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COMUNICACIÓN
y DESARROLLO ORGANIZACIONAL
Abstract de Taller de Eric Gaynor Butterfield: “La Comunicación
y el Desarrollo Organizacional” realizado en Buenos
Aires, Argentina, Junio 2005 – Organizado por The Organization
Development Institute International, Latinamerica –
www.theodinstitute.org
Posiblemente la comunicación sea una de las variables
más importantes en todo proceso de interacción
entre dos personas o más, y a pesar de ello quizás
no se le presta la debida consideración en el transcurso
de las conversaciones diarias que se mantienen dentro de una
empresa. Se observan comportamientos, se fotocopian papeles,
se llevan registros informáticos pero casi nunca se
registra la “calidad” de las conversaciones entre
los distintos participantes organizacionales.
Un distinguido filósofo y economista (John Stuart
Mill: “Principles of Political Economy” –
1848) ha destacado la importancia de la comunicación
incluso más allá del ámbito puramente
organizacional: “It is hardly posible to overrate the
value, in the present low state of human improvement, of placing
human beings in contact with persons dissimilar to themselves,
and with modes of thought and action unlike those which they
are familiar. Such communication has always been, and is peculiarly
in the present age, one of the primary sources of progress.”
El enorme alcance – y sus consecuencias – de
la comunicación da cobertura a distintas disciplinas
y esferas, y además hace necesaria que todas ellas
se integren entre ellas tal cual lo expresa el filósof
y sociólog Alemán Jurgen Haberlas (“Modernity”
– 1981): “In everyday communication, cognitive
meanings, moral expectations, subjective expressions and evaluations
must relate to one another. Communication processes need a
cultural tradition covering all spheres – cognitive,
moral-practical and expressive. A rationalized everyday life,
therefore, could hardly be saved from cultural impoverishment
through breaking open a single cultural sphere – art
– and so providing access to just one of the specialized
knowledge complexes.”
Para Colin Cherry – uno de los más destacados
ingenieros eléctricos de los Estados Unidos de Norteamérica
– destaca incluso los aspectos prácticos de la
comunicación que invaden a las distintas unidades sociales
incluso a las organizaciones y empresas: “Communication
renders true social practicable, for communication jeans organization.
Communications have enabled the social unit to grow, from
the village to the town, to the modern city-state, until today
we see organized systems of mutual dependence grown to cover
whole hemispheres. Communication engineers have altered the
sizes and the shape of the world” (“On human communication”
– 1957).
El escritor G. K. Chesterton muestra que incluso cuando conversamos
a través de diálogos no siempre las personas
tienen en cuenta lo que nosotros decimos ni contestan respecto
de lo que decimos. En su obra “The invisible man”
– 1911, encontramos el siguiente diálogo: “Have
you ever noticed this – that people never answer what
you say? They answer what you mean – or what they think
you mean. Suppose one lady says to another in a country house,
“Is anybody staying with you?” the lady doesn´t
answer “Yes, the butler, three footmen, the parlour
maid, and so on”, though the parlourmaid may be in the
room, or the butler behind her chair. She says “There
is nobody staying with us”, meaning nobody of the sort
you mean. But suppose a doctor inquiring into an epidemic
asks, “Who is staying in the house?” then the
lady will remember the butler, the parlourmaid, and the rest.
All language is used like that; you never get a question answered
literally, even when you get it answered truly”.
De todos los autores y teóricos en comportamiento organizacional
posiblemente Chester Barnard ha sido uno de los que han prestado
mayor atención a la comunicación dentro de las
empresas ya que fue pionero en cuanto al uso de la persuasión
como mecanismo que permite alcanzar cumplimiento organizacional.
Incluso ha creado Barnard (“The functions of the executive”
– 1938) lo que ha llamado una “zona de indiferencia”
que sería aquella donde caen exactamente las órdenes
que las personas han de aceptar sin llegar a cuestionarlas:
“The phrase zone of indifference” may be explained
as follows: If all the orders for actions reasonably practicable
be arranged in order of their acceptability to the person
affected, it may be conceived that there are a number which
are clearly unacceptable, that is, which certainly will not
be obeyed; there is another group somewhat more or less on
the neutral line, that is, either barely acceptable or barely
unacceptable: and a third group unquestionably acceptable.
This las group lies within the “zone of indifference”.
The person affected will accept orders lying within this zone
and is relatively indifferent as to what the order is so far
as the question of authority is concerned.” De manera
parecida se refiere Eric Gaynor Butterfield (Congreso de Desarrollo
Organizacional, México) cuando destaca que en los procesos
de cambio y desarrollo organizacional, los cambios de conducta
en las personas como resultado de las acciones iniciales del
profesional en desarrollo organizacional que actúa
como consultor, encuentra a los participantes organizacionales
en tres zonas distintas en cuanto a la aceptación e
inicio de acciones hacia el cambio: 1. aquellos que lo aceptan,
lo han deseado y lo acompañan; 2. aquellos que se han
de resistir con energía; y 3. aquellos que actúan
como “árbitros de un partido de tennis”
que se la pasan mirando a los otros dos grupos para finalmente
“después” decidir a cual grupo pasarse.
Gaynor señala que aquellos consultores que ignoran
a este tercer grupo – que usualmente incluye a muchos
participantes organizacionales – le puede resultar fatal
en su esfuerzo por alcanzar los cambios previstos.
Chester Barnard (ya citado) incluso llega a determinar las
condiciones bajo las cuales la comunicación recibida
por el subordinado puede ser implementada efectivamente, lasa
cuales son cuatro: “A person can and Hill accept a communication
as authoritative only when four conditions simultaneously
obtain:
a. he can and does understand the communication;
b. at the time of his decision he believes it is not inconsistent
with the purpose of the organization;
c. at the time of his decision, he believes it to be compatible
with his personal interest as a whole; and
d. he is able mentally and physically to comply with it”.
Para el genio de Chester Barnard (ya citado) – del cual
James March y Herbert Simon hicieron uso para su monumental
trabajo (“Organizaciones”; Wiley & Sons –
1958) la comunicación está en el corazón
mismo de las funciones que han de desplegar los ejecutivos
en las organizaciones: “The functions of informal executive
organizations are the communication of intangible facts, opinions,
suggestions, suspicions, that cannot pass through formal channels
without raising issues calling for decisions, without dissipating
dignity and objective authority, and without overloading executive
positions; also to minimize excessive cliques of political
types arising from too great divergence of interests and views;
to promote self-discipline of the group; and to make possible
the development of important personal influences in the organization.”
Nadie mejor que el experto en ciencias políticas de
USA – Harold Lasswell (“The structure and function
of communication in Society” – 1948) para hacer
notar aquellas preguntas que todo directivo, ejecutivo y superior
debe formularse respecto de las comunicaciones que emite y
a las cuales también está sujeto:
“A convenient way to describe an act of communication
is to answer the following questions:
- Who
- Says what
- In which channel
- To whom
- With what effect?”
Y para aquellos que aun ponen en duda la importancia que tienen
las comunicaciones vale la pena acudir a las palabras de alguien
que no pertenece a las disciplinas y ciencias sociales, como
es el caso del matemático de Estados Unidos de Norteamérica,
Norbert Wiener (“The human use of human beings”
– 1950): “Society can only be understood through
a study of the messages and communication facilities which
belong to it”.
El genial Isaac Asimov destaca que su padre - siendo un inmigrante
en los Estados Unidos de Norteamérica puede haber aprendido
el inglés en cuanto al vocabulario y también
la gramática, pero de todas maneras cada vez que se
expresa y abre su boca ha de desnudar sus diferencias. Y el
dialecto también puede llegar a ser una prisión
en sí misma que lo coloca a uno detrás de dichas
barras. El mismo, es decir Isaac Asimov ha aprendido a la
perfección el idioma inglés y pocas personas
pueden siquiera llegar a igualarlo como un escritor, pero
declara que inevitablemente al hablar ha de estar presente
su acento de Brooklyn, que más de uno lo ha de asociar
con una persona no-educada (”Psychology Today”;
Random House – 1975).
Los directivos y ejecutivos deben prestar especial consideración
a los “ingresos” que se suceden de personas dentro
de sus distintas unidades y organizaciones. Todos tenemos
una forma de comunicarnos “anterior” y al traspasar
los límites desde fuera de una organización
a otra como asimismo dentro de la misma organización,
las personas pueden confrontar algunos de los dilemas que
viven los niños en sus primeros años. Así
como en los primeros años los niños han “aprendido”
una forma de hablar sin tener que memorizar los distintos
tiempos de los verbos, y tampoco tuvieron que aprender como
es que se formulaban preguntas, de todas maneras lo podían
hacer cuando tenían tres años y eran bastante
buenos para hacerlo cuando ya tenían solamente cinco
años. Sin embargo, cuando esos mismos niños
– quizás ya adultos – tienen que aprender
un nuevo idioma requieren de un mecanismo apropiado que le
permita adoptarlo y aprenderlo. Ahora, confrontado ante la
necesidad de tener que aprender un nuevo idioma, el niño
que tiene más de 5 años ni siquiera tiene un
método en particular para aprenderlo que le permita
hacerlo con la misma facilidad y naturalidad con que lo hizo
cuando aprendió a hablar su idioma materno.
Lo mismo sucede dentro de las organizaciones donde un “trabajo
bien hecho o mal hecho” puede consistir en no haber
interpretado correctamente la instrucción recibida
de un superior o puede deberse a no saber presentar eficientemente
todo lo que realmente hizo. En realidad podemos hablar de
las organizaciones como que son “un conjunto de personas
que conversan y se comunican” a través de una
red comunicacional que termina de conformar una red cultural.
Y es justamente esta red la que une a todas las distintas
partes de la empresa independientemente de todos los puestos,
las jerarquías, los proyectos, y los títulos.
En “Las empresas como sistemas culturales” (Terrence
E. Deal & Allan A. Kennedy; Editorial Sudamericana”
– 1985) se menciona que el Presidente de los Estados
Unidos de Norteamérica Franklin Delano Roosevelt destacaba
que la “primera tarea de un ejecutivo era garantizarse
el flujo efectivo de ideas e información siendo sumamente
persistente en cotejar y equilibrar la información
adquirida utilizando canales oficiales con la obtenida a través
de los canales privados, informales y poco ortodoxos y de
redes de espionaje a tal punto a a veces parecía excitar
una pugna entre sus fuentes privadas y sus fuentes públicas”.
Los autores Terrence E. Deal & Allan A. Kennedy (“Las
empresas como sistemas culturales”; ya citado) destacan
que al igual que el Presidente Roosevelt los gerentes y directivos
en las empresas deben privilegiar las comunicaciones ya que
las acciones son alcanzadas a través de comunicaciones
que los superiores transmiten. Para ello, ambos autores han
creado una tipología de personajes de la red comunicacional
que parecen estar presentes en las empresas; ellos son:
1. los narradores que son las personas que se comunican con
otros y cuentan historias que muchas veces pueden ser mitos
como los que están presente en las tribus y que tienden
a explicar y dar un significado al mundo cotidiano del trabajo.
Estos narradores están en una posición de suma
influencia y poder porque pueden incluso llegar a cambiar
la realidad, y es posible que traten de influenciar sobre
las interpretaciones de otros con el propósito de satisfacer
sus propias necesidades.
Los narradores pueden realizar contribuciones importantes
para la empresa a través de metáforas. Thomas
Watson, en su intento de contar con gente que pudiera disentir
contaba la historia de un amante de la naturaleza que comenzó
a dar de comer a patos salvajes que estaban en su estanque,
quienes poco a poco fueron domesticados. Y Watson afirmaba
que esto fue posible pero lo que no fue posible fue revertir
el proceso de transformar a los patos domesticados en patos
salvajes nuevamente. Los pagos y remuneraciones fijas, y especialmente
en la medida en que no están directamente vinculadas
con la productividad, ayudando al sostenimiento de necesidades
mínimas del personal, pueden producir los efectos conseguidos
en los patos salvajes que fueron luego domesticados.
2. los sacerdotes, que existen en las empresas al igual que
en las Iglesias (para Terrence E. Deal & Allan A. Kennedy).
Estos personajes de la red comunicacional se encargan de defender
la religión (visión – misión) de
la organización y mantener unidos a los miembros organizacionales.
Deben sobresalir en atributos de “escuchar” al
igual que hacen los sacerdotes en las confesiones, y por supuesto
deben saber dar una respuesta adecuada.
3. los murmuradores, que según Terrence E. Deal &
Allan A. Kennedy son aquellos que están detrás
del trono y que tienen como fuente de poder el hecho de que
son escuchados por su superior. Estos personajes hacen uso
de la red comunicacional y son capaces de actitudes atemorizantes
como es el caso que Deal & Kennedy citan de Harry Bennett
en Ford Motor Company que había estructurado toda una
red informativa conformada por espías y vigilantes.
4. los chismosos, que se diferencian de los sacerdotes en
que estos últimos relatan Evangelios mientras que los
primeros saben los nombres, fechas y acontecimientos claves
en calidad de “primicias”. Por lo general estas
personas no están cerca del poder, pero pueden ayudar
a que algunos lleguen más rápido a la cima que
otros.
5. las fuentes secretariales que son aquellos empleados de
oficina que a menudo, quizás por tener más tiempo,
son más observadores que los gerentes. Por lo general
forman parte de una red comunicacional de tipo estable. Posiblemente
sean las personas que pueden definir realmente como están
pasando las cosas dentro de esa empresa.
6. los espías, que a veces lo hacen por propia iniciativa
y otras veces lo hacen contra demanda de sus propios jefes
y gerentes que no escatiman esfuerzos para desarrollarlos.
Por lo general los espías salen de las filas de los
narradores que les representa un primer muy buen punto de
apoyo. Por lo general estas personas no son amenazadoras ya
que no están tan fuertemente en la carrera por ascender
como otros personajes, pero de todas maneras pueden tener
una larga existencia ya que son necesarios por otros y para
que estos otros a su vez asciendan. Los autores sugieren que
los recién llegados se constituyen en espías
“involuntarios” ya que sin quererlo tienen una
perspectiva muy fresca de lo que está sucediendo.
La mayor parte de los antropólogos sugieren que lo
que sucede en el mundo exterior es lo que influye sobre el
lenguaje lo que se contrapone con la idea de Whorf (“Four
articles on metalinguistics”; Foreign Service Institute
– 1950; y “Language, thought, and reality”;
Wiley - 1956) quien concluye que la relación de causalidad
es exactamente a la inversa. Además, al estudiar algunos
idiomas Whorf encontró que en ellos no existía
una clara distinción entre los sustantivos y los verbos,
que las diferencias en los tiempos (pasado, presente y futuro)
eran pequeñas, y que en algunos casos se le asignaba
el mismo nombre a distintos colores, lo que lo llevó
a concluir que es la propia “estructura del lenguaje
lo que produce las diferentes formas de concebir el mundo
que nos rodea”.
Alvar Elbing (“Behavioral Decisions in Organizations”;
Scout, Foresman & Co. – 1970) hacen notar que la
toma de decisiones está fuertemente relacionada con
el carácter estructurado o no estructurado de los estímulos,
que son una fuente comunicacional importante. Más aún,
la forma y el contenido de la comunicación tiene que
ver con lo que es un componente vital en todo el proceso decisorio,
el que es denominado por Alvar como “Definición
del Problema”.
Por otro lado Jack Gibb nos sugiere que podemos comprender
la comunicación bajo la perspectiva de que es un proceso
de personas más que un proceso que tiene que ver con
el lenguaje, para lo cual resulta vital introducir mejoras
en cuanto a la calidad de las relaciones inter-personales,
pudiendo conseguirse como resultado de disminuir el grado
“en que nos ponemos a la defensiva”.
En respuesta a la comunicación “recibida”
según Jack Giba nosotros podemos responder defensivamente
(defensive climate) o bien “dando apoyo” (supportive
climate).
Al privilegiar una práctica evaluativa por encima
de un enfoque descriptivo estamos favoreciendo un clima de
tipo defensivo. Lo mismo sucede cuando hacemos uso de métodos
de control como es el caso de un enfoque legalista con regulaciones
y políticas legalistas, normas y procesos estructurados
(clima defensivo) en lugar de orientarnos “hacia el
problema” (supportive climate).
El uso de estrategias puede privilegiar un clima defensivo
a comparación de acciones “espontáneas”
que tienden a favorecer un clima de “apoyo”. Jack
Gibb elige otras dos variables contrastantes para diferenciar
el tipo de clima a crearse según nos relacionemos desde
“una posición de superioridad” en lugar
de una de “igualdad”. Teniendo en cuenta las consecuencias
negativas de dogmatismo y su impacto sobre adoptar posiciones
defensivas, Jack Gibb sugiere las ventajas de colocarnos en
una posición donde el otro tiene la posibilidad de
experimentar por sí mismo lo que sucede con su propio
comportamiento.
Podemos concluir, a la luz de los hallazgos de Jack Gibb
(“Defense level and influence in small groups”;
en Leadership and interpersonal behavior- Holt, Rinehart &
Winston – 1961) que los ejecutivos y directivos interesados
en eficiencia organizacional y la necesidad de implementar
programas de cambio y desarrollo organizacional, han de requerir
incorporar dentro de sí mismos habilidades de relacionamiento
que no siempre son adquiridas en los mejores Centros Universitarios.
Carl Rogers & Fritz Roethlisberger (en Alvar Elbing:
Behavioral Decisions in Organizations”; Scott, Foresman
& Co. – 1970), siendo conscientes de que la comunicación
ha sido siempre un problema entre los seres humanos analizan
las barreras existentes que dificultan e impiden un efectivo
proceso de comunicaciones dentro del mundo organizacional
haciendo una serie de recomendaciones al efecto y volviendo
a poner énfasis – al igual que Alvar Elbing –
en la “natural predisposición que tenemos las
personas hacia evaluar a otros”. Para ellos sería
necesario que antes de que nosotros demos respuesta podemos
lograr tener dentro nuestro el marco de referencia del otro,
lo que no es nada fácil. Quizás se puede implementar
algo simple (según Carl Rogers & Fritz Roethlisberger
): “Que cada persona hable por sí misma solamente
después de que ha hecho mención a las ideas
y sentimientos del otro de una manera certera y también
a satisfacción del otro”.
Nadie puede dudar de que la estructura de una organización
está fuertemente vinculada con las organizaciones como
lo señalaran James March & Herbert Simon (“Organizations”;
Wiley and Sons – 1958). Y este modelo estructural se
fundamenta en gran medida en que la información constituye
la sangre y el alma de las organizaciones.
Según Norbert Wiener (“The human use of human
beings”; New York – 1954) tanto el planeamiento
como el control que el hombre puede llevar a cabo se debe
gracias a su capacidad de tomar mensajes, captar y recibir
información. Pero no toda información enriquece
naturalmente al sistema organizativo, puesto que existe la
entropía que hace que a veces se avance estando casi
ciegos y la información que se procesa y se utiliza
incluso en la toma de decisiones puede llegar incluso a formar
parte de un gran tacho de basura como ha sugerido James March.
Las informaciones sufren cambios como resultado entre otras
cosas de los filtros que existen en las empresas; Kenneth
Boulding (“The jungla of hugeness”; Saturday review
– 1958) sugiere que los que están en las posiciones
inferiores muy comúnmente modifican los mensajes dirigidos
que luego son dirigidos hacia arriba tratando de darle al
jefe “siempre buenas noticias” lo que lo hace
parecer a los ojos de éste como que su propio accionar
es más efectivo y no se trata de un pájaro de
mal agüero.
La entropía es el resultado de diversas fuerzas pero
posiblemente una de las más poderosas (John M. Pfiffner
& Frank Sherwood: “Organización administrativa”;
Herrero Hermanos – 1961) sea “simplemente el volumen
y peso de la jerarquía, junto con la propensión
de las personas a ofrecer resistencia a la regimentación.
En el primer caso, la vasta naturaleza impersonal de la jerarquía
crea inercia. En el segundo, las personas tienden a oír
lo que les gusta oír, y prescinden de lo que no quieren
oír. Llegan hasta el extremo de crear “ruidos”
defensivos” (como se ha mencionado en los párrafos
precedentes: Jack Gibb – ya citado).
Roy Grinker (“Toward a unified theory of human behavior”)
nos sugiere que esta entropía es de una manera compensada
y corregida por unos mecanismos y fuerzas que luchan por el
equilibrio y la estabilidad, lo que es conocido bajo el nombre
de homeostasis. El reconocimiento de las necesidades de superar
a la entropía dio origen a la “cibernética”
(en griego quiere decir gobernador) que es el estudio de mecanismos
de control y también de las comunicaciones. Y ahora
estamos en lo que se ha denominado como “retroacción”
donde la corriente de información tiene un efecto de
tipo recíproco en el comportamiento. Y pareciera que
a partir de aquí las máquinas pueden corregir
de alguna manera sus propios errores, con lo cual están
preparadas para combatir la entropía con lo cual, a
través de sus órganos sensibles descubren errores,
dificultades y problemas y facilitan de este modo la “retroacción
negativa” (está relacionada con un mensaje que
advierte un peligro como es hoy en día el mensaje,
que al bajar los emails, nos avisa de que estamos en presencia
de un correo que tiene un “virus”).
Y en este punto, podemos decir que ya hemos visto como los
procesos cognitivos que tienen las personas se relacionan
con el aprendizaje; ahora podemos agregar que las máquinas
tienen también la capacidad de aprender, de memoria,
de tener una dirección, persistencia, velocidad y también
de conocimiento. Y todas estas capacidades son posibles únicamente
en la medida que esté siempre abierto el procesamiento
de mensajes, información y comunicación (Karl
W. Deutsch: “Mechanism, Teleology and Mind”; en
Philosophy and Phenomenological Research – 1951).
Todos sabemos muy bien que las organizaciones piramidales
han recibido fuertes golpes y en su necesidad de subsistir
se han tornado más orgánicas (Tom Burns: “Industry
in a new age”; New society – 1963); han focalizado
en la importancia de la tecnología (Charles Perrow:
“Organizational analysis: a sociological view”;
Brooks/Cole - 1970; James D. Thompson: “Organizations
in action”; McGraw-Hill – 1967) y también
aplicaron los principios de diferenciación e integración
prevalecientes en la teoría social evolucionista (Paul
Lawrence & Jay Lorsch: “Organizations & Environment”;
Harvard - 1967). La organización matricial de Robert
Blake & Jane Mouton (“The managerial grid”;
Gulf Publishing – 1985) también ha asistido a
que las organizaciones sean más eficientes y en alguna
medida podemos decir que todos estos nuevos arreglos organizacionales
sugieren que las organizaciones funcionen como redes y en
círculos.
Y muchas veces los consultores están inclinados a
pensar que las organizaciones van a ser totalmente flexibles
y que de ninguna manera va a volver a prevalecer en el planeta
la Ley de Hierro de la Oligarquía Organizacional de
Robert Michels (“Political parties”; Dover –
1959). Pues estamos muy lejos de encontrarnos con un arreglo
organizacional totalmente flexible donde los participantes
organizacionales operan autónomamente y en libertad.
Sabemos desde hace mucho tiempo por los trabajos que investigación
de Alex Bavelas (“Communication patterns in task-oriented
groups” – 1953) que el emplazamiento del comunicador
en un lugar central facilita en gran medida que el resto del
grupo lo reconozca con la autoridad de un jefe. Nos resulte
“simpático” o no, la jerarquía es
un elemento facilitador de la comunicación. Muchas
personas han tomado en cuenta el nivel de satisfacción
de los participantes con el nivel de productividad, algo que
James March & Herbert Simon expusieron tan claramente
echando por tierra muchas de las argumentaciones del movimiento
de recursos humanos.
Un experimento de Harold Guetzkow y Herbert Simon (“The
impact of communication nets upon organization and performance
in task-oriented groups” – 1955) mostró
que la comunicación era más efectiva en aquellas
situaciones donde los grupos contaban con un tipo de autoridad
basada en una estructura centralizada lo que los ha llevado
a recomendar que no cometan errores tanto en la industria
como en el gobierno sugiriendo mayor flexibilidad –
en lugar de estructura – en las organizaciones.
Vale la pena tener presente la definición de comunicación
de Charles O’Reilly III & Louis R. Pondy (“Organizational
Communication”; en el libro de Steven Kerr titulado
Organizational behavior – Columbus, Ohio – 1979)
donde destacan que “es el proceso por el cual dos o
más partes intercambian información y comparten
significados”. Es decir, no es solamente el hecho de
compartir información sino también es necesario
que dichas informaciones tengan un significado para las partes.
Desde el punto de vista organizacional y con el propósito
de alcanzar los resultados que la empresa necesita quizás
sea necesario agregar algunas variables o componentes adicionales
como es el hecho de que los significados puedan llevarse a
la práctica por medio de acciones. Bajo esta concepción
es que Otis Bassin & Craig Aronoff (“Interpersonal
communication in organizations”; Goodyear – 1980)
sugieren la combinación de tres componentes que representarían
los distintos propósitos de la comunicación
organizacional, siendo ellos:
1. Compartir información (al igual que fuera señalado
por Charles O’Reilly III & Louis R. Pondy (“Organizational
Communication”; ya citado);
2. Expresar y manifestar los sentimientos y las emociones;
3. Lograr una “acción coordinada”. Este
último punto en particular es lo que tenía permanentemente
presente Alfred Sloan en su trabajo en General Motors Corporation
y que representaba un dilema que tenía que ver con
como resolvía orientarse hacia un modelo organizativo
de “organización descentralizada” o de
“descentralización coordinada”. De hecho
General Motors Corporation consiguió consolidar eficientemente
su liderazgo sobre Ford Motor Co., en gran medida por la efectiva
resolución de este conflicto.
Hemos visto que Charles O’Reilly III & Louis R.
Pondy (“Organizational Communication”; ya citado)
destacan que la información tuviera un significado
y ese significado es usualmente conseguido a través
de tres principales métodos de comunicación
dentro de los ámbitos organizacionales:
a. la comunicación de tipo oral que usualmente es
desplegado entre el superior y el subordinado en relación
al intercambio de palabras que se relaciona con la ejecución
de tareas, las discusiones y debates realizados en grupos
de trabajo, las conversaciones informales y de “radio
– pasillo”, y también como resultado de
presentaciones y discursos.
b. son conocidos los distintos medios de comunicación
escrita donde el email interno está creciendo fuertemente
por encima de otros medios tradicionales como los memorandums
internos, los informes, listados emitidos por el departamento
de tecnología informática, los formularios impresos,
los avisos en paneles donde el personal puede acceder rápidamente
a ellos, las cartas en general y los distintos manuales de
procedimientos, de funciones, de deberes y responsabilidades.
c. Las personas usualmente manifiestan expresiones cuando
se comunican verbalmente (punto a.) y a veces ni siquiera
se toman la molestia de hablar en demasía. Silvan Tompkins
& Robert McCarter (“What and where are the primary
affects? Some evidence for a theory”; Perceptual and
motor skills – 1964) señalan algunos elementos
humanos como expresiones faciales y movimientos físicos,
que las personas realizamos tanto de manera consciente como
inconsciente donde las expresiones faciales son categorizadas
por los autores en (literalmente y en inglés): “Facial
expressions have been categorized as:
1. interest - excitement;
2. enjoyment – joy;
3. surprise – startle;
4. distress – anguish;
5. fear – terror;
6. shame – humiliation;
7. contempt – disgust;
8. anger – rage.”
Moorhead & Griffin (“Organizational behavior: managing
people and organizations”; ya citado) hacen referencia
a distintos aspectos que bien vale tener en cuenta para aquellos
interesados en eficiencia organizacional en el día
a día (directivos, ejecutivos y profesionales) como
también por aquellos interesados en los procesos de
cambio y desarrollo organizacional (consultores y asesores
de empresa, agentes de cambio, facilitadores de implementación
de procesos), literalmente y en inglés:
“The eyes are the most expressive component of the
face. Physical movement and “body language” are
also highly expressive human elements. Body language includes
both actual movement and body positions during communication.
The handshake is a common form of body language. Other examples
include eye contact, which express a willingness to communicate;
sitting on the edge of a char; which may indicate nervousness
or anxiety; and sitting back with arms folded, which may mean
an unwillingness to continue the discussion.”
Moorhead & Griffin (“Organizational behavior: managing
people and organizations”; ya citado) han desarrollado
un modelo del proceso comunicacional conformado por distintas
variables donde la “fuente” (source) es conocido
usualmente como quien realmente inicia el proceso. Esto no
es siempre de esta manera pues en muchas ocasiones es el receptor
quien lo inicia al ser él quien realmente elige la
fuente de información como lo señalara Charles
O’Reilly III (“Variations in decision makers´
use of information sources. The impact of quality and accesisibility
of information”; Academy of management Journal –
1982).
Para Moohead & Griffin es común que el proceso
se inicie con la “fuente” que se caracteriza por
el hecho de que el mensaje es “codificado” lo
que significa que usualmente se traduce una idea o pensamiento
inicial en un símbolo que puede llegar a ser transmitido
(como por ejemplo al hacer uso de números, palabras,
dibujos, ruidos, movimientos, entre otros) a un tercero. El
proceso de decodificación es ambiguo por sí
mismo y muchas personas – incluso algunos estudiosos
– no lo contemplan asumiendo que inmediatamente después
de la fuente viene la transmisión ignorando la importancia
de la fase de codificación. La decodificación
es un proceso altamente personalizado y al verse acompañada
la voz por comunicaciones no verbales, el receptor puede estar
percibiendo el mensaje de una manera distinta de cómo
fuera inicialmente emitido.
Una vez terminado el proceso de decodificación la
información es transmitida al receptor lo que significa
en la práctica que los símbolos que lleva el
mensaje son enviados al receptor. Los medios de transmisión
son muchos y un director, gerente y ejecutivo debe tener en
cuenta el medio que ha de adoptar para transmitir la información
(conversación personal, una carta, una conversación
telefónica, entre otros) pues posiblemente el mismo
influya en los resultados a alcanzar (Janet Fulk & Brian
Boyd: “Emerging theories of communication in organizations”;
Journal of Management – 1991).
Una vez transmitido el mensaje comienza la fase de decodificación,
que significa en la práctica “que uno dice lo
que dice y el otro escucha lo que escucha”. En algunas
culturas – como es el caso de la Argentina – algunos
emisores hacen uso de palabras que no ayudan de ninguna manera
al proceso de decodificación como es el caso donde
el emisor le formula la siguiente pregunta al receptor después
de haber realizado una manifestación: “¿Me
entendés? Más allá del aspecto peyorativo
de estas dos palabras – que por supuesto no quiere decir
que no lo tengamos en cuenta – debe destacarse que el
emisor para facilitar la decodificación (incluso en
aquellos casos donde exista una correspondencia total) puede
modificar dichas dos palabras por las siguientes tres: “¿Me
hago entender?”.
Durante las guerras – tanto físicas como comerciales
y financieras – se presta vital importancia a los aspectos
tanto de codificación como decodificación y
posiblemente muchos de los éxitos han estado asociados
con el haberles prestado debida consideración a estos
dos importantes componentes. Los procesos de investigación
y desarrollo que están tan fuertemente asociados al
espionaje industrial, comercial y financiero incluyen capacidades
y competencias donde se sobresale en las actividades de codificación
y de decodificación (Eric Gaynor Butterfield: Taller
de Creatividad; Buenos Aires – 1999).
Ahora entra en juego el receptor que puede ser cualquiera
de estas distintas unidades de análisis: la persona,
un grupo, varios grupos, o la organización en su conjunto.
Y aquí es importante la predisposición que tenga
el receptor en cuanto a “que es lo que quiere hacer
con el mensaje que recibe”. Eric Gaynor Butterfield
muestra que no todas las personas siquiera tienen deseos “de
recibir más información” en las organizaciones
(“Taller de Comunicaciones y Desarrollo Organizacional”;
Buenos Aires – 1997). Más aún, es probable
que el receptor a quien el mensaje estaba destinado no lo
reciba y sea más bien recibido por otro a quien el
mensaje no estaba enviado. Moorhead y Griffin destacan que
el proceso de escucha activa es un proceso que requiere de
mucha concentración y esfuerzo tanto de parte del receptor
como de parte de la fuente (emisor) que ha enviado el mensaje.
El proceso interactivo que se origina y desarrolla entre
el emisor y receptor es observado y destacado por Anat Rafaela
& Robert Sutton (“The expression of emotion in organizational
life”; in Research in Organizational behavior –
JAI Press – 1989): “The expression of emotions
by the sender and the receiver enters into the communication
process in several places. First, the emotions may be part
of the message, entering into the encoding process. Second,
as the message is decoded, the receiver may let his or her
emotions perceive a message different than what the sender
intended. Third, emotion-filled feedback from the intended
receiver can cause the sender to modify her or his subsequent
message”. Y nosotros agregaríamos no solamente
el mensaje sino el lenguaje.
Moorhead & Griffin (ya citado) destacan la importancia
de que los gerentes y directivos desarrollen habilidades “de
escucha activa”, es decir de perfeccionamiento a entrar
en el mensaje del otro. A continuación se incluye la
herramienta de estos dos autores, literalmente y en inglés:
“Diagnosing your listening skills
Introduction: Good listening skills are essential for effective
communication and are often overlooked when communication
is analyzed. This self-assessment questionnaire examines your
ability to listen effectively.
Instructions: Go through the following statements, checking
“yes” or “no” in the space next to
each one. Mark each question as truthfully as you can in light
of your behavior in the last few meetings or gatherings that
you attended.”
“1. I frequently attempt to listen to several conversations
at the same time.
2. I like people to give me only the fact5s and then let
me make my own interpretation.
3. I sometimes pretend to pay attention to people.
4. I consider myself a good judge of nonverbal communications.
5. I usually know what another person is going to say before
he or she says it.
6. I usually end conversations that don´t interest
me by diverting my attention from the speaker.
7. I frequently nod, frown, or in some other way let the
speaker know how I feel about what he or she is saying.
8. I usually respond immediately when someone has finished
talking.
9. I evaluate what is being said while it is being said.
10. I usually formulate a response while the other person
is still talking.
11. The speaker´s •delivery” style frequently
keeps me from listening to content.
12. I usually ask people to clarify what they have said rather
than guess at the meaning.
13. I make a concerted effort to understand other people´s
point of view.
14. I frequently hear what I expect to hear rather than what
is said.
15. Most people feel that I have understood their point of
view when we disagree.
Scoring: The correct answers according to communication theory
are as follows:
NO for statements 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 14.
YES for statements 4, 12, 13, 15.
If you missed only one or two responses, you strongly approve
of your own listening habits, and you are on the right track
to becoming an effective listener in your role as manager.
If you missed three or four responses, you have uncovered
some doubts about your listening effectives, and your knowledge
about how to listen has some gaps. If you missed five or more
responses, you probably are not satisfied with the way you
listen, and your friends and coworkers may not feel you are
a good listener either. Work on improving your listening skills.”
Source: Ethel C. Glenn & Elliott A. Pond, «Listening
self-inventory », from Supervisor Management, January
1989, pp. 12-15. Copyright 1989. Reprinted by permission of
American Management Association, Inc. All rights reserved.
El proceso de comunicación continua según Moorhead
& Griffin a continuación del “receptor”
donde se desarrolla un feedback loop que es un proceso de
verificación, donde las variables se suceden ahora
a la inversa. Es decir, a la decodificación por parte
del receptor le sigue la transmisión y a ésta
la codificación que finalmente llega a la fuente original
o emisor. Los autores Moorhead & Griffin destacan que
durante todo el ciclo (feedback loop) cada una de las distintas
fases de codificación, transmisión y decodificación
iniciadas por el emisor, o de decodificación, transmisión
y codificación iniciadas por el receptor, están
sujetas a “ruidos” que crean interferencias y
afectan las consecuencias de la comunicación. Jerry
C. Wofford, Edwin A. Gerloff, & Robert C. Cummins (“Organizational
communication”; McGraw-Hill – 1977) señalan
que el “ruido en el canal” es usualmente asociada
con el medio de comunicación.
Los directivos y gerentes en las empresas deben tener en cuenta
que la calidad y la potencia del network comunicacional determina
en gran medida el tipo de arreglo que la organización
ha de asumir como lo destacan Daniel Katz & Robert Kahn
(“The social psychology of organizations”; Wiley
– 1978).
Jerry C. Wofford, Edwin A. Gerloff, & Robert C. Cummins
(“Organizational communication”; McGraw-Hill –
1977) exhiben cuatro distintos patrones principales de comunicación
en cuanto al trabajo que es desarrollado en pequeños
grupos dentro de las empresas:
1. el que toma el formato de una rueda
2. el que se basa en eslabones
3. el que opera bajo la forma de un círculo
4. aquél que hace uso de todos los distintos tipos
de canal.
Eric Gaynor Butterfield (“Taller de Comunicaciones y
Desarrollo Organizacional”; Buenos Aires – 1997)
jamás se cansa de destacar la importancia que tiene
el “feedback” en la eficiencia organizacional
y que se relaciona fuertemente con la inmensa mayoría
de las variables que forman parte de la disciplina de comportamiento
organizacional y también cambio y desarrollo organizacional.
Existen comunidades donde el feedback está fuertemente
instalado incluso “fuera” del ámbito corporativo,
como lo es los Estados Unidos de Norteamérica, lo que
les resulta fácil entonces incorporarlo luego dentro
del mundo corporativo ya que las personas están en
gran medida habituadas a ello. Sería sumamente beneficioso
para las comunidades latinoamericanas que prestaran consideración
a esta variable – feedback – que incluso ha demostrado
su enorme peso en los procesos de Capacitación y Entrenamiento
que se desarrollan en las empresas (prácticamente la
mayor parte del aprendizaje resulta del feedback entre los
participantes y el instructor / facilitador). Robert A. Snyder
& James H. Morris (“Organizatioonal communication
and performance”; Journal of Applied Psychology –
1984) muestran como en el feedback el lenguaje corporal y
las expresiones faciales representan un mecanismo casi instantáneo
de feedback.
Cuan fiel es el mensaje recibido respecto del mensaje emitido
ha sido denominado “fidelidad de la comunicación”
(Pace: “Organizational Communication” en Moorhead
& Griffin – ya citado). Las principales barreras
respecto de una comunicación efectiva según
estos dos autores son las siguientes, que son especificadas
según el origen del problema:
- Cuando el origen del problema es la fuente el tipo de problema
mas común es el que se denomina como “filtrado”
(filtering);
- Cuando el origen del problema tiene que ver con el proceso
de codificación o de decodificación los tipos
de problema más comunes son : falta de una experiencia
común entre las distintas partes; problemas de tipo
semántico; el lenguaje común; y problemas en
el medio de transmisión;
- Cuando el origen del problema tiene que ver con el receptor
los tipos más comunes de problema según los
autores son: la carencia en cuanto a prestar una atención
de tipo selectiva; los juicios de valor; la falta de credibilidad
en cuanto al emisor; y la sobrecarga de trabajo;
- Cuando el origen del problema tiene que ver con el feedback
es usual que el tipo de problema tenga que ver con la “omisión”;
- Cuando el origen del problema se fundamenta en factores
y componentes organizacionales es común que el tipo
de problema tenga ver con: Ruidos comunicacionales, diferencias
de status entre las personas, presiones de tiempo, sobrecarga
de trabajo y a la propia estructura de comunicaciones que
prevalece.
¿Qué es entonces lo que podemos hacer para mejorar
el proceso comunicacional dentro de las organizaciones y empresas?
Aquí los dos autores (Moorhead & Griffin; ya citados)
hacen una distinción entre la fuente (el emisor) y
el receptor y realizan una breve pero muy práctica
aplicación para lo que ellos denominan el foco a considerar,
según este sea: el mensaje, los símbolos, el
medio y el feedback.
A continuación describimos textualmente la descripción
que hacen estos dos autores:
1. Cuando se trata de la fuente (emisor) y con foco en:
a. El mensaje: “What idea or thought are you trying
to get across?”
Acción correctiva: “Give more information. Give
less information. Give entire message.
b. Los símbolos: “Does the receive use the same
symbols, words, jargon?”
Acción correctiva: “Say it another way. Employ
repetition. Use receiver´s language or jargon. Before
sending, clarify symbols to be used.”
c. Medio de comunicación: “Is this a channel
that the receiver monitors regularly? Sometimes? Never?”
Acción correctiva: “Use multiple media. Change
medium. Increase volume (loudness).”
c. Feedback: “What is the receiver´s reaction
to your message?”
Acción correctiva: “Pay attention to the feedback,
especially nonverbal cues. Ask questions.”
En cuanto al receptor:
1. Cuando se trata del receptor y con foco en:
a. El mensaje: “What idea or thought does the sender
want you to undersatand?”
Acción correctiva: “Listen carefully to the
entire message, not just to part of it.”.
b. Los símbolos: “What symbols are bein used
– for example, foreign language, technical jargon?”
Acción correctiva: “Clarify symbols before communication
begins. Ask questions. Ask sender to repeat message.”
c. Medio de comunicación: “What medium or media
is the sender using?”
Acción correctiva: “Monitor several media.”
c. Feedback: “Did you correctly interpret the message?”
Acción correctiva: “Repeat message.”
Las comunicaciones abiertas usualmente están asociadas
con la eficiencia organizacional y esto es algo que debemos
tener en cuenta. Sin embargo debemos también considerar
el tipo de organización de que se trate ya que organizaciones
de tipo mecanicista dentro de mercados estables es posible
que puedan ser eficientes con canales de comunicación
que no son necesariamente abiertos en su totalidad. Mas aún,
lo contrario puede llegar a ser cierto.
Según Thomas J. Peters & Robert Waterman (“In
search of excellence: lessons from America´s best-run
companies”; Harper & Row – 1982) señalan
que las empresas major manejadas son aquellas que tienen una
red comunicación que se caracteriza por ser de tipo
“abierta”. En algunos casos distintas empresas
han desarrollado la presencia de un ombudsman que ayude a
formalizar una comunicación de abajo hacia arriba como
es el caso de las empresas General Electric, McDonell Douglas,
y McDonald (Michael Brody: “Listen to your whistleblower”;
Fortune – 1986).
De todas maneras aquellos interesados en los procesos de
cambio y desarrollo organizacional no deben ignorar el hecho
de que las organizaciones tienden a estandarizar y también
rutinizar todo lo que es posible de estandarizar y rutinizar.
Y puede un tipo de comunicación “abierta”
ser incongruente con aquellas organizaciones donde los procesos
de mecanización y robotización prevalecen en
su funcionamiento diario. Deben los consultores y agentes
de cambio tener presente que las corporaciones se han estado
moviendo hacia una mayor automatización de procesos
y que la misma le ha permitido algunos beneficios importantes
como resultado de la práctica – verbalizada –
basada en “pensar globalmente y actuar localmente”,
lo que implica para los “locales” dejar sus pensamientos
en sus casas y con sus familias y dedicarse a ejecutar basado
en los programas estructurados previamente por las organizaciones.
La efectividad y eficiencia tienen un precio que debemos pagar;
lo importante es que tengamos la opción y seamos conscientes
de ello y de decidir libremente.
Creo que es un buen momento para que nos tomemos un respiro
– un pequeño break de unos 15 a 20 minutos máximo
– y nos preparemos para trabajar en grupos de unas 5
a 6 personas máximo, sobre algunas dinámicas
relacionadas con los contenidos que hemos visto hasta ahora.
Muchas gracias por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International, Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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