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DISEÑO ORGANIZACIONAL y DESARROLLO ORGANIZACIONAL:
Estructura, Puestos de Trabajo y Roles
Abstract de Taller de Eric Gaynor Butterfield “Roles,
Puestos de Trabajo y Estructura Organizacional”; Buenos
Aires – Enero 2001 organizado por The Organization Development
Institute International. www.theodinstitute.org
Cuando las personas se agrupan y tienen un objetivo en común
surge una importante primera necesidad que es la de saber,
como mínimo:
1. que es lo que hay que hacer;
2. quiénes son las personas más competentes
para hacer esos trabajos;
3. quién conviene que realice cada una de las tareas
necesarias.
Estas, por supuesto, no son necesariamente las “únicas”
tareas que debe realizar el grupo desde el punto de vista
de “iniciación de acciones” que deben luego
sostenerse en el tiempo (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Desarrollo Organizacional”; Argentina – 1997).
Una de las tareas más importante es la de decidir que
es lo que debe hacer dicho grupo total dentro del contexto
en el cual está operando y como dicho contexto es cambiante
surge la necesidad de que algunas personas – paradójicamente
– no hagan nada, o mejor dicho, dediquen algo de su
tiempo a pensar como hacer las cosas de manera más
efectiva y eficiente para poder sostener las ventajas competitivas
(Michael Porter: “La ventaja competitiva - 1995).
Resulta fascinante que se le preste poca atención
a los tres puntos que nos hemos referido inicialmente, lo
que implica que asumimos en general “dentro de nosotros”
que las cosas pueden hacerse “teniendo en cuenta como
se desarrollan los eventos. A ésta práctica
organizacional y empresarial se le puede dar distintas denominaciones
y nosotros la asociamos con el pensamiento de que “los
melones se acomodan a medida que la carreta se mueve”.
Y de hecho, que si tiramos todos los melones arriba de una
carreta y luego la ponemos en marcha resulta obvio que los
melones se han de acomodar; nuestro punto es que no siempre
se acomodan convenientemente y muchos de los melones pueden
perderse y lastimarse en el intento.
Una dinámica que hemos usado eficazmente como experiencia
vivencial de lo que sucede cuando no se tiene en cuenta las
distintas complejidades que se presentan cuando un grupo tiene
que alcanzar objetivos dando una adecuada respuesta como mínimo
a los tres puntos señalados, se relaciona con lo que
sucede cuando los estudiantes del secundario “salen
a festejar el día de la Primavera y pasan una noche
de camping”. Usualmente salen por la mañana y
llegan durante el día al sitio de camping, y se comienzan
a presentar una serie de tareas a desarrollar que usualmente
no habían sido previstas apropiadamente. Alguien tiene
que elegir el sitio donde acampar y más exactamente
el sitio puntual. ¿Es conveniente instalarse en el
llano totalmente o es mejor que exista una pendiente? Parece
obvio que es mejor hacerlo en el llano pero resulta que una
lluvia puede hacer más conveniente la instalación
en una pendiente de modo que el agua “corra”.
Y también debe decidirse respecto de quién ha
de armar las carpas, quienes han de cocinar y quienes han
de hacerse responsables de lavar los platos. Asumiendo incluso
que todo esto fuera planeado y desarrollado eficazmente todos
los que hemos “acampado” sabemos que se producen
en el tiempo distintas desviaciones de nuestro supuesto plan
original. A la hora de cocinar muchos “no aparecen”,
al igual que después de comer vemos como se alejan
muchos participantes para eludir el lavado de platos. Ni que
hablar de la necesidad de juntar ramas para prender el fuego
y la responsabilidad de apagar el fuego correctamente, que
es una de las causas más comunes de incendio forestal.
De modo que si entre personas que se conocen durante mucho
tiempo y que están en compañía de un
maestro o profesor no llegan a un acuerdo para desarrollar
las pocas tareas que se requiere en un campamento, uno puede
comenzar a tener una idea respecto de las implicancias que
tiene el trabajo, el diseño del mismo, la asignación
de puestos de trabajo y de roles en una empresa donde además
se debe: 1. competir con otros contendores (los acampantes
solamente van detrás de pasar un muy buen rato); 2.
obtener los recursos financieros necesarios; 3. distribuir
de la mejor manera posible los recursos financieros, entre
otros.
De modo que lo que se trata es de construir una organización
de modo que se cuente con un apropiado diseño organizativo,
las personas ocupen puestos de trabajo con roles predeterminados
y las tareas sean realizadas de una forma en particular y
el libre albedrío sea minimizado. Al final de cuentas
también cada uno de nosotros también realizamos
un cierto diseño para nuestra vida en el trabajo, y
predeterminamos roles como así también realizamos
forma de una manera que reconocemos “como la mejor”
lo que da lugar a muchos de nuestros comportamientos automáticos
a los cuales hacen referencia los psicólogos. Si esto
es así para nosotros, entonces ¿Porqué
no puede ser también así para las agrupaciones
de individuos y las organizaciones? Vamos a trabajar sobre
este aspecto donde hemos de explorar en que medida los comportamientos
automáticos en las organizaciones pueden ser muy útiles
en algunas ocasiones.
El puesto de trabajo y el rol son las unidades de análisis
más simples y la organización es la unidad –
en este caso – más amplia. Comencemos por compartir
lo que algunos notables expertos han manifestado respecto
de éstas últimas, las organizaciones.
Las organizaciones son en realidad organismos “sociales”
y tienen fuertes semejanzas con los organismos individuales
en muchas de sus características independientemente
de la diferencia en tamaño como lo destaca el sociólogo
y filósofo Herbert Spencer (“An autobiography”
– 1904): “A social organism is like an individual
organism in these essential traits: - that it grows; that
while growing it becomes more complex; and that while becoming
complex its parts acquire increasing mutual dependence; and
that its life is immense in length compared with the lives
of its component units. In both cases there is increasing
integration accompanied by increasing heterogeneity”.
Estas palabras nos ayudan a referenciarnos directamente con
la definición de uno de los principales dilemas que
viven las organizaciones y aquellas que las manejan en la
cúspide y que ha sido claramente explicitado por el
Presidente de General Motors Corporation que más tiempo
se ha sostenido en el poder y mayor grado de influencia tuvo
sobre el destino de la empresa. Para Alfred Sloan (“My
years with GM”; Sidgwick & Jackson – 1965)
uno de los dilemas principales que viven las organizaciones
y corporaciones en su proceso de crecimiento y desarrollo
tiene que ver con la opción entre “coordinación
descentralizada” o “descentralización coordinada”.
Y algunos años más tarde tanto Paul Lawrence
como Jay Lorsch (“Organizations & Environment”;
Harvard – 1967) retoman el tema y apoyándose
en las contribuciones de la teoría social evolucionista
definen un aspecto clave de toda organización dentro
de un marco parecido pero con distintas palabras: el dilema
de lidiar con los procesos (necesarios) de diferenciación
e integración.
Y las organizaciones al igual que los organismos tienen vida.
Algunos pueden visualizar a las organizaciones, empresas,
entidades e instituciones como “pirámides”
rígidas … y cuando así lo hacen operan
“dentro de dicha rigidez”. Es desafortunado que
dentro de las culturas latinoamericanas este pensamiento puede
prevalecer en los directivos, ejecutivos y gerentes y además
en muchos empresarios. Un diseño organizativo de tipo
altamente estructurado y rígido no presenta muchas
oportunidades para desarrollar una organización flexible
que opere como un organismo vivo. Herbert Spencer al respecto
(en “The principles of Sociology” – 1876)
deja bien en claro que una sociedad es en realidad un organismo.
El biólogo y filósofo austríaco Ludwing
von Bertalanffy (“General System Theory” –
1968) sugiere que uno de los problemas fundamentales que confronta
la sociedad moderna se relaciona con las organizaciones y
con la necesidad de una teoría general sobre las organizaciones,
lo que se relaciona fuertemente con la mayor complejidad organizativa:
“The fundamental problem today is that of organized
complexity. Concepts like those of organization, wholeness,
directiveness, teleology, and differentiation are alien to
conventional physics. However, they pop up everywhere in the
biological, behavioral and social sciences, and are, in fact,
indispensable for dealing with living organisms or social
groups. Thus a basic problem posed to modern science is a
general theory of organization. General system theory is,
in principle, capable of giving exact definitions for such
concepts and, in suitable cases, of putting them to quantitative
analysis”.
Los teóricos clásicos como Frederick Taylor
(“Scientific management”; Harper & Row –
1947) y Henry Fayol (“General and industrial management”;
Pitman – 1949) entre otros dedicaron muchas de sus energías
a disminuir el grado de vulnerabilidad de las organizaciones
previendo una estructura organizativa que consideraban como
la más eficiente, lo que contrasta con las perspectivas
de otros expertos como es el caso de Chester Barnard (The
functions of the executive”; 1938), Philip Selznick
(“TVA and the grass roots”; 1949), Wilfredo Pareto
(“Manual of political economy” - 1906). Lo que
era percibido por Frederick Taylor y Henry Fayol como disfuncional
dentro de las empresas era observado por Chester Barnard (1938
– ya citado) bajo otra perspectiva puesto que los aspectos
informales dentro de las organizaciones eran para Barnard
distintos mecanismos que permitían ajustar divergencias
que se presentaban dentro del sistema formal: “The functions
of informal executive organizations are the communication
of intangible facts, opinions, suggestions, suspicions, that
cannot pass through formal channels without raising issues
calling for decisions, without dissipating dignity and objective
authority, and without overloading executive positions; also
to minimize excessive claques of political types arising from
too great divergence of interests and views; to promote self-discipline
of the group; and to make possible the development of important
personal influences in the organization.”
Philip Selznick (1949 – ya citado) ha desarrollado un
case-study en la organización TVA donde ha analizado
las contingencias a que pueden estar sujetas las organizaciones
como consecuencia de su interacción con su contexto,
que puede llegar hasta a amenazar su propia existencia, para
lo cual desarrolla un “anticuerpo” bajo el nombre
de cooptación que, al mismo tiempo que permite a la
organización adaptarse a situaciones cambiantes puede
por otro lado llegar a cuestionar y poner a riesgo la organización
puesto que emerge “un nuevo tipo de liderazgo como consecuencia
de la misma cooptación”: “Cooptation is
the process of absorbing new elements into the leadership
or policy-determining structure o fan organization as a means
of averting tretas to its stability or existente. The significance
of cooptation for organizational analysis is not simply that
there is a change in or a broadening leadership, and that
this is an adaptive response, but also that this change is
consequential for the character and role of the organization
or governing body. Cooptation results in some constriction
of the field of choice available to the organization or leadership
in question. The character of the coopted elements will necessarily
shape the modes of action available to the group which has
won adaptation at the price of commitment to outside elements”.
Y las consecuencias de lo que sucede dentro de las organizaciones
como consecuencia de la cooptación a la sociedad en
su conjunto, es también explicitada por Selznick y
que aquellos interesados en los procesos de cambio, eficiencia
y desarrollo organizacional deben tener en cuenta dentro de
Latinoamérica debido a la fuerte composición
de contratistas del Estado que se ocultan bajo el nombre de
empresarios: “We shall speak of organizations and organizational
practice as weapons when they are used by a power-seeking
elite in a manner unrestrained by the constitutonal order
of the arena within which the contest takes place. In this
usage, “weapon” is not meant to denote any political
tool, but one torn from its normal context and unacceptable
to the community as a legitimate mode of action”.
El aspecto de fuerza por sobre la persuasión es ejemplificado
en los trabajos del economista y sociólogo italiano
Wilfredo Pareto (“Manual of Political Economy”
– 1906) al destacar que “un gran error de estos
tiempos es creer que las personas pueden ser gobernadas solamente
a través de razonamientos, sin hacer uso de la fuerza,
y sin tener en cuenta que la fuerza es el fundamento mismo
de toda organización social”. Y Robert Michels
(nacido en Alemania y experto italiano en ciencias políticas
y sociología) también parece suscribir (“Political
Parties” – 1911) al modelo clásico de organizaciones
al destacar su fuerte relación con la “oligarquía”
dirigente: “It is organization which gives birth to
the domination of the elected over the electors, of the mandataries
over the mandators, of the delegates over the delegators.
Who says organizations, says oligarchy. Organization implies
the tendency to oligarchy. In every organization, whether
it be a political party, a professional union, or any other
association of the kind, the aristocratic tendency manifests
itself very clearly. The mechanism of the organization, while
conferring a solidity of structure, induces serious changes
in the organized mass, completely inverting the respective
position of the leaders and the led. As a result of organization,
every party or professional union becomes divided into a minority
of directors and a majority of directed.”
Las organizaciones son mecanismos complejos compuestos por
muchas personas y varios teóricos de organizaciones
han puesto énfasis en los procesos cognitivos y de
aprendizaje que se vuelven aún más complejos
como resultado de que existe participación de sus distintos
miembros. El economista de los Estados Unidos de Norteamérica
ha puesto especial énfasis en estas variables como
así también al factor tiempo que se vincula
con la sustentabilidad de la organización requiriendo
entonces privilegiar el cambio organizacional: “”The
purpose of organizations is to exploit the Fac. that many
(virtually all) decisions require the participation of many
individuals for their effectiveness. Organizations are a means
of achieving the benefits of collective action in situations
in which the price system fails” (“The limits
of organization” - 1974) y: “There is one effect
on organizations which has no parallel in individuals. An
organization is typically composed of changing individuals.
Now any individual generally has access to many communication
channels, of which this particular organization is only one.
In particular, education is such a channel. Thus, the organization
is getting the benefit of a considerable amount of information
which is free to it. Even though the code of the organization
may make the internal transmission of such information costly,
if there is enough of it, the behavior of the organization
will change. In particular, news items will appear on the
organization´s agenda. If we think of education as the
primary source of new information, then it is introduced into
an organization by its youngest and newest members. Thus we
have the possibility of changes in organizational agenda induced
by generational changes” (“On the agenda of organizations”
– 1974).
Y quien mejor que Herbert Simon para hacer una distinción
entre la organización y sus participantes organizacionales
además de hacer notar lo limitado que somos las personas
para tomar decisiones en búsqueda de efectividad y
eficiencia máxima dentro de las organizaciones: “The
capacity of the human mind for formulating and solving complex
problems is very small compared with the size of the problems
whose solution is required for objectively rational behavior
in the real world” (“Rationality and administrative
decision making” – 1957) y también: “Since
an organization is not an organism the only memory it possesses,
in the proper sense of the term, is the collective memory
of its participants. This is insufficient for organization
purposes, first, because what is in one man´s mind is
not necessarily available to other members of the organization,
and, second, because when an individual leaves an organization
the organization loses that part of its “memory”
(“Administrative behavior” – 1945).
Max Weber (“The theory of social an economic organization“;
Free Press – 1947) ha realizado un extraordinario trabajo
uniendo las distintas unidades de análisis desde la
persona, la organización y hasta la sociedad pero posiblemente
una de sus pocas desatenciones tiene que ver con un aspecto
vital dentro de las empresas y entidades que se relaciona
con los intereses de un empleado respecto de la tarea que
realiza: “The theory of formal organizations has been
impeded by a fixation on Max Weber´s theory of bureaucracy,
a theoretical orientation that recognizes purpose only at
the apex of an organization and ignores the problem of connecting
extrinsic interests of an employee to job performance. Also
ignored are the free-rider problems created as externalities
when government provides goods and services not contingent
on an individual´s own contribution. The fixation on
bureaucratic theory is part of a broader problem: Theoretical
questions concerning social organization have seldom been
couched in terms of how to best organize action in order to
accomplish a specific task without generating undesirable
externalities” (James S. Coleman: “Foundations
of social theory” – 1990).
Este último pensamiento a que hace mención
James S. Coleman respecto de las recompensas que ofrecen las
distintas entidades gubernamentales a sus participantes organizacionales
donde no se relacionan los pagos realizados con los beneficios
recibidos de los miembros, es un factor que no toman en cuenta
la mayoría de los dirigentes políticos dentro
de las culturas latinoamericanas. Esto ha producido grandes
desajustes con importantes consecuencias disfuncionales donde
muchas personas desocupadas prefieren trabajar en estos organismos
públicos o recibir sus dádivas por no trabajar
que cumplir con los compromisos de trabajo dentro de empresas
privadas nacionales como es en el caso de la República
Argentina. Posiblemente uno de los motivos más devastadoras
del enorme deterioro económico de la República
Argentina que no tiene antecedentes en ningún otro
país del planeta (pertenecía a las 10 naciones
más ricas hasta mediados del año 1940 con indicadores
de desarrollo similares a los de Nueva Zelanda, Australia
y Canadá con una ínfima desocupación,
mientras que en la actualidad se posiciona económicamente
y en niveles de pobreza por debajo de las primeras 40 o 50
naciones).
Y es aquí justamente donde el diseño del trabajo
en las organizaciones, las definiciones de puestos y roles,
y las recompensas en relación directa a niveles de
productividad, se vuelven elementos vitales para poder contar
con unas organización vigorosa. Es común que
tanto dentro de los ámbitos gubernamentales como en
las universidades se critique a expertos notables en materia
de diseño de trabajo, posiciones y roles organizacionales
(como es el caso de Frederick Taylor y Henry Fayol entre otros)
sin tener en cuenta por lo menos la enorme contribución
– en especial del primero de ellos – a recompensar
a los participantes organizacionales en base a su producción.
La charla de Frederick Taylor a una asociación profesional
de Ingenieros en los Estados Unidos de Norteamérica
a principios del siglo pasado donde muestra que existen diferencias
muy significativas entre dos personas que realizan el mismo
trabajo, en este caso la labor de “palear”, es
observada de manera peyorativa por muchos observadores y profesionales
latinoamericanos quienes de esta manera desconocen el proverbio
“No hay nada más injusto que tratar - y recompensar
igual – a distintas personas” (Eric Gaynor Butterfield:
“Congreso de Desarrollo Organizacional”, Argentina
– 2001).
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (en Handbook of Industrial
and Organizational Psychology, Volume 2; editors Marvin D.
Dunnette & Leaetta M. Hough – Consulting Psychologists
Press – 1991) destacan que “Las organizaciones
son sistemas estructurados. Prácticamente todas las
grandes organizaciones especifican y legitimizan su estructura
al desarrollar organigramas con cierto grado de elaboración
los cuales son comunicados a todas las partes intervinientes.
Podemos decir que al nivel organizacional los elementos pertenecientes
a la estructura pueden ser definidos en términos de
cierto número de compañías, divisiones,
plantas, departamentos, o algún otro tipo de conglomerado
de posiciones. Con posterioridad estos distintos elementos
son encadenados por reglas de asociación que están
basados típicamente en relaciones de autoridad. Es
por ello que a un nivel de abstracción, las estructuras
organizativas son definidas en términos de un conjunto
de elementos y un conjunto de reglas asociativas que describen
la naturaleza de las distintas relaciones entre los elementos.”
La literatura se ha especializado en encontrar distintos sistemas
y sub-sistemas dentro de las organizaciones (como es el caso
entre otros de D. Katz & R. Kahn: “The social psychology
of organizations”; John Wiley - 1978) pero podemos decir
que emergen dos grupos principales de sistemas que podrían
derivarse del:
1. sistema que se relaciona con “la tarea”; y
2. el sistema “social”.
Eric Trist (“Organizational choice”; Tavistock
- 1963) y el Tavistock Institute han sido líderes en
este aspecto a través de muchos de sus trabajos pioneros
en ciencias del comportamiento dentro de las organizaciones,
siendo conocidos bajo el nombre de “escuela socio-técnica”.
Los sistemas que ponen foco en la tarea tienen una perspectiva
organizacional orientada a privilegiar las funciones que deben
ser llevadas a cabo, las que a su vez se descomponen en tareas
y estas comúnmente son agrupadas en lo que usualmente
son puestos de trabajo. De esta manera la unidad de análisis
principal de la estructura organizacional tiene que ver con
la definición de dichos puestos y roles con asignación
de tareas.
Un ejemplo de aquellos que privilegian esta perspectiva es
la de los directivos de empresa y la de los consultores que
ponen especial énfasis en la estructura organizativa
de la empresa, dedicando mucho de su tiempo a los “organigramas”.
Muchos de los trabajos de “reorganización”
que se han llevado a cabo dentro de las empresas en las culturas
latinoamericanas han sido realizados bajo este esquema donde
el organigrama representaba la piedra fundamental sobre la
cual se construía “el nuevo edificio”.
Sin embargo es desafortunado que este enfoque inicialmente
deductivo se discontinuara hacia los niveles inferiores de
la organización, cuyos participantes organizacionales
también requieren ser efectivos para coadyuvar a la
efectividad organizacional. Por lo general los organigramas
eran acompañados por un “Manual de descripción
de Funciones y Responsabilidades” que no iba más
allá del nivel del supervisor y era muy frecuente encontrar
además “Manuales de Procedimientos” que
no siempre incluían un detalle preciso respecto de
“que” debía hacerse y “como”
debía realizarse la tarea. Por supuesto que bajo esta
perspectiva no se presta usualmente debida consideración
a las interrelaciones entre las distintas personas que ocupan
las diferentes posiciones y roles dentro de la organización.
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (en Handbook of Industrial
and Organizational Psychology, Volume 2; editors Marvin D.
Dunnette & Leaetta M. Hough – Consulting Psychologists
Press – 1991) hacen especial énfasis del poco
interés que bajo esta perspectiva se le presta usualmente
a las interrelaciones entre las distintas unidades y también
nos alertan respecto del hecho que este sistema tiende a fortalecer
la organización jerárquica piramidal que privilegia
desarrollar vínculos entre las posiciones para consolidar
un sistema de control con claras y delimitadas líneas
de autoridad y responsabilidad: “The basic unit of analysis
in the structure is that of jobs or positions. The relationships
among units in such systems often get far less attention than
the unit themselves. To the extent that the relationships
are delineated, they are often dictated by the coordination
requirements among positions for the accomplishment of general
tasks or goals. Relationships among jobs or positions are
also dictated by power and authority differences among positions
linked to maintain control through lines of authority and
responsibility.”
¿Cuáles son las tareas que se desarrollan en
las organizaciones? Son muchas y variadas y dependen en gran
medida del tamaño de la organización, su tecnología,
la proporción existente entre los empleados y los obreros,
el grado de competitividad requerido para que la organización
sobreviva e incluso crezca, la etapa en que se encuentra la
organización, y muchos otros elementos adicionales.
C. J. Thachenkary & D. W. Conrath (“The office activities
in two organizations” – 1982) identificaron una
tipología de tareas diferenciando como la gerencia
y los no-gerentes dedican sus tiempos a cada una de ellas.
Se incluye a continuación:
1. Asesorando, aconsejando, ayudando, recomendando, resolviendo
problemas, dando instrucciones y actuando como “ligazón”;
2. Haciendo la contabilidad y teneduría de libros,
calculando, inventariando y facturando;
3. Decidiendo, autorizando y dando aprobación;
4. Evaluando, auditando, controlando y coordinando;
5. Completando formularios, archivando, haciendo registros
6. Trabajos de administración general y de “papelería”;
7. Relaciones Humanas, supervisando, evaluando la performance,
asignando personal, motivando;
8. Informando y reportando;
9. Participando en reuniones formales informativas;
10. Haciendo pedidos, facturas y otros comprobantes;
11. Planificando, presupuestando, analizando;
12. Arreglando y programando las reuniones como así
también los encuentros y citas;
13. Vendiendo, convenciendo, persuadiendo, publicitando;
14. Tipeando, transcribiendo, copiando, escribiendo.
Los gerentes tienden a dedicar más tiempo a las actividades
incluidas en los rubros 7., 4., 11., 1., 3., y 13 en ese orden
y no dedican tiempo alguno a las tareas en los grupos 5.,
10., y 14.
Por otro lado los no-gerentes tienden a dedicar más
tiempo a las incluidas en los rubros 2., 4., 5., 7., y 12.
en ese orden y no dedican tiempo alguno a las tareas en los
grupos 6. y 9.
En la realizando de distintas tareas existen ventajas y desventajas
según ellas sean llevadas a cabo por el hombre o por
las máquinas como lo demuestra G. A. Bekey: “The
human operador in control systems” (Systems psychology
– 1970) quien se ha basado en el trabajo original de
Lyman & Fogel – 1961.
En las tareas relacionadas con la “sensibilidad de la
información” las personas están en condiciones
de desenmascarar señales de manera efectiva cuando
se dan ruidos superpuestos y también están en
condiciones de adquirir y reportar información “incidental”
hacia la actividad primaria. Además no está
tan sujeta a atoramientos. Por otro lado las máquinas
se muestran limitadas en cuanto a manejar ciertas complejidades
y resultados inesperados.
En las tareas de procesamiento de información las
personas parecen estar en mejores condiciones de reconocer
y hacer uso de la información, mientras que las máquinas
por lo general tienen poca o ninguna constancia perceptiva
como así tampoco tienen la habilidad de las personas
para reconocer similitudes de patrones dentro de los dominios
espaciales o temporales. Las personas se encuentran en buenas
condiciones de realizar decisiones inductivas en nuevas situaciones
y también pueden realizar generalizaciones de poca
información, en comparación con las máquinas
que tienen virtualmente ningún tipo de capacidad para
el desarrollo de funciones inductivas o creativas. Las personas
no son muy fuertes en cuanto a las actividades computacionales
de procesamiento de información y no siempre son certeras,
caracterizándose además por el hecho de que
las estrategias óptimas de la teoría de los
juegos no puede alcanzarse “bajo rutina”. La capacidad
de procesamiento de información de los canales humanos
es de tipo limitada mientras que prácticamente no tienen
límite las máquinas. Además la memoria
de corto plazo de las personas es relativamente pobre mientras
que en el caso de las máquinas es excelente al igual
que los tiempos de acceso a la información. Las máquinas
ofrecen ventajas en cuanto a la confiabilidad respecto del
funcionamiento repetitivo relacionado con el procesamiento
de la información.
En cuanto a la transmisión de información las
personas pueden tolerar bajas tasas y fuerzas y por lo general
solamente para períodos o plazos cortos a comparación
de las máquinas que en el desarrollo de las tareas
lo pueden hacer soportando grandes fuerzas y por períodos
prolongados. Las personas no somos tan eficientes como las
máquinas en los procesos de “tracking”
donde se requieren frecuentes reprogramaciones. En esta transmisión
de información las personas tendemos a deteriorar nuestra
performance y productividad debido a distintos motivos como
es el caso de aburrimiento, fatiga o distracción y
solo se recuperan performance superiores luego de un período
de descanso a comparación de las máquinas cuyos
comportamientos disminuyen muy poco en el tiempo pero por
otro lado requieren mantenimiento y se hace necesario un control
de calidad.
En cuanto a las propiedades y características económicas
las personas son relativamente no-costosas para los niveles
de complejidad disponibles y además se encuentra una
gran oferta de las mismas, pero por otro lado requieren de
entrenamiento mientras que complejidad y el suministro de
las máquinas están solamente limitadas por su
costo y tiempo y además se caracterizan por el hecho
de que su productividad está construida “dentro”
de la propia máquina. Las propiedades económicas
de las personas se caracterizan por ser livianas en cuanto
a peso, pequeñas en cuanto a tamaño en relación
a la tarea a desarrollar y por contar con requerimientos de
poder menores a los 100 watts, mientras que las máquinas
para alguna complejidad similar en cuanto a la tarea ha de
requerir elementos más pesados, un mayor poder y además
recursos para el enfriamiento. En relación con el mantenimiento
las personas han de requerir un sistema de apoyo a su propia
vida mientras que las máquinas tienden a ver aumentadas
sus problemas de mantenimiento de manera totalmente desproporcionada
en relación a su complejidad. Las personas son emocionales
e interesadas en su supervivencia personal mientras que las
máquinas son no-personales y pueden producir sin ningún
tipo de distracción.
Existen algunas diferencias relacionadas entre quienes han
sido las profesiones que han estudiado las Tareas y quienes
lo han hecho con los Roles. Tanto los ingenieros como los
psicólogos han puesto inicialmente foco en las Tareas
tratando de realizar descripciones de las mismas y en el intento
de desarrollar taxonomías de las mismas. Identificar
que es lo que hay que hacer dentro de cada tarea, el conocimiento,
las destrezas y las habilidades que le son requeridas son
también muy importantes para realizar un diseño
de las tareas como así también para re-diseñarlas.
Debido a la magnitud de participantes organizacionales las
empresas uno debe desarrollar “grilla de salarios y
de compensaciones” donde las tareas deben ser recompensadas
no solamente en relación a sí mismas sino también
en relación con otras tareas. Adams (1961) ha sido
un propulsor de la teoría de motivación basada
en la equidad y muestra como las compensaciones deben tener
en cuenta no solamente el balance de las contribuciones de
una persona y sus respectivas recompensas sino también
en qué medida dicha relación para una persona
de contribuciones y recompensas guarda relación con
la de “otros” referentes. La definición
de la Tarea es un requisito de vital importancia para luego
poder tener en cuenta a la persona que la ha de llevar a cabo.
Y además debe tenerse en cuenta la variable “tiempo”
y “cambio”. Toda persona dentro de las organizaciones
puede vivir con un pasado difícil y quizás también
con un presente duro, pero debe tener la esperanza de mejorar
(Eric Gaynor Butterfield: “Congreso de Desarrollo Organizacional”;
Buenos Aires – 2003). Esto significa que los directivos
y las personas en la cúspide organizacional han de
tener que planificar como los cambios en las tareas han de
impactar en su personal, y viceversa.
E. Fleishman & M. Quaintance (“Taxonomies of human
performance”; Academia Press - 1984) ejercieron un enorme
esfuerzo para desarrollar una taxonomía de tareas pero
este fuerte trabajo demostró que quizás los
esfuerzos debían canalizarse en una dirección
diferente como lo señalan Daniel R. Ilgen & John
R. Hollenbeck en “The structure of work: Job design
and roles” (ya citado): “Like all taxonomic systems,
tose for describing and analyzing jobs are arbitrary, with
their value depending on the extent to which they are useful
for the purposes to which they are applied. Ideally, one taxonomic
system for classifying jobs could be devised that would meet
everyone´s needs for information about jobs. Unfortunately,
no such system exists, nor is one likely to emerge in the
near future. Fleishman´s monumental work (summarized
in Fleischman & Quaintance, 1984) began as an attempt
to develop an overarching taxonomy of tasks that would provide
a way to classify all kind of tasks, especially those that
are an integral part of most jobs in the workplace. This broad-based
effort led to the conclusion that more than one taxonomic
system was necessary to capture the important dimensions of
tasks and meet the needs of the various constituencies interested
in knowledge about tasks. The five taxonomic systems Fleishman
and Quaintance settled on wer5e the (a) criterion measures
approach, (b) information-theoretic approach, (c) task-strategies
approach, (d) ability requirement approach, and (e) task characteristics
approach. The same conclusion – that it is impossible
to design one broad taxonomic system that meets the wide range
of purposes that exist for its use – is equally relevant
at the aggregate level of jobs as it is for tasks. The demands
on a job taxonomic system are simply too diverse to be met
by one system.”
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (ya citados) sugieren
que es posible que la gran variedad de enfoques (principalmente
son tres) respecto de las Tareas puede quizás deberse
a la existencia de distintos y diversos grupos siendo uno
de ellos el que está compuesto por – según
los autores – los ingenieros industriales y los “factores
humanos” quienes han estado principalmente interesados
en el diseño de las Tareas y luego con la manera o
forma en que se habrían de distribuir dichas tareas
entre todos. Este enfoque es caracterizado por ambos autores
como deductivo ya que es una teoría normativa respecto
de cómo las Tareas deben ser diseñadas teniendo
en cuenta principalmente los aspectos físicos en la
búsqueda de alcanzar eficiencia y mayor performance.
El segundo enfoque encuadra dentro de lo que se conoce bajo
el nombre de “análisis del trabajo” (job
analysis) que tiene mas que ver con el desarrollo de taxonomías
descriptivas respecto de los trabajos existentes lo que es
realizado frecuentemente a través de minuciosas observaciones
las que son complementadas con mediciones para las distintas
fases relacionadas con el trabajo como lo son la selección,
ubicación del personal y evaluación. Desde el
punto de vista metodológico esta perspectiva se diferencia
de la anterior en que es básicamente inductivo pues
se basa en la recolección de información puntual
y de allí busca como se puede mejorar la performance.
Eric Gaynor Butterfield (“Taller de Organización
y Métodos”; Buenos Aires – 1993) destaca
que este enfoque ha sido muy común en las prácticas
de los consultores involucrados en procesos de reorganización
de empresas hasta finales de los años 70 del siglo
pasado, que se complementaba con el desarrollo e “implementación”
de un Manual de Funciones y Responsabilidades, y un Manual
de Procedimientos, entre otros. Eric Gaynor Butterfield B. señala
que este enfoque privilegia lo que se conoce como “work
simplification” o “work improvement” que
eran prácticas orientadas a simplificar los trabajos
a través de nuevos procedimientos pero una de sus limitaciones
consiste en que bajo esta práctica por lo general no
se privilegia considerar todos los aspectos que muestran inter-relaciones
entre los distintos departamentos, junto con sus disfuncionalidades.
La orientación era hacia mejorar los procedimientos
“dentro” de cada uno de los departamentos y gerencias
de manera independiente, y se asumía que la existencia
de un departamento de Organización y Métodos
era suficiente para encargarse del resto, algo que en la práctica
no resultó ser suficiente. Gaynor muestra que en muchos
casos ha sido mucho más eficiente trabajar bajo la
perspectiva de una “tabula rasa” comenzando de
cero donde la perspectiva del consultor y del agente de cambio
se orienta más bien a la eliminación de tareas
e incluso de procesos, algo que la re-ingeniería se
encargó de hacer muchos años más tarde.
Las Tareas han estado sujetas a un tercer enfoque que se relaciona
con el aspecto motivacional que se basa en el supuesto de
que las habilidades para hacer el trabajo existen de todas
maneras y uno puede llegar a determinarlas. Aquí se
pone foco en el deseo del participante organizacional en cuanto
a realizar el trabajo realizando una inversión de tiempo,
esfuerzo, energías y recursos durante un cierto período
prolongado de tiempo para lo cual los que proponen este enfoque
privilegian las necesidades, valores y preferencias de las
personas. Este componente sugiere que esta tercera perspectiva
es deductiva ya que es de tipo normativa ya que en su búsqueda
de cómo diseñarse las tareas para alcanzar la
performance más efectiva tiene en cuenta la motivación
del incumbente siendo este tipo de motivación usualmente
asociada con lo que se conoce bajo el nombre de “motivación
intrínseca” porque tiene más que ver con
lo que está “dentro” de la persona que
fuera de ella (ver Frederick Herzberg: “Managerial choice:
to be efficient and to be human”; Irwin – 1976).
Teniendo en cuenta que muchas veces las diferencias entre
las Tareas y los Roles no están claramente delimitadas,
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (ya citados) consideran
que existen dos conceptos centrales que pueden ayudar respecto
de estas distinciones y ellos son los siguientes conceptos:
- los beneficiarios principales (prime beneficiaries);
- el universo de elementos en las Tareas.
Los autores destacan que no es posible separar completamente
las Tareas y los Roles del contexto donde ellas operan y en
ese sentido se sienten cómodos basándose en
el trabajo de los autores P. M. Blau & R. S. Scott (“Formal
organizations: a comparative approach”; Chandler publishing
- 1962) quienes han postulado una tipología organizacional
que se fundamenta en quienes son los que principalmente se
benefician como resultado de cada estructura social /organizacional,
en particular. Existen los siguientes tipos de beneficiarios
principales según Blau & Scott (1962):
- las asociaciones de beneficio mutuo donde los propios miembros
son los beneficiarios principales como es el caso de las asociaciones
profesionales y también los sindicatos;
- las organizaciones de servicios donde ha de ser el público
en general que está en contacto con las organización,
el que resulta ser el principal beneficiario teniendo como
ejemplo a los hospitales públicos y a las escuelas
públicas resultando los pacientes / enfermos y los
alumnos / sus padres los beneficiarios;
- las organizaciones de bienestar general donde es prácticamente
toda la población la que se beneficia como es el caso
de las instituciones de bomberos, la policía y las
fuerzas militares;
- las organizaciones que representan negocios como es el
caso de las empresas privadas que incluye tanto a las grandes
corporaciones como a las pequeñas empresas en manos
de su propietarios.
Es de destacar que el ingente y enorme desplazamiento del
mundo empresarial al mundo de las finanzas que ha tenido enormes
implicancias sobre las personas, sus fuentes de trabajo, su
estilo de vida y de supervivencia, ha “superado”
en alguna medida esta concepción original de Blau &
Scott (1962 – ya citados) pero de todas maneras representa
una manera sumamente práctica para poder distinguir
entre las Tareas y los Roles de los participantes organizacionales
ya que existen diferencias notables entre lo que ellos hacen
en el día a día de las operaciones según
se trate del tipo organizacional prevaleciente.
De hecho que uno de los principales dilemas que viven todos
aquellos que ocupan puestos directivos, gerenciales y ejecutivos
dentro de las organizaciones y empresas, tiene que ver con
el diseño y análisis de su propio trabajo y
– especialmente para aquellos que tienen personas bajo
su mando – el de sus subordinados. Es notable que la
mayor parte de las Universidades y Centros de Altos Estudios
incluso aquellas especializadas en Administración y
Negocios, no dedican mucho tiempo a entrenar a sus diplomados
respecto de las habilidades para analizar Tareas. Al final
de cuentas, la carrera profesional de los Diplomados y el
éxito que ellos mismos han de alcanzar está
además relacionado con como son capaces de diseñar
y analizar el trabajo de “otros” (sus subordinados).
Posiblemente una de las teorías más integral
en relación con las Tareas es la que se conoce bajo
el nombre de “Teoría de Características
en las Tareas” (Job characteristics theory) que tuvo
sus orígenes en el amplio y pionero trabajo de A. Turner
& P. R. Lawrence (“Industrial jobs and the worker”;
Harvard -1965) donde los autores se propusieron estudiar la
relación entre las Tareas y las reacciones de los empleados.
Eso los llevó a construir lo que denominaron el “requisite
task attribute index” basado en una muestra de casi
50 trabajos que consistía de seis atributos en las
Tareas. Como lo destacan Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck
en “The structure of work: Job design and roles”
(ya citados) el trabajo de Turner & Lawrence (1965 –
ya citados) fue continuado más adelante por J. R. Hackman
& E. E. Lawler III (“Employee reactions to job characteristics”;
Journal of applied psychology - 1971) quienes redujeron el
número de atributos a solamente cuatro y en posteriores
trabajos se profundizó aún más en la
materia (J. R. Hackman & G. R. Oldham: “Motivation
through the design of work: Test of a theory” –
1976 / “Work redesign”; Addison-Wesley - 1980).
Estos dos últimos autores propusieron la existencia
de 5 características que se presentan a nivel general
y que tienen que ver con 3 distintos estados psicológicos,
los cuales a su vez finalmente impactan sobre los “outcomes
del trabajo y de las personas”. Las 5 características
principales son:
1. La fuerza / importancia en cuanto a la necesidad de crecimiento,
2. La satisfacción con el contexto en general,
3. Los conocimientos, las destrezas y las habilidades.
Las cinco variables arriba mencionadas tienen que ver con
distintos estados psicológicos, a saber:
a. la sensación que experimenta el personal respecto
del sentido que tiene el trabajo;
b. la responsabilidad que experimenta la persona respecto
de los “outcomes” que son fruto del trabajo;
c. el conocimiento respecto de los resultados que son consecuencia
de las actividades en el trabajo.
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (ya citados) resumen
la teoría de Hackman & Oldham (1976 – 1980;
ya citados) de la siguiente manera: “Three psychological
states – experienced meaningfulness of the work, experienced
responsibility for the outcomes of the work, and knowledge
of results of the work activities – are the core of
the model. It is postulated that an employee experiences positive
affect to the extent that the three aspects are present. The
positive affect created by the presence of these psychological
states is believed to be reinforcing and to serve as an incentive
for continuing to try to perform the task. The result is a
self-perpetuating cycle of work motivation that is predicted
to continue until one or more of the psychological states
is no longer present or until the individual no longer values
the internal rewards that derive from high performance.”
Las 5 características de Hackman & Olden impactan
sobre los estados críticos psicológicos donde
tres de ellos se vinculan exclusivamente con el primer estado
crítico psicológico. Vale la pena volver a la
descripción que realizan Daniel R. Ilgen & John
R. Hollenbeck en “The structure of work: Job design
and roles” (ya citados) al respecto: “The three
job characteristics that are predicted to combine additively
to determine the psychological meaningfulness of the job are
as follows:
* Skill variety – the degree to which a job requires
a variety of different activities to carry out the work; in
addition, the activities must require the use of a number
of different skills and abilities of the person
* Task identity – the degree to which a job requires
completion of a whole and identifiable place at work
* Task significance – the degree to which the job has
a substantial impact on the lives or work of other people,
whether in the immediate organization or outside the organization
The job characteristic predicted to prompt employee feelings
of personal responsibility for the work outcomes is autonomy.
Autonomy is defined as the degree to which the job provides
substantial freedom, independence, and discretion to the individual
in scheduling the work and in determining the procedures to
be used in carrying it out.
Knowledge of results is predicted to be prompted by the amount
of feedback the employee receives from doing the work. Feedback,
in turn, is seen as the degree to which carrying out the work
activities required by the job provides the individual with
direct and clear information about the effectiveness of his
or her performance. Initially, feedback was seen as solely
a characteristic of the task or job itself. More recently
it has been expanded to include job performance information
available both from doing the job and from others in the job
environment.
Por otro lado los sistemas sociales ponen foco en las relaciones
y bajo esta perspectiva no necesariamente se interesan en
una persona en particular sino en la medida en que los participantes
organizacionales son miembros de un grupo, de una unidad o
de un departamento dentro de la organización. La perspectiva
organizacional orientada a privilegiar las tareas –
como hemos visto en el primero caso – privilegian los
aspectos relacionados con los elementos de la estructura (unidad
de mando, jerarquías, autoridad, control, entre otros)
mientras que la orientación desde el punto de vista
del sistema social pone particular énfasis en las relaciones
entre dichos elementos.
Posiblemente uno de los más importantes trabajos en
cuanto a la perspectiva de un sistema social ha sido el realizado
por Roethlisberger & Dickson en los reconocidos Hawthorne
studies que encontraron amplia repercusión dentro de
lo que ha sido conocido como la escuela de relaciones humanas.
Más adelante hemos de ver como quizás es preferible
pensar – y operar – bajo la perspectiva de la
importancia dual de la “tarea” y lo “social”.
No necesariamente debe ser percibido – y operado –
la “tarea” como el polo opuesto de una dimensión
donde se encuentra lo social, sino que más bien se
puede tratar de dos dimensiones distintas con lo cual uno
puede privilegiar ambos aspectos (Eric Gaynor Butterfield:
“Congreso de Desarrollo Organizacional; Argentina –
2001).
Nuevamente vamos a acudir a los autores Daniel R. Ilgen &
John R. Hollenbeck en “The structure of work: Job design
and roles” (ya citados) quienes describen el sistema
social de esta manera: “Social systems consist of individuals
and relationships among individuals. Individuals represent
the elements of social systems, and the interactions among
individuals functioning alone or in clusters or groups are
the focus of attention. Theories of social systems are not
interested in particular personas that make up the organizational
structure. When individuals are addressed, often they are
viewed in terms of attributes of either individuals or members
of identifiable groups (e.g., union members, blue collar or
white collar workers, minorities, women, or older workers).
Whereas task / functional systems place much emphasis on the
elements of the structure, social systems focus more on the
nature of the relationships among elements. At the most general
level, these relationships are ones of status as reflected
in power and influence differentiations among persons and
groups”.
Daniel R. Ilgen & John R. Hollenbeck en “The structure
of work: Job design and roles” (ya citados) señalan
que es común que la literatura no haya superpuesto
e integrado apropiadamente las interacciones entre el contexto
físico de la tarea con el contexto social, manteniendo
de esta manera “separados” la literatura relacionada
con las “tareas” de la literatura que tiene que
ver con los “roles”. Cabe destacar que además
de Frederick Taylor y Henry Fayol (ya citados) posiblemente
Max Weber (ya citado) ha sido uno de los exponentes más
fuertemente relacionado con los roles dentro de las organizaciones.
De allí en más, es decir a partir de la década
de los 50 del siglo pasado, y en la medida que se observaban
algunas limitaciones, las variables comportamentales y las
relaciones intra e inter personales además de las intra
e inter departamentales comenzaron a tener primacía.
De todas maneras queremos destacar la importancia del rol
– a la cual los autores Katz & Kahn (ya citado)
han privilegiado en cuanto a su importancia – agregando
una cita del sociólogo alemán Ralf Dahrendorf;
“The proposition that implicitly or explicitly underlies
all research and theoretical work in modern sociology is:
Man behaves in accordance with his roles. Thus man figures
in sociological analyses only to the extent that he complies
with all the expectations associated with his social positions.
This abstraction, the scientific unit of sociology, may be
called homo sociologicus” (“Sociology and Human
nature” – 1958).
Antes de especializarnos en algunos de los dos enfoques principales
basados en las Tareas o en lo Social, no podemos dejar fuera
la particular orientación que ha tenido en cuenta el
análisis de las Tareas (Job Analysis) ya que ha sido
sumamente difundido y además ha tenido fuertes implicancias
dentro de los procesos de Cambio y Desarrollo Organizacional.
Al comenzar este Taller muchos nos han preguntado si se justificaba
desarrollar el mismo en varias jornadas y creo que en estos
momentos cada uno de ustedes en su calidad de participantes,
han podido familiarizarse con las complejidad relacionadas
con la perspectiva de las Tareas (que incluso no ha sido completada
totalmente) y falta ahondar respecto del enfoque de “Roles”
como así también los aportes de aquellos que
se postulan dentro de la perspectiva de “Job Analysis”.
Teniendo en cuenta que nos hemos extendido más allá
de lo previsto en términos de contenido y su consiguiente
tiempo, vamos realizar un corto break de no más de
15 o 20 minutos – como máximo, por favor, y al
regreso nos hemos de organizar para trabajar en grupos de
unas 5 personas para experimentar algunas “vivencias”
respecto de los contenidos que hemos tratado.
Muchas gracias por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International –
Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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