Desarrollo Organizacional e Inteligencia Organizacional: El
GERENCIAMIENTO en las Organizaciones
Abstract de la presentación de Eric Gaynor Butterfield
en el Seminario de “Gerenciamiento en las Empresas”,
organizado por The Organization Development Institute International,
Latinamerica – Julio 1999. www.theodinstitute.org
Se han resumido estos principales autores:
• Braverman, Harry
Harry Braverman (“Labour and Monopoly Capitalism: The
degradation of work in the Twentieth Century”; Montly
review press – 1974) fue un artesano del cobre en distintos
tipos de empresas industrial, y como tal, vivió en
carne propia el impacto tecnológico en su propio trabajo
artesanal. Nació en 1920 y falleció en 1976
y estuvo gran parte de su vida interesado en descifrar el
impacto de la economía capitalista post-industrial
en el trabajo en general habiéndose inspirado a través
de sus vivencias en el trabajo artesanal. Su trabajo original
se fue ampliando con los años al estudiar y ampliar
el impacto del mundo tecnológico capitalista en otras
áreas dentro de las organizaciones. Su hipótesis
básica sugiere que la sociedad como la conocemos hoy
día en el mundo libre se desarrolla dentro de un “monopolio
capitalista” que se caracteriza por el hecho que las
grandes corporaciones “generan” los mercados y
luego controlan esos mismos mercados. Puede llegar a verse
a toda la sociedad como un gigante mercado donde las plusvalías
empresariales controlan los mercados y luego estos a su vez
tiene un control sobre otras unidades de análisis menores
que existen dentro de esos mismos mercados (pequeñas
y medianas empresas, familias, comunidades, organizaciones
sin fines de lucro, etc.)
De acuerdo con Harry Braverman la orientación principal
que tiene la tecnología dentro de la economía
capitalista se orienta a deshumanizar las tareas y el trabajo
de los miembros organizacionales con el propósito principal
de reducir sistemáticamente el poder de éstos
trabajadores dentro de sus empresas de modo que el mismo se
concentre en los propietarios, accionistas y gerentes.
Siguiendo el trabajo de Kart Marx (“Capital: A critique
of political economy”; New York: International Publishers
– 1867) en su obra El Capital, dentro del sistema capitalista
la propiedad de los medios de producción quedan en
manos de los propietarios y los trabajadores no tienen acceso
a ellos. Por lo tanto lo que les queda a los trabajadores
es intercambiar su trabajo por un jornal o sueldo, lo que
genera una explotación del trabajador de manos de los
propietarios, lo que da como resultado una utilidad a la que
denomina plus-valía (se sugiere que el lector tenga
en cuenta el excelente trabajo del gran economista austríaco
Joseph Schumpeter “History of economic analysis”;
Oxford University Press – 1954 / “Capitalism,
Socialism and Democracy”; New York: Harper – 1975),
quien reconoce la existencia de una plus-valía pero,
al contrario de Marx la considera como “necesaria”
para el sostenimiento de la empresa y su crecimiento en el
largo plazo).
Siguiendo a Braverman la tecnología dentro del sistema
capitalista busca aumentar el control de la empresa sobre
el trabajo de su personal y para ello, en forma sin cesar
y sin pausa, encuentra permanentemente nuevas y más
complejas formas de diseñar y rediseñar el trabajo,
lo que se puede hacer aplicando una cada vez más intensa
división del trabajo. A su vez, tareas cada vez más
simples permiten que las mismas sean realizadas por personal
más barato y con menor capacitación, entrenamiento
y grado de conocimientos. Esta visión no ha sido ajena
a otros estudiosos – e incluso a medios como el cinema
como en el caso de la película clásica de Carlos
Chaplin “El gran dictador” – que muestra
la deshumanización y alineación de los obreros
en una línea de montaje. Resulta paradójico
que un trabajador de una línea de montaje en una empresa
automotriz realiza tareas más simples, repetitivas,
y rutinarias que las que realiza este mismo obrero cuando
se desplaza en su automóvil para trabajar en dicha
fábrica. La deshumanización del trabajo y la
falta de destrezas necesarias para realizar las tareas sumado
a la eliminación de los trabajos artesanales y también
a las economías de escala emergentes ya desde principios
del siglo XX, producen alineación en muchos trabajadores
especialmente entre aquellos que sacaban mucho orgullo por
lo que hacían, como es el caso de los artesanos.
Y al parecer se origina lo que sería un círculo
vicioso en la relación que mantienen los propietarios
(y sus intermediarios los gerentes) con los trabajadores.
La transformación en el trabajador como resultado de
la alineación que vive en su nuevo trabajo-sin-destrezas,
es vista con nuevos ojos por parte del empresario quien visualiza
al trabajador como persona no confiable ni digno de confianza,
que se orienta a oponerse al programa empresarial y a obstaculizar
el objetivo capitalista de maximizar las utilidades en su
empresa. Dentro de ésta concepción Braverman
sugiere que en realidad la empresa tecnológica capitalista
no tiene como propósito pagar los mejores salarios
al personal para recibir el máximo de beneficios (como
diría Frederick Taylor “Administración
Científica” - 1917), sino que más bien
tiene como propósito final ejercer una dominación
de la fuerza laboral por medio del capital.
Braverman contra-ataca las ideas de Taylor sugiriendo que
lo que éste denomina una ciencia del trabajo es en
realidad una ciencia del manejo de otros, bajo condiciones
y reglas de juego donde el capital impone su poder por sobre
el trabajo. Para ello Harry Braverman hace uso de los mismos
principios fundamentales de la administración científica
y demuestra que todos ellos están directamente confrontados
con las características necesarias para desarrollar
el trabajo artesanal: 1. el conocimiento debe estar en un
solo sitio; 2. debe estar en manos de la gerencia; 3. y debe
ser usado para efectos de controlar a los trabajadores.
En sus obras Harry deja entrever que los trabajos de otros
académicos y practitioners en ciencias del comportamiento
organizacional que toman en cuenta el componente social como
es el caso de Rensis Likert (“New Patterns of Management”;
Mc Graw Hill- 1961), Douglas Mc Gregor (“Leadership
and Motivation”; MIT Press – 1966), Frederick
Herzberg (“Managerial choice: to be efficient and to
be human”; Dow Jones, Irwin – 1976) y, Elton Mayo
(“The social problems of an industrial civilization”;
Routledge & Kegan – 1949), entre otros, no representan
una solución para la vida del trabajador en cuanto
a una mejor calidad de vida y una existencia más digna.
En sus últimos años y como hemos mencionado
más arriba, Braverman tiene en cuenta los cambios desarrollados
dentro de la sociedad capitalista como resultado de la tecnología
y su aplicación en otras áreas mas allá
de las empresas industriales. Algunas personas sugieren que
la automatización resultante de la nueva era de la
computación produce efectos distintos de la mecanización
industrial, pero Braverman no está de acuerdo con ello,
y anticipa que el final de los profesionales y empleados de
cuello blanco no ha de ser muy distinto que el de los trabajadores
de cuello azul. Y su posición central sigue en pie
ya que señala que los cambios tecnológicos como
resultado de la introducción de la computadora no muestran
diferencias significativas con la mecanización anterior
ya que el propósito final que se busca es el mismo:
reducir el grado de poder y de control de las personas (trabajo
productivo) por encima de los propietarios y accionistas (“trabajo”
financiero).
La creciente desocupación a nivel mundial, el aumento
de la criminalidad, la eliminación de muchos trabajos
artesanales, la creciente automatización, mecanización
y robotización, la simplificación cada vez más
creciente en las tareas y funciones, la transferencia de funciones
reales a virtuales, y la reducción / eliminación
de la intermediación, son avisos y consecuencias de
medidas y fuerzas para los cuales no hemos aún encontrado
una única causal. Si a ello agregamos el empobrecimiento
de grandes franjas de la población en el planeta y
la tendencia sin freno a reducir en forma muy significativa
la “clase media” que emergió con mucha
fuerza después de la segunda guerra mundial del siglo
pasado, resulta difícil comprender como todo esto es
posible si los niveles de producción y productividad
han sido y siguen siendo inmensamente mayores. Por el momento
la “explicación” que generalmente se ha
dado proviene de los expertos en el mercado quienes sugieren
la existencia de una mayor concentración financiera.
En nuestra opinión amerita realizar una investigación
con mayor grado de profundidad sobre esta materia y seguramente
una segunda ojeada al trabajo de Braverman ha de ser de ayuda.
• Drucker, Peter F.
Pocas personas han alcanzado tanta notoriedad y fama en el
área de management sin haber realizado una inmensa
labor en el área de investigación dentro del
campo académico. Su extraordinario pragmatismo combinado
con una dosis de talento importante y el hecho de estar siempre
“una movida por delante”, ha hecho que muchos
practitioners en especial y hombres de negocios como así
también financistas y prestamistas, se interesaran
en sus prácticas empresariales.
Quizás pocas personas han hecho contribuciones prácticas
tan concretas como Peter Drucker (“The practice of management”;
Harper & Row – 1954; “Managing for Results”;
Harper & Row – 1964; “Managing in Turbulent
times”; Heinemann – 1980; “The frontiers
of Management”, Heinemann – 1987) para el mundo
de los negocios, a diferencia del mundo de las empresas, y
por eso economías y contextos latinoamericanos deben
acudir al criterio para identificar el grado de aplicación
de las ideas y sugerencias de este autor tan famoso. No es
ninguna casualidad el hecho de que sus servicios profesionales
fueran focalizados desde un principio al mundo de las finanzas
cubriendo el más amplio espectro al incluir tanto a
Bancos como Compañías de Seguros. Dentro del
mundo de los negocios Drucker ha privilegiado estudiar a la
gran corporación y en especial a la gran corporación
multinacional, que se aleja del esquema de propietario cuya
figura es reemplazada por accionistas y el mercado. Las ideas
y contribuciones de Peter Drucker notables para este tipo
de organizaciones que privilegian el negocio, se sugiere que
sean tomadas con reservas dentro de economías y países
como las latinoamericanas ya que en éstos países,
las filiales de las grandes corporaciones deben tener en cuenta
que sus parámetros de acción se encuentran limitados
tal cual lo expresa una frase muy en boga durante los años
de la globalización: Las organizaciones “deben
pensar globalmente y actuar localmente”.
Drucker tuvo muy en claro en su mente que la calidad de la
dirección superior (top management) de una empresa,
es de vital importancia para los resultados de la misma. A
través de los años Peter Drucker ha realizado
diversas prescripciones respecto de lo que deberían
hacer los directores (top management) y el equipo gerencial
(management). La mayor parte de su trabajo ha estado orientado
hacia las empresas privadas y dentro de éstas, las
grandes corporaciones multinacionales, donde el sector financiero
tuvo un rol preponderante especialmente durante sus primeros
años como consultor de empresas.
Y la literatura de Drucker así como también
sus disertaciones y programas de entrenamiento de tipo “abiertos”
han puesto especial énfasis en el gerenciamiento. Ha
diferenciado claramente lo que debe decirse y lo que debe
saber la cúspide de la organización - involucrada
primordialmente en el plan estratégico, desarrollo
de la visión / misión de la empresa, y a veces
comprometida con los recursos financieros (en su rol adicional
de accionistas) de lo que deben hacer los gerentes ya que
éstos representan el eslabón indispensable para
ligar la estrategia con la táctica, a ésta con
los procesos y procedimientos y finalmente éstos últimos
con las acciones de los participantes organizacionales. Esta
inmensa cantidad de literatura de Peter Drucker destinado
a los gerentes sugiere la importancia de éstos tanto
en la toma de decisiones como en la ejecución e implementación
de acciones. Son los gerentes quienes reciben de la cúspide
de la empresa tanto recursos humanos como materiales debiendo
ellos conseguir incrementar la performance y eficiencia organizacional.
Sin la pieza clave representada por los gerentes, esto no
sería posible dentro de las empresas, y alerta a la
dirección máxima de la organización como
así también a los accionistas señalándoles
que, en relación con la necesidad de encontrar el perfil
apropiado “del gerente” éstos se están
tornando cada vez más escasos, los más costosos
y también los elementos más perecederos dentro
de las empresas.
Drucker tiene muy en cuenta que una de las dificultades mayores
que confronta toda empresa tiene que ver con “la medición”.
Solamente cuando algo es medido existe una evidencia y aparece
como algo “real”. Cuando uno lee la temperatura
de su hijo en el termómetro tiene una idea bastante
precisa de cómo está. Sin embargo las mediciones
en la sociedad, en la organización y a nivel individual
están “crudas” por decir lo menos. Las
notas y calificaciones en los mejores centros educativos no
guardan una relación con el éxito de las personas
en la vida. Como lo hemos mencionado más de una vez:
“Todo lo que no se mide no se controla”.
Una de las preguntas que se formula Peter Drucker en relación
con el gerente tiene que ver con ¿Cuál es realmente
el rol del gerente dentro de la organización? ¿Qué
es lo que el gerente realmente tiene que hacer en su jornada
de trabajo? Aquí Peter Drucker señala que el
trabajo del gerente incluye dos dimensiones principales:
a. la primera de ellas tiene que ver con aspecto económico,
y para hacerlo propone distinguir entre el gerente y el administrador.
El gerente conforma el equipo de las organizaciones dedicadas
a negocios, es decir, básicamente las empresas privadas,
mientras que por el contrario el administrador está
más bien relacionado con empresas que pueden estar
subsidiadas y / o que no son autosuficientes (ONG´s,
Fundaciones, Instituciones educativas, etc.), donde la tarea
del administrador no está tan directamente relacionada
con los resultados económicos que debe alcanzar el
gerente; el administrador puede rendir cuentas perfectamente
y mostrar un saldo cero de un dinero que le ha sido asignado
sin necesidad de generar más dinero del dinero que
el haya recibido En ésta dimensión económica
el gerente debe siempre asignar prioridad a la performance
económica y financiera por sobre todas las cosas, lo
que lo distingue del “administrador”.
b. el segundo aspecto a tener en cuenta es la variable tiempo,
que se encuentra presente en todo momento desde la toma de
decisiones hasta la implementación y el control. Y
en la toma de decisiones debe saber actuar discrecionalmente
teniendo en cuenta la implicancia de las decisiones tanto
en el corto como en el mediano y en el largo plazo. Esto sugiere
que los gerentes son evaluados en relación con su performance
económica y financiera tanto en el corto como mediano
y largo plazo, lo cual no necesariamente significa maximización
de utilidades. Mas bien la utilidad tiene que ser suficiente
como para cubrir los distintos riesgos inherentes al negocio
(y las necesidades / proyectos de las épocas menos
propicias) como así también para evitar una
pérdida.
Estos dos aspectos – la dimensión económica
y la dimensión tiempo – deben ser manejados con
maestría por los gerentes quienes deben tener la discreción
y la autoridad acorde con la situación que confronta,
lo que los hace responsables y respondables de ésta
misión mini organizacional. Para cumplir con esta misión
mini-organizacional – que es consecuencia de la departamentalización
en la empresa, Peter Drucker desarrolla un modelo que denomina
“Dirección por objetivos”.
Y una vez centrado en la dirección por objetivos (MBO)
ya no queda duda en la mente de Drucker cuáles son
los aspectos y temas relevantes que tienen que ver con el
trabajo de un gerente. Y principalmente están orientadas
con cómo manejar de la mejor forma los recursos materiales
y humanos puestos a su disposición con el propósito
de que la organización sea exitosa “en el tiempo”.
La necesidad, importancia y beneficios de la dirección
por objetivos es manifiesta para Peter, y los justifica en
los siguientes puntos:
1. La dirección por objetivos tiene un efecto sumamente
importante sobre el mismo gerente ya que se “elimina”
el costo de entrenamiento y, particularmente, trabajar sobre
las tres “p” del entrenamiento o de toda otra
capacitación: practice, practice y practice. No son
muchas las herramientas, técnicas y metodologías
incluidas en programas de entrenamiento que permitan satisfacer
este requerimiento en forma tan eficaz.
2. La organización tiene una metodología sencilla,
ya que teniendo objetivos y necesidades a satisfacer, la dirección
por objetivos (MBO) actúa como una brújula en
acción.
3. Los procesos de diferenciación que están
presentes en todo cuerpo organizado exigen alguna forma de
departamentalización y a su vez los departamentos y
sectores tienen sub-metas y sub-necesidades que deben satisfacer
para su propia exitosa marcha. Drucker señala de una
manera muy clara que los objetivos “son necesarios en
cada área donde su performance y sus resultados influyen
e impactan directa y en forma vital la supervivencia y prosperidad
del negocio”.
4. La necesidad de coordinación resultante de la descentralización
y departamentalización hace necesaria la tarea de “trabajar
en equipo” debatiendo formas de integrarse entre ellos
obligando a los gerentes a conocer, identificar y poner en
práctica mecanismos de integración donde los
individuos y departamentos en particular deben tener en cuenta
principalmente los intereses de la empresa.
5. La dirección por objetivos es una efectiva “best
practice” para predecir, controlar y explicar lo que
sucede dentro del funcionamiento organizacional. Es mejor
pensar en términos de MBO que en las simples palabras
de “maximizar utilidades”. Peter Drucker que produce
éstos beneficios: a. Permite explicar todo el fenómeno
empresarial en una serie de principios muy simples; b. Permite
poner a prueba dichos principios simples; c. Permite predecir
comportamientos; d. Las decisiones tomadas y sus consiguientes
consecuencias pueden ser observadas durante el transcurso
mismo del proceso lo que permite tomar acciones correctivas
antes de culminar todo el ciclo; e. Permite sentar una base
sobre como compensar a los distintos gerentes, teniendo en
cuenta las expectativas de “producción”
contra los resultados alcanzados en términos de objetivos
alcanzados por los distintos gerentes; f. Permite mejorar
las acciones futuras de los gerentes como resultado de un
análisis de las experiencias concretas pasadas.
Peter ha identificado las áreas principales donde
necesariamente las organizaciones deben establecer objetivos
de performance bajo la metodología de MBO. Ellas son:
I. posicionamiento en el mercado
II. innovación
III. productividad
IV. recursos físicos y financieros
V. rentabilidad
VI. performance y desarrollo gerencial
VII. performance y actitud del personal
VIII. responsabilidad pública
Como toda persona eminentemente práctica, Peter Drucker
describe el proceso a través del cual la dirección
por objetivos debe aplicarse y ponerse en acción. Y
aquí es donde Drucker a través de MBO va un
paso más allá de la organización jerárquica
tradicional que opera verticalmente. Nosotros (Eric Gaynor Butterfield:
Congreso de Desarrollo Organizacional, Buenos Aires, Mayo
de 1997) hemos señalado que muchas organizaciones no
llegan a ser eficientes puesto que “tienen un número
importante de gerentes que dedican mucho de su tiempo mirando
hacia arriba esperando directivas que nunca llegan ... directivas
éstas que deben convertir en instrucciones que a su
vez deben ser cumplidas por sus subordinados ... que muchas
veces tienen variadas razones e intereses en NO cumplirlas.”
Quizás valga la pena tener en cuenta que en Latinoamérica
la mayor parte de sus gerentes no siempre opera como tal.
La definición de gerente implica la discreción
de poder contratar, despedir, promover, remover y democionar
a las personas que dependen de él (al final de cuentas
no tiene sentido alguno que sea responsable de alcanzar ciertas
metas y objetivos si el equipo que tiene “puede patear
en su contra”).
Ahora bien, ¿En qué medida deben los gerentes
acordar y establecer sus propios objetivos? ¿ Qué
es lo que lo hace necesario? Peter Drucker sugiere que en
la forma moderna en que se desarrollan los negocios a través
de las empresas existen diversas “fuerzas de oposición”
que alteran negativamente la dirección que debe tomar
la organización, siendo ellas: 1. el trabajo especializado
que realiza el gerente; 2. la existencia de una jerarquía;
3. las diferentes visiones – y por consiguiente como
encaran sus respectivas misiones – que tienen cada uno
de los gerentes. En el libro del Dr. Donald Cole (RODC) y
Eric Gaynor Butterfield (RODP) titulado “Suicidio Profesional
y Asesinato Organizacional” se destaca que uno de los
problemas vitales en toda organización se debe a que
el modelo organizacional que tienen en su cabeza muchos profesionales
y gerentes no siempre coincide con el “modelo real”
que está en vigencia.
Una persona de la practicidad de Drucker que conoce las distintas
unidades de análisis presentes en toda sociedad y la
importancia de unirlas entre sí, no puede dejar de
tener en cuenta el importante rol del trabajo grupal. Para
Peter el gerenciamiento no es tarea de una sola persona, ni
siquiera la del director máximo; es un trabajo grupal,
y ésta es una de las funciones que debe acometer el
gerente: la de tener el mejor grupo bajo su mando (en aquél
entonces todavía no estaba muy clara la distinción
entre grupo y equipo).
La tarea de establecer objetivos produce un efecto de suma
importancia en el mismo gerente, ayudando a su propio desarrollo
puesto que su propio aprendizaje y motivación se ven
estimulados. Y aquí viene el real aporte de la dirección
de objetivos ya que es el propio gerente el que tiene que
“acordar” los objetivos para la unidad que tiene
bajo su mando; los objetivos no son diseñados desde
arriba y asignados a los de abajo como hemos visto bajo F.
Taylor (algún otro había estudiado la mejor
forma de palear por mucho tiempo y se definía que era
ésa exactamente la forma en que debía hacerse
el trabajo de ahora en más). Y por supuesto el acuerdo
es logrado a través de su participación directa
con otros, donde el también juega un rol importante.
Peter Drucker señala que estos objetivos deben señalar
en forma clara la contribución del gerente más
allá de su propia unidad, es decir a la organización
como un todo.
Para el momento en que Drucker desarrolla la dirección
por objetivos otros estudiosos del comportamiento humano habían
realizado contribuciones significativas que le sirvieron a
Drucker “de soporte”. Es el caso de D. A. Mc Clelland
(“Toward a theory of motive acquisition”; American
Psychologist – 1965) quien había identificado
tres orientaciones principales de los gerentes: hacia la afiliación,
hacia el logro y hacia el poder, mostrando que los gerentes
más eficientes eran aquéllos que eran principalmente
orientados hacia el logro. Y una contribución adicional
tiene que ver con que los logros deben ser establecidos y
acordados en forma realista; no deben ser demasiado ambiciosos
ni tan fáciles de alcanzar. Además en el proceso
de acordar y establecer objetivos es necesario que el gerente
cuente con la información necesaria para tomar la decisión
correcta de modo que con el transcurso del tiempo el mismo
pueda realizar su propia apreciación lo que se aleja
de lo que sucede en muchas empresas donde existen personas
que controlan lo que los gerentes hacen actuando como “policía
secreta” del máximo responsable en la organización.
Aunque Peter Drucker no es sumamente reconocido en muchos
programas de Doctorado en los mismos Estados Unidos de Norteamérica,
debemos de todas maneras rendirle tributo por su extraordinario
pragmatismo y capacidad de poner foco a “que es lo más
importante” para una organización en un momento
determinado bajo una situación particular. Peter Drucker,
en su calidad de consultor especializado en instituciones
financieras (Bancos y Compañías de Seguros)
no podía pensar en que exista “un par de piezas
sueltas” que hicieran temblar el negocio. La empresa
tenía que estar orientada a reducir los riesgos, a
aumentar la previsibilidad, y lo que Taylor (“Administración
Científica” – 1917) hizo con la administración
científica y Henry Fayol (“General and industrial
management”; Pitman – 1949) con los principios
de administración, Peter Drucker sugiere realizarlo
a través de la dirección por objetivos como
una metodología donde los errores (gerenciales) se
reducen al máximo – y si realmente existieran
– pudieran identificarse para poder corregirlos y modificarlos
hacia la dirección correcta. Drucker quiere alcanzar
resultados extraordinarios a través de personas que
no necesariamente tienen que ser extraordinarios.
• Fayol, Henry
Henry Fayol (“General and industrial management”;
Pitman – 1949) nació en 1841 y falleció
en 1925, de nacionalidad francesa, era ingeniero en minas.
Durante 30 años fue Director Gerente de la empresa
minera y metalúrgica Commentry-Fourchamboult-Decazebille.
Podemos incluir a Henry Fayol entre los “late achievers”
ya que consiguió fama y reconocimiento en los últimos
años de su existencia como resultado de sus publicaciones
cuando tenía más de setenta años.
Resaltó la importancia de la gerencia (management)
en el éxito organizacional independientemente del hecho
de tratarse de una pequeña, mediana o gran empresa,
o del tipo organizacional (industrial, comercial, política,
religiosa, sindical, etc.) y por lo tanto podemos señalar
que sus conclusiones son generalizables.
Fayol sugiere que todas las actividades pueden llegar a agruparse
dentro de las siguientes categorías:
1. actividades técnicas: como por ejemplo las productivas,
las de manufactura, y las de adaptación
2. actividades comerciales: como las de compra, venta, e intercambio
3. actividades financieras: como las relacionadas con rendimientos
derivados del capital
4. actividades de seguridad: en relación a la protección
de las personas y de la propiedad, pudiendo extenderse a otras
aplicaciones
5. actividades contables: como contabilidad, balances, cuadros
de resultados, estadísticas de valor, e inventarios
6. actividades gerenciales: que incluyen las funciones de
planeamiento, organización, dirección, coordinación
y control.
Independientemente del tipo de emprendimiento, de su tamaño,
del contexto que confronta, se han de encontrar todas estas
actividades dentro de una organización. En algunas
empresas el gerenciamiento de una actividad puede ser más
importante que otra, y también puede estar más
concentrado en la cúspide de la organización.
Y lo que es sumamente importante es que – en aquél
momento – Fayol realizó una contribución
única y ejemplar al precisar los elementos principales
incluidos dentro del management (gerenciamiento), a saber:
1. pronosticar y planificar lo que incluye “un análisis
del futuro y el desarrollo de un plan de acción”.
Para Fayol ésta función es clave y por eso señala
que todo plan debe tener las características de unidad,
continuidad, flexibilidad y precisión. La esencia del
planeamiento radica en hacer el mejor uso de los recursos.
Es de destacar que Fayol sugirió en el año 1916
la necesidad de un plan nacional para Francia, a ser desarrollado
por el gobierno.
2. organizar que implica “la construcción de
una estructura, tanto material como humana, del emprendimiento
a llevar a cabo”. La estructura organizacional, tanto
material como humana debe permitir que los planes puedan ser
desarrollados en forma óptima. Dentro de esta estructura
debe existir una clara unidad de mando y dirección,
clara definición de responsabilidades y una precisa
toma de decisiones apoyada en un eficiente sistema de selección
y entrenamiento gerencial.
3. dirigir que se resume como “el mantenimiento continuo
y sostenido de acciones del personal” (una empresa en
movimiento). Esta tercera actividad surge naturalmente ya
que a continuación de un plan y una estructura organizacional,
se requiere “poner en acción” a todos los
distintos miembros organizacionales lo que implica la función
de dirección. Dentro de la función de dirección
que se adjudica a la gerencia se incluye la de “predicar
una misión”. La dirección implica la relación
entre el superior y sus subordinados para realizar tareas
puntuales.
4. coordinar que significa la unión de actividades
y energías en forma armónica. La naturaleza
misma de las distintas actividades dentro de la empresa (técnicas,
comerciales, financieras, de seguridad, etc.) hace necesaria
e imprescindible el desarrollo de acciones de coordinación
que permitan integrar los procesos efectivamente entré
sí. Y aquí debe incluirse además la necesidad
de guardar una perspectiva por la cual se tengan en cuenta
los intereses globales de la entidad. Para ello es necesario
un fluir de información apropiado tanto a nivel de
documentos formales como vía reuniones.
5. controlar que implica el aseguramiento de que todas las
actividades se desarrollan de conformidad con las reglas establecidas
y las direcciones dadas. Por supuesto el aseguramiento de
las cuatro actividades mencionadas no puede llegar a sustentarse
en el tiempo sin un efectivo control que debe ser ágil
y rápido y ser sustentado en un sistema de sanciones.
En el pensamiento de Fayol estaba la idea de que las funciones
de inspección debían ser independientes de las
de producción u operación. Creía en la
existencia de departamentos staff independientes e imparciales.
Fayol fue famoso por sus “principios generales para
gerenciar”. Aunque debe mencionarse que explícitamente
hizo saber que dichos principios no serían de aplicación
general, o por lo menos no siempre en la misma proporción.
Y también la condición – o situación
– alteraría la aplicación de dichos principios.
“Los principios son flexibles y están sujetos
a adaptación para cada necesidad puntual; el punto
a reconocer tiene que ver con como hacer uso de ellos, lo
cual es un arte difícil ya que requiere inteligencia,
experiencia, capacidad de decidir y conocimiento respecto
de las “proporciones”. Los principios solamente
tienen validez en la medida en que la experiencia le encuentra
aplicación y sustento.
Fayol intenta resumir toda su dilatada experiencia en lo
que se conoce como los principios generales del gerenciamiento
que son agrupados en 14 categorías (H. Fayol, 1949).
Dichos principios son:
1. La división del trabajo. A través de la
especialización las personas pueden llegar a tener
un grado mayor de expertise y por lo tanto ser más
productivas. Como lo señalara Fayol el propósito
de la división del trabajo es producir más y
un mejor trabajo con el mismo esfuerzo. A través de
ella se reduce el número de objetos a quienes se debe
prestar atención y dedicar energías y es reconocido
como el mejor medio de hacer uso del trabajo individual y
grupal. Sostiene que la división del trabajo no es
solamente aplicable al trabajo técnico, sino también
a todo otro tipo de trabajo que involucra a un número
de personas importante y que a su vez demande habilidades
variadas. Sostiene que aunque las ventajas son reconocidas
universalmente y el progreso no puede existir sin el trabajo
especializado de maestros y artistas, la división del
trabajo puede tener sus límites que tanto la experiencia
del gerente como su sentido de proporción debe saber
ameritar.
2. Autoridad. Los superiores tienen la atribución de
emitir órdenes y directivas, asumiendo la responsabilidad
inherente a las mismas, y tienen el poder de conseguir obediencia.
Fayol realiza una distinción entre la autoridad gerencial
que es derivada de la posición, y la autoridad personal
del gerente que está compuesta de su inteligencia,
experiencia, valores morales, habilidad de conducción,
su historia de servicios, entre otros. Y hace especial mención
al hecho que la autoridad personal es un complemento indispensable
para la autoridad gerencial o de posición. El buen
gerenciamiento incluye entre otras condiciones la capacidad
de aplicar sanciones, lo que no es sencillo, en especial en
empresas grandes. Y la aplicación de sanciones –
y medidas correctivas – se hacen aún más
difíciles a medida que uno se mueve hacia arriba en
la pirámide organizacional.
3. Disciplina. Aquí Fayol hace mención a las
dos implicancias de la disciplina, que tienen que ver con
la obediencia hacia las órdenes por parte de los subordinados
con el compromiso de los superiores de un correcto liderazgo.
La disciplina es el resultado de “acuerdos” entre
la empresa y su personal, siendo en muchos casos el resultado
de “distintos acuerdos”. Fayol tiene en cuenta
un concepto muy importante en cuanto a disciplina que va un
paso más allá del concepto de disciplina tomado
de una institución militar. En estas instituciones
disciplina “constituye la fuerza fundamental de las
fuerzas”; Fayol prefiere combinar esta concepción
con: “Disciplina es lo que los Líderes pueden
hacer de ella”, que encuentra sus fortalezas en los
valores de éstos mismos líderes. Una consideración
importante a tener en cuenta, en especial para algunos países
menos desarrollados de Latinoamérica que a través
de las fuerzas sindicales desean aumentar su presencia y peso
en las empresas, guarda relación con la advertencia
que hace Fayol respecto de la intervención cada vez
mayor del Estado en las situaciones laborales. Muchas veces,
particularmente en momentos de alta desocupación, los
gobiernos apoyan medidas orientadas a traspasar el “costo
social de la desocupación” a los empresarios
de pequeñas y medianas empresas. Las consecuencias
disfuncionales de éstos programas saltan a la vista
provocando consecuencias opuestas y distintas de las que planeaban
originalmente. Es por ello que Fayol señala que una
de las preocupaciones mayores del gerenciamiento debe incluir
el establecimiento de acuerdos donde se fortalezca el vinculamiento
del personal con la empresa. Considera Fayol que tres factores
importantes del éxito organizacional están relacionados
con: Buenos gerentes en todos los niveles; Que los acuerdos
sean tan claros y justos como sea posible; y que el sistema
de Sanciones sea aplicado juiciosamente.
4. Unidad de mando. Aquí se diferencia Fayol de Taylor.
En la autoridad funcional de Taylor el personal podía
responder a dos personas distintas. Fayol deja bien en claro
que cada trabajador debe tener solamente un jefe evitando
todo conflicto en cuanto a instrucciones. Algunos autores
sugieren que la historia ha mostrado más adeptos a
la postura de Fayol, aunque, debe tenerse en cuenta que a
partir de la organización matricial se encuentra nuevamente
sustento para la posición de Taylor. Fayol llega a
afirmar que en caso de violar la norma de que cada empleado
debe recibir órdenes solamente de un superior, los
riesgos son enormes y los enumera: la autoridad se debilita,
la disciplina está a riesgo, el orden es reemplazado
por disturbios y la estabilidad está amenazada. Hace
un comentario adicional que debería ser tenida en cuenta
por los que pregonan las bondades de la organización
matricial: si no se elimina el comando a través de
dos superiores, la organización se ha de deteriorar.
Y pone en claro que los seres humanos no toleran “doble
mando”. Algo similar ocurre cuando no se realiza una
demarcación clara de los departamentos y secciones.
Finaliza esta sección señalando que en todo
tipo organizacional presente en la sociedad, en industria,
en el comercio, en las fuerzas armadas en el Estado e incluso
en el hogar, un “doble mando” ha de ser una fuente
perpetua de conflictos.
5. Unidad de dirección. Es necesario que todo el personal
comprometido con las mismas actividades debe tener los mismos
objetivos y respondiendo a un único plan. Aquí
Fayol pone bien en claro que la unidad de dirección
es condición excluyente. Afirma que un cuerpo con dos
cabezas dentro de la esfera social y animal es un monstruo
y tiene dificultades para sobrevivir.
6. Subordinación de los intereses individuales a los
intereses generales. La actividad de gerenciamiento debe incluir
dejar bien en claro cuales son los objetivos organizacionales
y como alcanzarlos. La ignorancia, la ambición, el
egoísmo, la holgazanería, la debilidad y muchas
de las pasiones humanas hacen que muchas veces los intereses
personales estén por encima de los intereses generales.
También existe la posibilidad de que se presenten dos
intereses en conflicto y de distinto orden, que deben ser
reconciliados, siendo esta una de las tareas que debe resolver
la gerencia. Propone que esto puede hacerse a través
de: firmeza en el carácter y buenos ejemplos de parte
de los superiores; acuerdos que sean justos; y supervisión
constante.
7. Remuneración. La paga es un motivador de suma importancia
para Fayol. Este estudia distintos sistemas de remuneración
y aclara que no existe un único sistema perfecto de
remuneración. Lo que un buen gerente debe buscar en
relación a la paga es que ésta: asegure una
remuneración justa; estimule los esfuerzos que están
bien direccionados; y no exista un sobre-pago más allá
de ciertos límites. Entre los tipos de remuneración
incluye: por tiempo; por tarea; por producción. Sugiere
Fayol que un método puede ser el que produzca los mayores
beneficios por un tiempo, pero solamente por un tiempo. Luego
debe combinarse con otro método de pago, y la combinación
y proporción de cada uno de estos modos de pago son
en gran medida lo que hace la diferencia entre una gerencia
eficiente y una gerencia efectiva.
8. Centralización – Descentralización.
Aquí Fayol sugiere que el grado de centralización
/ descentralización depende en gran medida del negocio
mismo como así también del personal que lo compone.
Fayol sugiere que igual que cuando se refiere a la división
del trabajo, la centralización responde al orden natural;
todo organismo tanto animal como social, tiene sensaciones
que convergen hacia su cerebro o parte directriz, y de ese
cerebro se emanan órdenes a todas las demás
partes del organismo que está en movimiento. En las
pequeñas empresas sugiere que el mejor sistema se sustenta
en una mayor centralización, pero a medida que las
empresas crecen en tamaño esto se complica ya que se
hace necesario agregar “intermediarios”. Lo único
cierto es que si la empresa se orienta a darle más
autonomía e importancia a los subordinados entonces
la descentralización es el esquema a predominar; y
lo contrario también es válido.
9. Línea de autoridad. Es necesaria una jerarquía
dentro de la estructura organizacional para que exista una
unidad de dirección. Considera conveniente la existencia
de comunicación lateral en la medida que los superiores
estén en conocimiento de ellas.
10. Orden. Este es requerido tanto desde el punto de vista
material como social / personal. El orden material implica
menos pérdida de tiempo, mejor manejo de los materiales,
menores desechos y desperdicios. Para lograr un mejor orden
social / personal Fayol sugiere trabajar sobre la coordinación
organizacional y la selección de personal. El orden
social perfecto puede sintetizarse en la frase: “El
hombre correcto para el sitio correcto.”
11. Equidad. Aquí Fayol de refiere a equidad en lugar
de justicia. Y lo sustenta en el hecho que la equidad resulta
de la combinación de amabilidad y justicia.
12. Estabilidad del personal. Encuentra su sustento en el
hecho que es necesario tanto transcurso del tiempo como el
dinero para entrenar a las personas a ser buenos gerentes.
Fayol sustenta la posición que empresas exitosas tienden
a contar con personal gerencial estable.
13. Iniciativa. Tener un plan y asegurarse su éxito
es una de las experiencias más gratificantes para una
persona inteligente. La conjunción de pensar y ejecutar
es llamada por Fayol, iniciativa.
14. Esprit de corps: Según Fayol los líderes
organizacionales deberían difundir el proverbio: “La
unión hace la fuerza”. Se puede consolidar a
través de la unidad de mando y, por otro lado existen
dos errores: a. la interpretación incorrecta del “divide
y reina”, y b. el abuso de las comunicaciones escritas.
Es importante recalcar que la posición de privilegio
que ocupa Fayol quizás no se deba tanto a sus propios
principios gerenciales – a pesar de la importancia de
éstos en el tiempo – sino a la misma definición
y concepción respecto del gerenciamiento. No se conoce
a nadie que sea su antecesor en cuanto a proponer una concepción
teórica y analítica de las distintas actividades
gerenciales – análisis éste que ha sobrevivido
a más de cincuenta años de discusión
crítica. Prácticamente todos los autores se
han visto influidos por la división de funciones gerenciales
explicitada por Fayol. Más aún, sus cinco elementos
proveen un sistema conceptual que ayuda a los gerentes a pensar
respecto de lo que deben hacer.
• Ouchi, William
Es bueno que aquellos que están interesados en encontrar
la excelencia empresarial y la eficiencia organizacional echen
una mirada a las contribuciones de aquellos que han sido actores
principales de comportamiento y cambio organizacional en otras
culturas más allá de Europa desarrollada y los
Estados Unidos de Norteamérica. Y para ello es muy
bueno que tengan en cuenta el trabajo de Ouchi (“Theory
Z; How American business can meet the Japanese challenge”;
Addison-Wesley – 1981) quien ha estudiado las diferencias
y semejanzas sistemáticas de las organizaciones exitosas
en dos culturas distintas.
Y lo realmente significativo para aquellos practitioners,
agentes de cambio, consultores y facilitadores en Latinoamérica
tiene que ver con que – a través del trabajo
de William Ouchi – podemos sugerir que no hay una única
mejor forma de organizar. Ouchi va una dimensión más
allá del trabajo de Douglas Mc Gregor (ya citado) quien
sugiere la existencia de distintas filosofías gerenciales
a las que Douglas denomina Teoría X (de tipo mecanicista)
y Teoría Y (de tipo organicista) y se refiere (Ouchi)
a una nueva filosofía organizacional a la que denomina
Teoría Z. La “teoría Z” incluiría
a aquellas empresas norteamericanas que han incorporado componentes
del modelo japonés “de organizar”. Este
estilo “Z” incluye entre otras características:
- empleo a largo plazo (aunque no durante toda la vida)
- sistema de promoción más bien lento
- entrenamiento acompañado de socialización
que tiene en cuenta los valores organizacionales
- inversión intensiva en capacitación y entrenamiento
- menores diferencias entre las personas y los roles
- piensan más en las personas antes de realizar los
cambios de procesos y tecnología
- privilegian en gran medida el trabajo en equipo
- las recompensas toman un perfil de equipo más que
individual
- el uso de un mayor número de componentes cualitativos
para evaluar la organización
- realizar cambios pero siempre dentro de la actual cultura
organizacional
- selección de personal de adentro de la empresa
- mayor homogeneidad
- visión holística de la organización
Existe una frase bastante común en los Estados Unidos
de Norteamérica que tiene que ver con la “mayor
productividad de las empresas japonesas”, y con relación
a ello Ouchi sugiere que la cultura japonesa en general facilita
este proceso. Los japoneses sacan mucho orgullo de poder trabajar
hasta el final de sus días mientras que en las culturas
occidentales “exitosas” la idea que ronda en la
cabeza de los gerentes y directores está relacionada
con “vivir sin trabajar” durante sus últimos
años como consecuencia principalmente de sus ahorros
o su sistema de pensión. El éxito de las empresas
japonesas puede deberse a distintos factores y no debemos
dejar de considerar el hecho que existe un mayor grado de
confianza y mejor relacionamiento inter e intra personal como
también mayor grado de intimidad que el que está
presente en las empresas “occidentales”. La confianza
que depositan los directores y gerentes de empresas japonesas
en su personal le aseguran un mayor grado de efectividad como
consecuencia de orientarse hacia objetivos globales organizacionales
por encima de los objetivos sectoriales.
Los directores y gerentes japoneses conocen mejor a sus subordinados
y además están más cerca de ellos que
aquellos que lideran las corporaciones norteamericanas. Esta
cercanía de los superiores con los subordinados en
las empresas japonesas y con una duración bastante
prolongada en el tiempo, hace que tanto los comportamientos
egoístas y otros de tipo disfuncional no se presenten
con la asiduidad que lo hacen en las empresas norteamericanas.
Un ciclo muy importante y que deberían tener en cuenta
aquellos interesados en cambio y desarrollo organizacional
tiene que ver con que en las empresas japonesas las personas
son seleccionadas terminando sus estudios y comienzan típicamente
una carrera larga – recibiendo promociones desde adentro
– que culmina cuando cumple los 55 años. Esto
permite el ingreso de nuevas personas jóvenes y el
traslado de los mayores y experimentados a otras empresas
más pequeñas, de tipo Pymes, donde probablemente
van a recibir menores salarios y permiten trasladar las experiencias,
vivencias y conocimientos de la “gran empresa”
a otro tipo de organización más pequeña...
que muchas veces puede ser satélite de la “gran
empresa” donde comenzó trabajando. También
la toma de decisiones y la comunicación es más
colectiva, usualmente a través de la vía del
consenso (en Latinoamérica se da mucho la decisión
por consenso... pero es consenso del gerente con los subordinados
que muchas veces está en contra de los objetivos organizacionales
y de la dirección superior. Ver experiencias con venta
e implementación de nuevos software). Dentro de la
cultura japonesa es común aceptar tanto el trabajo
cooperativo como el trabajo en equipo.
En resumen si para Alfred Sloan “My years with General
Motors”; Sidgwick & Jackson – 1965) era importante
un arreglo organizacional que llegó a denominar de
cooperación descentralizada, podríamos decir
que la cultura japonesa favorece una forma organizacional
donde prevalece la “coordinación por trabajo
en equipo”.
Para hacer más clara la distinción entre las
organizaciones norteamericanas y las japonesas Ouchi señala
sus principales diferencias sistemáticas:
1. Organizaciones Norteamericanas
- Empleo a corto plazo
- Evaluaciones y promociones “rápidas”
- Carreras más bien especializadas
- Mecanismos de control de tipo explícitos
- Toma de decisiones individual
- Responsabilidad individual
- Preocupación solamente por áreas o segmentos
organizacionales
2. Organizaciones Japonesas
- Empleo a largo plazo
- Evaluaciones y promociones “lentas”
- No-especialización en sus carreras laborales
- Mecanismos de Control implícitos
- Toma de decisiones de tipo colectivo
- Responsabilidad colectiva
- Preocupación por la empresa en su conjunto
Al hacer referencia William Ouchi a este estilo de tipo japonés
frente a un alto ejecutivo de IBM recibió como respuesta:
“Usted se ha dado cuenta que nosotros operamos bajo
teoría Z ?” (“Theory Z; How American Business
can Meet the Japanese Challenge”- Addison-Wesley, 1981).
Esta verbalización muestra alguna diferencia con un
hecho puntual donde IBM señalaba su alto nivel de exigencia
a un proveedor japonés que ofrecía sus servicios
en Japón. Entre una serie de requerimientos el departamento
de compras involucrado le hizo saber que de unas 250.000 piezas
solamente podían acceder a 3 piezas defectuosas. El
proveedor japonés le hizo llegar las 250.000 piezas,
y por separado en un pequeño envoltorio incluyeron
3 piezas defectuosas con una nota que decía: “No
hemos entendido muy bien respecto de su último requerimiento
pero como no queremos incumplir estamos incluyendo aquí
3 piezas defectuosas”.
No todo es especialmente grato si uno quiere desplazarse
de un modelo X o Y a un modelo Z. El cambio organizacional
va a llevar mucho tiempo y en el transcurso del tiempo es
posible que una empresa bajo grandes cambios y exigencias
del mercado no pueda sobrevivir. De todas maneras es sabido
que muchos cazadores de cabezas “head hunters”
desean apropiarse de personal gerencial japonés para
instalarlos en sus Clientes.
• Parker Follett, Mary
Mary Parker Follett (“Creative experience”; Longmans
– 1924 / “The new State”; Longmans –
1920 / “Dynamic Administration”; Pitman –
1941) trabajó y vivió en los Estados Unidos
e Inglaterra donde pasó los últimos años
de su vida. Fue pionera en materia de incorporar lo social
en las organizaciones cuando aún reinaba la administración
científica y los postulados y principios que guían
a una organización eficiente. Fue una luchadora tenaz
contra esta visión – y acción –
unidimensional, donde los caminos alternativos están
más relacionados con “donde nos ubicamos dentro
de dicha dimensión.”
Su concepción principal – quizás basado
en su fuerte formación en Humanidades (Filosofía,
Ciencias políticas, Historia) – privilegia el
aspecto integral que es condición necesaria, aunque
no suficiente para el cambio, eficiencia y desarrollo organizacional.
Se ha esforzado continuamente en integrar armoniosamente los
intereses de las personas con los de los grupos, y los de
estos entre ellos para alcanzar eficiencia organizacional.
Uno de los mecanismos principales que debe tenerse en cuenta
es el concepto de “partnership”, extremadamente
novedoso en aquellos tiempos y aun ahora, ya que sus antecedentes
en la práctica se remontan a fines del siglo pasado
dentro de algunos sectores industriales en especial, como
es el caso de las empresas de tecnología informática.
Y otro aspecto importante en todo el trabajo de Mary Parker
Follett tiene que ver con que sostiene muy firmemente que
realmente existen principios comunes que son aplicables para
todo tipo de organización y administración.
Al principio trabajó y se vinculó con el mundo
público donde existen administradores (que básicamente
responden dentro del presupuesto asignado) y a la luz de los
resultados y acciones en estas instituciones (lejos de lo
esperado) comenzó a prestar atención al management
(gerenciamiento, que tiene que ver con hacer mejor uso de
los recursos existentes, entre otros) existente en empresas
privadas industriales.
Para Mary la coordinación es una pieza fundamental
dentro de todo mecanismo integrador y es por ello que describe
cuatro principios básicos de organización en
los cuales está siempre presente la palabra coordinación.
Ellos son:
1. La coordinación resultante del contacto directo
Muestra concordancia con los estudiosos organizacionales
de su misma época en el sentido que el alcance de control
es en alguna medida limitado, y que más allá
de cierto punto, puede no ser positivo. Pero incluye un desarrollo
y cambio que son trascendentales puesto que en aquellos tiempos
nadie cuestionaba que la comunicación se realizara
a través de las líneas de mando naturales que
eran concebidas en forma vertical. Para Mary Parker Follett
el personal superior y responsable de los resultados debe
tener presente siempre que tiene dos tipos de comunicación
a su alcance, y que la horizontal realizada a través
y con sus pares puede llegar a ser tanto o incluso más
importante que la vertical en muchas situaciones.
2. La coordinación debe realizarse teniendo en cuenta
el factor tiempo
Bajo el esquema estructural de la administración científica
el pensamiento y planeamiento estaba en manos de unos pocos
mientras que las acciones estaban en manos de muchos otros,
posicionándose en la cúspide organizacional
los primeros y en la base los últimos. Para Mary el
personal involucrado – y esto es especialmente cierto
en relación a la introducción de nuevos cambios
y/o mejoras – debe ser partícipe de los mismos
desde el mismo momento en que se discute la toma de decisiones
respecto del camino a seguir, y no informarles cuando la decisión
ha sido tomada respecto de cuál es la instrucción
que deben seguir. Sugiere que siguiendo ésta práctica
se levanta la moral y motivación del personal y se
predispone una cultura de aceptación de los distintos
participantes organizacionales. Es desafortunado que aún
hoy, más de 70 años más tarde, vemos
como en distintas intervenciones de consultoría se
ignoran las contribuciones que podrían aportar aquellas
mismas personas que luego van a tener que actuar sobre “lo
modificado” – sin que se les haya consultado.
Y lo que sí resulta llamativo que a los fracasos de
estos trabajos de consultoría y de implementación
de cambio se los “explique” en razón de
que existe (o ha existido) resistencia al cambio. En The Organization
Development Institute International, Latinamerica sabemos
muy bien que esta frase, tal la hemos mencionado más
arriba está incompleta y su forma final se asemeja
más a la siguiente: “La gente no se resiste al
cambio. Se resiste a los cambios cuando no conoce las consecuencias
que les toca a ellos como consecuencia de dicho cambio.”
Además, y como sabemos a través de diversos
trabajos de campo y de investigación, el nivel de participación
del personal antes del cambio actúa como un gran agente
facilitador de los procesos de cambio.
3. La coordinación debe verse como un “resultado
recíproco” donde todas las variables influyen
e impactan sobre la situación. Larry Greiner (“Organizational
Change and Development”; Ph. D. dissertation –
Harvard University – 1965 / “Patterns of organizational
change”; Harvard Business Review – 1967) pone
bien en claro que Desarrollo Organizacional debe tener bien
cuenta el hecho de que las organizaciones se encuentran en
un estado de cuasi-equilibrio que se caracteriza por el impacto
de múltiples fuerzas sobre otra multitud de variables.
Pero en aquél momento, Mary ha sido pionera al mencionar
este postulado ya que el sobre-énfasis en la variable
control centraba su foco en “eliminar variables”
o asumirlas como sujetos pasivos, por decir lo menos.
4. La coordinación como un proceso continuo. Todo
lo que sucede en la organización tiene que ver con
procesos. Aquí también la concepción
de Mary Parker Follett, y podría decirse que ha sido
una pionera en materia de re-ingeniería. En la década
del 20 y 30 del siglo pasado las organizaciones bajo la administración
científica estaban divididas por dentro en nichos,
algo que se extendió largamente con el advenimiento
de la burocracia y que perduró hasta la década
del 80 del siglo pasado. Efectivamente, durante la década
del siglo pasado las organizaciones “tenían que
dejar de verse” como una unidad de nichos verticales
y se comenzó a reemplazar esa visión, concepción
y modelo por la de una organización basada en procesos,
de allí la denominación de reingeniería
de procesos. Y este concepto de coordinación como un
proceso lo extendía Mary Parker Follett al mundo cognitivo
organizacional al señalar que toda decisión
es nada más que un instante dentro de un proceso, sugiriendo
por lo tanto que la responsabilidad final, como se la conoce
habitualmente, no es más que una ilusión. Existe
la necesidad de combinar el conocimiento con la responsabilidad,
en una forma matricial que se asemeja al trabajo de Robert
R. Blake & Jane Mouton (“The managerial grid III”;
Gula Publishing – 1985) pero éstos últimos
enfatizando otras variables.
Mary sugiere que los conflictos pueden ser funcionales dentro
de la organización y que podrían ser resueltos
por integración en lugar de a través de negociación,
compromiso o dominación. Chester Barnard (“The
functions of the executive”; Harvard University Press
– 1938) se acerca a este pensamiento al enfatizar sobre
la persuasión como elemento importante para alcanzar
cumplimiento individual dentro de los parámetros organizacionales,
y como buena y excelente estudiosa de las ciencias no ha dejado
de tener en cuenta las contribuciones de los epistemólogos.
Mary diferencia claramente las afirmaciones (basadas en hechos)
de los juicios (basados en opiniones) haciendo mención
a la importancia de discutir abiertamente los hechos entre
los distintos involucrados. Los responsables deben tener en
cuenta hechos objetivos en la situación que confrontan,
denominando a esta actividad como “unidad integral”.
Si se ve a la organización bajo ésta óptica
de “unidad integral” los conceptos tradicionales
de poder, autoridad, liderazgo y responsabilidad se encuentran
trastocados. En lugar de hablar del “poder sobre”
se hablaría del “poder con”, y también
se debería hablar de “responsabilidad conjunta”
y de “liderazgo múltiple”. Bajo estas últimas
concepciones y prácticas – ya la empresa no sería
la misma – y actuaría como una unidad integradora.
Se adelanta Mary a las conclusiones de los estudiosos de
“grupos” (Elton Mayo: ya citado, y H. Leavitt
: “Managerial Psychology”; University of Chicago
Press – 1964 entre otros) y destaca la importancia de
los mismos (“Toda cadena es tan fuerte como su eslabón
más débil”). Los líderes deben
reconocer la importancia de los grupos y deben considerar
como una de sus funciones hacer emerger las habilidades, aportes
y contribuciones de cada uno de sus miembros individuales.
Lo puso en un lenguaje muy simple y muy claro al señalar
que los líderes deben crear y convivir eficazmente
con el poder del grupo en lugar de ejercer un poder a título
personal.
Se ha hecho famosa por una creación en particular
al identificar la importancia de la “ley de la situación”.
Ya no existe una única forma de hacer mejor las cosas
(F. Taylor) sino que la situación en términos
de la decisión a tomar, los participantes involucrados,
los medios disponibles, el (o los ) momentos y tiempos, el
contexto particular, es lo que permite resolver en formas
armoniosa los dilemas organizacionales integrado los requerimientos
individuales con los objetivos organizacionales. NO existe
decisión o acción que pueda ejercerse fuera
de la “ley de la situación”.
• Peters, Thomas J.
Durante los últimos 60 años han sido muchos
los autores y practitioners que han intentado determinar qué
es lo que hacen las empresas (privadas) que alcanzan la excelencia
empresarial y que además son más exitosas. Thomas
J. Peters (junto con Robert Waterman: “In search of
excellence: lessons from America´s best-run companies”;
Harper & Row – 1982) estaban interesados en saber
que era lo que hacían las empresas de gran tamaño
y que además estaban establecidas por mucho tiempo.
Peters era socio de una de las firmas líderes en consultoría
a nivel mundial (McKinsey and Company) y editó un libro
de importancia (En búsqueda de la excelencia) para
todos aquellos interesados en las funciones de management
y su impacto en la performance organizacional.
Se basó originalmente en un listado proveniente de
la revista “Fortune 500” donde se listaban las
500 empresas norteamericanas más grandes, y de acuerdo
a un criterio basado en distintos indicadores se eligieron
finalmente 43 empresas. Estas empresas tenían que contar
con un crecimiento y retorno financiero por encima del promedio
durante un plazo razonablemente largo (más de 20 años)
y debía ser también reconocida en el mercado
– dentro de su sector industrial – por innovación
continua. En unas 20 empresas se realizaron entrevistas de
profundidad a la dirección superior que se sumó
a una abultada información de cada empresa. El estudio
tenía en cuenta la excelencia empresarial que lograban
aquellas empresas con períodos medianamente largos
de tiempo (10 o más años) tanto en relación
con mayores niveles de rentabilidad como de crecimiento. Se
tomaron indicadores como el crecimiento de los activos y del
patrimonio, el cociente entre el valor del mercado y el valor
libro del patrimonio, el retorno sobre el capital y el retorno
sobre las ventas de la empresa.
El trabajo de Peters – desarrollado conjuntamente con
Robert H. Waterman quien también era socio de McKinsey
and Company – estaba orientado a identificar aquellas
variables que participan en el “proceso de organización”
– en el proceso diario dentro de la empresa, que hace
de la organización una empresa realmente innovadora.
La orientación principal de este trabajo de investigación
estaba relacionada con lo que hacía la dirección
superior como desafío dentro de la empresa con el propósito
de garantizar el éxito teniendo siempre en cuenta la
importancia de lidiar con un contexto turbulento que era superable
como consecuencia de fuerzas innovadoras. A tales efectos
tanto a Peters como a Waterman no les pareció muy significativo
tener en cuenta aspectos formales que tienen todas las empresas,
como el organigrama, el presupuesto, el balance general, gráficos
de control, manual de procedimientos y procesos, descripción
de funciones y responsabilidades, teniendo en cuenta que estas
herramientas analíticas son mas bien conservadoras
y permitan apreciar mas el pasado que “visualizar”
el futuro. En realidad estas herramientas tienen más
que ver con el planeamiento y control, el peso de la administración
por sobre la promoción y comercialización para
conseguir más ingresos, y el esquema racional de estas
técnicas y herramientas por lo general dan origen a
una cultura de baja experimentación y riesgo. Los aspectos
arriba mencionados tienen mas que ver con la organización
mecanicista de Burns & Stalker (ver Tom Burns : “Industry
in a new age”; New Society – 1963), con la administración
científica de Taylor, los principios de administración
de Henry Fayol, y con la organización burocrática
de Max Weber.
En lugar de los aspectos mencionados Peters y Waterman se
dedicaron a considerar aquellas variables que dentro del proceso
organizacional están fuera de lo formal como por ejemplo
la intuición, lo irracional, lo informal. Para esto
contaron con la colaboración de otros dos colegas –
Anthony Athos y Richard Pascale – identificaron 7 componentes
interdependientes que denominaron las 7-S de McKinsey.
Estos componentes comenzaban todos con la letra “S”
en inglés y se detallan a continuación:
1. Orientación hacia la acción
Estas empresas exitosas en el tiempo se caracterizan por
tomar acción por encima del pensamiento. Esto no quiere
decir que no le dediquen suficiente tiempo al planeamiento
o al control, sino que priorizan todo lo relacionado con las
acciones. Están orientados a hacer las cosas además
de tener en cuenta todo el proceso de toma de decisiones.
Citan como ejemplo el caso de Hewlett-Packard donde se “gerencia
caminando” (management by wandering around) teniendo
una práctica diaria de estar buen tiempo en contacto
con otros fuera de sus oficinas y además dentro de
ella tener una política de “puertas abiertas”.
Operan bajo lo que se llama “pequeños grupos
de voluntarios” que deben dar respuesta concreta a problemas
puntuales en muy poco tiempo y además tienen que implementar
las propuestas. El Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield sugieren
que ésta práctica donde se acotan los resultados
en términos de tiempo sin contar con los recursos apropiados
puede conducir a algunas consecuencias disfuncionales tanto
para el empleado como para la organización (se sugiere
que el lector acuda para mayor información al libro
del Dr. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield titulado: “Suicidio
Profesional o Asesinato Organizacional”; Editado por
The Organization Development Institute International; Buenos
Aires 2003).
2. Cercanía con el Cliente
La atención hacia el cliente llega a ser una obsesión
para éstas empresas exitosas con continuidad. Desarrollan
mecanismos – no solamente funciones y roles –
orientados a percibir las necesidades de los Clientes, escuchar
sus quejas y también atender sus reclamos. Mencionan
el caso de la empresa IBM que espera de parte de su fuerza
de ventas que se constituya para el Cliente como un “solucionador
de problemas”. Los Clientes reciben feedback respecto
de sus quejas en muy corto tiempo, usualmente dentro de las
siguientes 24 o 48 horas. Estas empresas refuerzan la fuerza
de ventas con personal técnico especializado que le
sirva de soporte para consolidar el uso del producto o servicio
que han adquirido.
3. Autonomía y entrepeneurship
La filosofía de la dirección y el estilo gerencial
de las empresas exitosas en el tiempo se caracterizan por
no tener una supervisión demasiado estricta sobre las
personas, al mismo tiempo que promueven la toma de riesgos
práctica y la competencia interna. Se caracterizan
por tener muchas ideas creativas que se orientan a convertirse
en productos y servicios innovadoras, los cuales no todos
llegan a tener éxito pero que de ninguna manera desmotivan
al promotor. Los autores sugieren que en esta característica
en particular el arreglo organizacional se asemeja en gran
medida a la empresa orgánica de los autores Burns &
Stalker. Y dan a título de ejemplo a la empresa 3M
que se jacta de ser una “colmena” de productos
sin igual, de primera clase.
4. Privilegian a las personas en la búsqueda de mayor
productividad
Las empresas sobresalientes estudiadas se caracterizaban
porque además de darle importancia al componente financiero
y tecnológico (como elementos de sustitución
laboral) privilegiaban la importancia de sus propios recursos
humanos. Peter Drucker estaba obsesionado por querer alcanzar
con gerentes comunes recursos extraordinarios; según
este estudio se buscaba tratar a gerentes comunes como personas
especiales. Y este trato especial que se le da a las personas
va de la mano con alta performance; no se privilegia la satisfacción
del personal en contra de la productividad: debe alcanzarse
una dimensión alta en las dos variables ya que se tratan
de dos dimensiones y no el polo opuesto de una sola dimensión.
Las empresas dan la idea a sus miembros de que “están
todos en el mismo bote”, y que lo que hace cada uno
de ellos influye – tanto positiva como negativamente
– sobre el resto. Y para ello hacen mención a
McDonalds que se refiere a su planta de personal como “miembros
de una tripulación”. Los superiores tienen que
estar también en el campo de juego (hacen mención
al béisbol), bien cerca de cada uno de los “jugadores”,
prestando debida atención a lo que cada uno hace, formándolos
para una performance mejor y estableciendo los mejores estándares
de productividad. Tratan de que la gente en el campo de juego
haga todo lo mejor posible de modo que el “equipo corporativo
de la casa central” funcione al mínimo en cada
uno de los sectores descentralizados.
5. Privilegian los valores y están dispuestos a “ensuciarse
las manos trabajando”
Como consecuencia del trabajo de investigación realizado
los autores sugieren que los valores corporativos posiblemente
sean la única variable que tiene mayor peso en la marcha
hacia la excelencia en el largo plazo. Aparentemente las empresas
menos exitosas pueden tener en cuenta medidas de “éxito”
que son de tipo cuantitativos, como las utilidades contables,
rendimientos por acción, entre otros, lo que contrasta
con las empresas más exitosas que se encargan de desarrollar
valores organizacionales y trasladarlos a toda la organización
creando toda una cultura alrededor de los mismos. No dudan
en ser los mejores en lo que hacen, y el liderazgo no tiene
que ser de tipo general sino que puede estar basado en el
mejor producto, en ofrecer la mejor calidad o el mejor servicio.
Los que están en la cúspide organizacional
trabajan muy duro en mantener los valores organizacionales
y dedican mucho tiempo a ello durante sus conversaciones con
el resto del personal. Dan muestras concretas de alto involucramiento
en los procesos organizacionales relevantes (desarrollo, ventas,
servicio, entre otros) exhibiendo como debe hacerse las cosas
echando manos en el asunto. Para ejemplificar decimos que
los superiores entran a la fosa tal cual hacen los mecánicos
de autos que salen engrasados de ella.
6. Crecimiento se realiza sobre bases sólidas
Los autores de este estudio concluyen que “Uno nunca
debe comprar una empresa a menos que sepa como debe funcionar”.
No quieren necesariamente convertirse en grandes conglomerados
como sugiriendo que la empresa debe seguir dedicándose
a ser empresa y no transformarse totalmente en un negocio
como el eslabón hacia los mercados. De hacerlo, la
empresa puede ser devorada por el negocio financiero. Es por
ello que por lo general las empresas exitosas avanzan paso
a paso, como asegurando que de ser necesaria alguna pequeña
retirada lo línea logística total no queda desabastecida.
7. Arreglo organizacional de tipo sencillo y “delgado”
Las empresas exitosas no tienen un arreglo organizacional
complicado y tampoco tienen “grasa” alrededor
del mismo. Los autores sugieren que son elegantemente sencillos,
pudiendo empresas billonarias contar con un staff corporativo
de unas 100 personas solamente. Por lo general operan bajo
una forma divisional sencilla, alejada de la organización
matricial. Operan muy frecuentemente con divisiones por productos
que incorporan todas las funciones empresariales independientemente
del tamaño de ellas.
8. Principios y propiedades organizacionales no-dogmáticas
No resulta sencillo llegar a definirlas como privilegiando
la centralización o descentralización. Se acercan
a la idea en acción de Alfred Sloan (ya citado) con
una “coordinación descentralizada”. Por
ello los autores sugieren que no existe como única
opción la organización centralizada o descentralizada
para alcanzar la excelencia.
Citan que las empresas no delegan sino más bien centralizan
en la cúspide los valores organizacionales y la distribución
de los mismos se hace de arriba hacia abajo. Dentro de los
valores y lo que no puede dejarse en manos de otros podemos
citar a:
1. La atención y el servicio hacia el Cliente
2. Calidad del producto y / o servicio
3. Confiabilidad en el producto y / o servicio
4. Iniciar acciones
5. Constante comunicación de tipo informal
6. Feedback casi inmediato
Dentro de la escalera organizacional el desplazamiento hacia
arriba no es solamente decidido por los superiores. En forma
similar a muchos otros arreglos organizacionales como son
las Universidades, empresas de servicios profesionales, Centros
Médicos, las promociones tienen mucho que ver con los
pares. Un alto ejecutivo mencionó al respecto: “Uno
puede engañar al jefe pero es imposible engañar
a sus pares”.
Algo que no esperaban encontrar en este estudio y que constituye
un hallazgo relevante tiene que ver con que las empresas excelentes
en el tiempo se caracterizan por tener a una persona con un
fuerte perfil de Liderazgo orientado a crear una cultura de
excelencia durante los primeros años de la empresa
(no queda bien en claro para nosotros como es que surge este
hallazgo ya que ha estudiado empresas con más de 20
años de existencia).
Este trabajo representa un importante aporte al mundo del
cambio y desarrollo organizacional pero debe de todas maneras
tomarse dentro del contexto en el que el mismo fue generado
y desarrollado.
Algunas interpretaciones sugieren que los distintos factores
de éxito pueden ser a su vez discriminados en dos grandes
categorías:
I. Factores básicos, a saber:
- Estrategia. Es de primordial importancia que exista una
razonable claridad respecto de la estrategia que ha diseñado
la empresa, sin tener tanto en cuenta la metodología
específica que pueda llegar a utilizarse. La estrategia
debe ser comprendida por los distintos grupos participantes:
accionistas, Clientes, ejecutivos y resto del personal.
- Disciplina y Acción. En las acciones diarias hay
que prestar cuidadosa atención hacia los buenos hábitos
en relación con las distintas operaciones de la organización.
Es razonable que no se pueda superar a la competencia en todos
los órdenes, pero es necesario superarla en relación
con los procesos cruciales.
- Estructura. La organización debe ser lo más
plana posible y también flexible puesto que de ésta
manera está en mejores condiciones de reaccionar al
“estrés” del contexto. Las organizaciones
burocráticas retardan el progreso, disminuyen el entusiasmo
del personal (que es una fuerza muy importante de energía)
y otorga beneficios a los competidores.
- Valores y Cultura organizacional. Se requiere crear, desarrollar
y sostener una cultura empresarial de alto desempeño,
para lo cual es indispensable relacionar las recompensas con
los comportamientos y además contar con valores que
promuevan la superación en forma continua y sostenida.
II. Otros factores “secundarios”
Peters y Waterman sugieren que existen otros aspectos a los
que considera de importancia secundaria pero que también
son significativos. Estos factores son complementarios a los
anteriores pero no son totalmente indispensables, pudiendo
alcanzarse un nivel satisfactorio con “solamente dos
de ellos” sin llegar realmente a importar cuales de
estos dos componentes se eligen. Peters y Waterman han encontrado
que en algunos casos algunas empresas de excelencia han logrado
desarrollar todos estos factores secundarios mientras que
otras organizaciones – igualmente exitosas – sólo
han desarrollado dos o tres de ellas.
- Talento. Las empresas altamente exitosas se caracterizan
por contar con personal altamente competente pero además
se diferencian por privilegiar la formación de nuevo
talento empresarial y además por tener una política
orientada a retener la mejor gente (algunos estudios de campo
de The Organization Development Institute International, Latinamerica,
no comparten estos hallazgos).
- Innovación. Las empresas más exitosas son
aquellas capaces de desarrollar innovaciones en relación
con sus productos y servicios y también respecto de
la forma (tecnología) de procesarlas dentro de la organización.
- Liderazgo. Hay que contar con un cuerpo de líderes
que sean capaces de impulsar el desarrollo de su negocio y
además de su propio personal. Los CEO – o stakeholders
– deben ser capaces de construir relaciones efectivas
a través de las personas a todo nivel dentro de la
organización y debe también ser una fuente inspiradora
para el resto del personal directivo y gerencial. La identificación
de oportunidades y de problemas en forma anticipada es una
cualidad destacada en sus líderes.
- Crecimiento y Desarrollo organizacional. El mismo puede
lograrse a través de la innovación y como resultado
de Agregar Valor lo que puede lograrse también a través
de fusiones, adquisiciones y/o alianzas. Algunos trabajos
de campo de The Organization Development Institute International,
Latinamerica muestran otros resultados sugiriendo que el crecimiento
y desarrollo organizacional de muchas de las grandes empresas
en Latinoamérica que sobresalen es en gran medida resultado
de su gestión “oligopolística”.
Aún más, cuando las condiciones del terreno
se tornan difíciles prefieren abandonar el negocio
como resultado de una venta o cierre definitivo.
• Sloan, Alfred P.
Uno no puede pasarse 30 años de su vida en una corporación
multinacional líder a nivel mundial para aprender respecto
de eficiencia, cambio y desarrollo organizacional para luego
aplicarlos en creación y sostenimiento de otras empresas.
Pero sí podemos aprender de otros como es el caso de
Alfred P. Sloan (ya citado) que ha pasado 45 años de
su vida en General Motors Corporation, y se mantuvo como CEO
durante 23 años. Podemos decir que la forma en que
trabaja y funciona General Motors Corporation incluso hoy
día tiene mucho que ver con varias de las cosas que
hizo Sloan muchos años atrás.
Una de las preguntas principales que se formula Alfred Sloan
tiene que ver con: ¿ Cuál es la función
de la dirección superior? Teniendo bien en claro que
nadie puede hacer las cosas por sí sólo (ver
nuestro trabajo sobre Peter Drucker), Sloan destaca que entre
las tareas principales está la de crear suficiente
fuerza motivadora y oportunidades para los gerentes señor
pudiendo la motivación alcanzarse a través de
diversas formas de compensación por incentivos como
son las “opciones de acciones” (stock option plans)
y las oportunidades por medio de una efectiva descentralización.
Tenía bien en claro que los dos mecanismos mencionados
podrían crear algunos conflictos intra e inter-organizacionales
y que una forma de solucionarlos era a través del desarrollo
de mecanismos de coordinación.
De allí es donde nace el principio de Sloan que parece
que fuera una paradoja que denomina “descentralización
coordinada” la que está orientada a lograr un
adecuado balance estructural al reconciliar centralización
con descentralización. Quizás podríamos
señalar que uno de sus objetivos principales en acción
era la de poder tener un control coordinado de las distintas
operaciones descentralizadas, lo que podía instrumentarse
a través de comités dentro de la cual participaban
todas las partes y tenía la ventaja adicional de ser
un proceso educativo. Es interesante destacar que Alfredo
Sloan desarrolló e implementó en la práctica
distintos grupos que establecían políticas,
contra la concepción “histórica”
que aún está presente que se caracteriza por
creer que la política debe ser una sola y establecida
en la cúspide de la organiz |