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Percepción y el Desarrollo
Organizacional
Abstract del Taller de “Percepción, Diálogo
y Comunicación” a cargo de Eric Gaynor Butterfield
organizado por The Organization Development Institute International,
Latinamerica – Argentina 1997 // www.theodinstitute.org
La especialista en comunicaciones de nacionalidad Alemana
Elisabeth Noelle-Neumann (“The spiral of silence”
– 1980) nos introduce al tema de percepción mostrando
nuestra debilidad como personas para observar e interpretar
lo que existe y lo que sucede: “In attempting to avoid
those who thyink differently from themselves, p0eople lose
their quasistatistical ability to assess correctly the views
of their environment. The term “pluralistic ignorance”,
introduced by American sociology, could be applied to this
ignorance of how people think. It is the condition known as
polarization. Society splits; one can speak of divided public
opinion. The distinguishing feature is that each camp greatly
overestimates itself in what is called a “looking glass
perception”.
El filósofo de Estados Unidos de Norteamérica
John Dewey muestra como la relación medios –
fines y las consecuencias de los sucesos pueden ser nublados
de alguna manera como consecuencia de nuestras percepciones
(“Human nature and conduct” – 1922): “Certainly
nothing can justify or condemn means except ends, results.
But we have to include consequences impartially … It
is wilful folly to fasten upon some single end or consequence
which is liked, and permit the view of that to blot from perception
all other undesired and undersirable consequences.”
Por otro lado Wolfgang Kohler (“Dynamics in psychology”
– 1940) se nutre del trabajo de Kurt Lewin en relación
con el concepto de “oposición de fuerzas”:
“Our present knowledge of human perception leaves no
doubt as to the general form of any theory which is to do
justice to such knowledge: a theory of perception must be
a field theory. By this we mean that the neural functions
and processes with which the perceptual facts are associated
in each case are located in a continuous medium; and that
the events in one part of this medium influence the events
in other regions in a way that depends directly on the properties
of both in their relation to each other. This is the conception
with which all physicists work.”
Es bastante común que las personas nos dediquemos a
conseguir información del contexto sin siquiera estar
conscientes de ello y, más aún, las distintas
personas han de interpretarla de distintas maneras. Casi todos
pensamos que lo que percibimos es un fiel reflejo de lo que
el mundo es y es muy común que solamente prestemos
atención analizando lo que es el contexto cuando encontremos
algunas diferencias con lo que teníamos registrado
y archivado con anterioridad.
Realmente las personas durante la mayor parte del tiempo
no nos ponemos a pensar respecto de cómo percibimos,
o en relación al fenómeno de percepción.
Estamos casi convencidos de que nuestros diferentes sentidos
nos hacen llegar imágenes bastante confiables respecto
del mundo exterior pero esto no debemos tomarlo como válido
en la medida en que estemos interesados en interpretar lo
que sucede a nuestro alrededor. Las piernas nos ayudan a caminar
y los brazos y manos a ejecutar tareas y algo similar sucede
con nuestros sentidos que - a través de órganos
como los ojos, los oídos entre otros - nos ayudan a
transmitir alguna imagen del mundo a nuestro cerebro. Al caminar
podemos especificar claramente los kilómetros que nos
hemos desplazado y exactamente el tiempo que nos ha llevado,
pero en el caso de los distintos sentidos todo no resulta
tan sencillo; los sentidos transmiten imágenes del
mundo exterior que son archivadas en nuestras mentes. Por
lo tanto podemos sugerir que el fenómeno de percepción
está siempre sujeto a interpretaciones que hacemos
de nuestros registros.
Quizás nos sintamos beneficiados con la definición
de percepción que hacen Henry Tosi, John Rizzo &
Stephen Carroll (“Managing organizational behavior”;
Blackwell Business – 1995) al señalar que la
percepción es un proceso por el cual creamos una representación
interna del mundo exterior.
Este fenómeno de percepción hace que las personas
operemos dentro de una zona de “ceguera” puesto
que lo que nos ayuda a decidir en el proceso de llegar a la
acción es insuficiente (Eric Gaynor Butterfield: “Toma
de decisiones en las organizaciones”; 1998). Lo que
podemos estar seguros es que las percepciones nos llevan a
interpretaciones que se alejan mucho de ser espejos que nos
permiten visualizar nuestro mundo externo. Y esto se debe
a diferentes razones:
1. estamos en condiciones de percibir muchas cosas que no
están “realmente” en el mundo en que vivimos
como es el caso de nuestros sueños y pesadillas, las
ilusiones y los deseos, necesidades y preferencias que tenemos.
Está demostrado que podemos ver cosas incluso cerrando
nuestros ojos, si es que apretamos sobre el costado de uno
de los ojos (hemos de ver muy posiblemente un flash de luz).
2. por otro lado también se presenta lo opuesto: No
estamos en condiciones de percibir distintas circunstancias
que sí están presente en este mundo como es
el caso de bacterias, moléculas, rayos láser.
Muchos de los sonidos que son identificados por otras especies,
no están al acceso de las personas como aquellos que
sonidos que son escuchados por los perros, entre otros.
3. Existe una opción más donde nuestras percepciones
no se ven reflejadas en nuestros espejos mentales. Es muy
posible que si estoy leyendo un libro de manera más
o menos rápida no esté al tanto de algunos errores
ortográficos o incluso de la falta de alguna palabra
particular en una frase. Si nos encontramos en una esquina
esperando encontrarme con alguien en particular es bastante
común que esta expectativa se refleja en mis percepciones
respecto de los demás; frecuentemente asociamos a otros
con la persona que estamos exactamente esperando.
4. Nuestras necesidades también influyen sobre nuestras
experiencias preceptúales interpretativas. Y lo mismo
sucede en gran medida con nuestras preferencias en una forma
similar a lo que se comentado en punto 3. anterior en relación
con las expectativas.
Podemos decir que forma parte del fenómeno de percepción
la tarea de interpretar información de nuestro contexto
y organizarlo de alguna manera en particular. Muchas de nuestras
acciones están basadas en caminos de decisión
prefijados que nos permiten reducir los tiempos a emplear
en la misma toma de decisión como resultado de inferencias
perceptivas. El científico Hermann von Helmholtz se
dedicó por muchos años a estudiar la influencia
en la percepción de las experiencias pasadas que habían
vivido las personas y llegó a sugerir que en general
la percepción de objetos es debida a ciertos patrones
de información sensorial como resultado de un proceso
de “inferencia inconsciente”. Las personas hacemos
inferencias basadas en el pasado y además son inconscientes
ya que operan de una manera más o menos automática
sin estar totalmente conscientes del proceso de interpretación.
Como Hermann von Helmholtz no podía explicar como es
que sucedía el proceso de inferencia prefirió
entonces elegir como opción la idea de “nuestras
experiencias en el pasado”.
Se puede mostrar la presencia de “inferencia perceptiva”
como resultado del fenómeno que se conoce con el nombre
de “ambigüedad perceptiva”, que se presenta
en las situaciones donde dos inferencias perceptivas diferentes
pueden resultar de un único estímulo. Uno de
los casos clásicos es el ilustrado por un vaso “blanco”
en fondo negro o dos personas negras con un fondo “blanco”.
El cubo de Necker – que tiene que ver con la percepción
“en profundidad”, es otro ejemplo clásico
de la ambigüedad perceptiva.
El “conjunto perceptivo” es otra manifestación
de la inferencia perceptiva y dentro de este tipo de pensamiento
podemos mencionar los trabajos realizados por Leonard Carmichael,
Helena Hogan & A. Walter. Podemos concluir destacando
que la inferencia perceptiva es el proceso por el cual nosotros
interpretamos información sensorial, donde distintos
objetos pueden ser inferidos a partir de un único patrón
sensorial, caracterizándose por su propio carácter
ambiguo.
Es interesante observar y tener en cuenta la importancia
de la “imagen” que tenemos dentro de nosotros.
Si dos personas se sentaran frente a sí y ninguna de
ellas tuviera una sola imagen guardada en sus cabezas (metafóricamente
puesto que es en sus mentes) muy posiblemente no podrían
conversar y hablarse. A las imágenes podemos llegar
no solamente porque tenemos los ojos abiertos o por el hecho
de tener el sentido de la vista. Una persona que ha nacido
ciega y que ha sido operada a quien se le presenta una naranja
es posible que al solicitarle que diga que es lo que ve, ella
le conteste que “veo algo dorado y redondo”. Y
por otro lado, una persona que es ciega a quien le damos una
naranja para que “la toque” si le pedimos que
nos diga que es lo que tiene en su mano no va a dudar en contestarnos:
“Es una naranja”. Paradójicamente la persona
que es ciega puede ser más certera en su apreciación
que aquella otra que ha recuperado su visión.
Los psicólogos Gestálticos – como por
ejemplo Kart Koffka, Wolfgang Kohler, Max Wertheimer, entre
otros - sugieren que en el proceso de percibir estamos permanentemente
organizando pequeñas partes y piezas de información
dentro de ciertos patrones significativos, a los cuales les
han dado el nombre de “Gestalt”. La palabra Gestalt
en el idioma alemán significa “un todo”,
algo integral; y tiene una similitud con el concepto de sinergia
ya que el gestalt es más grande que la suma de cada
una de sus partes.
Los distintos patrones que tenían en cuenta los psicólogos
gestálticos, incluían una serie de principios
que recibieron el nombre de “principios de organización
perceptiva” que tenían que ver con algunas características
relacionadas con distintas formas de agrupar (dividir) que
conducían finalmente a la percepción de gestalts.
Algunos de dichos principios (“Psychology Today”;
Random House – 1975) - son:
- proximidad;
- continuidad;
- similitud.
Otros autores, como es el caso de Julian Hochberg (“Perception”;
Prentice-Hall – 1964) y Fred Attneave, sugieren que
los principios gestálticos pueden llegar a ser integrados
todos ellos en un solo concepto: “simplicidad”,
teniendo en cuenta que aquellos patrones que son sencillos
y simples son más fáciles de ser tenidos en
cuenta que aquellos que resultan ser mas complejos. Es importante
tener en cuenta la forma en que las distintas personas tratan
de prestar reconocimiento a los distintos patrones algo que
fue considerado por Peter Lindsay y Donald Norman (“Human
information processing”; Academia press – 1972).
Se le ha dado el nombre de “patrón de reconocimiento”
a la habilidad resultante de reconocer patrones.
Resulta difícil percibir el tamaño cuando las
pistas relacionadas con la distancia no son muy claras. Podemos
tomar ejemplo el caso de David Scout en su calidad de Comandante
del Apolo 15 quien al aterrizar en la luna en el año
1971, informó que los astronautas tenían problemas
en definir tanto las distancias como el tamaño de la
Luna. No nos sucede lo mismo cuando en relación a algo
que vuela (un pájaro, Superman, o un avión)
nos preguntan que es lo que se encuentra más en lo
alto (“Psychology Today” – ya citado). De
acuerdo a la distancia en alto sabemos que si está
relativamente bajo es un pájaro, algo más alto
ha de tratarse de Superman y si vuela muy alto casi seguramente
se trata de un avión.
No debemos dejar de considerar la importancia de lo que se
conoce como “Ilusiones”, más exactamente
una de las evidencias es conocida como la ilusión Muller-Lyer.
En realidad podemos decir que las ilusiones son fenómenos
donde la percepción parece “ser peor de lo que
uno puede llegar a esperar” (“Psychology Today
– ya citado), y en base a ello es que Armand Thiery
sugiere que muchas ilusiones pueden ocurrir debido a que nuestro
proceso perceptivo trata a los patrones sensitivos como si
hubieran sido el resultado de objetos reales dentro de un
mundo tri-dimensional.
Y pareciera que la percepción involucra aún
otros aspectos que la hacen ganar en cuanto a complejidad,
ya que no solamente tenemos las variables de tamaño,
forma, color, extensión, y distancia entre otros sino
que hay que sumarle que tanto nosotros como los objetos todos
estamos en constante y permanente movimiento.
En “Psychology Today” se señalan algunos
aspectos relacionados con la importancia de la “percepción
de movimiento” para lo cual hemos de transcribirlos
textualmente: “Perception of movement is extremely important
to how people and animals operate in the World.
a. Our body movements relate to the changes in our perceptions
of objects as we move – motion parallax – to let
us know we are moving through space.
b. When we are stationary but see an object move, figural
motion (the object blocks successive things in its background
or changes some of its parts with respect to other parts)
allows us to perceive its movement.
c. Presentation of a rapid succession of static stimuli,
as in motion pictures, produces apparent movements, a kind
of illusion. The rapid succession of the stimuli reproduces
the kind of changes in sensory information that occur in real
movement, and so our perceptual system infers movement.
d. Certain movements of objects in relation to each other
cause people to perceive causal relations between the objects:
for example, that one abject caused another one to move.”
R. Gregory (“Eye and brain: The psychology of seeing”;
London – 1977) señala que la percepción
es un proceso de tipo dinámico donde se presenta una
búsqueda respecto de la mejor interpretación
posible de los datos que están disponibles.
En muchos procesos – especialmente aquellos que tienen
implicancias legales y criminales – mucho del sustento
se basa en testigos visuales. E. F. Lotus “Eyewitnesses:
Essential but unreliable”; Psychology Today –
1984) se sorprende de que se haga de esta práctica
de testigos oculares basado en que las percepciones de este
tipo de testigos son muy imprecisos y variables como es el
caso donde los testigos llegan a reportar cosas que nunca
han sucedido y por otro lado ignoran muchos detalles significativos.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
organizational behavior”; Blackwell Business –
1995) han desarrollado un modelo que les permite describer
el proceso perceptivo donde distinguen entre:
A. la persona que percibe (perceptor);
B. el evento o el objeto;
C. y las reacciones internas en la propia persona.
Como consecuencia de la interacción entre ellos –
y dentro de una situación en particular donde existen
las condiciones físicas y el contexto social –
se produce lo que ellos denominan el “comportamiento
manifiesto”.
En el perceptor – dentro de él – actúan
distintas fuerzas siendo las principales de ellas:
- modo de aprendizaje
- tipo de actitudes
- personalidad
- necesidades
- manifestación de sus emociones
- factores físicos.
Todos estos aspectos dentro del perceptor interactuán
sobre – y al mismo tiempo son influenciados por –
el evento o el objeto donde entre las características
principales los tres autores destacan:
+ el tipo de tamaño (los objetos o sucesos más
“grandes” son más vistos y observados que
los más pequeños);
+ la intensidad del objeto o suceso lo hace más notorio
como es el caso de ruidos fuertes y colores brillantes y cálidos;
+ el contraste respecto de todo aquello a lo que estamos
habituados es un importante factor diferenciador;
+ el movimiento de los objetos llama más la atención
que todo aquello que se mantiene mas bien estático
y quieto;
+ la novedad (que es una de las tres características
notorias a que hace mención Alvin Toffler) hace que
los sucesos y objetos sean más fáciles de percibir;
+ lo ambiguo, que posibilita en mayor y mejor medida la libre
interpretación que puedan hacer otros;
el status social o económico también influye
sobre nuestras percepciones, en gran medida como también
lo hace el “modelaje”.
Cada vez más en las ciencias del comportamiento se
tienen en cuenta los aspectos situacionales lo que hace que
muchas conclusiones e hipótesis que parecían
sustentarse y ser ciertas, ya son puestas a prueba. Aquí
también se presenta la misma situación. Henry
Tosi & otros (ya citado) hacen mención a distintos
componentes situacionales, como ser:
- la selección y organización perceptiva es
uno de los primeros procesos que se dispara. El proceso de
selección debe ser trabajado cuidadosamente para no
llegar a conclusiones fáciles o proposiciones basadas
en generalizaciones que luego demuestren ser falsas. Y una
vez realizadas estas distinciones debemos agrupar (o segmentar)
los objetos y sucesos en distintas categorías; es imposible
archivarlos sin tener un esquema organizativo ya que si no
lo tuviéramos no podríamos – entre otras
cosas – llegar a acceder a ellas.
- los distintos juicios que las personas emitimos no siempre
están basadas en hechos. Tenemos las personas una tendencia
a realizar juicios y opiniones que no son confiables ni correctas.
Dentro de las organizaciones la emisión de estos juicios
en forma apresuradota y no basada en hecho puede tener serias
consecuencias disfuncionales en los distintos procesos en
que participan los miembros organizacionales: reclutamiento
y selección, evaluación anual, reuniones grupales,
capacitación y entrenamiento, relaciones con los Clientes
y con los proveedores, entre otros. Los prejuicios en nuestras
opiniones pueden estar fundamentados en diversos aspectos
no-racionales como es el caso de la vestimenta o la oratoria
del otro (C. K. Parsons & R. C. Liden: “Interviewer
perceptions of applicant qualifications: a multivariate study
of demographic characteristics and nonverbal cues”;
Journal of Applied Psychology – 1984).
Por lo general las primeras impresiones que formamos respecto
de otros han de tener una fuerte influencia sobre el tipo
y calidad de nuestra posterior relación con dicha persona.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
organizational behavior”; Blackwell Business –
1995 señalan distintos tipos de distorsiones que se
presentan y muestran ejemplos de ellos, los que son reproducidos
literalmenbte y en inglés:
1. “First impressions: What a nice smile. I´m
going to like this person”.
Bajo ellas, y como usualmente en las primeras impresiones
no tenemos mucho tiempo, al formar una opinión tendemos
a mantenerla con el tiempo, lo que puede ser negativo.
2. “Projection: I´ll bet his dad was just like
mine”.
El fenómeno de proyección es un mecanismo de
defensa por el cual las personas se protegen contra cualquier
característica indeseable que ellos mismos poseen pero
que no llegan a reconocer que ellos mismos tienen.
3. “Halo: I doubt he has very many faults, if any!”
Bajo el efecto “halo” las personas ponen especial
énfasis en un aspecto que a ellos les puede gustar
o disgustar mucho en otros. Esto hace que basamos nuestros
juicios en muy pocos aspectos de la persona.
4. Implicit personality theory: He´s so shy. I´ll
never get him to join the team”.
A muchas personas – y en especial dentro de las organizaciones
– les gusta jugar “a ser psicólogos”
y entonces desarrollan sus propias teorías sobre las
personalidades, que usualmente no son totalmente abarcativas.
Por lo general existe una tendencia a que las personas agrupemos
a otros en categorías de la cual no es poco probable
que las mudemos de ellas en el corto plazo.
Dentro de esta concepción teórica usualmente
relacionamos a dos o más características juntas.
5. “Stereotyping: Own a motorcycle, do you? When do
we get to see your tattoos?”
A diferencia de la concepción teórica de “implicit
personality theory” en “stereotyping” se
conectan distintas características de una persona con
características de un grupo dentro de la cual la hemos
de colocar.
6. “Attributions: I wonder what he´s doing here?
Probably was forced to come by his boss”.
A veces tratamos de averiguar porqué es que suceden
ciertas cosas. En “attributions theory” se trata
de encontrar a qué se atribuye algo, es decir cuál
sería el motivo. Henry Tosi, John Rizzo & Stephen
Carroll (“Managing organizational behavior”; Blackwell
Business – 1995 señalan que dentro de esta teoría
se trata de explicar porque y como realizamos atribuciones
causales. Estas atribuciones causales funcionan como mediadores
entre nuestras percepciones de los sucesos y nuestras propias
respuestas a dichos sucesos. Son en realidad juicios que influyen
sobre nuestros comportamientos, nuestros sentimientos, y las
conclusiones a que arribamos respecto de los eventos que experimentamos;
muy frecuentemente involucran juicios erróneos.
La teoría de las atribuciones ha realizado contribuciones
importantes dentro de las ciencias del comportamiento y sus
aplicaciones dentro del mundo organizacional y empresarial.
Muchas de las concepciones que hemos visto ahora conjugan
la combinación de la “persona y el contexto”
en el accionar de los individuos, mientras que la teoría
de la atribución sugiere que no se da un peso equivalente
a la persona y al contexto cuando estamos analizando comportamientos
y tratando de averiguar el porqué de ellos.
L. D. Ross (“The intuitive psychologist and his shortcomings.
Distortions in the attribution process”; New York –
1977) creó el concepto de “fundamental attribution
error” que se presenta cuando los individuos atribuyen
los comportamientos a las propias características internas
de las personas en lugar de tener en cuenta asimismo a la
situación que la persona confrontaba. E.E. Jones &
V. A. Harris (“The attribution of attitudes”;
Journal of experimental and social psychology” –
1967) destacan que bajo esta orientación se enfatizan
tanto las características personales por encima de
la situación al punto que esto se realiza incluso cuando
se ha forzado a la persona a hacerlo. Es el caso de muchos
miembros gobernantes en la Argentina que atribuyen acciones
a militares que se vieron obligados a cumplir órdenes
en épocas donde se había instalado el terrorismo.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
organizational behavior”; Blackwell Business –
1995) sugieren que pueden ser varios los motivos por los cuales
nos orientamos hacia el “fundamental attribution error”
siendo uno de ellos el hecho de que podamos percibir que la
otra persona ha tenido una opción libre y que, bajo
tal situación de libertad, la causa es mayormente atribuida
a él en forma personal. Otro motivo puede darse cuando
las personas tienden a hacer cosas que nosotros vemos como
que son importantes desde nuestro propio punto de vista, y
en especial cuando ello nos puede afectar personalmente. Los
autores citan el caso donde encontramos que nuestro auto previamente
estacionado en una playa de estacionamiento, se encuentra
chocado cuando regresamos hacia él, lo que nos puede
hacer pensar que la persona no es honesta pues ni siquiera
dejó una nota para explicar lo que ha sucedido cuando
chocó nuestro auto. Por otro lado, si es que tuviéramos
en cuenta aspectos situacionales podríamos considerar
que quizás la persona tuvo que atender algunas situaciones
personales graves y ni siquiera tuvo el tiempo para dejar
una nota.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
organizational behavior”; Blackwell Business –
1995) mencionan que existen otros factores adicionales que
influyen sobre lo que nosotros llegamos a atribuir a otros
(H. H. Nelly: “The process of causal attribution”;
American Psychologist – 1973), los que se detallan –
literalmente – a continuación:
“There are several other factors that affect our attributions
about others:
1. Consistency. If a persona behaves the same way in similar
situations, we are more likely to see the behavior as internally
motivated. Suppose a worker is absent on a critical and important
workday. We are more likely to attribute the absence to internal
motivation if she had been absent a lot in the past.
2. Distinctiveness. Distinctive behaviors are those that
are relatively unique to a situation. If a behavior is less
distinctive, we are more likely to make internal attributions.
Continuing the example above, we are even more likely to attribute
the absence to internal motivation if the worker is usually
absent on critical workdays.
3. Consensus. This factor deals with how others behave in
the situation. When the person we are judging acts differently
than others act in the situation, we are more likely to think
of that person’s behavior as internally motivated.
4. Privacy of the act. Actions that are taken in the absence
of other people are more likely to be judged as internally
motivated. When others are present, we might attribute the
action to social pressure. When people are alone, we attribute
the action to them.
5. Status. In general, higher-status people are seen to be
more personally responsible for their actions. They are thought
to have more control over their own actions and decisions
and doing things because they choose to, not because they
have to.”
Si queremos reducir la tendencia hacia el “fundamental
attribution error” es necesario que los directivos y
ejecutivos en las organizaciones hagan una pausa y reflexionan
prestando también consideración a la situación
al igual que a la persona, algo que usualmente no se realiza
bajo la presión de tiempo u otros “mecanismos
explicativos que lo que hacen es precipitar lo que se ha denominado
etapa Terminal del ejecutivo en su empresa” (Eric Gaynor Butterfield: “Desarrollo Ejecutivo y Desarrollo Organizacional”;
ed. The Organization Development Institute International,
Latinamerica – 2005).
Así como nosotros podemos tener la tendencia hacia
el “fundamental attribution error” respecto de
otros es también común que al realizar atribuciones
de lo que causa nuestro propio comportamiento lo hagamos en
base a lo que se denomina “self-serving bias”,
que significa que tendemos a vernos favorablemente a nosotros
asignándonos los triunfos por los éxitos y culpando
a otros y los factores externos cuando fracasamos (M. Zuckerman:
“Attribution of success and failure revisited, or the
motivational bias is alive and well in attribution theory”;
Journal of Personality – 1979). Henry Tosi, John Rizzo
& Stephen Carroll (“Managing organizational behavior”;
Blackwell Business – 1995) mencionan como las personas
que sufren accidentes de autos muy frecuentemente dan explicaciones
fuera de todo sentido negando su responsabilidad en el accidente.
También es común que creamos mucho más
en los elogios que recibimos que en las críticas a
las que somos sujetos y sabemos también que nos asignamos
notas más altas en casi todos los factores que son
subjetivos y socialmente deseables (R. B. Felson: “Ambiguity
and bias in the self-concept”; Social Psychology Quarterly
– 1981).
Las implicancias para aquellos que son responsables de dirigir
y conducir las organizaciones y empresas son notables en relación
con esta teoría de la atribución. Por ejemplo
hoy en día tenemos una fuerte composición de
personal femenino dentro de las organizaciones y al parecer
no somos suficientemente objetivos en cuanto a atribuir el
éxito de las mujeres en los centros de trabajo ya que
se tiende a atribuirlo al éxito más que a las
propias habilidades de las mujeres como lo señalan
S. Feldman-Summers & S. B. Kiesler: “Those who are
number two try harder. The effect of sex on the attribution
of causality”; Journal of Personality and Social Psychology
– 1974).
Pareciera que tampoco somos lo suficientemente ecuánimes
cuando evaluamos a otros ya que existe la tendencia a darle
un mayor peso al esfuerzo que la capacidad de los miembros
organizacionales (W. A. Knowlton & T. R. Mitchell: “Effects
of causal attributions on a supervisor´s evaluation
of subordinate performance”; Journal of Applied Psychology
– 1980).
Quizás podamos recapitular sosteniendo que el supuesto
que asume que las personas perciben “lo que está
allí fuera” no es un supuesto correcto. Ya sabemos
que no existe una correlación directa entre factores
objetivos del contexto y la percepción que los humanos
tenemos de ellos. En el año 1956 Mason Haire (“Psychology
in Management”; McGraw-Hill) hizo el siguiente dictámen:
“If we make a separation between the physical world
outside of us, on the one hand, and the psychological environment,
or the world that we see, on the other, we come to see that
the order and organization is not in the physical stimulus
but in the observer.”
Algunas consideraciones que deben tener en cuenta los directivos
y ejecutivos en las organizaciones se relacionan con los siguientes
aspectos:
- todas las personas tendemos a ser selectivos en cuanto
a percibir información;
- realizamos un “ajuste” respecto de los datos
que encontramos;
- este “ajuste” puede haber estado estandarizado
y no necesariamente en nuestros intereses (los escalones al
bajar pueden no ser del tamaño de nuestras necesidades);
- existe muchos datos que no tenemos en cuenta;
- Herbert Simon (“Decision making in economics”;
American Economic Review – 1959) nos habla de la orientación
de las personas a construir un “modelo” del mundo
y a circunscribir lo que sucede y también lo que percibe
dentro de ese modelo previamente construido;
- consideramos mucha información que no es importante
y que – en el caso de que lo fuera – le damos
mas peso que el que debería tener para esa situación
en particular;
- una vez que tenemos percepciones pareciera que tendemos
a “fijarlas” pero esto no parece ser lo ideal
dentro del contexto en el que se desenvuelven las organizaciones
hoy día;
- existe una tendencia a percibir datos como si fueran un
“todo integral” (por ejemplo si pongo cuatro puntos
seguidos pienso en un “integral de línea”
pero si dos de esos puntos los coloco por encima de otros
dos puntos es posible que piense en términos de un
“cuadrado” en lugar de una línea;
- existe una predisposición incluso a distorsionar
datos de modo que no desajustemos nuestro mundo actual. Es
posible que muchos directivos sigan hablando “de su
extraordinario producto y servicio” incluso bajo circunstancias
donde dichos productos y servicios le ocasionan una pérdida
a su empresa;
- situaciones donde las personas se sienten atemorizadas
o amenazadas (Karen Horney: “The neurotic personality
of our time”; Norton - 1937) hacen que las personas
reduzcan considerablemente sus opciones;
- tendemos las personas a chequear nuestras propias impresiones
y apreciaciones con otros y tratando de conseguir opiniones
de otros, lo que hace que exista una predisposición
hacia conformar;
- en las organizaciones muchos ejecutivos pueden no plantear
problemas a sus superiores ante el temor que ellos no lo puedan
llegar a percibir, o incluso llegando a percatarse de ello
no se han de sentir cómodos;
- debemos también tener en cuenta que el cuerpo de
profesionales que ingresa a las organizaciones usualmente
lo hace teniendo en cuenta consideraciones de “racionalidad”
y lleguen a descartar otros factores emocionales y no-racionales
(Warren J. Wittreich: “Visual perception and personality”;
Scientific American - 1959);
- la enorme presión de tiempo que es percibida y a
la que están sujetos los ejecutivos y profesionales
impacta sobre la creatividad que es necesaria para introducir
mejoras continuas en las organizaciones (Eric Gaynor Butterfield:
“Desarrollo de Ejecutivos y Desarrollo Organizacional;
ya citado);
- las tres variables a que hace mención Alvin Toffler
(novedad, diversidad y transitoriedad) distorsionan la percepción
de lo “que está allí”. Las personas
tienden a aferrarse a cualquier organización que existe
y que aparentemente funciona, porque se resiste a convivir
dentro de un contexto donde se ha planificado el desorden
y la desorganización (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Cambio y Desarrollo Organizacional”; Argentina –
2001);
- los “indicadores” son usados para que las personas
tengan visión de la realidad única e influyen
sobre la calidad de la capacidad perceptiva de las personas.
En ese sentido la explosiva presencia del dinero – y
el dinero como indicador del nivel de “desarrollo”
- ha representado ser un nuevo referente respecto de lo que
es la realidad, y sus consecuencias pueden llegar a ser tan
devastadoras como las de una guerra mundial. La falta de “ocupación
laboral” en la actualidad y su consiguiente carencia
de dinero de parte de una gran mayoría de personas
ha causado y está causando una mayor mortalidad que
la que estuvo presente durante las dos últimas guerras
mundiales. Según versiones recientes los “desaparecidos
en democracia bajo la globalización financiera”
alcanza cifras sin precedentes.
- los directivos deben tener en cuenta que no exista una
distorsión grave entre lo que la organización
predica (muchas veces a través de sus lemas publicitarios,
la declaración de su visión y misión,
apariciones y discursos públicos, entre otros) sea
consistente con lo que sucede diariamente en la empresa. Cuando
los miembros organizacionales empiezan a percibir que existe
una distancia entre los valores declarados y lo que sucede
en el día a día, muchos de los participantes
organizacionales pueden estar tentados de encaminarse hacia
la resolución del dilema que ha sido definido por el
Dr. Donald Cole como “Suicidio Profesional o Asesinato
Organizacional” (ver: Dr. Donald W. Cole & Eric Gaynor Butterfield: “Suicidio Profesional o Asesinato
Organizacional”; The Organization Development Institute
International, Latinamerica – 2003).
Existe una predisposición natural que tenemos todas
las personas a percibir y ver una realidad de una determinada
manera y además estamos bastante convencidos de que
también de esa manera y bajo esa perspectiva lo hacen
muchas otras personas. En realidad si todos percibiéramos
todo de la misma manera todo sería muy simple pero
pagaríamos un precio muy alto por ello puesto que nuestras
vidas serían muy aburridas.
Las distintivas percepciones deben ser tenidas muy en cuenta
por todos aquellos comprometidos con los procesos de eficiencia
corporativa y cambio y desarrollo organizacional. Está
ampliamente demostrado que la inmensa mayoría de las
personas percibimos las mismas cosas de manera diferente (Wall
Street Journal: “One man´s accident is shedding
new Light on human perception” – 1993) en Moorhead
& Griffin (“Organizational Behavior: managing people
in organizations”; Houghton – Mifflin –
1995). Los latino-americanos debemos tener en cuenta las diferentes
posiciones que adoptamos cuando en un estadio de fútbol
los fanáticos de un equipo exigen un penal que sus
contendores “no habían observado ni percibido”.
Las implicancias y trastornos derivados de las distintas
percepciones pueden llegar a ser graves y afectar a muchas
personas. Durante la última década hemos vivido
estafas y fraudes corporativos que no tienen precedentes por
su enorme envergadura. Aquí también, la virtualidad
del dinero, ha jugado un papel en contra de una operación
transparente. En el libro de Moorhead & Griffin (“Organizational
Behavior: managing people in organizations”; Houghton
– Mifflin – 1995) se incluye una clara descripción
del caso fraudulento de Regina donde Don Sheelen pudo mostrar
a accionistas – y ellos llegaron a percibir –
una realidad falsa. Hoy en día tenemos otros casos
famosos como el de Enron en USA y el de Parmalat en Italia.
Describimos a continuación, y de manera literal la
descripción de Moorhead & Griffin (ya citado):
“Reality versus Perception” – Federal regulations
require that managers of publicly held corporations provide
investors with realistic and accurate information about how
well the organization is performing. Investors rely on the
accuracy of that information when they decide whether to invest
in a firm. Don Sheelen, former CEO of Regina Co., decided
that investors might not like what he had to show them, so
he showed them something altogether different.”
“Sheelen took over Regina in 1984. At the time, Regina
was a small vacuum cleaner manufacturer. By 1988, Sheelen
had more than tripled sales and reported record-breaking profits.
Wall Street was convinced that Sheelen was a genious and that
Regina was one of the hottest investments around. At each
stakeholders´meeting, Sheelen put on a better show that
the year before, lavishly extolling the firm´s potential.
By 1988, the firm´s stock price had risen slightly more
than $ 5 a share to $ 27.50 a share. As a result, Sheelen´s
own stake in the company skyrocketed to almost $ 100 million.”
“Then things started to deteriorate. One of Regina´s
major new products, the Housekeeper vacuum cleaner, was beset
by mayor quality problems. Thousands of vacuum cleaners were
returned because they didn´t work properly. Then Sheelen
ordered one of his executives to alter the firm´s financial
reports to understate the number of Housekeepers that had
been returned.”
“Sheelen also started altering other financial reports
as well, overstating sales and overprojecting profits. He
even attempted to demonstrate the superiority of the Housekeeper
over a competing Hoover model for a group of analysts, but
he didn´t tell them that the model being demonstrated
was “souped up” and was not available for sale
to the public. Things still looked rosy for Regina.”
“Eventually, Regina´s house of cards started
to tumble. A member of the board of directors became troubled
when Sheelen stopped reporting financial information at their
meetings. After considerable pushing, Sheelen finally relented.
The director´s were astonished at what they saw. After
the news was announced, Regina´s stock price fell sharply
and Sheelen himself was sent to jail. The final curtain came
in the summer of 1990 when Regina was bought by Electrolux.”
Sources: Amar Bhide and Howard H. Stevenson: “Why be
honest if honesty doesn´t pay”; Harvard Business
Review – September-October 1990, pp. 121-129; Terence
R. Mitchell and William G. Scott: “America´s problems
and needed reforms: Confronting the ethic of personal advantage”;
Academy of management executive, August 1990, pp. 23-35; and
“How Don Sheelen made a mess that Regina could not clean
up”; Business week, February 12, 1990, pp.46-50.
Posiblemente ustedes como participantes se han preguntado
alguna vez si realmente el Desarrollo Organizacional no sobre-enfatiza
en demasía respecto de la importancia que puedan tener
los Valores en relación a la disciplina científica
y a las Best Practices. Es probable que ahora tengan alguna
porción de “respuesta”, y esto queda a
criterio de cada uno de ustedes.
Vamos a tomarnos un pequeño descanso de unos 20 minutos
máximo donde les he pedir que se preparen para organizarse
a trabajar en grupos de 5 personas preferentemente –
con personas de ambos sexos en cada de ellos – pues
hemos de realizar algunas dinámicas relacionadas con
este fenómeno de percepción y puedan apreciarse
algunas vivencias respecto del impacto que tienen las distintas
percepciones dentro de los resultados organizacionales y empresariales.
Muchas gracias a todos por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International, Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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