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Cultura Organizacional y Desarrollo Organizacional
Abstract del Taller “Culturas Organizacionales y su
impacto en el Desarrollo Organizacional” a cargo de
Eric Gaynor Butterfield – The Organization Development
Institute International, Latinamerica – www.theodinstitute.org
Las organizaciones son una tercera unidad de análisis
y representan el eslabón que une a los grupos con las
comunidades / países y en gran medida los resultados
de éstos últimos tiene que ver con la creación,
desarrollo y crecimiento continuo de las mismas organizaciones.
Como una tercera unidad de análisis tienen un carácter
propio y un perfil característico que las diferencian
de los grupos y de las comunidades; y además manifiestan
comportamientos y conductas que muestran diferencias distintivas
entre ellas. De allí que diversos autores, investigadores,
académicos y practitioners hayan dedicado muchas de
sus energías, esfuerzos y recursos a identificar tipologías
organizacionales. Uno de los beneficios más prácticos
que se derivan como resultado del desarrollo de tipologías
organizacionales radica en que nos permite realizar generalizaciones,
algo que en una primera etapa es útil y práctico
especialmente para aquellos que están relacionados
con los procesos de cambio y desarrollo organizacional.
Las taxonomías organizacionales son de suma utilidad.
Son de gran utilidad al permitir “refinar” hipótesis,
lo que a su vez permite examinar el grado de validez de esas
mismas tipologías y modelos existentes, que finalmente
nos permite realizar descripciones sobre el comportamiento
de las organizaciones y también eventualmente, explicar
y predecir los cambios producidos (J. Hass, R. Hall, N. J.
Johnson: “Toward an empirically derived taxonomy of
organizations”; en Studies on behavior in organizations
– 1966).
Para aquellos interesados en la cultura organizacional resulta
indispensable que además se familiaricen con el enfoque
de “sistemas abiertos” que se caracteriza por
el hecho que las organizaciones realizan transacciones con
su contexto que han sido planificadas con anticipación:
El lector puede beneficiarse acudiendo a los trabajos y contribuciones
de D. Katz & R. Kahn (“The social psychology of
organizations”; Wiley - 1966), L. Bertalanffy (“General
systems theory – A critical review”; Modern systems
research for the behavioral scientist - 1968), F. E. Emery
(“Systems thinking”; Penguin books - 1969), y
J. G. Maurer (“Readings in organization theory: open
systems approaches; Random House -1971).
Son muchos los autores que tempranamente han adoptado el punto
de vista donde la forma organizacional y sus características
es en gran medida consecuencia de los distintos tipos de contexto
en el cual ellas operan. Entre ellos podemos citar a W. Dill
(“Environment as an influence on managerial autonomy”;
ASQ - 1958), T. Burns & G. Stalker (“The management
of innovation”; Tavistock Publications - 1961), Emery
& Trist (“The causal texture of organizational environments”;
Human relations - 1965), S. Becker & G. Gordon (“An
entrepreneurial theory of formal organizations”; ASQ
- 1966), P. Lawrence & J. Lorsch (“Organization
and environment: Managing differentiation and integration”;
Harvard University Press - 1967).
Para G. Sommerhoff (“The abstract characteristics of
living systems”; Systems thinking - 1969) es importante
aprender respecto de todo lo que rodea a la organización
lo que nos ha de posibilitar predecir acciones más
efectivas y más puntualmente J. Feibelman & J.
Friend (“The structure and function of organization”;
Philosophical review - 1945) sugieren la importancia de la
combinación de dos palabras – el “contexto
disponible” – que es aquella porción del
contexto que afecta a la organización y de la organización
que influye sobre el contexto.
Por lo general se define al contexto organizacional como todo
aquello que está fuera de la misma organización;
G. Homans (“The human group”; Harcourt & Brace
-1950) sugiere que el contexto existe solamente en relación
con un sistema focal (es decir, la organización). Para
Homans: “Las actividades, interacciones, y sentimientos
de todos los miembros de un grupo, juntamente con las relaciones
mutuas entre ellos mientras el grupo está activo, constituye
lo que hemos de llamar el sistema social. Todo lo que no forma
parte del sistema social es parte entonces del contexto dentro
del cual el sistema existe”.
Algunos autores sugieren que la forma del arreglo organizacional
es en gran medida consecuencia de la “tecnología”
que se emplea dentro de la misma, que, por supuesto, tiene
que ver a su vez con la producción y delivery de los
productos y servicios de la empresa. Entre estos últimos
autores incluimos a R. Coser (“Authority and decision
making in a hospital: a comparative analysis”; American
sociological review – 1958), Udy (1959), J. D. Thompson
& F. L. Bates (“Technology, organization, and administration”;
ASQ - 1957), J. Woodward (“Industrial organization”;
London, Her Majesty´s printing office, 1965), C. Perrow
(“Organizational analysis: A sociological view”;
Wadsworth - 1967).
El trabajo de Philip Selznik (“TVA and the grass roots”;
Berkeley – 1949) muestra como las predisposiciones culturales
influyen sobre el comportamiento organizacional, en éste
caso, actuando de manera que fomenta limitaciones en el accionar
de la organización. Selznick exhibe además como
organizaciones del contexto – tanto entidades nacionales
como provinciales y municipales – accionaban ejerciendo
presión sobre la empresa / organización lo que
finalmente resultó en un cambio de objetivos organizacionales.
Lewin (1951) hace referencia al concepto de “contexto
psicológico” que es luego expandido por Herbert
Simon (1956) cuando desarrolla su teoría de toma de
decisiones “racional”. Este último afirma
que el contexto de un organismo depende en gran medida de
las necesidades, impulsos y objetivos de éste último,
destacando que deben tenerse en cuenta solamente aquellas
informaciones “relevantes” que tienen que ver
con el “espacio de vida” de la organización
misma. Para Dill (ya citado) es importante realizar una distinción:
no es el proveedor o el cliente quien realmente cuenta sino
que más bien es la información que ellos ponen
a disposición de la organización.
El impacto informacional sobre las organizaciones ha sido
estudiado por Terrebery (1968) quien diferencia aquellos elementos
físicos del contexto de aquellos que tienen que ver
con la información. Terrebery sugiere que los contextos
organizacionales se vuelven más y más complejos
con el transcurso del tiempo desde el punto de vista de la
información, lo que dificulta en gran medida el aprendizaje
y por supuesto también influencia sobre la performance
organizacional.
Karl Weick (“The social psychology of organizing”;
Addison-Wesley – 1969) realiza una contribución
importante por su particular perspectiva al referirse a un
“enacted environment”. Según Weick es mucho
lo que podemos aprender respecto de las organizaciones en
la medida en que nos formulamos preguntas relacionadas con
los procesos por los cuales nos organizamos. De allí
emerge el concepto de “enacted environment” sugiriendo
que “en lugar de hablar de cómo las organizaciones
se adaptan a un contexto sería más apropiado
y correcto referirnos al hecho que “organizarnos”
es un proceso de adaptación en un “enacted environment”
donde el contexto es el resultado de las acciones de distintos
actores humanos interdependientes. Termina afirmando que “el
enacted environment es la creación de esos mismos actores”.
Ahora bien: ¿Qué es cultura? Para los antropólogos
de Estados Unidos de Norteamérica (Alfred Kroeber &
Clyde Kluckhohn: “Culture” – 1952) la “cultura
es una serie de patrones – explícitos e implícitos
– de comportamientos adquiridos y transmitidos a través
de símbolos … incluye ideas tradicionales y en
especial valores que pueden ser considerados productos de
acción y también como elementos condicionantes
de una futura acción”.
Para Alfred Kroeber (“Anthropology Today”; 1953)
la Cultura “es una precondición para toda la
historia humana siendo una característica que distingue
a las personas de los animales”. Ruth Benedict (“Patterns
of Culture” – 1934) señala que “la
historia de una persona no es más que una acomodación
a los patrones y estándares tradicionales que existen
en su comunidad. Desde el mismo momento en que uno nace las
costumbres que vivimos han de dar forma a nuestra experiencia
y a nuestro comportamiento. En el momento que una persona
comienza a hablar uno no es más que una pequeña
criatura de esa cultura, y en el momento que ya ha crecido
y puede desarrollar sus actividades en forma independiente,
sus hábitos no son mas que sus hábitos, sus
creencias no son más que sus creencias, y sus imposibilidades
son sus imposibilidades.”
Por otro lado el ruso Pitirim A. Sorokin (“Social and
cultural dynamics” – 1941) señala que cada
tipo de cultura tiene su propia y personal mentalidad; su
propio sistema de conocimientos y respecto de lo que es verdadero;
y su propia filosofía. El famoso antropólogo
polaco Bronislaw Malinowski destaca que la cultura consiste
en que cada distinto tipo de civilización tiene una
costumbre, objetos materiales, ideas y creencias totalmente
distintas y que cumplen – funcionalmente – alguna
función vital.
Veamos ahora como es que los estudiosos de comportamiento,
cambio y desarrollo organizacional definen el concepto de
“Cultura organizacional”. En el libro de Moorhead
& Griffin (“Organizational behavior: managing people
and organizations”; Houghton Mifflin – 1995) se
incluye una serie de definiciones las que se detallan a continuación.
Para J. C. Spender (“Myths, recipes and knowledge-bases
in organizational analysis”; Unpublished manuscript,
Graduate school of management, UCLA – 1983 es “Un
sistema de cfreencias que es compartido por los miembros organizacionales”.
C. O’Reilly (“Corporations, cults, organizaqtional
culture: lessons from Silicon Vallkey Firms”; paper
presented at the Annual Meeting of the Academy of Management
– 1983) es definida como : “Strong, widely-shared
core values”.
T. E. Deal y A. A. Kennedy “Corporate cultures: the
rites and rituals of corporate life”; Addison-Wesley
– 1982) la definen de modo muy práctico como
“La manera en que aquí se hacen las cosas”.
G. Hofstede (“Culture´s consequences: international
differences in work-related values”; Sage – 1980)
la cultura organizacional representa “La programación
colectiva de la mente (de las personas)”.
J. Van Maanen y S. R. Barley (“Cultural organization:
fragments of a theory”; paper presented at the annual
meeting of the Academy of Management – 1983) la cultura
organizacional tiene que ver con “Entendimientos colectivos”.
J. M. Kouzes, D. F. Caldwell, y B. Z. Posner definen a la
cultura organizacional como “Un conjunto de creencias
compartidas y duraderas que son comunicadas a través
de varios medios simbólicos, que tienen un significado
propio en la vida de los participantes organizacionales”
(“Organizational culture: How it is created, maintained,
and changed”; presentation at OD Network Nacional Conference
– 1983).
En “Theory Z: How american business can meet the japanese
challenge”” (Addison-Wesley – 1981) W. G.
Ouchi la define como un “conjunto de símbolos,
ceremonias y mitos que comunican los valores y creencias subyacentes
de la organización hacia sus empleados”.
T. J. Peters y R. H. Waterman, Jr. (“In search of excellence:
lessons from America´s best-run companies”; Harper
& Row – 1982) la cultura organizacional “Es
un conjunto dominante y coherente de valores compartidos que
son transmitidos a través de distintos medios simbólicos
como por ejemplo cuentos, mitos, leyendas, slogans, anécdotas
y cuentos de hadas”.
El experto en los procesos de cambio y desarrollo organizacional
la define como “El patrón de supuestos básicos
que un grupo cualquiera ha inventado, descubierto, o desarrollado
en el proceso de aprender a lidiar con sus problemas que tienen
que ver a su vez con la adaptación externa y la integración
interna.”
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
Organizational Behavior”; Blackwell business –
1995) sugieren que las diferencias entre las organizaciones
muchas veces tienen que ver con las culturas organizacionales
y esto se debe a dos motivos particulares:
1. “los valores y creencias de los miembros organizacionales
emergen del contexto social, o la cultura nacional, dentro
de la cual existe la empresa.
2. Las organizaciones tienen configuraciones de valores y
culturas que son únicas.
La cultura organizacional se manifiesta a sí misma
como un conjunto de rituales, mitos, y símbolos que
abarcan y manifiestan información que es relevante
para la organización. Más puntualmente, y dentro
del tratado arriba mencionado, los autores hacen referencia
a Hofstede, Neuijen, Ohayv & Sanders (“Measuring
organizational cultures: a qualitative and quantitative study
across twenty cases”; ASQ – 1990): “The
organizational culture is the patterned way of thinking, feeling
and reacting that exists in an organization or its subsectors.
It is the unique “mental programming” of that
organization, which is a reflection of its modal organization
personality”.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
Organizational Behavior”; Blackwell business –
1995) desarrollan un marco conceptual donde la cultura organizacional
es función de distintas “fuentes” –
podríamos decir variables independientes – que
impactan sobre la cultura y producen una serie de “manifestaciones”
– podríamos decir variables dependientes. Por
supuesto que en un segundo ciclo estas variables dependientes
operan como “nuevas variables independientes”
que a su vez impactan decididamente sobre la performance y
eficiencia empresarial.
Dentro de las principales fuentes los autores hacen mención
a las “Influencias externas” que en general tienen
un alcance amplio y sobre la cual la organización tiene
muy poco control o ninguno en absoluto.
El segundo factor o fuente a que hacen mención los
autores tiene que ver con los “valores de la sociedad
y la cultura nacional” que están estrechamente
vinculados con las creencias y valores de la sociedad, y dan
como ejemplo a la libertad individual, creencias respecto
de la humanidad, orientaciones hacia la acción, normas
en cuanto a la distancia dentro del poder, entre otras. Los
autores muestran que la orientación hacia el tiempo
no es la misma entre todos los países e incluso muestra
diferencias relativamente importantes entre países
“más desarrollados”. Para ello los tres
autores hacen referencia a un trabajo de R. Levine & E.
Wolf “Social time: the heartbeat of Culture” que
fuera publicado en Psychology Today (1985). En este trabajo
de estos dos últimos autores se midió el “ritmo
de vida en el tiempo de las personas en 6 países desarrollados
diferentes”: Japón, USA, Inglaterra, Italia,
Taiwán, Indonesia, donde se consideraban tres principales
indicadores. En los tres indicadores – hora correcta
en los relojes ubicados en Bancos, velocidad al caminar, y
velocidad de la Oficina de Correos - Japón se encontraba
primero en el ranking.
La tercera fuente principal corresponde a elementos que específicamente
están vinculados con la organización. La volatilidad
en cuanto al contexto tecnológico al que hemos hecho
referencia anteriormente es un componente principal de esta
tercera fuente. Un contexto de tipo volátil ha de requerir
seguramente personas con un nivel de formación terciaria
por encima de contextos estables. Dentro de esta categoría
debemos considerar asimismo a la naturaleza de la industria
en la cual está inmersa la organización. G.
G. Gordon (“Industry determinants of organizational
culture”. Academy of Management Review – 1991)
destaca que las empresas que pertenecen a un mismo sector
industrial comparten un contexto competitivo similar, y los
requerimientos de los clientes, como así también
las expectativas tanto legales como sociales, son también
de la misma índole dentro de un sector. Eric Gaynor Butterfield (“Congreso de Desarrollo Organizacional;
Buenos Aires – 2003) destaca que esto era casi totalmente
cierto hace muchos años atrás pero que a partir
de la globalización financiera incluso entidades dentro
del mismo sector pueden diferenciarse notablemente. Es el
caso de los Bancos y entidades financieras que pertenecen
al “mismo sector industrial” pero tan sólo
la distinción entre su orientación de tipo mayorista
en lugar de minorista ha de requerir un arreglo organizacional
diferente.
Un aspecto muy importante es la distinción entre los
“propietarios” y las “corporaciones”
y como esto impacta sobre la cultura organizacional. Los propietarios
son personas de carne y hueso que imprimen su sello personal
muy fuertemente y que a veces dura hasta su fallecimiento.
Las corporaciones cuentan con accionistas que reclutan stakeholders
/ CEO’s que representan sus intereses. Muchas veces
las corporaciones emergen como consecuencia del impulso de
sus principales propietarios como cita Henry Tosi, John Rizzo
& Stephen Carroll (“Managing Organizational Behavior”)
al hacer referencia a socios fundadores – impulsores
como es el caso de Thomas Watson en IBM, John Patterson (fundador
de NCR), William Kellog (Fundador de Kellog`s),Henry Ford
en Ford Motor Company, Mary Kay en Mary Kay Cosmetics, Hill
Durant de General Motors y Ross Perot en EDS. Cuando empieza
a desaparecer la figura del socio – propietario fundador
tiende a emerger en toda organización una coalición
dominante (W. Boeker: “The development and institutionalization
of subunit power in organizations”; ASQ – 1990).
Las grandes corporaciones desarrollan muchos esfuerzos para
que las personas en la cúspide sean capaces de transmitir
valores y creencias que fortalezcan una cultura organizacional
vigorosa. Vale la pena tener en cuenta las palabras de Terrence
E. Deal & Allan A. Kennedy (“Las empresas como sistemas
culturales”; Editorial sudamericana – 1985) al
referirse a una nueva vieja regla para tener éxito
en los negocios que se vincula con el desarrollo de una cultura
vigorosa:
“Al señor S. C. Allyn, quien fue presidente
de la junta, ya jubilado, le gusta contar la siguiente anécdota
sobre su compañía, la National Cash Register
Corporation (NCR). En el mes de agosto de 1945, al final de
la guerra, Allyn entró en Alemania como uno de los
primeros civiles aliados. Iba a averiguar cuál era
el estado de una fábrica construida por NCR poco antes
de la guerra y que había sido confiscada por el comando
militar alemán para ponerla a producir material bélico
germano. Llegó en un avión militar y viajó
por entre edificios quemados, escombros y una absoluta desolación,
hasta llegar a lo que había quedado de la fábrica.
Caminando cuidadosamente por entre ladrillos, cemento y vigas
viejas, Allyin se encontró con dos empleados de NCR
a quienes no había visto durante seis años.
La ropa que vestían estaba rota, y traían las
caras sucias y ennegrecidas por el humo, pero estaban muy
ocupados removiendo los escombros. Cuando Allyn se acercó,
uno de los dos hombres levantó la vista y dijo; “¡Sabíamos
que vendría!” Allyn se pudo a trabajar junto
con ellos y los tres empezaron a despejar los escombros y
reconstruir la fábrica devastada por la guerra. La
compañía había sobrevivido aún
a los estragos de una guerra mundial.
Unos cuantos días después, mientras seguían
sacando los escombros, Allyn y sus compañeros se sorprendieron
cuando un tanque estadounidense se acercó ruidosamente
al lugar donde trabajaban, conducido por un sonriente soldado.
“Hola”, les dijo. “Soy de la NCR en Omaha
¿Lograron cumplir con sus cuotas de este mes?”
Allyn y el soldado se abrazaron. Si bien la guerra había
destruido todo lo que los rodeaba, la cultura de la NJCR,
de gran impulso y tan orientada hacia las ventas, seguía
intacta.” “La verdadera existencia de la compañía
estaba en los corazones y en las mentes de sus empleados.
NCR era, y aún es, una cultura corporativa, una suma
de valores, mitos, héroes y símbolos que ha
llegado a representar algo muy importante para las personas
que trabajan en ella.”
Las empresas que se esfuerzan en desarrollar una cultura organizacional
vigorosa acuden a slogans que se asemejan a las banderas y
estandartes de los ejércitos cuando van a la guerra,
estando muchas veces acompañados por músicos.
La “bandera” y la “música”
no siempre es igual para todas las organizaciones:
Carrefour: “Si usted encuentra un producto más
barato nosotros le mejoramos el precio”.
International Consulting Plus: “Nosotros le aseguramos
un Plus”.
Sears Roebuck: “Calidad a buen precio”
Dupont: “Mejores cosas para vivir mejor por medio de
la química”.
Coca Cola: “Es la chispa de la vida”.
Continental Bank: “Encontraremos la forma”.
The O. D. Institute, Argentina: “No cobramos nuestros
honorarios si usted no está satisfecho con nuestros
servicio”
Price Waterhouse and Co.: “Luchar por la perfección
técnica”.
General Electric: “El progreso es nuestro producto
más importante”.
Caterpillar: “Servicio de refacicones en 24 horas en
cualquier parte del mundo”.
Chubb Insurance: “Excelencia en seguros”.
Leo Burnett: “Producir magníficos anuncios”.
American Telephone and Telegraph: “Servicio Universal”
Para aquellos interesados en el desarrollo de una cultura
vigorosa deben esforzarse en contestar una serie de preguntas,
y damos a continuación algunas que son sugeridas en
el libro de Terrence E. Deal & Allan A. Kennedy (“Las
empresas como sistemas culturales”; Editorial sudamericana
– 1985):
¿Tiene la compañía alguna o algunas
creencias evidentes?
Si es así, ¿cuáles son?
¿Saben las personas integrantes de esta organización
cuáles son esos lemas? Si es así ¿quiénes
lo saben? ¿Y cuántos de ellos conocen?
¿Cómo afectan estas creencias a los negocios
cotidianos?
¿Se refuerzan estas creencias mediante procedimientos
formales de personal, reconocimiento y recompensas?
¿Cómo caracterizaría usted el desempeño
de la compañía?
Nos estamos acercando ahora a aquellos aspectos que todo
fundador y líder debe tener en cuenta para alcanzar
una cultura vigorosa. Los autores Terrence E. Deal & Allan
A. Kennedy eligen 5 aspectos principales y detallan lo que
cada uno de ellos significa:
“1, Medio ambiente del negocio.
En el mercado, cada compañía se enfrenta a
una realidad diferente, que depende de sus productos, competidores,
clientes, tecnologías, influencias gubernamentales,
etc. Para tener éxito, cada compañía
debe realizar con pericia cierto tipo de actividades. En algunos
mercados esto significa vender; en otros, inventar, y en otros,
administrar los costos. En resumen: el ambiente en que opera
una empresa determina lo que se debe hacer para tener éxito.
Este ambiente en que está el negocio es el factor que
ejerce la mayor influencia en la formación de su cultura
corporativa. De esta manera, una firma cuyo éxito depende
de su habilidad para vender un producto no diferenciado, tiende
a desarrollar cierto tipo de cultura, que llamamos cultura
basada en trabajar mucho y jugar mucho, y hace que la fuerza
de ventas siga vendiendo. Las compañías que
invierten muchos fondos en investigación y desarrollo
antes de saber siquiera si el producto final tendrá
éxito o no, tienden a desarrollar una cultura diferente,
que denominamos cultura de “apueste a la compañía”,
diseñada para asegurarse que todas las decisiones se
mediten muy bien antes de tomar cualquier medida.”
“2. Valores.
Son las creencias y conceptos básicos de una organización
y, como tales, forman la médula de la cultura corporativa.
Los valores definen el “éxito” en términos
concretos para los empleados. “Si hace esto, también
usted tendrá éxito”; y establecen normas
de realización en la organización. Todas las
compañías de culturas vigorosas que investigamos
tenían un rico y complejo sistema de valores compartido
por los empleados. Los gerentes de estas compañías
hablaban abiertamente y sin turbación de estas creencias
y no toleraban ninguna desviación de las normas establecidas
en la compañía.”
“3. Héroes.
Estos individuos personifican los valores de la cultura y
como tales proporcionan modelos tangibles de papeles que deben
desempeñar los empleados. Algunos héroes nacen
– los visionarios que edificaron las instituciones estadounidenses
de negocios – y a otros los “hacen” los
momentos memorables que ocurren en la vida cotidiana de la
corporación.
Las compañías inteligentes invierten directamente
en la selección de aquellos que desempeñan estos
papeles heroicos, sabiendo muy bien que los demás tratarán
de imitar su comportamiento. Las compañías de
culturas vigorosas tienen muchos héroes. En General
Electric por ejemplo los héroes incluyen a Thomas Edison,
el inventor; a Charles Steinmetz, el ingeniero completo; a
Gerald Swope y ahora a Jack Welch los empresarios directores
generales, además de una legión entera de figuras
internas menos conocidas, pero igualmente importantes: El
inventor del motor de gran fuerza de arranque que dotó
de energía al cepillo de dientes eléctrico;
el ingeniero en jefe de las grandes obras de turbinas; el
vendedor de exportación que sobrevivió a dos
revoluciones en el extranjero; el gerente internacional que
con un exorcismo ahuyentó a los fantasmas de una fábrica
en Singapur; y muchos otros. Estas personas, que han logrado
tanto, son conocidas prácticamente por todos los empleados
que llevan en la compañía más de unos
cuantos meses, y son los que dicen a todos los empleados:
“Esto es lo que hay que hacer para tener éxito
aquí”.
“4. Los ritos y los rituales.
Los ritos y los rituales son rutinas programadas y sistemáticas
de la vida cotidiana de la compañía. En sus
manifestaciones ordinarias – que nombramos rituales
– muestran a los empleados el tipo de comportamiento
que se espera de ellos. En sus espectáculos –
que denominamos ceremonias – suministran ejemplos visibles
y muy poderosos de lo que la compañía representa.
Las empresas con culturas vigorosas a menudo se toman el trabajo
de explicar con gran detalle los rituales rutinarios de conducta
que esperan que sus empleados observen.”
Y finalmente los autores hacen mención a un quinto
aspecto que tiene que ver con la dispersión y el alcance
de la cultura:
“5. La red cultural.
La red cultural es el “transportador” de los
valores de la corporación y de su mitología
heroica, ya que es el medio de comunicación básico
(aunque informal) dentro de la organización. Los narradores,
los espías, los sacerdotes, las cábalas y los
murmuradores forman una oculta jerarquía de poder dentro
de la organización. La única manera de lograr
que se hagan las cosas y de comprender lo que realmente está
pasando, es manejar eficazmente esta red.”
P. Gagliardi (“The creation and change of organizations:
A conceptual framework”; Organization studies –
1986) ha desarrollado un modelo multinivel de cultura organizacional
dividido en cuatro niveles principales.
El primer nivel tiene que ver con los valores básicos
que posee la “coalición dominante” que
representa la fuente misma de la cultura organizativa. Ellos
pueden estar vinculados con el socio fundador y usualmente
reflejan las creencias principales del mismo en relación
quiénes tienen que hacer las cosas, qué deben
hacer, como deben hacerlo, en qué tiempos se deben
desarrollar las tareas y es común que también
reflejen alguna práctica en cuanto al trato entre las
personas. Estos valores básicos que posee la coalición
dominante representan un perfil de cultura organizacional
que en general son amplios en cuanto a los criterios de apreciación
y evaluación, y se desarrollan para que todos los participantes
organizacionales tengan una idea respecto de que actitudes,
ideas, percepciones, y comportamientos son los correctos o
incorrectos.
C. O´Reilly, J. Chatman y D. Caldwell (“People
and organizational culture: a profile comparison approach
to assessing person-organization fit”, The Academy of
Management Journal – 1991) han hecho una selección
de los principales components que se relacionan con una cultura
organizacional, siendo ellos:
1. Capacidad innovadora y en cuanto a Toma-de-Riesgos que
se relaciona con la búsqueda de nuevas opciones, experimentando,
no teniendo en cuenta todos los límites establecidos
“anteriormente”; y la adopción de nuevos
riesgos.
2. La capacidad de valorar la estabilidad y seguridad que
tiene que ver con reducir la variabilidad de comportamiento
de los distintos participantes organizacionales (tanto internos
como externos a la empresa) y el desarrollo y uso normas y
reglas dentro de las cuales se ha de funcionar (en Chile se
hace referencia a “marcar la cancha”).
3. El respeto que existe entre los miembros organizacionales
lo que incluye aspectos tales como grado de tolerancia a las
ideas, actitudes y acciones de otros, la práctica de
equidad y justicia.
4. Una orientación hacia los Resultados que incluye
el establecimiento de expectativas a un nivel más bien
alto y el interés en esforzarse para alcanzarlos, una
motivación hacia el logro y metas dentro de los tiempos
previstos, y una propensión hacia la acción.
5. Orientación hacia el trabajo en equipo y colaboración
lo que implica el desarrollo de habilidades intra e interpersonales
que deben llevarse a la práctica dentro de la empresa.
Se relaciona con el dilema de Alfred Sloan (Presidente de
General Motors Corporation por muchos años): “coordinación
descentralizada” o “descentralización coordinada”.
6. Orientacióin hacia la competitividad y agresividad
comercial que significa orientarse fuertemente hacia el mercado,
la toma de Clientes, e incrementar la porción del mercado.
El segundo nivel se relaciona con lo que Gagliardi denomina
“Estrategia Primaria”. La estrategia primaria
le sigue en importancia a la de los Valores básicos
de la coalición dominante y se esmera en mantener la
identidad cultural de la organización a través
de la perpetuación de los valores dominantes.
Uno de los problemas que viven todas las cúpulas de
las organizaciones hasta el segundo nivel tiene que ver con
la implementación y puesta en práctica de lo
que “ellos tienen en sus mentes”. El traslado
de lo que la cúpula tiene en su cabeza (metafóricamente
puesto que en realidad se trata de sus mentes) requiere de
lo que Gagliardi denomina “Estrategias Secundarias”
que resultan de implementar la estrategia primaria como resultado
de llevar a cabo una traslación de los valores hacia
las distintas prácticas organizacionales que se llevan
a cabo en el día a día, las políticas
organizacionales, y la forma de desarrollar y entregar los
productos y servicios. El autor hace referencia a dos distintos
tipos de estrategias secundarias – que son el tercer
nivel - según se trate de:
a. estrategias instrumentales que son las maneras y formas
en que los valores y creencias son reflejados en lo “que
la organización puede hacer y en como lo hace”.
b. estrategias expresivas que se orientan más bien
hacia los procesos de estabilidad dentro de la organización
que por lo general operan de modo simbólico sosteniendo
una identidad colectiva. Las formas de vestir del personal
y de expresarse entre los participantes organizacionales pertenecen
a este tipo de estrategias expresivas.
Finalmente el cuarto nivel se relaciona con lo que P. Gagliardi
denomina “Modos de Implementación”. Los
modos de implementación tienen que ver con las actividades
puntuales que se llevan a cabo para interactuar con el contexto
y que se derivan de las estrategias secundarias, las cuales
involucran usualmente a Clientes y a proveedores. Debe existir
un alineamiento entre lo que la cúpula tiene en sus
mentes y lo que los miembros organizacionales hacen en relación
con los Clientes y proveedores, entre otros, para que se llegue
a la eficiencia y efectividad organizacional. Y esta es una
de las tareas más difíciles ya que ocasionalmente
las “Gerencias” pueden resultar ser el “jamón
del sándwich”. Una vez consultado sobre que es
lo que más frecuentemente hace la Gerencia en las grandes
corporaciones, hemos compartido que “es común
que dediquen muchas horas a mirar hacia arriba esperando instrucciones
que nunca llegan … y que debe luego implementarse hacia
abajo con personas que no tienen interés en cumplir
con dichas instrucciones (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Desarrollo Organizacional”; Buenos Aires –
1999).
A veces la protección de la cúspide (o coalición
dominante) respecto de los valores principales de estabilidad
y seguridad pueden poner a riesgo a toda la empresa como es
el caso de IBM cuando se toma la decisión de proteger
la estabilidad y seguridad y “deciden quedarse en el
negocio de mainframe” en lugar de desarrollar computadores
personales y software.
Algo similar ha ocurrido con Andrew Grove presidente de Intel
y profesor en la Escuela de Administración de Stanford
University. Como la “cultura organizacional” está
a riesgo y su necesidad de reformular ante el nuevo escenario
es detallada por Grove.
Una pregunta: ¿Quién es capaz de acordar en
que el éxito en los negocios contiene la semilla de
su propia destrucción? (Andrew S. Grove: “Sólo
los paranoides sobreviven”; Ed. Granica – 1998)
y otra: ¿Tenemos la capacidad y la determinación
de “matar el negocio que nosotros mismos hemos creado”?
(Eric Gaynor Butterfield B. “Desarrollo Ejecutivo y Desarrollo Organizacional”;
The Organization Development Institute International, Latinamerica
– 2005). En la contratapa del libro de Andrew Grove
se incluye un texto que todo líder empresario debiera
tener en cuenta. Se reproduce literalmente: “Bajo la
dirección de Andy Grove, Intel se ha convertido en
el mayor fabricante de chips del mundo, la quinta compañía
entre las más admiradas en Estados Unidos, y la séptima
de las más rentables entre las 500 de Fortune. No es
posible llegar a estos niveles de éxito si no se ha
logrado dominar una rara comprensión del arte de los
negocios y una inusual manera de realizarlos. El aporte de
Grove al pensamiento gerencial importa una nueva manera de
medir ese momento de pesadilla que todo dirigente teme: el
momento en que se produce un cambiio masivo y todo se torna
incierto. Su éxito del día anterior ha desaparecido,
destruido por cambios imprevistos que golpean como una catarata
feroz. Grove llama a esos momentos “Puntos de Inflexión
Estratégica”; y ha atravesado varios. Cuando
aparece uno, todas las reglas del juego de los negocios cambian
rápida, furiosa y definitivamente. Para lograr ese
nivel de dominio sobre el cambio usted debe conocer sus propiedades
internas y externas. Grove formula preguntas como estas: ¿Cuáles
son las etapas de estas mareas? ¿A qué fuentes
recurre usted para prever los peligros antes que empiecen
los problemas? Cuando está rodeado de amenazas ¿cómo
enfrenta usted sus emociones, su agenda, su carrera? ¿Y
cómo aborda a sus más leales ejecutivos y clientes,
que tal vez sigan adhiriendo a la traición?”
En pocas palabras ¿que “hacemos” con toda
la cultura organizacional que tenemos instalada y enraizada
y cómo hacemos para crear una nueva y establecerla?
Hemos hecho referencia a los “héroes”
organizacionales hace poco tiempo y aquí con el trabajo
de Grove nos preguntamos si es que realmente son “los
paranoicos los que sobreviven en las organizaciones”.
Para Chris Argyris es sumamente común que las organizaciones
no sean siempre un sitio lo suficientemente saludable par
las personas, y el Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield (“Suicidio
Profesional o Asesinato Organizacional” (ya citado –
2003) han mostrado que muchas veces los profesionales y ejecutivos
pueden encaminarse hacia el suicidio profesional bajo ciertas
circunstancias. Teniendo como base todos estos importantes
aportes nos preguntamos que podemos aprender respecto de lo
que a veces se vive dentro de las organizaciones, en épocas
de enorme competitividad donde muy pocos sobreviven (Hannan
& Freeman; obra ya citada) como es el caso de los conejos.
Podemos aprender algo más de M. F. R. Kets de Vries
y D. Miller (“The neurotic organization”; Jossey-Bass
– 1984). Según Kets de Vries y millar existen
cinco tipos principales de culturas organizacionales neuróticas:
1. la organización carismática que se caracteriza
por tener un tipo extremo en cuanto a personalidad que se
denomina como “Dramático”. En pocas palabras
un directivo dramático ha de orientarse a desarrollar
una cultura organizacional de tipo carismática.
2. las personas “que sospechan de todo” pertenecen
a una cultura organizacional de tipo paranoide.
3. las personas con un tipo de personalidad extrema de perfil
depresivo han de privilegiar y sentirse cómodos en
una cultura organizacional “que posterga y evita hacer
cosas”.
4. las personas que no se encuentran vinculadas y conectadas
privilegian una cultura organizacional de tipo politizada.
5. aquellas personas con un tipo extremo de personalidad compulsiva
tienden a ser compatibles con una cultura organizacional burocrática.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
Organizational Behavior”; Blackwell business –
1995) hacen una precisa distinction entre estos distintos
tipos de cultura organizacional neurótica. A propósito
de mayor ilustración se describen a continuación,
literalmente y en inglés siguiendo a los tres autores
mencionados:
• “Charismatic vs. Self-Sufficient Cultures.
“A charismatic organization culture is associated with
a dramatic managerial personality. Dramatic managers have
feelings of grandiosity, have a strong need for attention
from others, and act in ways to draw attention to themselves.
They tend to be exhibitionists, seeking excitement and stimulation.
However, they often lack self-discipline cannot focus their
attention for long periods of time, and tend to be charming
but superficial. They frequently exploit others and often
attract subordinates with high dependency needs.
In charismatic organizational cultures, this emphasis on
individualism is exaggerated, particularly at the top level.
The executives have a high need for visibility and recognition
outside the firm. The goal of the firm is to grow rapidly.
Decision making is based on intuition, guesses and hunches
without careful analysis of the environment or the capabilities
of the organization. Often the organization structure and
human resources are inadequate to handle the desired growth.
Such managers exploit others, and power is concentrated at
the top of the organization. This does two things: the top
executive keeps close control and at the same time remains
the center of attention. The centralized control is facilitated
by the characteristics of subordinates attracted to such organizations.
They tend to have high needs for dependence, prefer to be
directed, and overlook the weaknesses of the leaders. For
the subordinates, everything revolves around the top manager
or group of top managers. The subordinates have a great deal
of trust that those who lead the organization can do no wrong.
Firms with self-sufficient culture emphasize independence,
individual initiative and achievement. Members believe that
the success of the firm is related to how well individuals,
as individuals, succeed. In these firms, managers have opportunities
to develop and advance at their own rates. Achievement and
self-discipline are recognized and rewarded.”
• Paranoid vs. Trusting Cultures
“The paranoid culture results from a suspicious personality
style. The suspicious manager feels persecuted by others and
doesn´t trust them and so behaves in guarded and secret
ways, believing that subordinates are lazy, incompetent, and
secretly wish to “get” him or her. He or she feels
hostile toward others, particularly peers and subordinates,
and acts aggressively towards them.
In paranoid cultures there is a strong sense of distrust
and suspicion (M. F. R. Kets de Vries y D. Miller: “The
neurotic organization”; Jossey-Bass – 1984). This
often results from significant external events that threatened
the firm, such as the effects of the oil crisis of the 1970’s
and the tremendous competitive pressures from the Japanese
on the U.S. auto industry.
The top managers in paranoid firms are not proactive. The
fear and suspicion that dominates the organizations reduces
its ability to respond quickly and spontaneously to important
strategic opportunities. Managements are constantly searching
for information about what is going in their environments.
It is acquired through elaborate control systems that provide
information the top management believes is required to cope
with the external crises that they fear are coming. The information,
however, tends to be highly distorted to confirm the suspicions
of threat that are the basis for the paranoid organizations.
The decision makers look for deeper, hidden reasons for the
events that occur around them.
The members do not easily share important information with
others because of fear that it could cost them some advantage.
In paranoid cultures, the members tend to act passively and
do not actively participate in important organization matters.
This results in either organization paralysis or directive
action by the top management in order to initiate events.
In a trusting culture this unrealistic fear is not present.
There is a sense of trust, fairness, and openness toward others.
Managers are self-confident and they believe that other managers,
professionals, and workers in the firm have the competence
and motivation to succeed. This could result in active searches
for new strategic niches in which the firm can gain some competitive
advantage if such ventures are undertaken.”
• Avoidant vs. Achievement Cultures
“The depressive personality orientation leads to an
avoidant culture. Depressive tendencies arise out of feelings
of helplessness and dependence on others. The depressive person
has strong needs for affection and support from others and
feels unable to act on and change the course of events. These
feelkings of inadequacy are related to very passive behavior
and inaction. Depressives often seek justification of their
actions from other significant actors; in the case of managers,
these might be experts or consultants.
A feature of organizations with avoidant cultures is that
the dominant coalition seeks to avoid change. They are passive
and purposeless. Managers avoid making decisions. Change is
resisted because it may threaten the current organization
values and power structure; appropriate action is avoided.
The relative low level of external changes and the desire
of the management to retain control results in little activity,
low self-confidence, high anxiety, and an extremely conservative
culture.
Such organizations are often in stable market and technological
environments, with many of the structural properties of the
mechanistic organization. Managers are more concerned with
maintaining the position of the firm in the present environment
that with innovation.
Eventually, procedures, rules, and policies are overemphasized,
and they often become ends in themselves. In other words,
managerial energy goes into ensuring rule compliance, not
into seeing that the organization performs effectively.
In an achievement culture, members of the top executive group
value logical analysis and rational processes. They seek to
understand the strengths and weaknesses of the firm relative
to its competitors. Those managers recognize a need to change
and feel confident that changes can be made. Having information
about the availability of opportunities, managers are willing
to make decision and take action to take advantage of them.
• Politicized vs. Focused Cultures. Politicized cultures
occur in organizations when the modal organizational personality
is a detached orientation. Those with this orientation have
a strong sense of detachment from others and of not being
connected to the environment. They believe that interaction
with others will lead to harm and avoid emotional relationships
because they fear they will be demeaned by others. Aloofness
and coldness characterizes their relationships. They are socially
and psychologically isolated and do not care about it.
In politicized organization cultures there is no clear direction.
The chief executive is not strong, but detached from the organization.
Lacking leadership, managers at lower levels try to influence
the direction of the firm. There are often several individuals
or coalitions competing for power because of the lack of leadership.
Managers are involved in these divisive power struggles to
enhance their own position and status, and there is only minimal
concern with the success of the organization.
In a focused culture, members share similar perspectives
about the organization´s sense of direction. This flows
from the clear direction set by the top executives, and there
is a member commitment and enthusiasm toward these objectives.”
• Bureaucratic vs. Creative Cultures
“The bureaucratic culture is a result of a compulsive
modal organization personality. Compulsive people have a very
strong need to control the environment. Such people view things
in terms of domination and submission. They behave in meticulous
ways and focus on very specific but often trivial details.
Compulsive managers are devoted to their work and tend to
show deference toward those at levels above them and act in
autocratic ways toward subordinates. They have strong preferences
for well-ordered systems and processes.
In the bureaucratic culture the concern is more with how
things look rather than with how things work. Managers focus
more on the rules of working together than on the purpose
of those rules – achieving good organizational performance.
There are specific, detailed, formalized control systems,
and they are used to monitor the behavior of the members.
These control elements are derived from specific objectives,
which have been broken down into very detailed, often trivial,
plans of action. These plans and derivative performance indicators
then become the criteria against which performance is measured.
Such tight constraints arise out of the needs of top management
to be in control. Careful planning and control processes provide
a sense of security. This is enhanced when the managers find
that careful planning also makes it easy to control the actions
of those at lower levels.
The high control needs of managers are reflected in the ways
that the authority structure is implemented and executed.
Rank and position are important, and hierarchical deference
is the norm. Ritualistic, deferential behavior toward superiors
is expected from subordinates.
In the creative culture, members are more self-disciplined.
They can work together as a team without excessive reliance
on rules and procedures. They are knowledgeable about the
work of others and the task interdependencies. Coordination
among members is a somewhat intuitive process that develops
from experiences of working together and being successful.
The members know that cooperation is basic for success.”
Ya hemos visto hasta ahora como las distintas fuentes impactan
sobre la cultura organizacional y ahora hemos de orientarnos
hacia tener en cuenta como estas últimas recaen sobre
consecuencias que llamamos “Manifestaciones”.
Las Manifestaciones son de distinto tipo y calibre, pero hemos
de tomarnos un descanso para en unos 10 minutos realizar algunas
dinámicas relacionadas con los conceptos vertidos tempranamente.
Con el propósito de vincular todo lo que hemos considerado
durante la reunión de hoy con lo que hemos de considerar
temprano durante la mañana del día de mañana,
mencionamos a continuación algunas manifestaciones
a que se está expuesto dentro del mundo organizacional
y empresarial. Algunas de ellas, y dentro del trabajo de Henry
Tosi y Otros (ya citado), son:
1. El diseño organizacional
2. Las distintas estrategias de socialización posibles
3. Distinciones en cuanto a “Clases”
4. Ideologías
5. Mitos y símbolos
6. Lenguaje
7. Ritos y ceremonias
Muchas gracias a todos por compartir!
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International –
Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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