es así. Los trabajos de notables expertos en materia de
“formación y desarrollo de grupos” muestran que el hecho
de que un grupo como una entidad social funcione efectivamente,
puede muy bien ser más una excepción que una norma (Eric Gaynor Butterfield: “Jornada de desarrollo de Grupos y Desarrollo
Organizacional; Buenos Aires – 2001).
El
filósofo de los Estados Unidos de Norteamérica nos habla
de la “oficina de inteligencia” y como las acciones de las
personas y la comunidad son realizadas para producir un
efecto en las condiciones de trabajo que están presente
entre los viejos hábitos, las costumbres, las instituciones,
las creencias, y las nuevas condiciones (“Liberalism and
social action” – 1935).
Los
límites de la inteligencia y de la racionalidad humana fueron
expuestos por diversos científicos sociales, como es el
caso de James March y Herbert Simon (“Organizations” – 1958)
y de Norbert Wiener (“God and Golem, Inc.” – 1964). Este
último incluso enfatiza y destaca que “no hemos de descansar
en cuanto a pensar” donde han de existir – a pesar de las
ventajas de una fuerte robotización y automación – situaciones
donde se exponen las limitaciones de nuestra propia inteligencia.
La Inteligencia Organizacional dentro de “Las 7 Inteligencias”
– Ver
Anexo 1 (QUÉ ES LA INTELIGENCIA
EXITOSA. El Nuevo Paradigma de Aprendizaje y Acción para
la Prosperidad Individual y Organizacional en el Siglo XXI)
(Abstract
de Jornada “Las 7 Inteligencias” a cargo de Abel Cortese
y Eric Gaynor Butterfield – The Organization Development
Institute International, Latinamerica – 2001)
Este
tratado en esta media Jornada, es consecuencia de la integración
de excelentes contribuciones de investigadores, académicos,
empresarios, practitioners y directivos y de las evidencias
sustentadas en hechos de múltiples trabajos de campo y de
investigación.
Se
postula que la piedra fundamental de “Las 7 Inteligencias”
encuentra su sustento en las tres primeras, que son:
1.
Inteligencia Cognitiva, que es definida como la “Capacidad
de conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información
que apoye una conveniente y provechosa toma de decisiones”
(Abel Cortese y Eric Gaynor Butterfield: “Congreso de Desarrollo Organizacional:
Presentación sobre Procesos Cognitivos”, Buenos Aires, 1999).
2.
Inteligencia Emocional, que es definida como la “Capacidad
de conocer, direccionar y controlar tanto las emociones
propias como las de otros” (Daniel Goleman – “Emotional
Intelligence”; Bantam Books – 1995).
3.
Inteligencia Creativa, que es definida como la “Capacidad
de reconocer las debilidades dentro de los hábitos propios
que cada uno ha instalado en sus prácticas diarias” (Eric Gaynor Butterfield – “Jornadas de Desarrollo Organizacional y Creatividad;
Buenos Aires, 2001).
Veamos
ahora porqué son necesarias cada una de estas tres Inteligencias
y en qué medida las mismas son acumulativas. Así como la
mayor parte de las personas se ven introducidas en aspectos
básicos para sus distintas carreras, profesiones y vocaciones,
en la actualidad es absolutamente necesario que las personas
sean capaces de integrar estas tres Inteligencias, como
punto de partida.
Comencemos
por la Inteligencia
Cognitiva basada en “lo racional” y que es la que predomina
fuertemente dentro de los mejores Centros de Altos Estudios
y Universidades. La racionalidad que obtienen los profesionales
graduados en las distintas carreras que siguen en las mejores
Universidades del planeta, es semejante a la “racionalidad
limitada” a la que hacen mención James March & Herbert
Simon en su monumental trabajo titulado “Organizaciones”
(Wiley & Sons, 1958).
Dicha
“racionalidad limitada” es manifestada a través de diversos
hechos. No ha habido un solo economista que haya anticipado
los niveles de desocupación que habrían de alcanzar los
distintos países en Latinoamérica. Por supuesto la inmensa
mayoría de ellos ha encontrado siempre una posterior “explicación”
de “lo que ha sucedido” pero deben reconocer que una disciplina
que tiene capacidad explicativa pero carece de “capacidad
predictiva” no puede considerarse una Ciencia.
Los
aspectos cognitivos que permiten a los profesionales obtener
Diplomas que de ninguna manera aseguran una exitosa carrera
laboral, son muestra evidente de la “racionalidad limitada”
de sus propios Diplomados. En su tratado “Desarrollo Organizacional
y Desarrollo Ejecutivo” (Eric Gaynor Butterfield, 2005 –
Ed. por The Organization Development Institute International,
Latinamerica) el autor destaca que en la actualidad existen
algunos aspectos comunes entre un Diploma que se obtiene
tras una dedicación de más de 16 años de estudios formales,
y un producto perecedero: ambos tienen una fecha de vencimiento.
Se calcula que en la actualidad un Diploma Universitario
tiene una fecha de vencimiento de unos 8 años promedio.
Afortunadamente la
Medicina exige prácticas
que extienden la vigencia de los Diplomas que extienden
a través de los servicios iniciales de residencia y concurrencia
que se ven expandidos más adelante.
Así
como las personas operamos bastante frecuentemente bajo
una “racionalidad limitada”, también lo hacen las organizaciones,
instituciones, empresas y corporaciones (ver mención a James
March y Herbert Simon, más arriba). Hoy en día no existe
duda alguna que las distintas unidades de análisis, sean
éstas Individuos, Grupos y Organizaciones, operan con “racionalidad
limitada”. Para aquellos lectores que estén interesados
en lo “limitado racional” dentro de la segunda unidad de
análisis – es decir los grupos – les sugerimos echar una
ojeada a los aportes que han realizado investigadores y
académicos dentro del área de “manejo de reuniones grupales”,
tales como Edgar Schein (“Organizational Psychology”; Prentice-Hall
– 1980) entre otros.
Posiblemente
uno de los últimos golpes de gracia a los proponentes de
la Inteligencia Cognitiva
haya sido dado por Daniel Goleman, mostrando el rol preponderante
de la Inteligencia
Emocional.
El
excelente trabajo integrador de Daniel Goleman – además
de mostrar las falencias de la sola Inteligencia Cognitiva
– pone de manifiesto las debilidades organizacionales que
resultan de una pobre inteligencia emocional de su propios
miembros organizacionales, y en particular cuando ésta se
presenta en su cuerpo gerencial y directivo.
La
enorme fortaleza de las cinco habilidades prácticas – que
en realidad no son “nuevas” – ya que han sido reconocidas
anteriormente, encuentra su enorme mérito por la forma en
que el autor agrupa, y por consiguiente divide a ellas,
en dos grandes categorías: las que operan dentro de una
persona y aquellas que funcionan como resultado de la interacción
entre personas.
Nos
encontramos ahora con dos importantes inteligencias, pero
como el extraordinario filósofo Francés Jean Jacques Rousseau
manifestaba hace unos 240 años atrás (“El Contrato Social”
- 1762), el aprendizaje es acumulativo. Cada generación
acumula el aprendizaje de la generación anterior, algo que
podemos observar incluso dentro del mundo animal (Charles
Darwin: “Origen y Evolución de las Especies” – 1859). El
notable estudioso de los procesos de aprendizaje en la niñez
– el psicólogo suizo Jean Piaget (“The origins of intelligence
in children” – 1936) también observa la importancia del
aspecto “acumulativo” que va por encima del simple aprendizaje
mostrando la diferencia entre la acomodación y la asimilación.
La
incorporación de las habilidades de Inteligencia Emocional
a que hace mención Daniel Goleman (ya citado) han de permitirle
al lector ir más allá de la
Inteligencia Cognitiva
y por consiguiente puede disfrutar de una ventaja competitiva
(ver Michael Porter: “Estrategia Competitiva”; Editorial
CECSA - 1992). Y es posible que dentro de un mundo donde
los cambios tradicionales pasaron a ser transicionales ambas
inteligencias pudieran asegurar una extendida carrera laboral.
Sin embargo hoy día nos encontramos ante las “3 T” del cambio:
se le ha agregado a las “T” de las tradiciones y las “Transiciones”
la “T” de las Transformaciones.
Ya
hemos visto como Robert Golembiewski (“Ironies in Organization
Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990)
hace una distinción entre los distintos tipos de cambio
y vislumbra las enormes transformaciones personales que
se deben dar tanto en las personas como en las organizaciones.
Existe suficiente evidencia donde se muestra que para que
las personas tengan éxito en la vida “actualmente” deben
estar en condiciones de superar la paralización paradigmática
que se presenta hoy día. Alvin Toffler (“La tercera ola”
– 1975) hace referencia a algunos aspectos característicos
que se presentan en una época de transformación: muchas
cosas nuevas, éstas son a su vez más variadas, y finalmente
ellas son perentorias (que es lo mismo que decir que entran
en su fase terminal muy pronto después de su existencia).
A nivel organizacional los autores Michael T. Hannan &
John H. Freeman (“Organizacional Ecology”; Harvard University
Press – 1988) se refieren a las implicancias de esta perentoriedad
dentro del mundo organizacional y corporativo al asimilarlo
a lo que sucede con los “conejos”: nacen muchos de ellos
y mueren muchos de ellos. Por lo tanto sobreviven solamente
algunos de ellos que dependen de cuán eficiente es el proceso
de selección. Y la selección hoy en día una persona no la
puede ejercer a través de una “mutación” como sucede con
los experimentos que los humanos hacemos con otras especies
animales; pero sí puede ejercerse como resultado del desarrollo
de nuevas Inteligencias. La perentoriedad de “lo que existe”
hace entonces imprescindible la “Inteligencia Creativa”.
Se necesita ahora tener la capacidad de “auto-destruir”
lo que uno tenía registrado como performance efectiva puesto
que lo perentorio y transitorio de lo que los Clientes necesitan
y exigen, es absolutamente distinto del presente.
Los
límites de la Inteligencia
Cognitiva junto con la
Inteligencia Emocional
han sido expuestos por diversos autores e investigadores
pero quizás lo haya puesto en forma tan clara y explícita
como Karl Weick en la “Psicología Social de las Organizaciones”
(Addison-Wesley – 1969). Así como existe una dirección más
efectiva hacia el logro de los objetivos Karl explicita
la necesidad de poder cuestionar – en el tiempo – tanto
la dirección elegida como los procesos y operatorias vigentes.
Resulta
obvio que tanto las personas como los grupos y las organizaciones
deben necesariamente orientarse hacia el desarrollo de una
mejor y más eficiente operatoria en la búsqueda de los mejores
resultados. Incluso Henry Mintzberg (“Structures in fives:
designing effective organizations”; Prentice-Hall – 1983)
promotor de la necesidad de adoptar un arreglo organizacional
“ad hoc” pone de manifiesto las ventajas de la organización
jerárquica piramidal bajo ciertas particulares condiciones.
Sin
embargo, bajo situaciones cambiantes en el contexto, las
personas y las organizaciones necesitan modificar su operatoria
de tipo mecanicista por una de tipo orgánica donde la flexibilidad
se constituye en un factor de imperiosa necesidad (Tom Burns
& Stalker – 1967). Más adelante otros autores y expertos
organizacionales pusieron de manifiesto la necesidad de
adecuarse a las nuevas situaciones: Paul R. Lawrence &
Jay Lorsch en “Organizations & Environment”; Harvard
University Press – 1967; y Charles Perrow en “Organizational
Analysis: A Sociological View”; Brooks / Cole – 1970), entre
otros.
Pero
Karl Weick (ya citado) se destaca por sobre todos. Pone
de manifiesto la necesidad de poder “tratar equívocamente”
todo aquello que uno – y la organización – ha archivado
en forma inequívoca. Y este fenómeno y necesidad es independiente
de lo que sucede en el contexto con lo cual se anticipa
y va más allá de las contribuciones de otras personas notables,
pues es la pro-actividad en el cambio lo que caracteriza
al éxito y su continuidad.
El
lector avezado ya está en condiciones de vislumbrar la importancia
de integrar las tres Inteligencias desarrolladas hasta estos
momentos y tendrá ante sus ojos la precariedad de aquellos
que solamente se destacan en una de ellas o en todas. Pero
así como los estudios secundarios eran necesarios pero también
insuficientes para aquellos que pretendían alcanzar el éxito
en el último cuarto de siglo pasado, hoy en día incluso
la conjunción efectiva de las Inteligencias Cognitiva, Emocional
y Creativa puede no resultar suficiente. Exploremos algunos
aspectos que fundamentan esta posición.
Nuestras
investigaciones sugieren que a la luz de las circunstancias
que se viven hoy en día las personas interesadas en alcanzar
el éxito deben contar con una buena dosis de otras 4 Inteligencias,
siendo ellas las siguientes Inteligencias: Práctica, Comercial,
Financiera y Organizacional. No es ninguna casualidad que
en los últimos años las investigaciones y evidencias han
ido mostrando la importancia creciente de fuerzas interiores
por encima de aquellos aspectos externos a la persona.
La auto-estima, pro-actividad, auto-conciencia,
autonomía, independencia, iniciativa, auto-suficiencia,
resultan ser cada vez más características indispensables
dentro del contexto global que nos rodea. Si casi la producción
total del planeta puede alcanzarse con menos del 1% de la
población, pues entonces resulta obvio que solamente este
pequeñísimo porcentaje de personas son las que realmente
son necesarias. Y aquellos que quieran pertenecer a esta
selecta categoría han de tener que distinguirse por sus
características y perfiles.
La
Inteligencia Práctica es la “Capacidad de hacer las cosas de la manera más simple posible con
el mínimo uso de recursos, entre los cuales por supuesto
se incluye el tiempo”. Dentro del mundo de las pequeñas
organizaciones e instituciones que han de sobrevivir no
va a existir sitio para que alguien dé instrucciones a otro
en forma continuada. Tampoco va a existir sitio para el
control repetitivo. En pocas palabras, la inmensa mayoría
de personas exitosas van a ser autónomas y no van a necesitar
que “otro” le diga como se hacen las cosas mejor.
Una
persona del calibre de Frederick W. Taylor (“Administración
Científica”, 1917) pudo alcanzar el éxito – y al mismo tiempo
ayudar a que otros lo alcancen – hace solamente un siglo
atrás, al hacer uso de su Inteligencia Práctica. Convencido
de que las personas eran recompensadas de manera bastante
similar mientras que en la práctica dichas personas alcanzaban
producciones sumamente disímiles, convirtió en ciencia “a
la práctica del paleo” (Eric Gaynor Butterfield en www.Gestiópolis.com”
- 2005). Hoy en día otras personas no han de poder alcanzar
el éxito como consecuencia del pensamiento y la inteligencia
Práctica de otro. El éxito le será otorgado a quien opera
por sí mismo con Inteligencia Práctica y a la vez hace uso
de ella a través de terceros.
Los
hechos muestran que la relación entre lo que recibía en
calidad de recompensa un alto directivo hace unos 40 años
atrás en relación al personal de Planta, y lo que recibe
un alto directivo en la actualidad, es de 30
a 40 veces más. Y
esta brecha no ha de disminuir, más bien es posible que
se extienda. No va a ser posible alcanzar cierto grado importante
de éxito sin contar y hacer uso de la
Inteligencia Práctica.
¿Acaso
los extraordinarios logros alcanzados por Napoleón y Alejandro
el Magno tenían exclusivamente que ver con su Inteligencia
Cognitiva y Creativa al desarrollar su especial y particular
estrategia para el combate? De ninguna manera. El componente
práctico implícito en la táctica era de vital importancia.
Y
también la logística a la que hacen referencia muchos autores
y practitioners del mundo de las empresas como componente
vital para el éxito organizacional, requiere muy especialmente
de la Inteligencia
Práctica. ¿Quién
puede pensar en un desarrollo logístico que no fuera práctico?
A cualquier persona sin mucha Inteligencia Cognitiva y sin
demasiada Inteligencia Creativa en la actualidad, le ha
de parecer totalmente descabellado que el ejército Alemán
no haya considerado la importancia logística – con su enorme
componente práctico – de poder trasladar su inmenso ejército
hasta la URSS,
poder abastecerlo en todas las líneas sin interrupción,
triunfar y luego poder incluso regresar acompañado por el
éxito de un abastecimiento en el regreso. Para pensar dos
veces sobre esta opción antes de ejecutarla era necesario
contar con una dosis importante de Inteligencia Práctica.
Las
organizaciones continúan orientadas hacia cada vez un menor
uso de elemento humano en el proceso de desarrollar productos
y servicios y ser recompensados por ellos. Quizás el ejemplo
más claro de la Inteligencia
Práctica en las Organizaciones
está dado por el desarrollo conocido como “Supply Chain
Management” que integra distintas funciones que antes operaban
en forma menos integrada : Depósitos y Almacenes, Compras,
Proveedores, Pagos, Recepción, Transporte, Logística, Producción,
entre otros. El uso de la
Inteligencia Práctica
ha podido integrar en un solo proceso esta diversidad de
funciones, y quien no piense en el desarrollo logístico
y sus implicancias prácticas, puede verse desplazado del
sitio que ocupa.
Un ejemplo importante de la Inteligencia
Práctica está presente en los niños y muy especialmente
en sus primeros años. Trabajos de investigación respecto
de niños entre 2 a 5 años de edad han mostrado que una de
las características que está presente en su accionar está
vinculado con los aspectos eminentemente prácticos además
de creativos (“La Razón”; Agosto 2005). La Inteligencia
Práctica ha acompañado a un inmenso número de empresarios
que han sido exitosos en sus proyectos creativos (Eric Gaynor Butterfield y Abel Cortese: “Jornada de Desarrollo y Creatividad
Organizacional” - 2001).
Así
como la Inteligencia
Práctica nos asiste en el desarrollo de nuestros productos y
servicios ha de ser necesario para el hombre de Éxito contar
con cierta cantidad significativa de Inteligencia Comercial.
En términos simples la
Inteligencia Práctica
le beneficia al individuo más bien en forma personal, mientras
que la Inteligencia
Comercial produce
beneficios como consecuencia de la transferencia de producciones
propias hacia terceros. La
Inteligencia Comercial
es la “Capacidad de poder beneficiarse de la transferencia
de productos y servicios propios y ajenos, hacia terceros.”
Como
resultado de muchas Jornadas, Seminarios, Congresos, Talleres
y Cursos sobre el área Comercial ocasionalmente ha surgido
la siguiente pregunta más de un par de ocasiones: ¿Como
podría Usted sintetizar el aspecto Comercial? ¿Cuál sería
su origen y principal fundamento a tener en cuenta? No es
una pregunta sencilla para responder pero he aceptado el
desafío.
En
primer término podemos decir que existen una serie de desarrollos
llamados “anteojos” que permiten visualizar algo mejor al
otro, pero no necesariamente hemos desarrollado iguales
mecanismos para observarnos y conocernos a nosotros mismos.
Quizás el área de Desarrollo Organizacional ha sido quien
más ha hecho al respecto a través de lo que se conoce bajo
el nombre de ciencias del comportamiento y sus distintas
herramientas y metodologías como “action research” y “Johari
Window” entre otros (Dr. Donald W. Cole, 1997: “Congreso
de Desarrollo Organizacional”, Argentina; organizado por
The Organization Development Institute International).
La
observación puede ser también realizada por medio de una
comunicación telefónica. Si nosotros nos llamáramos a nuestro
mismo número telefónico desde donde estamos realizando la
llamada, solamente hemos de escuchar el monótono tono de
ocupado. Aunque esto es lo que realmente nos sucede en mucho
de nuestro accionar diario, pocas veces hemos reparado en
ello y esperamos que esta metáfora sea de asistencia en
añadir luz en este aspecto.
También
– metafóricamente – podemos tener en cuenta lo que sucede
cuando un hombre se afeita en la mañana delante del espejo
luego de colocarse crema para afeitar. Solamente, solamente
los primeros 3 a 5 segundos el hombre puede afeitarse casi sin mirar
al otro – que en este caso es el espejo – pues luego de
la primer afeitada debe necesariamente fijar su imagen en
el espejo, y ha de ser éste, el espejo, quien le ha de dar
las órdenes de cómo afeitarse ! Y estos son aspectos básicos
dentro de la Inteligencia
Comercial, es decir, el hecho de hacer prevalecer al otro por
sobre nosotros. Implica la necesaria condición de poder
dar y entregar a otros lo que podría ser para nosotros,
pero es mucho más que esto pues las personas pueden inicialmente
– he dicho inicialmente – entregar y dar a otros “lo que
quizás no intentamos tener para nosotros”, pero en realidad
la capacidad de entrega a otros debe basarse en entregar
lo mejor que tenemos lo que nos posiciona desde un sitio
de vocación de servicio a la cual no estamos usualmente
acostumbrados.
La Inteligencia Comercial resulta indispensable
hoy en día por diversos factores y entre ellos por el hecho
que hoy en día está absolutamente rota la cadena de eslabones
a través de los cuales una educación formal garantizaba
un puesto de trabajo en una organización. Los organismos
estatales son una excepción pero cabe resaltar que estos
solo están vivos mientras puedan extraer recursos de las
organizaciones que deben auto-sostenerse, las empresas privadas.
En la medida que las organizaciones privadas no cuenten
con un exceso de recursos por sus capacidades de atraer
más recursos de lo que emplean y por lo tanto la tributación
deja de tener la importancia que ha tenido, las organizaciones
públicas se inclinan a castigar a estas empresas con nuevas
cargas “antes de sus utilidades”. Las totalmente consecuencias
disfuncionales de este accionar están a la vista y los empresarios
(especialmente Pymes) comienzan a desaparecer en un número
que no tiene precedentes siendo ello posiblemente la causa
más importante de la enorme desocupación creciente en todas
las sociedades. La emisión de dinero ideada por Lord Keynes
(ya citado) y practicada sin límite por gobernantes que
han preferido desarrollar una “imprenta” en lugar de poner
foco a las actividades reales productivas, ha de tener un
límite y del cual posiblemente no nos hemos de encontrar
muy lejos. La prueba de ello son los enormes “déficit” que
están presente en casi todas las economías del planeta alcanzando
tanto a los países desarrollados como menos desarrollados.
Y
esto nos lleva a la sexta inteligencia que es la
Inteligencia Financiera. Dentro de una economía capitalista que es la prevaleciente en la mayor
parte de los países en la
Tierra, el uso y aplicación de las 5 inteligencias anteriores;
tanto las 3 de la primera fase (Inteligencia Cognitiva,
Inteligencia Emocional y la
Inteligencia Creativa)
como las dos de la segunda fase que hemos contemplado hasta
ahora (Inteligencia Práctica y la
Inteligencia Comercial) verifican en alguna medida su éxito bajo la presencia
del Dinero. Efectivamente, dentro de la economía capitalista
es el dinero, el papel moneda y los distintos productos
asociados “virtuales” como bonos, títulos, valores y otras
especies dinerarias no sustentadas en “lo real” (como sería
por ejemplo el patrón oro), un indicador del éxito alcanzado.
Pero hoy en día se ha constituido en un elemento adicional
puesto que como consecuencia de la globalización financiera
muchos de los servicios y las prestaciones que recibía la
población sin costo o a costos reducidos (como es el caso
de la educación y salud pública junto con otros servicios
esenciales: agua, luz, entre otros) el acceso a la educación
y salud como también al agua y a la luz representan un costo
en dinero que solamente puede cubrirse cuando se tiene acceso
al dinero. Y lo que aún hace más crítica esta situación
es el hecho que sin la educación apropiada – sin el desarrollo
de Las 7 Inteligencias – y sin salud (que solamente son
cubiertas actualmente con dinero), las personas se han visto
y están viendo desplazadas cada vez más de “tener un trabajo”
y su existencia depende de alguna dádiva que no se sostiene
en el tiempo.
La
Inteligencia Financiera
es de una necesidad absoluta puesto que las personas pueden
perder todo lo que han ganado con las 5 Inteligencias anteriores
en un abrir y cerrar de ojos. Los fraudes de los Bancos
en diversos países en el mundo y muy recientemente en Latinoamérica
al no devolver el dinero que ha sido depositado por sus
Clientes, son un claro ejemplo. Las estafas de ENRON, WORLDOM
y PARMALAT dejaron totalmente desprotegidos a una inmensa
cantidad de personas que trabajaron toda su vida y perdieron
los ahorros que necesitaban para vivir durante su vejez.
Las estafas de Bancos Europeos que aconsejaron a sus Clientes
adquirir “bonos” con los cuales ellos habían obtenido beneficios
de usura durante más 10 años, pero que sabían que se desplomaban
por maniobras en los cuales ellos mismos eran actores principales,
hicieron que estos Clientes quedaran totalmente desprotegidos
y vieran diluirse más de 30 o 40 años de trabajo muy duro.
Todos
los días por CNN en el programa de Economía y Negocios,
de lunes a viernes, se exhibe un grupo pequeño de personas
en un estado de felicidad que representan a aquellos que
se han visto beneficiados financieramente junto con las
instituciones financieras que los han acompañado. Como nos
lo manifestara un investigador en materia financiera “las
sonrisas de estos pocos y de los líderes de las instituciones
financieras se ven acompañadas por las enormes tristezas
de muchísimas personas que han trabajado duramente y que,
para peor, han confiado en ellos.”
Si
usted tiene alguna duda respecto de la importancia de la
Inteligencia Financiera
le pedimos que eche una ojeada aunque sea corta al libro
de Robert Kiyosaki (ya citado). El profesor universitario
distinguido por su carrera y por el ejercicio de su profesión
ve hecho añicos su futuro y presencia un día a día limitado
por lo “poco que le queda” después de asumir sus compromisos
con la sociedad.
Un
lector avezado se ha de formular serias preguntas a estas
alturas. En primer término si es conveniente que “alguien”
maneje su dinero. Al parecer los Bancos no parecen ser demasiado
confiables especialmente a los ojos de aquellos que han
perdido una parte importante de sus depósitos a plazo fijo,
y esto quizás es también aplicable a los fondos de pensión.
Los hechos demuestran que no siempre han cumplido con los
compromisos asumidos y muchos de ellos se encuentran en
una posición de parcial insolvencia, incluso dentro de comunidades
aparentemente sólidas como son las economías desarrolladas
de Europa Occidental.
Sugerimos
que una lectura al material de Robert Kiyosaki y a otros
notables autores, investigadores, académicos y consultores
sobre Inteligencia Financiera puede resultar en una importante
contribución. Pero de todas maneras sea cauteloso respecto
del “futuro”. Ningún consejero financiero ni institución
financiera alguna le ha de decir, aconsejar o predecir
el futuro que se avecina. ¿Sabe porqué? Ellos hacen sus
utilidades basadas en personas que no conocen sobre Inteligencia
Financiera y si llegaran a conocer las han de guiar en contra
“de lo por acontecer”. ¿Acaso Usted conoce a alguien que
le va a decir exactamente cual es el caballo ganador en
una carrera? Si esto fuera de conocimiento público, y la
mayoría supiera y actuara en consecuencia, los dividendos
de este caballo incluso ganando serían tan ínfimos que ni
siquiera pagarían el dinero que gastaron para simplemente
ingresar al Hipódromo. Pues lo mismo sucede dentro del mundo
de las finanzas: las Entidades Financieras obtienen sus
beneficios por los errores de sus Clientes, simplemente
viven de ellos y de sus errores.
Nadie
está en mejores condiciones que Usted mismo para manejar
su Dinero. ¿Sabe usted cual es el país con más millonarios
por día? ¿Y sabe usted a qué se dedican estas miles de personas
que se hacen millonarios por día? Pues es en los Estados
Unidos de Norteamérica donde emergen 3.000 millonarios nuevos
por día y el 80 % de ellos – si, el 80 % de ellos – pertenecen
al sector de fondos de pensión. ¿Quiénes cree usted que
son los perdedores? De modo que tiene que Hacer todo lo
posible para NO estar incluido dentro de dicha lista … ya
hay demasiadas personas “que han trabajado duro y hecho
las cosas correctamente … pero que han terminado en la ruina”.
Usted
tendrá que dominar las primeras cinco inteligencias y además
tendrá que ser un maestro en la
Inteligencia Financiera. Cuando usted tenga éxito va a ser visitado por un inmenso
número de otros, y tendrá que convertirse especialista en
analizar “los proyectos de otro” y en descubrir lo que quieren
los otros al proponerle ideas de inversión.
Las
Inteligencias Práctica, Comercial y Financiera corresponden
al segundo ciclo importante. Usted ha de recordar que el
primer ciclo estaba compuesto por las Inteligencias Cognitiva,
Emocional y Creativa que son pre-condiciones necesarias
para las tres inteligencias del segundo ciclo.
Algunas
personas sugieren que la “última” inteligencia es la financiera
y no la organizacional, en el reconocimiento de que bajo
el sistema capitalista el principal factor res el “dinero”
y el éxito por lo tanto tiene que ver con la acumulación
de dinero. En realidad, y dentro de la historia de la humanidad
el dinero sin respaldo como se lo conoce hoy día, tiene
una muy corta existencia. Recién a mediados del siglo pasado
el papel moneda ha comenzado a jugar un rol preponderante;
menos de 60 años en la historia de la humanidad realmente
no son tan significativos. En segundo lugar podemos sugerir
que mucho del éxito alcanzado dentro del mismo Estados Unidos
de Norteamérica no se debe exclusivamente a su poderío financiero.
Ha sobresalido dicha comunidad en innovación, inventos,
y en la forma participativa de operar la que ha prestado
presente desde sus inicios a través de sus peregrinos.
Las
organizaciones sociales – es decir los tejidos a través
de los cuales las personas se vinculan con grupos y estos
se conjugan en organizaciones que forman parte de un todo
que es la comunidad-país-nación, representan la fuerza preponderante
de creación y sostenimiento de dichas comunidades. Ello
se encuentra sustentado por innumerables trabajos de expertos
notables en ciencias del comportamiento humano y de la profesión
de desarrollo organizacional. Incluso podemos ir más de
600 años atrás para encontrar reconocimiento a la importancia
de estos tejidos humanos agrupados en distintas unidades
de análisis en cuanto a su tamaño.
Efectivamente,
el filósofo e historiador de Túnez, Ibn Khaldûn hace algo
más de 600 años atrás (“The Muqaddimah” – 1377) nos señala
que: “Social organization is necessary to the human species.
Without
it, the existence of human beings would be incomplete. God´s
desire to settle the world with human beings and to leave
them as His representatives on earth would not materialize.
This is the meaning of civilization, the object of the science
under discussion.”
Ahora
bien, el Éxito solamente puede ser coronado con “otros”.
No existe un solo investigador, académico, consultor, ejecutivo
o directivo que haya alcanzado el éxito sin haber desarrollado
las habilidades y competencias de la
Inteligencia
Organizacional. Bill Gates, Alfred Sloan, Henry Ford asumieron posiciones
de liderazgo con éxito basados en su Inteligencia Organizacional.
Carlos Marx (ya citado) no estaba equivocado respecto de
su teoría de la plusvalía, como también lo reconoce el extraordinario
economista alemán Joseph Schumpeter. Puesto que solamente
una plusvalía “diaria” puede poner en condiciones a la
Organización para
sobrevivir ante tantas vicisitudes: las nuevas necesidades
de los Clientes, las necesidades de re-entrenar al personal,
las crecientes porciones que toman las entidades financieras
de las empresas, y los incrementos sostenidos en las tributaciones.
La única diferencia realmente importante entre Carlos Marx
y Joseph Schumpeter consiste en que éste último considera
a la plusvalía necesaria y que debe estar a disposición
del empresario para que realmente este pueda realizar innovaciones.
Por supuesto, siendo John Maynard Keynes un ex