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Stress y Desarrollo Organizacional
Abstract de “Taller de Stress
y Desarrollo Organizacional” a cargo de Eric Gaynor Butterfield; desarrollado por The Organization Development
Institute International, Latinamerica. www.theodinstitute.org
En los últimos 40 años se han producido transformaciones
en las organizaciones que han ido más allá de
las distintas transiciones a que ellas estaban acostumbradas.
La puesta en marcha de la organización matricial de
Robert Blake & Jane Mouton “The Managerial Grid
III” (Gulf Publishing – 1985) tuvo fuertes consecuencias
para los miembros organizacionales que parecieron poder operar
funcionalmente desde el punto de vista tecnológico
pero pagaron un precio muy caro desde el punto de vista biológico
y psicológico.
Las empresas se veían comprometidas a tener que desarrollar
cada vez más nuevos productos y servicios que tendrían
una duración más limitada en el tiempo, lo que
acortaría el ciclo desde el desarrollo de los mismos,
su producción, lanzamiento al mercado, logística,
comercialización, y posterior cobranza. Esta reducción
de los ciclos de productos y servicios en las distintas organizaciones,
empresas e instituciones en general, representa un esfuerzo
adicional al que no estaban acostumbrados ni las organizaciones,
ni los grupos que la componen, ni tampoco los distintos participantes
organizacionales. De aquí en más, todo tendría
que hacerse en menos tiempo, y, en la medida de lo posible,
a menor costo. Los productos y servicios tienen ahora una
vida mucho más limitada, y dentro de ese poco tiempo
de vida las organizaciones tienen que ser capaz de repagar
los costos de inversión, lanzamiento y comercialización.
Más aún, ya muchas organizaciones no pueden
esperar a que su contendor o competidor desarrolle un producto
o servicio similar; como nos manifestara un Director de una
importante empresa de comercialización: “Ahora
tenemos nosotros que matar nuestro propio producto antes de
que lo haga la competencia”. Alvin Toffler (“El
shock del futuro”) popularizó la muerte de los
propios productos y servicios al mencionar la “perentoriedad”
y “descartabilidad” de los mismos.
Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizational
Ecology”; Harvard University Pres – 1988) establecen
una relación entre las organizaciones y la vida animal,
en este caso, con los conejos. Como es sabido nacen muchos
conejos … y también mueren muchos conejos. Todos
aquellos que han criado conejos han visto alegremente como
algo más que un par de ellos se convierte en una multitud
en muy poco tiempo – y en el caso de no desarrollar
ciertos procesos de fortalecimiento de la especie –
ellos mismos aprecian como también mueren una gran
cantidad de conejos, en algunos casos hasta la extinción
total del grupo. Según los autores mencionados, esto
que les sucede a los conejos, ahora les está sucediendo
a las organizaciones.
Como las organizaciones no son seres abstractos sino que
están compuestos de personas la extinción de
las mismas conlleva la desaparición de sus filas de
todas las personas que la han conformado. Y hoy día,
ya entrados en la primera década del siglo XXI, estamos
ante la presencia de la mayor desocupación de todos
los tiempos. Estar ocupado y pertenecer a una organización
era prácticamente “una ruta razonable”
para los profesionales que recibían Diplomados en las
Universidades. Esta cadena de relaciones entre las instituciones
formales de educación y las organizaciones “de
trabajo” se ha comenzado a discontinuar, y para aquellos
que aún se insertan en ella aprenden muy tempranamente
que una carrera exitosa es bastante improbable dentro de una
sola organización. Los profesionales transitan varias
empresas y organizaciones a lo largo de su desarrollo de carrera;
usualmente en los primeros años donde exploran trabajo
tentativamente es común que tengan unos 4 trabajos
antes de cumplir los 23 años aproximadamente, lo que
hace un promedio de algo más de un año en un
mismo sitio. Más adelante este período suele
alargarse pero es común que no pertenezcan a la misma
empresa más allá de tres años; y en el
caso de pertenecer en ella más de tres años
han de cambiar posiciones dentro de ese tiempo. Muchas de
esas nuevas posiciones cuando se dan dentro de la misma organización
pueden darse en departamentos con objetivos distintos a los
que estaba acostumbrado el participante organizacional y son
también muchos los casos donde éstos deben trasladarse
con sus familias a otros países donde la corporación
cuenta con otra filial. Y además su “permanencia”
dentro de una misma organización también conlleva
su costo; muchos profesionales emplean mucho de su tiempo
arriba de un avión y en aeropuertos.
Todos estos “traslados”, con sus consiguientes
salidas y nuevos ingresos, tienen un costo muy alto para los
miembros organizacionales. Algunas personas han comenzado
a referirse a este fenómeno bajo el nombre de “estrés”.
Y podríamos decir que el “estrés”
en las organizaciones representa una respuesta adaptadora
de los distintos miembros organizacionales ante uno o varios
estímulos que ponen muchas exigencias tanto psicológicas
como físicas, en una misma persona (James Quick &
Jonathan Quick: “Organizational Stress and Preventive
Management”; Mc Graw-Hill – 1984). Para Selye
(1936: “A syndrome produced by diverse noxious agentes”;
Nature - y 1982: “History and present status of the
stress concept”; In Handbook of stress), el “estrés
es el resultado de cualquier requerimiento sobre un cuerpo,
independientemente de que el efecto fuera mental o somático”.
Manis ( ) señala que a pesar de que el término
“estrés psicológico” es usado frecuentemente
por psicólogos y también por psiquiatras, no
existe hasta el momento una definición que sea aceptada
por todos”.
Uno de los trabajos más completos en materia de “estrés”
y como impacta sobre los directivos, ejecutivos, gerentes
y profesionales en las empresas es el que ha realizado el
Dr. Donald W. Cole (“Professional Suicide or Organizational
murder”; McGraw Hill – 1981) en una empresa de
high-tech. En este trabajo que se ha desarrollado en aproximadamente
cinco años el Dr. Donald W. Cole muestra como ejecutivos
jóvenes, brillantes, comprometidos con la organización
que se incorporan a la misma y disfrutan de una primera etapa
“de luna de miel” con el transcurso del tiempo
se presenta un choque de valores entre lo “que el profesional
tiene en su mente” y “lo que vive” que,
ante la situación de no-resolución al tratar
de compartirlo con su superior, es trasladado posteriormente
a sus pares y a sus subordinados donde ha de correr una suerte
parecida de no-resolución. Como consecuencia de ello
se encamina hacia un dilema que el Dr. Donald Cole denomina
“suicidio profesional o asesinato organizacional”
donde se produce la desvinculación física de
la persona con la organización. Las implicancias de
este fenómeno dentro de las distintas culturas latinoamericanas
y en las corporaciones que en ellas se desenvuelven pueden
encontrarse en el libro en español “Suicidio
Profesional o Desarrollo Organizacional” de Dr. Donald
W. Cole y Eric Gaynor Butterfield, editado por The Organization
Development Institute International, Latinamerica –
2003 y una expansión de los mismos en el libro “Desarrollo
Ejecutivo y Desarrollo Organizacional” de Eric Gaynor Butterfield; editado por The Organization Development Institute
International, Latinamerica – 2005).
Eric Gaynor Butterfield (Taller de “Estrés y
Desarrollo Orgtanizacional”; The Organization Development
Institute International, Latinamerica – 2005) desarrolló
una investigación tratando de distinguir las distintas
intensidades de estrés de los participantes organizacionales
en relación a distintos tipos organizacionales, habiendo
diferenciado tres categorías principales: entidades
del Gobierno, Corporaciones filiales de multinacionales y
empresas privadas nacionales. En la década de los setenta
del siglo pasado las empresas gubernamentales mostraban un
grado de estrés muy bajo de parte de los miembros organizacionales,
alto en los miembros de corporaciones filiales de multinacionales
e intermedio de parte de aquellos miembros correspondientes
a empresas privadas nacionales. Unos 30 años más
tarde el grado de estrés de los distintos participantes
en las tres distintas categorías había aumentado
considerablemente al punto que el estrés de muchos
miembros dentro de algunas entidades del gobierno y de muchos
que participaban en empresas privadas nacionales ya se acercaba
al estrés de los participantes organizacionales que
pertenecían a filiales de corporaciones multinacionales
treinta años atrás.
Durante los últimos 30 a 40 años la mezcla de
miembros y participantes organizacionales encuentra cada vez
más una mayor participación del género
femenino. Actualmente en muchas culturas latinoamericanas
las mujeres representan casi el 50 % de la fuerza laboral,
comparado con más o menos un 20 % de una generación
atrás. También sabemos que el estrés
para afectar de manera diferente a las mujeres respecto de
los hombres. Las primeras son más propensas a experimentar
los efectos de estrés psicológico (ver Todd
Jick & Linda MItz: “Sex differences in work stress”;
Academy of Management Review – 1985) mientras que en
los hombres existe una propensión a que las consecuencias
sean más bien físicas.
La mayor parte de las personas creemos que conocemos lo que
estrés es, lo que representa, y también las
consecuencias que tienen sobre nuestros organismos y el de
nuestras familias. Sin embargo esto no es tan simple. Las
empresas son cada vez más una fuente de estrés
en la vida de su personal y tanto la organización como
las personas que le pertenecen experimentan una presión
constante a producir más, con mejor calidad, con menores
costos y en menos tiempo. Gregory Moorhead & Ricky Griffin
(“Organizational Behavior: managing people in organizations”;
Houghton Mifflin Co. – 1995) destacan que “los
trabajadores en general desean retener sus trabajos y al mismo
tiempo ser Buenos ciudadanos, al mismo tiempo que consiguen
ser respetados y trabajar con dignidad. Con el propósito
de satisfacer las presiones competitivas que se presentan
hoy en día en el mundo las empresas deben conseguir
mayores niveles de productividad y de calidad, y al mismo
tiempo reducir sus costos. Y esto produce una serie de consecuencias
que no son siempre agradables como es el caso de conflictos,
estrés, “burnout”, rotación de personal,
entre otros”.
Uno de los trabajos pioneros en materia de estrés
ha sido realizado por Hans Selye (“The stress of life”;
McGraw Hill – 1976) quien identificó lo que podemos
llegar a denominar como un síndrome general de adaptación
distinguiendo dos tipos distintos de estrés: “eustress”
y “distress”. Según Selye (ya citado) uno
de los dos tipos de estrés – el eustress –
es positivo como cuando por ejemplo una persona recibe una
promoción dentro de la empresa o es reconocida por
un trabajo exitoso. En cambio el distrés es negativo
y la mayor parte de las personas tienden a confundir el significado
asociándolo con estrés. El distrés tiene
consecuencias negativas sobre las personas – todas en
distinto grado – y se manifiesta por situaciones donde
existe una presión excesiva, exigencias fuera de toda
razonabilidad en cuanto a su cumplimiento, y en general todas
aquellas noticias que podemos categorizar como “malas”.
De aquí en más esperamos que nuestros lectores
tengan en cuenta que cuando hablemos de estrés este
no es ni bueno ni malo, con lo cual puede estimularnos y motivarnos
hacia las mejoras o eventualmente puede conducirnos hacia
una serie de consecuencias disfuncionales para nuestro organismo.
El síndrome de adaptación general (SAG) de
Hans Seyle (ya citado) se basa en que cada uno de nosotros
tiene un nivel normal de resistencia hacia eventos de tipo
estresante, es decir, no todos reaccionamos por igual ya que
algunos tenemos un mayor o menor nivel de tolerancia que otras
personas, aunque sí debemos reconocer que todos llegamos
a un nivel donde los estímulos producen distrés
en nuestros cuerpos.
El síndrome de adaptación general comienza a
funcionar desde el mismo momento en que nos enfrentamos con
un estresante y está primera fase recibe el nombre
de “alarma”. Todos sabemos que una de las características
de las especies en su lucha por la supervivencia se caracteriza
por ser sensibles a alguna señal. Los ciervos lo están
ante la presencia de los leones; y las cebras también
lo están cuando deciden cruzar un riacho en grupo para
reducir sus probabilidades de ser devorados por los cocodrilos.
No estar atento a las señales puede resultar muy costoso
a las personas. Ya veremos más adelante como existe
una tendencia a adoptar señales de tipo llamativo como
“señales comunes” y a prestarles poca atención;
la poca sensibilidad a estas señales aumenta notablemente
nuestro nivel de vulnerabilidad.
Una de las ventajas más importante con que cuenta los
ejecutivos de USA es que se han ido adaptando a profundos
cambios desde unas dos generaciones antes en relación
a ejecutivos latinoamericanos. Consultas y requerimientos
de traslados de personal de las distintas culturas latinoamericanos,
incluso dentro de su mismo país, usualmente encuentran
cierto grado de resistencia que es incluso mayor que la que
ofrecen ejecutivos de USA al ser requeridos ser trasladados
fuera de su país (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Desarrollo Organizacional” – Argentina –
1999).
Existen además distintos orígenes de distrés,
eustress, y estrés según se tengan en cuenta
las distintas culturas y nacionalidades de las personas. Carol
Kleiman (“The Chicago tribune” – 1988) muestra
que en Suecia una de las causas de estrés tiene que
ver como la vida del trabajo interfiere con la vida privada
mientras que en Alemania uno de los estresantes tiene que
ver con el cumplimiento dentro de ciertos límites de
tiempo. Por otro lado en Sudáfrica uno de los principales
motivos de estrés tiene que ver con las jornadas de
trabajo excesivas en cuanto a las horas dedicadas.
En “Psychology Today” – 1987 se muestra
que las personas que se perciben a sí mismas como más
complejas tienden a lidiar mejor con el estrés que
aquellas personas que se perciben a sí mismas como
más simples. Eric Gaynor Butterfield encontró
que esto no es necesariamente cierto dentro de las culturas
latinoamericanas.
Un experimento muy interesante tuvo su origen en el “sitio
de desgaste de unas sillas en el consultorio de dos cardiólogos”.
De allí se aprendió que muchos pacientes (del
corazón) que iban a los cardiólogos para hacer
tratamientos de corazón, estaban ansiosos y mostraban
algunas dificultades en cuanto a mantenerse quietos mientras
estaban sentados. Los cardiólogos eran Meyer Friedman
y Ray Roseman (“Type A behavior and your Heart”;
Knopf – 1974) quienes desarrollaron como consecuencia
de su descubrimiento, dos distintos tipos de perfil de personas:
el tipo A y el tipo B.
La personalidad de Tipo A es extremadamente competitivo,
sumamente orientado hacia el trabajo y con un gran sentido
de urgencia en términos de tiempo siendo usual que
la persona actúe de manera agresiva, impaciente mostrando
fuertes impulsos con el propósito de conseguir muchos
logros en el menor tiempo posible. Por otro lado el tipo de
personalidad B según los dos autores se orienta a ser
menos competitivo, mostrando menos devoción hacia el
trabajo y no sintiendo una fuerte presión hacia cumplimiento
en cuanto al tiempo. Según Meyer Friedman y Ray Roseman
(“Type A behavior and your Heart”; Knopf –
1974) las personas con el perfil de personalidad de Tipo A
son más propensas a experimentar ataques coronarios
en el corazón, algo que en los últimos años
no resultaba tan claro según los trabajos de Joshua
Fischman (“Type A on trial”; Psychology Today
– 1987).
Al parecer existen otros factores que se complementan y que
además se debe tener en cuenta, como que el tipo de
personalidad A es mucho más compleja de lo que originalmente
se anticipaba.
En Gregory Moorhead & Ricky Griffin (“Organizational
Behavior: managing people in organizations”; Houghton
Mifflin Co. – 1995) se incluye un trabajo de Girdano,
Everlky, Dusek “Controlling stress and tension”;
Allyn & Bacon – 1990 para aquellos interesados en
conocer su tipo de perfil con el propósito de desarrollar
más eficientemente las destrezas gerenciales. Se reproduce
a continuación, literalmente y en inglés:
“Type A or Type B”
“This test will help you develop insights into your
own tendencies toward Type A or Type B behavior patterns.
Answer the questions honestly and accurately about either
your job or your school, whichever requires the most time
each week. Then calculate your score according to the instructions
that follow the questions. Discuss your results with a classmate.
Critique each other´s answers and see if you can help
each other develop a strategy for reducing Type A tendencies.
Choose from the following responses to answer the questions
below:
a. Almost always true
b. Usually true
c. Seldom true
d. Never true
1. I do not like to wait for other people to complete their
work before I can proceed with mine.
2. I hate to wait in most lines.
3. People tell me that I tend to get irritated too easily.
4. Whenever possible I try to make activities competitive.
5. I have a tendency to rush into work that needs to be done
before knowing the procedure I will use to complete the job.
6. Even when I go on vacation, I usually take some work along.
7. When I make a mistake, it is usually because I have rushed
into the job before completely planning it through.
8. I feel guilty for taking time off from work.
9. People tell me I have a bad temper when it comes to competitive
situations.
10. I tend to lose my temper when I am under a lot of pressure
at work.
11. Whenever possible, I will attempt to complete two or
more tasks at once.
12. I tend to race against the clock.
13. I have no patience for lateness.
14. I catch myself rushing when there is no need.
Score your responses according to the following key:
• An intense sense of time urgency is a tendency to
race against the clock, even when there is little reason to.
The person feels a need to hurry for hurry´s sake alone,
and this tendency has appropriately been called “hurry
sickness”. Time urgency is measured by items, 1, 2,
8, 12, 13, and 14. Every “a” or “b”
answer to these six questions scores one point.
• Inappropriate aggression and hostility reveals themselves
in a person who is excessively competitive and who cannot
do anything for fun. This inappropriately aggressive behavior
easily evolves into frequent displays of hostility, usually
at the slightest provocation or frustration. Competitiveness
and hostility are measured by items 3, 4, 9 and 10. Every
“a” or “b” answer scores one point.
• Polyphasi behavior refers to the tendency to undertake
two or more tasks simultaneously at inappropriate times. It
usually results in wasted time from an inability to complete
the tasks. This behavior is measure by items 6 and 11. Every
“a” or “b” answer scores one point.
• Goal directedness without proper planning refers to
the tendency of an individual to rush into work without really
knowing how to accomplish the desired result. This usually
results in incomplete work or work with many errors, which
in turn leads to wasted time, energy, and money. Lack of planning
is measured by items 5 and 7. Every “a” or “b”
response scores one point.”
Posiblemente uno de los mejores trabajos de stress lo encontramos
en “Stress in Organizations” de Robert L. Kahn
& Philippe Byoserie (en Handbook of Industrial and Organizational
Psychology; Consulting Psychologists Press, Inc. – 1992)
quienes sugieren acudir a los trabajos de Lazarus (1974),
Mason (1975), Hinckle (1974), o Selye (1982) para conocer
algo más sobre la historia del concepto de estrés
y sus distintos usos y aplicaciones.
El origen de la palabra estrés es latina y su significado
se relaciona con los conceptos de lastimar o lastimadura,
molestia o límite y durante los siglos XVIII y XIX
la palabra estrés era usada para relacionar la fuerza
o presión que era ejercida sobre un objeto material
o sobre una persona, que tuvo mucha aplicación en las
ciencias duras y particularmente en la ingeniería.
Robert L. Kahn & Philippe Byoserie (ya citados) señalan
“que dentro de la física el concepto de estrés
fue considerado en la mecánica, en el estudio de los
cuerpos sólidos, donde los investigadores restaban
principalmente interesados en los efectos de las fuerzas externas
respecto del tamaño y la forma que tomaban los objetos
sobre los cuales la presión era aplicada.” “La
distorsión y el esfuerzo producido por la presión
era el cambio que ocurría en el objeto, siendo la tasa
de cambio tanto en el tamaño como en la forma respecto
de su tamaño y forma original”.
Como muchos otros términos que fueron tomados de las
ciencias duras y aplicados a la biología y a las ciencias
del comportamiento – entropía, sinergia, resiliencia,
entre otros – el estrés fue tomado por Osler
(1910), Cannon (1935) y Selye (1936).
Como algunas de las experiencias y descubrimientos en ciencias
del comportamiento tuvieron lugar como consecuencia de la
segunda guerra mundial, también el estrés y
mucho de lo aprendido respecto de él ha tenido lugar
durante ese mismo período. Los trabajos de Grincker
y Spiegel (“Men Under stress” -1945), Janis (“Air
war and emocional stress” – 1951) y de Kardiner
& Spiegel (“War stress and neurotic illness”
– 1947) son algunos de los muchos hallazgos durante
dicho período.
Así como Selye (1936) ha sido pionero en el término,
definición y concepto de “estrés”,
podemos decir que ha sido el primero en identificar bajo su
nombre al Síndrome de Adaptación General como
así también ha sido el impulsor de denominar
“estresantes” a toda la multitud de estímulos
que son capaces de evocar esta respuesta común, nos
referimos al SAG.
Gregory Moorhead & Ricky Griffin en “Organizational
Behavior: managing people in organizations” (ya citado)
señalan que son muchos los factores que están
presente en las empresas y que pueden ser causa de estrés.
Los autores identifican a cuatro conjuntos que en general
son estresantes organizacionales, ellos son:
1. Los requerimientos del trabajo; son aquellos estresantes
que están asociados con el trabajo específico
que debe realizar una persona y, por supuesto, existe una
diferencia grande entre ellas. Un controlador de tráfico
aéreo y un cirujano seguramente tienen un trabajo mucho
más estresante que el de un típico empleado
administrativo. El estrés puede ser tanto psicológico
como físico como por ejemplo es el estrés a
que están sujetos los trabajadores en una mina de carbón
o las de un policía. La posibilidad de pérdida
del trabajo también es un factor estresante y, como
hemos visto anteriormente el participante organizacional del
mundo corporativo está sujeto a mayor presión
que aquellos que trabajan en organizaciones públicas.
También incide fuertemente la fase o etapa por la cual
transita la organización. En sus inicios las organizaciones
están ante cierto grado importante de estrés
ya que tienen que sobrevivir de todas maneras, lo que no es
muy común puesto se da el caso de que en muchos sectores
solamente sobreviven más allá de los primeros
5 años solamente 1 de 3 empresas. Habiendo superado
la primera etapa las organizaciones tienden a estabilizarse
pero es muy posible que luego de un par de años de
mantenimiento y estabilización la organización
tenga que participar en algún programa de re-ingeniería
o cambio estratégico que ha de afectar la permanencia
de los miembros organizacionales. Esta cirugía organizacional
usualmente eleva el nivel de estrés de sus miembros
que muchas veces hasta hacen concursos para adivinar quienes
han de sobrevivir y quedarse y quienes han de ser expulsados
de la empresa.
Este año 2005 ha sido el año donde se han comprometido
mayores recursos en materia de Fusiones y Adquisiciones (New
York Times del 2 de enero de 2005) y se sabe que las “mergers
and acquisitions” son un factor que eleva el nivel de
estrés tanto antes del mismo como luego de haberse
concluido.
Debemos tener en cuenta que así como los estresantes
en exceso pueden producir consecuencias disfuncionales tanto
en las personas como en la propia organización , el
aburrimiento y la apatía propia de un trabajo con requerimientos
mínimos puede afectar negativamente la productividad
en el trabajo.
2. requerimientos físicos; que es todo lo que se relaciona
con el medio ambiente en el trabajo como por ejemplo la temperatura
ambiente y la iluminación. Los trabajos sumamente pesados
para el cuerpo, la falta de apoyo en cuanto a equipos y maquinarias
y una coordinación logística inapropiada pueden
ser factores estresantes. Los diseños de oficinas muchas
veces no toman ni siquiera en cuenta si la persona es diestra
o no lo que a veces influye negativamente en el desempeño
de la tarea. Los trabajos de Frederick Taylor y sus seguidores
(Galbraith & otros) deberían ser nuevamente tenidos
en cuenta. El solo hecho de que su data sea de muchos años
atrás no quiere decir que sean irrelevantes (ver Robert
Sutton & Anat Rafaeli: “Characteristics of work
stations as potencial occupational stressors”; Academy
of Management Journal – 1987).
3. requerimientos que son propios del rol; es decir de la
posición que ocupan las personas dentro de las organizaciones.
D. Katz & R. Kahn en “The social psychology of organizations”
(John Wiley & Sons – 1978) muestran que las expectativas
de otros influyen mucho sobre nuestros propios comportamientos.
Los roles que las personas ocupan dentro de las organizaciones
pueden ser formales o informales y también pueden estar
ligadas a actividades de línea, de servicios o de staff.
Se puede dar la situación que se caracteriza por “la
ambigüedad en el trabajo” que sucede cuando una
persona no está segura del todo respecto de la exacta
naturaleza de su rol en particular. En el libro que hemos
mencionado anteriormente del Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield
(“Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”)
se destaca que la ambigüedad en la tarea, una propia
indefinición del rol a desempeñar y un charter
que no se condice con lo que sucede dentro de la organización
son causales que pueden precipitar el proceso de suicidio
profesional.
Una carga demasiada pesada en cuanto a cantidad de trabajo
influye negativamente en la productividad del personal y es
trabajo del superior poder apreciar cual es la carga apropiada
que puede asumir cada uno de sus distintos miembros organizacionales
junto con su proyección en el tiempo. Las consecuencias
negativas de la sobrecarga de trabajo han sido expuestas en
“Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield : “Suicidio Profesional
o Asesinato Organizacional” como así también
en Daniel Katz y Robert Kahn: “The social psychology
of organizaqtions”; Wiley – 1978).
Además del fenómeno de ambigüedad en el
trabajo se puede presentar un “conflicto en el rol”
que se caracteriza por el hecho que los requerimientos no
están totalmente claros y además por el hecho
de que se presentan instrucciones que están en conflicto
entre sí. Muchas veces las personas desarrollan más
de un único rol como cuando se da el caso de un miembro
organizacional que es instructor en su empresa y además
tiene autoridad de línea dentro de su propia unidad
de negocios.
Y no debemos dejar fuera la situación donde se presenta
el conflicto donde el participante organizacional tiene un
conflicto “Intra-rol” es decir dentro de su propio
rol Los vendedores están usualmente dentro de esta
situación ya que por lo general la empresa le hace
saber que debe brindarse y prestar la mayor consideración
y mejor servicio posible hacia el Cliente, pero sin embargo
le pone muchos requerimientos el supervisor de línea
a quienes ellos reportan (ver Anat Rafaeli: “When cashiers
meet customers: an analysis of the role of supermarket cashiers”;
Academy of Management Journal – 1989).
También está presente dentro de las organizaciones
lo que los autores han denominado como conflicto “intrasender”
es decir, aquél conflicto que se origina cuando la
misma persona envía mensajes que son contradictorios
entre sí. Es bastante común que muchas personas
se quejen respecto de sus remuneraciones en el sentido de
desear un aumento lo que a veces precipita a su superior a
conseguirle horas extras para ayudarle, pero al ofrecer este
tipo de recompensa es posible que el subordinado la rechace.
Existe un tipo de conflicto adicional que es aquel que se
presenta entre la persona y el propio rol que desempeña.
Muchas veces los superiores se ven expuestos a la tarea de
“despedir” a personal con quienes han trabado
una fuerte amistad. En estos casos las organizaciones tienden
a encontrar distintos mecanismos para que los superiores puedan
superar estas exigencias como es el caso de los programas
de out-placement donde los gerentes perciben que su empresa
tiene interés en su subordinado más allá
de haberlo despedido.
Entre las más comunes hemos de citar aquellas que
se presentan como resultado del trabajo en grupos donde puede
llegar a existir cierta presión para restringir la
producción. Es frecuente que los recién ingresados
– a pesar de no tener la pericia de aquellos que se
desenvuelven desde hace muchos años – puedan
alcanzar rápidamente a aquellos e incluso llegar a
superar sus niveles de productividad. En este caso, es muy
probable que el grupo le haga saber que los niveles de productividad
“dentro de ese grupo” no deben ser alterado hacia
arriba por el recién ingresado, quien a veces vive
el conflicto de tener que exhibir una mayor producción
para conseguir afirmarse en su posición. Restringir
la producción y conformarse a la producción
del grupo son dos de las principales tareas que debe superar
todo buen gerente (ver: Edward Kemery, Arthur Bedeian, Kevin
Mossholder, John Tuliatos “Outcomes of role stress:
a multisample constructive replication”; Academy of
Management Journal – 1985).
Es común que los gerentes se quejen de estos dos problemas
y nosotros le sugerimos que no lo haga. En realidad los gerentes
son contratados justamente para solucionar problemas y dificultades
y su trabajo no sería necesario cuando todo se encamina
como sobre rieles. La capacidad de gerenciar implica la responsabilidad
y responsabilidad en cuanto a contratar, promocionar, democionar
y despedir; quien delega estos tareas no gerencia y no gerenciar
es muy similar al hecho de dejar un barco a la deriva. El
gerente existe porque las cosas no pueden funcionar por control
remoto; si así fuera, no haría falta la presencia
y existencia del gerente (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Desarrollo Organizacional; Buenos Aires – 1997).
Moorhead & Griffin (ya citados) sugieren que el lector
complemente sus conocimientos respecto de lo que hemos estado
compartiendo en los últimos párrafos con el
trabajo de Selye (“The stress of life”) y de J.
Motowidlo, John Packard, y Michael Manning: “Occupational
stress: its causes and consequences for job performance”;
Journal of Applied Psychology – 1986).
Los autores Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
organizational behavior”; Blackwell business –
1995) han desarrollado un modelo que permite conceptualizar
al estrés. Los autores adoptan la definición
de R. S. Lazarus. “The stress and doping paradigm”
en Models for Clinical psycho pathology – 1980 quien
señala “que estrés es un estado psicológico
que ha sido inducido de un modo no-específico respecto
de un individuo que se desarrolla en la medida que la persona
es confrontada con situaciones donde es gravada con impuestos
que exceden los recursos (tanto internos como externos) que
ésta tiene a su disposición”. Queda claro
entonces que entre otras cosas en el estrés se presenta
un requerimiento por el cual la resolución del mismo
es al mismo tiempo incierta e importante (R. S. Schuler::
“Definition and conceptualization of stress in organizations”;
Organizational behavior and human performance – 1980).
En el modelo de Henry Tosi y otros (ya citado) se presentan
dos evaluaciones cognitivas; una que es denominada primaria
y otra que recibe el nombre de secundaria y que según
los autores se realiza en distintos momentos o tiempos.
La primera evaluación cognitiva tiene en cuenta dos
aspectos principales; ellos son:
1. el contexto objetivo, dentro del cual hay un componente
social compuesto principalmente por la familia, el trabajo
y la comunidad y un componente físico dentro del cual
se incluyen los ruidos, la polución, y el clima entre
otros. Ver: R. S. Lazarus “The stress and coping paradigm”;
Paper – 1978; y S. J. Motowidlo, J. Packard, M. R. Manning:
“Occupational stress: its causes and consequences for
job performance”; Journal of Applied Psychology –
1986.
2. El contexto psicológico que incluye la complejidad
de percepciones e interpretaciones que se relacionan con las
condiciones de trabajo, las relaciones de trabajo y una serie
de factores que no se relacionan directamente con el trabajo.
Debemos tener en cuenta aquí que los participantes
organizacionales están sujetos a distintos grados de
estrés; por ejemplo aquellos que se relacionan y vinculan
con “otros” fuera de la organización han
de lidiar con un nivel de estrés más alto, como
es el caso de los vendedores y compradores en la empresa como
lo destacaran Katz y Kahn en “The social psychology
of organizations”.
Según Henry Tosi y otros (1995) la evaluación
cognitiva primaria ha de dar lugar a distintas manifestaciones
de estrés en los participantes organizacionales que
tienen que ver con:
a. lo fisiológico; esto significa que las distintas
funciones de nuestro cuerpo cambian cuando una persona está
estresada, lo cual puede suceder de inmediato como respuesta
a los estresantes o sino mucho tiempo después. Una
vez que un estresante es identificado, se produce inmediatamente
una reacción bioquímica en el cuerpo que es
iniciada en el cerebro y tiene como consecuencia un aumento
en el flujo de adrenalina. Es bastante común que en
respuesta a estresantes se den varios fenómenos en
el cuerpo como es el caso de más adrenalina, el batir
del corazón se ve aumentado, las manos y otras partes
del cual transpiran en mayor medida, muchos músculos
se ponen tensos y en general podemos decir que todos los sentidos
se ponen más alertas.
Muchas veces para uno mismo pasan desapercibidas estas reacciones
y es desafortunado que las personas tendemos a aprender muchas
cosas pero no sabemos mucho respecto de cómo reaccionamos
a estresantes y porque reaccionamos de una manera en particular.
Nos llama la atención que el gato levante su lomo y
se erice ante la presencia de un extraño enemigo como
lo es el perro, pero prestamos poca atención a la gran
cantidad de veces que nos cruzamos de brazos cuando alguien
está compartiendo información con nosotros.
Las reacciones que no se producen de inmediato sino mas bien
a largo plazo son quizás problemas más significativos
ya que cuando una persona experimenta estrés por un
período prolongado de tiempo, el cuerpo comienza a
mostrar signos de cansancio y de desgarro, siendo muchos los
problemas de salud como es el caso de males coronarios y enfermedades
cardio-vasculares lo que ha sido alertado por diversos estudiosos
(C. Cooper y J. Marshall: “Occupational sources of stress:
a review of the literatura relating to coronary heart disease
and mental ill health”; Journal of Occupational Psychology
– 1976 / D. Ganster & J. Schaubroeck: “Work
stress and employee health”; Journal of Management –
1991 / R. A. Krasek, D. Baker, A. Marxer, A. Ahlbom &
T. Theorell: “Job decision latitude, job demands, and
cardiovascular disease: A prospective study of Swedish men”;
American Journal of Public Health – 1981 / L. Schmeid,
K. Lawler, “Hardiness, Type A behavior, and the stress
illness relationships in working women”; Journal of
Personality and social psychology – 1986).
b. lo psicológico; que son los factores que el común
de la gente asocia con el estrés. Henry Tosi &
otros (ya citados) destaca que las respuestas de tipo psicológico
incluyen aquellos pensamientos y sentimientos que pueden ser
específicos en relación con el trabajo como
así también aquellos que no necesariamente se
orientan hacia el trabajo. En un interesante trabajo de investigación
realizado por Motowidlo, Packard y Manning (ya citado) se
encontró que las enfermeras que experimentaban estresantes
más frecuentes e intensos se deprimían en mayor
medida, mostraban además mas ansiedad en el trabajo,
y eran más hostiles hacia sus compañeros en
el trabajo.
c. lo comportamental que tiene que ver con que las personas
nos comportamos distinto cuando estamos en presencia de estrés,
como es el caso de diversas manifestaciones que tienen que
ver con aumentos desmedidos en el consumo de bebidas alcohólicas,
en los hábitos de frecuencia y cantidad de alimentos,
y en incrementos en las dosis de fumar. Los estresantes que
provienen del contexto son una prueba adicional de una peor
performance en el trabajo como lo han probado los trabajos
de T. Beehr y J. Newman: “Job stress, employee health,
and organizational effectiveness: a facet analysis, model
and literatura review”; Personnel Psychology –
1978; S. Cohen: “Alter-effects of strewss on human performance
and social behavior”; Psychological bulletin –
1980; y Motowidlo, Packard y Manning (ya citados).
Y ahora tocamos un punto muy importante al que hace referencia
Henry Tosi y Otros (1995). Existe una primera evaluación
cognitiva que es de “carácter más bien
general” donde una persona percibe e Interpreta la realidad
a su manera, que, por supuesto, no tiene mucho en común
como es percibida e interpretada por otra persona. Esa primera
evaluación cognitiva es determina la intensidad y la
calidad de la respuesta emocional de la persona involucrada
como lo destacara R. S. Lazarus (1980 – ya citado).
Las distintas manifestaciones de estrés arriba mencionadas
(fisiológicas, psicológicas y comportamentales)
juntamente con las diferencias individuales de las personas
dan lugar a una “evaluación cognitiva secundaria”.
Las diferencias individuales dentro del modelo de Henry Tosi
incluye distintos factores, tales como:
- Necesidades y Personalidad
- Nivel de Tolerancia a la Ambigüedad
- “Locus of control” que puede ser tanto interno
como externo dependiendo de si el mismo está monitoreada
por la persona o si es movilizado externamente
- Nivel de Auto-estima
- Grado de Competencia
Las personas acostumbran a percibir señales al igual
que todos los animales lo que les ayuda en la supervivencia.
A diferencia del mundo animal la supervivencia de las personas
puede tener con manifestaciones de tipo abstracta, como es
el hecho de contar con dinero (hoy en día la globalización
financiera ha despedido a muchísimas personas de sus
trabajos en las empresas y también lo ha hecho retirándolos
del planeta; algunos autores llaman a este fenómeno
que se ha producido en Latinoamérica como los desaparecidos
en la democracia o en la globalización financiera).
Cuando se presentan cierto tipo de estresantes que son intensos
y además que se repiten con cierta frecuencia, las
personas tendemos a reaccionar lo que se conoce bajo el nombre
de “reacción como consecuencia de una alarma”
(H. Selye: “The stress of life”; Mc Graw- Hill
– 1974).
Así como existen estresantes en el trabajo / organización
también se dan estresantes en la vida de las personas
fuera del contexto empresarial. Estos estresantes que también
afectan a los participantes organizacionales pueden ser ubicados
en dos categorías principales, según tengan
que ver con:
• Cambios en la vida de las personas, un concepto que
ha sido originalmente desarrollado por Thomas Colmes y Richard
Rahe (“The social readjustment rating scale”;
Journal of Psychosomatic Research – 1967). El cambio
en la vida de las personas tiene que ver con cualquier cambio
significativo en relación a la persona en sí
misma o una situación en el trabajo. Dichos autores
han desarrollado una escala que se incluye a continuación,
literalmente y en idioma inglés de acuerdo con la fuente
arriba mencionada que incluye unidades de cambio de vida (Life
change units) para comparar el impacto de distintos estresantes,
los cuales se detallan en orden de importancia y se les adjudica
en peso relativo a la derecha de ellos :
1 Death of spouse - 100
2 Divorce - 73
3 Marital separation - 65
4 Jail term - 63
5 Death of close family member - 63
6 Personal injury or illness - 53
7 Marriage - 50
8 Fired at work - 47
9 Marital reconciliation - 45
10 Retirement - 45
11 Change in health of family member - 44
12 Pregnancy - 40
13 Sex difficulties - 39
14 Gain of new family member - 39
15 Business readjustment - 39
16 Change in financial state - 38
17 Death of close family friend - 37
18 Change to different line of work - 36
19 Change in number of arguments with spouse - 35
20 Mortgage over $ 200.000.00 - 31
21 Foreclosure of mortgage or loan – 30
22 Change in responsibilities of work - 29
23 Son or daughter leaving home - 29
24 Trouble with in-laws - 29
25 Outstanding personal achievement - 28
26 Spouse beginning or ending school - 26
27 Beginning or ending school - 26
28 Change in living conditions – 25
29 Revision of personal habits – 24
30 Trouble with boss - 23
31 Change in work hours or conditions - 20
32 Change in residence - 20
33 Change in schools - 20
34 Change in recreation – 19
35 Change in church activities - 19
36 Change in social activities - 18
37 Mortgage or loan less than $ 200.000.00 - 17
38 Change in sleeping habits - 16
39 Change in the number of family get-togethers - 15
40 Change in eating habits - 15
41 Vacation - 13
42 Christmas – 12
43 Minor violations of the law - 11
Los autores destacan que : “The amount of life stress
that a person has experienced in a given period of time, say
one year, is measured by the total number of life change units
(LCU`s). These units result from the addition of the values
(shown in the right-hand column) associated with events that
the person has experienced during the target time period.”
Holmes y Rahe sugieren que una persona que maneja más
de 150 puntos durante un año ha de ver declinar su
propia salud durante el año siguiente y en aquellos
casos en que arrojen resultados entre 150 y 300 puntos tienen
un 50 % de probabilidad de contraer una enfermedad importante,
y esta misma chance ha de aumentar hasta el 70 por ciento
en aquellas eventualidades donde el store está por
encima de los 300 puntos.
• Trauma en la Vida
Tiene algunos parecidos con el cambio en la vida pero se diferencia
por el hecho de que el trauma en la vida tiene una perspectiva
más angosta y más directa con un foco en el
corto plazo y podemos decir que el trauma en la vida tiene
que ver con hechos inusuales que alteran las actitudes, emociones
y comportamientos de las personas. Por ejemplo, y dentro de
esta perspectiva, un divorcio ha de impactar sobre la salud
de la persona al año siguiente de su divorcio. E. Bromet,
M. Dew, D. Parkinson, H. Schulberg “Predictive effects
of occupational and marital stress on the mental health of
a male workforce”; Journal of organizational behavior
– 1988, hacen referencia este tipo de estresante en
la vida de las personas que interrelaciona como se impactan
mutuamente lo vivido en la familia con lo vivido en el ambiente
laboral.
Moorhead & Griffin (ya citados) hacen referencia a una
serie de mecanismos que están disponibles para lidiar
con el estrés estando algunos de ellos disponibles
para los participantes organizacionales mientras que otros
pueden ser manejados por la misma organización.
Entre aquellos que pueden ser manipulados por los miembros
organizacionales, ambos autores señalan a los siguientes:
1. Los ejercicios son una de las maneras más prácticas
para manejar el estrés y está demostrado que
las personas que no se ejercitan regularmente sienten un nivel
de estrés más alto y están además
más propensos a deprimirse como lo muestra el trabajo
de C. Folkins: “Effects of physical training in mood”;
JOurnal of Clinical Psychology – 1976. Algunos altos
ejecutivos destacan como a través de ejercicios realizados
regularmente ellos se sienten mejor y les permite lidiar mas
apropiadamente con las tareas que confrontan durante el día
(F. Rice: “How executives get fit”; Fortune –
1990).
2. Está demostrado que la relajación es una
excelente manera de manejar el estrés y estar en cierta
medida en control del mismo. Las vacaciones actuales son insuficientes
puesto que unos 15 días de descanso no siempre permiten
que las personas en las corporaciones regresen al 100 por
ciento de su plenitud como lo manifiestan Dr. Donald Cole
y Eric Gaynor Butterfield (“Suicidio Profesional y Asesinato Organizacional”;
ya citado – 2003). De todas maneras presentan una extraordinaria
oportunidad para que las personas se relajen y J. Lounsbury
y L. Hopes “A vacation from work: changes in work and
nonwork outcomes”; Journal of applied psychology –
1986 muestran como las vacaciones mejoran las actitudes que
los participantes organizacionales tienen respecto de sus
empresas.
3. La “Administración del Tiempo” es una
best practice sumamente recomendable que está a disposición
de las personas pero que las personas no siempre la tiene
en cuenta. Eric Gaynor Butterfield (Taller de “Gerenciamiento
del Tiempo”; Ecuador – 2005) muestra que el término
de “Administración del tiempo” es inapropiado
ya que uno lo que debe hacer no es administrarlo sino más
bien Gerenciarlo.
4. Gerenciamiento de nuestro Rol que es un término
fuertemente relacionado con el de Gerenciamiento de nuestro
Tiempo y que tiene que ver con las posibilidades que tienen
los profesionales, ejecutivos, directivos y gerentes para
reducir la ambigüedad que está implícita
en los roles y que a su vez ha de permitir disminuir el grado
de incertidumbre de lo que se espera de la persona. También
a través del rol las personas están en condiciones
de evaluar la carga de trabajo de su departamento y confrontarlo
con los recursos que posee.
En su libro “Desarrollo Ejecutivo y Desarrollo Organizacional”
Eric Gaynor Butterfield menciona que es desafortunado que
los directivos y ejecutivos recién trasladados dentro
de su propia compañía no siempre requieren de
sus nuevos subordinados una descripción de sus deberes
y responsabilidades, su participación en los distintos
procesos en que intervienen y los objetivos que tienen pre-determinados
hasta la llegada del nuevo sucesor. De llevar a cabo estas
tareas su trabajo posterior se vería sumamente simplificada
la mismo tiempo que conseguiría un mayor nivel de compromiso
de su personal. Saber que debe hacer y que es lo que no se
espera de él e incluso decir que NO a ciertas tareas,
puede ser sumamente beneficioso (“Eight ways to help
you reduce the stress in your life”; Business week careers
– 1986).
4. Los grupos de apoyo y de asistencia son otros mecanismos
al cual pueden acudir los distintos miembros organizacionales
en sus esfuerzos por disminuir el nivel de estrés.
D. Ganster, M. Fusilier, & B. Mayes “Role of social
support in the experiences of stress at work”; muestran
que tener alguien con quien compartir y pedir ayuda –
y a veces solamente para que lo escuchen – puede reducer
significativamente el nivel de estrés.
Por otro lado las organizaciones tienen diversos mecanismos
a su disposición los cuales no son usados con la frecuencia
que son requeridos. Los programas de tipo institucional y
los programas colaterales (Moorhead & Griffin –
ya citados) son ejemplos de ellos. El Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield detallan una extensa lista de mecanismos
a los cuales pueden acudir las organizaciones en su esfuerzo
por reducir el nivel de distress de su personal. Este último
hace referencia a opciones que tienen disponibles los profesionales,
ejecutivos y directivos dentro de la particular cultura latinoamericana.
Hemos de descansar unos 15 minutos y después les he
de solicitar que se reúnan en mesas de cinco personas
cada una para realizar algunas dinámicas relacionadas
con los conceptos compartidos hasta ahora. Y mañana
por la tarde hemos de adentrarnos en profundidad en el libro
de Cole y Gaynor “Suicidio Profesional y Asesinato Organizacional”
– 2003.
Muchas gracias a todos por compartir!
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International –
Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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