Las 7 Inteligencias
Su relación con Cambio y Desarrollo
Organizacional
Abstract de Taller “Inteligencias aplicadas al Éxito” desarrollado
por Eric Gaynor Butterfield en Junio de 2002 bajo el auspicio
de The Organization Development Institute International, Latinamerica
– www.theodinstitute.org
Son
muchas las personas que alcanzan el Éxito en la vida sin haber
estudiado y aprendido respecto de cómo conseguirlo, lo que muestra
que existen personas excepcionales que por encima del talento
natural agregan su cuota de genialidad. Y esto está presente en
todas las disciplinas, ciencias, y artes.
Es muy probable que estas personas perciban
que este libro puede no serles de utilidad. De todas maneras cabe
advertir a estas personas excepcionales que el haber alcanzado
el Éxito sin saber los motivos, es decir el “porqué” lo han alcanzado,
puede resultarles fatal. Hemos encontrado evidencia de ello en
numerosas personas exitosas que del día a la noche se han encontrado
como fracasadas.
Siempre
han existido caminos e incluso algunos atajos que facilitan la
llegada al Éxito. Resultaba obvio para la mayor parte de las personas
que uno de los caminos obligatorios era el de la educación formal,
hasta su grado de mayor formación. E incluso “este programa” es
cierto aún hoy en día para muchas personas e incluso padres que
muestran preocupación por el futuro de sus hijos, a pesar de que
en la práctica la evidencia del éxito corre por otros caminos.
Lo
que sucede es que en los últimos 10
a 15 años se han presentado algunos cambios notables,
sintetizados claramente por Alvin Toffler (“El Shock del Futuro”
– 1970). Toffler destaca que existen tres aspectos característicos
que distinguen los últimos tiempos. En primer término nos encontramos
cada vez más con más cosas nuevas, es decir más productos y servicios
nuevos. El ritmo de introducción de estos nuevos productos y servicios
es abrumador. En segundo término estos productos y servicios nuevos
son a su vez más variados y diversos (la fábrica de Jeans Levy´s
puede hoy día poner al servicio de sus potenciales Clientes más
de 1.500.000 de opciones). Y en tercer lugar, estos mismos productos
y servicios nuevos que son más variados y diversos, tienen una
vida mucho más limitada. Su existencia es realmente transitoria,
y por lo general la transitoriedad y perentoriedad de su existencia
es sumamente corta y efímera.
En
segundo lugar un hilo conductor que une los tres componentes
de Toffler, es definitivamente el cambio, que junto con los impuestos
y la muerte es lo único que vamos a encontrar con seguridad en
el transcurso de nuestras vidas. Y este cambio en la forma que
se ha presentado en estos últimos 15 años se distingue claramente
de los cambios anteriores por tener una “tasa de cambio” notablemente
alta. Algunos autores han llamado a las distintas tasas de cambio
como las “tres T”: tradición, transición y transformación. Durante
muchos siglos las comunidades han privilegiado sus tradiciones
e incluso muchas de ellas tenían un día en particular para festejar
el “Día de la Tradición”.
La revolución industrial de mediados del siglo XIX y los cambios
que le sucedieron dieron lugar a cambios más significativos y
continuos en las comunidades y dentro de ellas; en esos momentos
hemos comenzado a hablar de cambios transicionales. Las organizaciones
y empresas estaban “en transición” cuando confrontaban situaciones
bajo una perspectiva más amplia y se orientaban hacia mejoras
en la forma de procesar sus productos y servicios. Y lo sucedido
en los últimos 15 años resulta de cambios que la mayoría de las
personas no han anticipado por su complejidad y consecuencias.
Se trata de cambios transformacionales que nos han llevado a reconocer
la existencia de un cambio de paradigma a la cual muchas personas
no podían llegar a responder adecuadamente y reaccionaban paradójicamente
desde una posición de “paralización paradigmática”.
Robert
Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New Jersey:
Transaction Publishers – 1990) hace una distinción entre los tipos
de cambio posibles, identificando un primer tipo de cambio al
que denomina Alpha. El tipo de cambio Alpha implica un progreso
de tipo “constante” donde tanto las variables como los métodos
de medición se mantienen sin cambios.
Un segundo tipo de cambio es el Beta
que implica progresos variables donde se modifican tanto las variables
como los métodos de medición. Como ejemplo podemos citar la situación
donde el consultor ha comenzado su intervención de asesoría y
–como consecuencia de sus esfuerzos de cambio – aparecen nuevos
aspectos que eran desconocidos inicialmente. Como consecuencia
de ello se altera el curso de acción a seguir. El tercer tipo
de cambio es Gamma donde además del cambio Beta se produce un
cambio radical que adopta el nombre de cambio transformacional
que implica un salto cuántico y cambio paradigmático. Estamos
aquí ante la presencia de una revolución respecto de cómo se hacen
las cosas, como se visualiza lo que se desea alcanzar, y el posicionamiento
que adoptan los líderes ante esta situación.
La
revolución industrial – basada en productos concretos y tangibles
- modificó substancialmente las costumbres de las personas en
este Planeta y para ello le fueron “concedidas” a las personas
varias generaciones para llegar a adaptarse completamente. La
globalización financiera y la revolución en materia de tecnología
informática y las comunicaciones se presentan en forma virtual;
no son hechos reales, “observables”, a los cuales el hombre estaba
antes acostumbrado y por lo tanto al verlos los tenía en cuenta.
Ahora el hombre no tiene imagen alguna de lo que confronta, y
este es un fenómeno totalmente nuevo en la historia de la humanidad.
Sin
una “imagen” de lo que impacta sobre el mismo hombre, este no
tiende a reaccionar. Si ponemos frente a frente a dos personas
sentadas en una silla y que se están mirando, es posible que continúen
en esa posición y sin hablarse por mucho tiempo, si es que ambas
no tienen imagen alguna grabada en sus “archivos”. Solamente las
imágenes son capaces de impulsarnos, y el lector avezado seguramente
ya trae a su cabeza algunos hechos que aseguran nuestra afirmación
(de aquí en más vamos a seguir usando cabeza cuando lo correcto
es la mente, puesto que podemos mostrar como lo real tiene un
distinto y singular impacto respecto de lo virtual). El hombre
de ahora en más ha de seguir vinculado a lo “real” pero cada vez
más y más aspectos virtuales – irreales han de ser los que impactan
sobre su vida y en particular sobre su éxito en la vida.
La
virtualidad del dinero tiene corta existencia aunque seguramente
algunos economistas han de pensar distinto. Cuando nos referimos
al dinero como virtual lo hacemos bajo su presentación en forma
de papel moneda, una total abstracción que hubiera dejado perplejo
a cualquier persona hace menos de 100 años para atrás. Y seguramente
ninguno de ellos le hubiera dado importancia alguna. No es casualidad
que el Presidente de Francia, Charles de Gaulle (diarios “Clarín”
y “La Nación”, Mes de Mayo 1971), haya dedicado sus mayores y
máximas energías para evitar la preponderancia del papel moneda
– sin respaldo - que, a partir de sus intentos infructuosos
dieron origen a lo que se ha conocido como “El dinero – papel
moneda - una “papelería sin límite” (títulos, bonos, valores,
etc.). Kiyosaki (“Padre Rico, Padre Pobre” – 1999), muestra como
las personas se esfuerzan en conseguir un empleo para tener dinero
cuando en realidad otras personas van directamente solo hacia
el dinero. Los primeros trabajan duramente para tener un empleo,
sostenerlo en el tiempo, e incluso ante la posibilidad de perderlo
inician fuertemente nuevas búsquedas de empleo para volver a ganar
dinero, que en la inmensa mayoría de los casos no les es suficiente
para sostenerse en el tiempo. Los segundos, financistas, economistas,
banqueros, prestamistas, brokers, van directamente hacia el dinero;
para ellos el empleo es simplemente un accidente, del cual en
la inmensa mayoría de los casos no quieren participar. Algo parecido
sucede en el mundo a partir del triunfo de la filosofía y práctica
monetarista de John M. Keynes (“The General Theory of Employment,
Interest, and Money” – 1936); representa el triunfo del pensamiento
inglés por sobre el pensamiento del extraordinario economista
alemán Joseph Schumpeter (“Capitalism, Socialism, and Democracy”
– 1942) muestra el principio de la decadencia de la importancia
del empresario innovador que es reemplazado por “alguien” dentro
del mundo de las finanzas. Estos “alguien” que emergen con enorme
poderío a partir del pensamiento de Keynes comienzan a pertenecer
a una nueva elite conocida como “el mercado”, “el stock exchange”.
Las empresas tienen ahora dos grupos significativos que “las miran
desde afuera”: las políticas fiscales de los gobiernos en sus
programas asociados con “el sistema financiero”. ¿Qué necesidad
tendrían de esforzarse ambas fuerzas para obtener dinero como
resultado de un esfuerzo empresario, si lo podían obtener ahora
a partir de la simple observación de los resultados de éstos,
y, a partir de allí, hacer alguna una “ingeniería financiera”?
Jack
Hurling (“Conferencia de Inteligencia Financiera”, Buenos Aires
- 1975) llamaba a esta presentación y toma de poder del papel
moneda “la imprenta virtual”, puesto que algunos estaban en condiciones
de imprimir dinero sin el debido respaldo. La comunidad “económica”
se ha visto dividida en dos donde el pensamiento “virtual - irreal”
de John Keynes (ya citado) se impuso sobre el de Joseph Schumpeter
(ya citado) dejando a un lado la fortaleza del “empresario innovador”.
No es casualidad alguna que en la mayoría de las mejores Universidades
del mundo el pensamiento de Joseph Schumpeter se haya visto desplazado
por las corrientes Keynesianas y monetaristas. Después de todo
¿de qué otro modo pueden tantos países (pobres) ricos en recursos
estar aún en deuda (financiera - virtual) después de haber entregado
ingentes recursos físicos reales? El papel moneda y sus primos
hermanos (títulos, bonos, valores y otros instrumentos financieros),
pueden a través de su “imprenta virtual” – a un costo ínfimo –
apropiarse de recursos reales que llevan mucho esfuerzo y años
de desarrollo.
La
globalización financiera exige que las personas que se orienten
hacia el éxito tengan en cuenta las sugerencias de Kiyosaki (ya
citado) en materia financiera. Toda una vida de esfuerzo y ahorro
puede verse “desparecida” en un instante. Las defraudaciones de
ENRON, WORLDOM en los Estados Unidos de Norteamérica y de PARMALAT
en Italia, son vivo ejemplo de ello. El hombre no podrá confiar
en que depositando su dinero en un “Banco de primera línea a nivel
mundial” le ha de asegurar la devolución de su dinero. Una lista
considerable de Bancos a nivel mundial es prueba de ello (dentro
de la comunidad financiera en Argentina podemos citar a Banco
Lloyd´s, Banca Nazionale del Lavoro, Citibank, Bank Boston, entre
otros). El hombre que no sabe manejar y cuidar su dinero puede
verse rápidamente despojado de toda su fortuna. El lector atento
no ha de dejar pasar por alto estas apreciaciones de Henry David
Thoreau (“Walden”; Boston – 1854) que parecen ser un vaticinio
de lo que les ha sucedido a muchas personas y empresas PYMES en
la Argentina: “Las personas trabajan cometiendo un error. Por
un aparente destino, comúnmente denominado necesidad, las personas
trabajan como empleados. Y como un viejo refrán señala, trabajando
como empleados pueden llegar a guardar tesoros que serán corrompidos
por el moho y el polvo, hasta el momento en que entren los ladrones
y se los roben”.
La
virtualidad del dinero – y su transitoriedad en cuanto al valor
– ha sido posible gracias a los extraordinarios desarrollos en
materia de Tecnología Informática y también en las Comunicaciones.
Sin la sincronicidad en el tiempo de las operaciones financieras
y las comunicaciones y T.I. informática apropiadas, las transacciones
en “otros mercados” no hubieran sido posibles. El carácter “virtual”
tanto de la T. I. como de la comunicación hacen aún más inentendible
– y casi inexplicable – el juego y funcionamiento dentro del mundo
de los negocios y las empresas. Un Cliente no entiende a qué se
debe que no le entrega un Banco su dinero en Caja de Ahorro, ante
la sola explicación del cajero del Banco donde le manifiesta “que
se ha caído el sistema”.
Y
los beneficios de la T.
I. no son aplicables a las distintas “unidades de análisis”
por igual. Las grandes corporaciones pueden hacer uso de las mismas
encontrando una economía costo-beneficio que les resulta rentable,
pero son muy pocos los pequeños empresarios que pueden obtener
semejantes beneficios.
Existe
una tercera opción “virtual – no real” que resulta de la combinación
de la globalización financiera sumada a la
T. I. y las Comunicaciones.
Esto ha posibilitado la eliminación de los procesos de intermediación,
que ha tenido un impacto devastador sobre las clases media de
la población.
La
tremenda potencia – bajo las dos opciones siempre posibles de
construcción como de destrucción – de la combinación del impacto
conjunto de la globalización financiera junto con el de T.I. y
las Comunicaciones, orientada desafortunadamente hacia la des-construcción,
se empieza a sentir con enormes consecuencias durante fines del
siglo XX y cada vez con mayor vigor en la primera década de este
siglo XXI, bajo la figura de una desocupación masiva sin precedentes
en la humanidad puesto que la misma desocupación viene acompañada
de la inhabilidad de las personas de ser autosuficientes cuando
no tienen dinero en sus manos.
La
mayor parte de las personas durante las dos últimas generaciones
ha “encontrado” dinero “teniendo” una ocupación dentro de una
organización. Y para tener una ocupación dentro de una organización
era conveniente tener educación formal. Mas aún, a mayor nivel
de educación formal, las personas parecían ocupar mejores y mayores
posiciones dentro de la jerarquía organizacional. El camino hacia
el Éxito parecía muy sencillo además de claro: tener educación
formal y que la misma sea lo más continuada y extendida dentro
de lo posible. Más aún, diversos trabajos hacían mención a la
buena “inversión” como consecuencia de dedicar un mayor tiempo
a estudios formales. Existían diversos trabajos de retornos de
inversión como consecuencia de una más extendida educación formal.
El
lector puede tomarse en estos momentos unos buenos 30 minutos
para reflexionar, aunque quizás una sugerencia de un par de días
o un par de semanas sea más aconsejable. Continuar haciendo lo
que está actualmente haciendo, no lo va a ayudar al lector a obtener
mejores resultados. Se ha quebrado totalmente el sistema por el
cual una educación formal lo ayuda a conseguir un empleo, y que
a mayor educación formal pueda ocupar una mejor plaza dentro de
la jerarquía organizacional. Aunque usted lector, en estos momentos
no lo crea, se ha roto la relación educación formal y carrera
laboral. Obtener el Éxito actualmente – y más aún en el futuro
– sigue otros derroteros totalmente distintos.
Las
empresas que originan recursos para terceros, comienzan a sentir
una excesiva carga sobre sus espaldas. Deben conseguir Clientes
además de mantenerlos, se hacen cargo del personal que labora
y en gran medida de sus familias, sus tributaciones en materia
impositiva consumen en enorme medida las utilidades que eventualmente
obtienen y que necesitan para los años magros, y en muchas comunidades
los juicios laborales han sido la causal de desaparición de la
organización. Aquellas empresas que han sobrevivido a estas dramáticas
realidades y que las han superado teniendo algún dividendo, han
visto como las entidades financieras han consumido una enorme
proporción de dichos dividendos en menos de las horas de un solo
día. Las empresas se han refugiado y atrincherado; encuentran
demasiado pesado que sigan siendo observadas por controladores
gubernamentales y entidades financieras que están al acecho de
lo que ellos obtienen a través de mucho esfuerzo. Un empresario
latinoamericano líder en el sector textil manifiesta que todo
el trabajo de 365 días se esfuma en solamente algunas horas; asociando
a las entidades controladoras y financieras a aquellos que – en
lugar de buscar el oro en una mina durante muchos meses de esfuerzo
– los esperan cuando los primeros deben salir de la mina para
comercializar el oro y se quedan con todo lo extraído.
De
modo que el Éxito hoy día implica en primer término desaprender
casi totalmente respecto de los caminos tradicionales. Si los
interesados en continuar estudios formales supieran que más del
66 % de aquellos que se han graduado no están satisfechos con
el trabajo que tienen (“Cambios en las profesiones”; The O. D.
I. International - 2001) y que aquellos que sí lo están – aunque
solamente en forma parcial - han de vivenciar probablemente una
interrupción de su carrera laboral mucho antes de lo esperado.
Sugerimos al lector familiarizarse con el libro del Dr. Donald
W. Cole (RODC) y Eric Gaynor B. (RODP): “Suicidio Profesional
o Asesinato Organizacional”, The O. D. Institute International;
2003). Hoy en día, no más del 1 % de la población mundial encuentra
una ocupación dentro del mundo corporativo más deseado: las empresas
multinacionales. Y de este pequeño número la inmensa mayoría ve
interrumpida su carrera laboral en las mismas más allá de los
40 años teniendo solamente remotas posibilidades de reinsertarse
dentro de ese mismo mundo corporativo, que le resultaba tan ansiado
y deseado cuando contaba con menos de 20 años de edad.
Existe
un dato adicional que debe tenerse en cuenta. Los niveles actuales
de robotización y automatización permiten que la total producción
de bienes y servicios sea desarrollada con no más del 3 % de la
población. Hace unos años se ha publicado un trabajo titulado
“El fin del desempleo” (Nora Fusillo - 2000), y podríamos decir
que lo que más bien estamos confrontando es “El fin del Empleo
en el mundo corporativo”. Y las consecuencias de esta importante
transformación han de golpear fuertemente sobre otras instituciones
y organizaciones que hoy día encuentran parte de su protección
institucional como consecuencia de la existencia de la organización
corporativa. El Dr. Carl Frost de Michigan State University presenta
una interesante perspectiva al respecto (favor de entrar a su
página web).
Este
mismo año 2005 ha sido el “año record” de las M & A (fusiones y adquisiciones)
que en términos reales significa alcanzar los mismo niveles anteriores
pero con menos personal, mientras que los “accionistas del mercado”
y las “instituciones financieras” engrosan sus utilidades.
Las
transformaciones en los próximos 10 años han de ser de tal magnitud
que ningún precedente anterior puede ser usado como brújula. Y
las Inteligencias que las personas deben poseer – y más importante
hacer uso de – van mucho más allá de las Inteligencias individuales
con las cuales hemos convivido durante gran parte del siglo XX.
Si usted, lector, todavía no está convencido de estos cambios
transformacionales, de tipo Gama al que hacemos mención en las
primeras páginas, puede seguir haciendo uso de las Inteligencias
que tiene AHORA… con lo cual ha de conseguir tener un trabajo
similar al que Ha Tenido en el Pasado y que aún con suerte Tiene
… pero ese mismo trabajo con las Inteligencias que se requieren,
NO ha de existir en el Futuro cercano.
La “Inteligencia” dentro de las ciencias sociales
El reconocido antropólogo francés Claude Lévi-Strauss
se auto-define con un tipo de inteligencia a quien denomina neolítica
(“Tristes tropiques” – 1955): “Today I sometimes wonder if anthropology
did not attract me, without my realizing this, because of a structural
affinity between the civilizations it studies and my particular
way of thinking. I have no aptitude for prudently cultivating
a given field and gathering in the harvest year after year: I
have a Neolithic kind of intelligence.”
Michael
Young ha dedicado muchos de sus esfuerzos y energies hacia el
surgimiento de lo que el ha denominado como “meritocracia”. En
“The rise of meritocracy” (1958) destaca que es una historia del
futuro que señala como “anti-utópica” – para alrededor del año
2034 – donde una sociedad que permanentemente pone énfasis en
la igualdad de oportunidades lo que ha conducido – paradójicamente
– es hacia una sociedad anti-igualitaria.” Citamos las palabras de éste sociólogo en dicha obra: “The fundamental
change of the last century… is that intelligence has been redistributed
between the classes, and the nature of the classes changed. The
talented have been given the opportunity to rise to the level
which accords with their capacities, and the lower classes consequently
reserved for those who are also lower in ability. Consequently
the rise of the meritocracy is an anti-utopian history of the
future, set in the year 2034, depicting a society in which the
current emphasis upon equality of opportunity has led to an anti-egalitarian
society.”
El
psicólogo francés Alfred Binet quien fuera pionero en material
de “medir la inteligencia” sugiere que la inteligencia está compuesta
por cuatro palabras: comprensión / entendimiento, inventiva, dirección
y crítica (Les Ideés modernes sur les enfants” – 1909). Además
señala (“The mind and the brain” – 1905) que la inteligencia puede
tener distintos significados según el momento: en un instante
tiene que ver con aprehender un objeto en cuyo caso es una percepción
o una idea; en otro instante tiene que ver con percibir una conexión
y en este caso resulta ser un juicio, y aún más, en otro momento
percibe conexiones entre las mismas conexiones siendo en ese momento
un acto de razón.
Bidet,
junto con Théodoro Simon (“Méthodes nouvelles pour le diagnostic
du niveau intellectuel des anormaux” – 1905) señala la fuerte
interrelación existente entre la psicología y la inteligencia:
“Almost all the phenomena that occupy psychology are phenomena
of intelligence… There is in intelligence, it seems to us, a fundamental
agent the lack or alteration of which has the greatest import
for practical life, and that is judgment… To judge well, to understand
well, to reason well, these are essential springs of intelligence.”
No
son los fatalidades ni el destino las que determinan como se comportan
las personas en las distintas organizaciones sociales, sino más
bien es la inteligencia lo que ha guiado las acciones como lo
postula el filósofo y jurista de nacionalidad italiana, Giovanni
Battista Vico (“The new science” – 1725): “The reigning orders
of nobles mean to abuse their lordly freedom over the plebeians,
and they are obliged to submit to the laws which establish popular
liberty. The
free peoples mean to shake off the yoke of their laws, and they
become subject to monarchs. The monarchs mean to strengthen their
own positions by debasing their subjects with all the vices of
dissoluteness, and they dispose them to endure slavery at the
hands of stronger nations. The nations mean to dissolve themselves,
and their remnants flee for safety to the wilderness, whence,
like the phoenix, they rise again. That which did all this was
mind, for men did it with intelligence; it was not fate, for they
did it by choice; not chance, for the results of their always
so acting are perpetually the same.”
El
uso de esta inteligencia – y su aplicación como predador – donde
la especie humana privilegia “tomar la riqueza de otros” en lugar
de crearla, como lo señalara el antropólogo de los Estados Unidos
de Norteamérica (Earnest A. Hooton: “Plain statements about race”
– 1936), es una característica que está fuertemente impregnada
dentro de la cultura latinoamericana como resultado del comportamiento
de sus gobernantes. Estos reemplazan “tomar riqueza de otros”
por “una más equitativa redistribución de los recursos”, lo cual
privilegia el carácter de éstos bípedos mamíferos depredadores:
“Man is a predatory mammal which has achieved dominance over all
vertebrates by a ruthless use of superior intelligence. From
prehistoric times this ingeniously selfish biped has realized
that the greatest gain of power and booty lies in preying upon
his own species. It is easier to seize wealth than to create it.”
Posiblemente
Paul F. Lazarsfeld – eminente psicólogo y sociólogo nacido en
Austria – se encuentre entre el privilegiado grupo de notables
científicos que consideran la relevancia que tiene la inteligencia
creativa para la formación, creación y desarrollo de las organizaciones,
entidades, instituciones y empresas. Ya hemos de volver sobre
estas dos palabras – inteligencia creativa – como fuente generadora
de recursos genuinos, y como las mismas se asocian con el espíritu
emprendedor, los empresarios y el liderazgo organizacional. Rescatamos
a continuación una cita del autor en su trabajo “The obligations
of the 1950 Pollster to the 1984 Historian” – 1964) que ha sido
publicado inicialmente en el año 1950: “When we deal with nature,
many objects, like trees or stones or animals, force themselves
on us visually. Social
entities are much more the product of creative intelligence. In
social observations we are often in the position of a bird which
flies across the sky with a flock of other birds. For the external
observer, the flock has a clearly visible geometric shape; but
does the bird within the flock even know about the shape of his
group? By what social interrelations among the birds is the form
of the group maintained?” Muchas
veces asumimos que los grupos deben funcionar naturalmente en
la búsqueda de los objetivos prefijados; pero esto no es así.
Los trabajos de notables expertos en materia de “formación y desarrollo
de grupos” muestran que el hecho de que un grupo como una entidad
social funcione efectivamente, puede muy bien ser más una excepción
que una norma (Eric Gaynor Butterfield: “Jornada de desarrollo
de Grupos y Desarrollo Organizacional; Buenos Aires – 2001).
El
filósofo de los Estados Unidos de Norteamérica nos habla de la
“oficina de inteligencia” y como las acciones de las personas
y la comunidad son realizadas para producir un efecto en las condiciones
de trabajo que están presente entre los viejos hábitos, las costumbres,
las instituciones, las creencias, y las nuevas condiciones (“Liberalism
and social action” – 1935).
Los
límites de la inteligencia y de la racionalidad humana fueron
expuestos por diversos científicos sociales, como es el caso de
James March y Herbert Simon (“Organizations” – 1958) y de Norbert
Wiener (“God and Golem, Inc.” – 1964). Este último incluso enfatiza
y destaca que “no hemos de descansar en cuanto a pensar” donde
han de existir – a pesar de las ventajas de una fuerte robotización
y automación – situaciones donde se exponen las limitaciones de
nuestra propia inteligencia.
Cuáles son “Las 7 Inteligencias” y el porqué de la Necesidad
de ellas
Este
tratado es consecuencia de la integración de excelentes contribuciones
de investigadores, académicos, empresarios, practitioners y directivos
y de las evidencias sustentadas en hechos de múltiples trabajos
de campo y de investigación.
Se
postula que la piedra fundamental de “Las 7 Inteligencias” encuentra
su sustento en las tres primeras, que son:
1.
Inteligencia Cognitiva, que es definida como la “Capacidad
de conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información
que apoye una conveniente y provechosa toma de decisiones” (Abel
Cortese y Eric Gaynor: “Congreso de Desarrollo Organizacional:
Presentación sobre Procesos Cognitivos”, Buenos Aires, 1999).
2.
Inteligencia Emocional, que es definida como la “Capacidad
de conocer, direccionar y controlar tanto las emociones propias
como las de otros” (Daniel Goleman – “Emotional Intelligence”;
Bantam Books – 1995).
3.
Inteligencia Creativa, que es definida como la “Capacidad
de reconocer las debilidades dentro de los hábitos propios que
cada uno ha instalado en sus prácticas diarias” (Eric Gaynor –
“Jornadas de Desarrollo Organizacional y Creatividad; Buenos Aires,
2001).
Veamos
ahora porqué son necesarias cada una de estas tres Inteligencias
y en qué medida las mismas son acumulativas. Así como la mayor
parte de las personas se ven introducidas en aspectos básicos
para sus distintas carreras, profesiones y vocaciones, en la actualidad
es absolutamente necesario que las personas sean capaces de integrar
estas tres Inteligencias, como punto de partida.
Comencemos
por la Inteligencia
Cognitiva basada en “lo racional” y que es la que predomina
fuertemente dentro de los mejores Centros de Altos Estudios y
Universidades. La racionalidad que obtienen los profesionales
graduados en las distintas carreras que siguen en las mejores
Universidades del planeta, es semejante a la “racionalidad limitada”
a la que hacen mención James March & Herbert Simon en su monumental
trabajo titulado “Organizaciones” (Wiley & Sons, 1958).
Dicha
“racionalidad limitada” es manifestada a través de diversos hechos.
No ha habido un solo economista que haya anticipado los niveles
de desocupación que habrían de alcanzar los distintos países en
Latinoamérica. Por supuesto la inmensa mayoría de ellos ha encontrado
siempre una posterior “explicación” de “lo que ha sucedido” pero
deben reconocer que una disciplina que tiene capacidad explicativa
pero carece de “capacidad predictiva” no puede considerarse una
Ciencia.
Los
aspectos cognitivos que permiten a los profesionales obtener Diplomas
que de ninguna manera aseguran una exitosa carrera laboral, son
muestra evidente de la “racionalidad limitada” de sus propios
Diplomados. En su tratado “Desarrollo Organizacional y Desarrollo
Ejecutivo” (Eric Gaynor Butterfield, 2005 – Ed. por The Organization
Development Institute International, Latinamerica) el autor destaca
que en la actualidad existen algunos aspectos comunes entre un
Diploma que se obtiene tras una dedicación de más de 16 años de
estudios formales, y un producto perecedero: ambos tienen una
fecha de vencimiento. Se calcula que en la actualidad un Diploma
Universitario tiene una fecha de vencimiento de unos 8 años promedio.
Afortunadamente la Medicina
exige prácticas que extienden la vigencia de los Diplomas que
extienden a través de los servicios iniciales de residencia y
concurrencia que se ven expandidos más adelante.
Así
como las personas operamos bastante frecuentemente bajo una “racionalidad
limitada”, también lo hacen las organizaciones, instituciones,
empresas y corporaciones (ver mención a James March y Herbert
Simon, más arriba). Hoy en día no existe duda alguna que las distintas
unidades de análisis, sean éstas Individuos, Grupos y Organizaciones,
operan con “racionalidad limitada”. Para aquellos lectores que
estén interesados en lo “limitado racional” dentro de la segunda
unidad de análisis – es decir los grupos – les sugerimos echar
una ojeada a los aportes que han realizado investigadores y académicos
dentro del área de “manejo de reuniones grupales”, tales como
Edgar Schein (“Organizational Psychology”; Prentice-Hall – 1980)
entre otros.
Posiblemente
uno de los últimos golpes de gracia a los proponentes de la
Inteligencia Cognitiva
haya sido dado por Daniel Goleman, mostrando el rol preponderante
de la Inteligencia Emocional.
El
excelente trabajo integrador de Daniel Goleman – además de mostrar
las falencias de la sola Inteligencia Cognitiva – pone de manifiesto
las debilidades organizacionales que resultan de una pobre inteligencia
emocional de su propios miembros organizacionales, y en particular
cuando ésta se presenta en su cuerpo gerencial y directivo.
La
enorme fortaleza de las cinco habilidades prácticas – que en realidad
no son “nuevas” – ya que han sido reconocidas anteriormente, encuentra
su enorme mérito por la forma en que el autor agrupa, y por consiguiente
divide a ellas, en dos grandes categorías: las que operan dentro
de una persona y aquellas que funcionan como resultado de la interacción
entre personas.
Nos
encontramos ahora con dos importantes inteligencias, pero como
el extraordinario filósofo Francés Jean Jacques Rousseau manifestaba
hace unos 240 años atrás (“El Contrato Social” - 1762), el aprendizaje
es acumulativo. Cada generación acumula el aprendizaje de la generación
anterior, algo que podemos observar incluso dentro del mundo animal
(Charles Darwin: “Origen y Evolución de las Especies” – 1859).
El notable estudioso de los procesos de aprendizaje en la niñez
– el psicólogo suizo Jean Piaget (“The origins of intelligence
in children” – 1936) también observa la importancia del aspecto
“acumulativo” que va por encima del simple aprendizaje mostrando
la diferencia entre la acomodación y la asimilación.
La
incorporación de las habilidades de Inteligencia Emocional a que
hace mención Daniel Goleman (ya citado) han de permitirle al lector
ir más allá de la Inteligencia
Cognitiva y por consiguiente
puede disfrutar de una ventaja competitiva (ver Michael Porter:
“Estrategia Competitiva”; Editorial CECSA - 1992). Y es posible
que dentro de un mundo donde los cambios tradicionales pasaron
a ser transicionales ambas inteligencias pudieran asegurar una
extendida carrera laboral. Sin embargo hoy día nos encontramos
ante las “3 T” del cambio: se le ha agregado a las “T” de las
tradiciones y las “Transiciones” la “T” de las Transformaciones.
Ya
hemos visto como Robert Golembiewski (“Ironies in Organization
Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace
una distinción entre los distintos tipos de cambio y vislumbra
las enormes transformaciones personales que se deben dar tanto
en las personas como en las organizaciones. Existe suficiente
evidencia donde se muestra que para que las personas tengan éxito
en la vida “actualmente” deben estar en condiciones de superar
la paralización paradigmática que se presenta hoy día. Alvin Toffler
(“La tercera ola” – 1975) hace referencia a algunos aspectos característicos
que se presentan en una época de transformación: muchas cosas
nuevas, éstas son a su vez más variadas, y finalmente ellas son
perentorias (que es lo mismo que decir que entran en su fase terminal
muy pronto después de su existencia). A nivel organizacional los
autores Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizacional
Ecology”; Harvard University Press – 1988) se refieren a las implicancias
de esta perentoriedad dentro del mundo organizacional y corporativo
al asimilarlo a lo que sucede con los “conejos”: nacen muchos
de ellos y mueren muchos de ellos. Por lo tanto sobreviven solamente
algunos de ellos que dependen de cuán eficiente es el proceso
de selección. Y la selección hoy en día una persona no la puede
ejercer a través de una “mutación” como sucede con los experimentos
que los humanos hacemos con otras especies animales; pero sí puede
ejercerse como resultado del desarrollo de nuevas Inteligencias.
La perentoriedad de “lo que existe” hace entonces imprescindible
la “Inteligencia Creativa”. Se necesita ahora tener la
capacidad de “auto-destruir” lo que uno tenía registrado como
performance efectiva puesto que lo perentorio y transitorio de
lo que los Clientes necesitan y exigen, es absolutamente distinto
del presente.
Los
límites de la Inteligencia
Cognitiva junto con la
Inteligencia Emocional
han sido expuestos por diversos autores e investigadores pero
quizás lo haya puesto en forma tan clara y explícita como Karl
Weick en la “Psicología Social de las Organizaciones” (Addison-Wesley
– 1969). Así como existe una dirección más efectiva hacia el logro
de los objetivos Karl explicita la necesidad de poder cuestionar
– en el tiempo – tanto la dirección elegida como los procesos
y operatorias vigentes.
Resulta
obvio que tanto las personas como los grupos y las organizaciones
deben necesariamente orientarse hacia el desarrollo de una mejor
y más eficiente operatoria en la búsqueda de los mejores resultados.
Incluso Henry Mintzberg (“Structures in fives: designing effective
organizations”; Prentice-Hall – 1983) promotor de la necesidad
de adoptar un arreglo organizacional “ad hoc” pone de manifiesto
las ventajas de la organización jerárquica piramidal bajo ciertas
particulares condiciones.
Sin
embargo, bajo situaciones cambiantes en el contexto, las personas
y las organizaciones necesitan modificar su operatoria de tipo
mecanicista por una de tipo orgánica donde la flexibilidad se
constituye en un factor de imperiosa necesidad (Tom Burns &
Stalker – 1967). Más adelante otros autores y expertos organizacionales
pusieron de manifiesto la necesidad de adecuarse a las nuevas
situaciones: Paul R. Lawrence & Jay Lorsch en “Organizations
& Environment”; Harvard University Press – 1967; y Charles
Perrow en “Organizational Analysis: A Sociological View”; Brooks
/ Cole – 1970), entre otros.
Pero
Karl Weick (ya citado) se destaca por sobre todos. Pone de manifiesto
la necesidad de poder “tratar equívocamente” todo aquello que
uno – y la organización – ha archivado en forma inequívoca. Y
este fenómeno y necesidad es independiente de lo que sucede en
el contexto con lo cual se anticipa y va más allá de las contribuciones
de otras personas notables, pues es la pro-actividad en el cambio
lo que caracteriza al éxito y su continuidad.
El
lector avezado ya está en condiciones de vislumbrar la importancia
de integrar las tres Inteligencias desarrolladas hasta estos momentos
y tendrá ante sus ojos la precariedad de aquellos que solamente
se destacan en una de ellas. Pero así como los estudios secundarios
eran necesarios pero insuficientes para aquellos que pretendían
alcanzar el éxito en el último cuarto de siglo pasado, hoy en
día incluso la conjunción efectiva de las Inteligencias Cognitiva,
Emocional y Creativa puede no resultar suficiente. Exploremos
algunos aspectos que fundamentan esta posición.
Nuestras
investigaciones sugieren que a la luz de las circunstancias que
se viven hoy en día las personas interesadas en alcanzar el éxito
deben contar con una buena dosis de otras 4 Inteligencias, siendo
ellas las siguientes Inteligencias: Práctica, Comercial, Financiera
y Organizacional. No es ninguna casualidad que en los últimos
años las investigaciones y evidencias han ido mostrando la importancia
creciente de fuerzas interiores por encima de aquellos aspectos
externos a la persona.
La auto-estima, pro-actividad, auto-conciencia,
autonomía, independencia, iniciativa, auto-suficiencia, resultan
ser cada vez más características indispensables dentro del contexto
global que nos rodea. Si la producción total del planeta puede
alcanzarse con menos del 1% de la población, pues entonces resulta
obvio que solamente este pequeñísimo porcentaje de personas son
las que realmente son necesarias. Y aquellos que quieran pertenecer
a esta selecta categoría han de distinguirse por sus características
y perfiles.
La
Inteligencia Práctica es la “Capacidad de hacer las cosas de la manera más simple posible con
el mínimo uso de recursos, entre los cuales por supuesto se incluye
el tiempo”. Dentro del mundo de las pequeñas organizaciones e
instituciones que han de sobrevivir no va a existir sitio para
que alguien dé instrucciones a otro en forma continuada. Tampoco
va a existir sitio para el control repetitivo. En pocas palabras,
la inmensa mayoría de personas exitosas van a ser autónomas y
no van a necesitar que “otro” le diga como se hacen las cosas
mejor.
Una
sola persona como Frederick W. Taylor (“Administración Científica”,
1917) pudo alcanzar el éxito – y al mismo tiempo ayudar a que
otros lo alcancen – hace solamente un siglo atrás, al hacer uso
de su Inteligencia Práctica. Convencido de que las personas eran
recompensadas de manera bastante similar mientras que en la práctica
dichas personas alcanzaban producciones sumamente disímiles, convirtió
en ciencia “a la práctica del paleo” (Eric Gaynor Butterfield
en www.Gestiópolis.com” - 2005). Hoy en día
otras personas no han de poder alcanzar el éxito como consecuencia
del pensamiento y la inteligencia Práctica de otro. El éxito le
será otorgado a quien opera por sí mismo con Inteligencia Práctica
y a la vez hace uso de ella a través de terceros.
Los
hechos muestran que la relación entre lo que recibía en calidad
de recompensa un alto directivo hace unos 40 años atrás en relación
al personal de Planta, y lo que recibe un alto directivo en la
actualidad, es de 30 a
40 veces más. Y esta brecha no ha de disminuir, más bien es posible
que se extienda. No va a ser posible alcanzar cierto grado importante
de éxito sin contar y hacer uso de la
Inteligencia Práctica.
¿Acaso
los extraordinarios logros alcanzados por Napoleón y Alejandro
el Magno tenían exclusivamente que ver con su Inteligencia Cognitiva
y Creativa al desarrollar su especial y particular estrategia
para el combate? De ninguna manera. El componente práctico implícito
en la táctica era de vital importancia.
Y
también la logística a la que hacen referencia muchos autores
y practitioners del mundo de las empresas como componente vital
para el éxito organizacional, requiere muy especialmente de la
Inteligencia Práctica.
¿Quién puede pensar en un desarrollo logístico que no fuera práctico?
A cualquier persona sin mucha Inteligencia Cognitiva y sin demasiada
Inteligencia Creativa en la actualidad, le ha de parecer totalmente
descabellado que el ejército Alemán no haya considerado la importancia
logística – con su enorme componente práctico – de poder trasladar
su inmenso ejército hasta la
URSS, poder abastecerlo
en todas las líneas sin interrupción, triunfar y luego poder incluso
regresar acompañado por el éxito de un abastecimiento en el regreso.
Para pensar dos veces sobre esta opción antes de ejecutarla era
necesario contar con una dosis importante de Inteligencia Práctica.
Las
organizaciones continúan orientadas hacia cada vez un menor uso
de elemento humano en el proceso de desarrollar productos y servicios
y ser recompensados por ellos. Quizás el ejemplo más claro de
la Inteligencia Práctica
en las Organizaciones está dado por el desarrollo conocido como
“Supply Chain Management” que integra distintas funciones que
antes operaban en forma menos integrada : Depósitos y Almacenes,
Compras, Proveedores, Pagos, Recepción, Transporte, Logística,
Producción, entre otros. El uso de la
Inteligencia Práctica ha
podido integrar en un solo proceso esta diversidad de funciones,
y quien no piense en el desarrollo logístico y sus implicancias
prácticas, puede verse desplazado del sitio que ocupa.
Un ejemplo importante de la Inteligencia Práctica
está presente en los niños y muy especialmente en sus primeros
años. Trabajos de investigación respecto de niños entre 2 a 5
años de edad han mostrado que una de las características que está
presente en su accionar está vinculado con los aspectos eminentemente
prácticos además de creativos (“La Razón”; Agosto 2005). La Inteligencia
Práctica ha acompañado a un inmenso número de empresarios que
han sido exitosos en sus proyectos creativos (Eric Gaynor Butterfield
y Abel Cortese: “Congreso de Desarrollo y Creatividad Organizacional”).
Así
como la Inteligencia Práctica nos asiste en el desarrollo de nuestros productos y
servicios ha de ser necesario para el hombre de Éxito contar con
cierta cantidad significativa de Inteligencia Comercial.
En términos simples la
Inteligencia Práctica le
beneficia al individuo más bien en forma personal, mientras que
la Inteligencia Comercial
produce beneficios como consecuencia de la transferencia de producciones
propias hacia terceros. La
Inteligencia Comercial
es la “Capacidad de poder beneficiarse de la transferencia de
productos y servicios propios y ajenos, hacia terceros.”
Como
resultado de muchas Jornadas, Seminarios, Congresos, Talleres
y Cursos sobre el área Comercial ocasionalmente ha surgido la
siguiente pregunta más de un par de ocasiones: ¿Como podría Usted
sintetizar el aspecto Comercial? ¿Cuál sería su origen y principal
fundamento a tener en cuenta? No es una pregunta sencilla para
responder pero he aceptado el desafío.
En
primer término podemos decir que existen una serie de desarrollos
llamados “anteojos” que permiten visualizar algo mejor al otro,
pero no necesariamente hemos desarrollado iguales mecanismos para
observarnos y conocernos a nosotros mismos. Quizás el área de
Desarrollo Organizacional ha sido quien más ha hecho al respecto
a través de lo que se conoce principalmente como el “Johari Window”
(Dr. Donald W. Cole, 1997: “Congreso de Desarrollo Organizacional”,
Argentina; organizado por The Organization Development Institute
International).
La
observación puede ser también realizada por medio de una comunicación
telefónica. Si nosotros nos llamáramos a nuestro mismo número
telefónico desde donde estamos realizando la llamada, solamente
hemos de escuchar el monótono tono de ocupado. Aunque esto es
lo que realmente nos sucede en mucho de nuestro accionar diario,
pocas veces hemos reparado en ello y esperamos que esta metáfora
sea de asistencia en añadir luz en este aspecto.
También
– metafóricamente – podemos tener en cuenta lo que sucede cuando
un hombre se afeita en la mañana delante del espejo luego de colocarse
crema para afeitar. Solamente, solamente los primeros 3
a 5 segundos el hombre puede afeitarse casi sin mirar
al otro – que en este caso es el espejo – pues luego de la primer
afeitada debe necesariamente fijar su imagen en el espejo, y ha
de ser éste, el espejo, quien le ha de dar las órdenes de cómo
afeitarse ! Y estos son aspectos básicos dentro de la
Inteligencia Comercial, es decir, el hecho de hacer prevalecer al otro por
sobre nosotros. Implica la necesaria condición de poder dar y
entregar a otros lo que podría ser para nosotros, pero es mucho
más que esto pues las personas pueden inicialmente – he dicho
inicialmente – entregar y dar a otros “lo que quizás no intentamos
tener para nosotros”, pero en realidad la capacidad de entrega
a otros debe basarse en entregar lo mejor que tenemos lo que nos
posiciona desde un sitio de vocación de servicio a la cual no
estamos usualmente acostumbrados.
La Inteligencia Comercial resulta indispensable
hoy en día por diversos factores y entre ellos por el hecho que
hoy en día está absolutamente rota la cadena de eslabones a través
de los cuales una educación formal garantizaba un puesto de trabajo
en una organización. Los organismos estatales son una excepción
pero cabe resaltar que estos solo están vivos mientras puedan
extraer recursos de las organizaciones que deben auto-sostenerse,
las empresas privadas. En la medida que las organizaciones privadas
no cuenten con un exceso de recursos por sus capacidades de atraer
más recursos de lo que emplean y por lo tanto la tributación deja
de tener la importancia que ha tenido, las organizaciones públicas
se inclinan a castigar a estas empresas con nuevas cargas “antes
de sus utilidades”. Las totalmente consecuencias disfuncionales
de este accionar están a la vista y los empresarios (especialmente
Pymes) comienzan a desaparecer en un número que no tiene precedentes
siendo ello posiblemente la causa más importante de la enorme
desocupación creciente en todas las sociedades. La emisión de
dinero ideada por Lord Keynes (ya citado) y practicada sin límite
por gobernantes que han preferido desarrollar una “imprenta” en
lugar de poner foco a las actividades reales productivas, ha de
tener un límite y del cual posiblemente no nos hemos de encontrar
muy lejos. La prueba de ello son los enormes “déficit” que están
presente en casi todas las economías del planeta alcanzando tanto
a los países desarrollados como menos desarrollados.
Y
esto nos lleva a la sexta inteligencia que es la
Inteligencia Financiera. Dentro de una economía capitalista que es la prevaleciente en la mayor
parte de los países en la
Tierra, el uso y aplicación de las 5 inteligencias anteriores;
tanto las 3 de la primera fase (Inteligencia Cognitiva, Inteligencia
Emocional y la Inteligencia
Creativa) como las dos
de la segunda fase que hemos contemplado hasta ahora (Inteligencia
Práctica y la Inteligencia
Comercial) verifican en alguna medida su éxito bajo la presencia
del Dinero. Efectivamente, dentro de la economía capitalista es
el dinero, el papel moneda y los distintos productos asociados
“virtuales” como bonos, títulos, valores y otras especies dinerarias
no sustentadas en “lo real” (como sería por ejemplo el patrón
oro), un indicador del éxito alcanzado. Pero hoy en día se ha
constituido en un elemento adicional puesto que como consecuencia
de la globalización financiera muchos de los servicios y las prestaciones
que recibía la población sin costo o a costos reducidos (como
es el caso de la educación y salud pública junto con otros servicios
esenciales: agua, luz, entre otros) el acceso a la educación y
salud como también al agua y a la luz representan un costo en
dinero que solamente puede cubrirse cuando se tiene acceso al
dinero. Y lo que aún hace más crítica esta situación es el hecho
que sin la educación apropiada – sin el desarrollo de Las 7 Inteligencias
– y sin salud (que solamente son cubiertas actualmente con dinero),
las personas se han visto y están viendo desplazadas cada vez
más de “tener un trabajo” y su existencia depende de alguna dádiva
que no se sostiene en el tiempo.
La
Inteligencia Financiera
es de una necesidad absoluta puesto que las personas pueden perder
todo lo que han ganado con las 5 Inteligencias anteriores en un
abrir y cerrar de ojos. Los fraudes de los Bancos en diversos
países en el mundo y muy recientemente en Latinoamérica al no
devolver el dinero que ha sido depositado por sus Clientes, son
un claro ejemplo. Las estafas de ENRON, WORLDOM y PARMALAT dejaron
totalmente desprotegidos a una inmensa cantidad de personas que
trabajaron toda su vida y perdieron los ahorros que necesitaban
para vivir durante su vejez. Las estafas de Bancos Europeos que
aconsejaron a sus Clientes adquirir “bonos” con los cuales ellos
habían obtenido beneficios de usura durante más 10 años, pero
que sabían que se desplomaban por maniobras en los cuales ellos
mismos eran actores principales, hicieron que estos Clientes quedaran
totalmente desprotegidos y vieran diluirse más de 30 o 40 años
de trabajo muy duro.
Todos
los días por CNN en el programa de Economía y Negocios, de lunes
a viernes, se exhibe un grupo pequeño de personas en un estado
de felicidad que representan a aquellos que se han visto beneficiados
financieramente junto con las instituciones financieras que los
han acompañado. Como nos lo manifestara un investigador en materia
financiera “las sonrisas de estos pocos y de los líderes de las
instituciones financieras se ven acompañadas por las enormes tristezas
de muchísimas personas que han trabajado duramente y que, para
peor, han confiado en ellos.”
Si
usted tiene alguna duda respecto de la importancia de la
Inteligencia Financiera
le pedimos que eche una ojeada aunque sea corta al libro de Robert
Kiyosaki (ya citado). El profesor universitario distinguido por
su carrera y por el ejercicio de su profesión ve hecho añicos
su futuro y presencia un día a día limitado por lo “poco que le
queda” después de asumir sus compromisos con la sociedad.
Un
lector avezado se ha de formular serias preguntas a estas alturas.
En primer término si es conveniente que “alguien” maneje su dinero.
Al parecer los Bancos no parecen ser demasiado confiables especialmente
a los ojos de aquellos que han perdido una parte importante de
sus depósitos a plazo fijo, y esto quizás es también aplicable
a los fondos de pensión. Los hechos demuestran que no siempre
han cumplido con los compromisos asumidos y muchos de ellos se
encuentran en una posición de parcial insolvencia, incluso dentro
de comunidades aparentemente sólidas como son las economías desarrolladas
de Europa Occidental.
Sugerimos
que una lectura al material de Robert Kiyosaki y a otros notables
autores, investigadores, académicos y consultores sobre Inteligencia
Financiera puede resultar en una importante contribución. Pero
de todas maneras sea cauteloso respecto del “futuro”. Ningún consejero
financiero ni institución financiera alguna le ha de decir, aconsejar
o predecir el futuro que se avecina. ¿Sabe porqué? Ellos hacen
sus utilidades basadas en personas que no conocen sobre Inteligencia
Financiera y si llegaran a conocer las han de guiar en contra
“de lo por acontecer”. ¿Acaso Usted conoce a alguien que le va
a decir exactamente cual es el caballo ganador en una carrera?
Si esto fuera de conocimiento público, y la mayoría supiera y
actuara en consecuencia, los dividendos de este caballo incluso
ganando serían tan ínfimos que ni siquiera pagarían el dinero
que gastaron para simplemente ingresar al Hipódromo. Pues lo mismo
sucede dentro del mundo de las finanzas: las Entidades Financieras
obtienen sus beneficios por los errores de sus Clientes, simplemente
viven de ellos y de sus errores.
Nadie
está en mejores condiciones que Usted mismo para manejar su Dinero.
¿Sabe usted cual es el país con más millonarios por día? ¿Y sabe
usted a qué se dedican estas miles de personas que se hacen millonarios
por día? Pues es en los Estados Unidos de Norteamérica donde emergen
3.000 millonarios nuevos por día y el 80 % de ellos – si, el 80
% de ellos – pertenecen al sector de fondos de pensión. ¿Quiénes
cree usted que son los perdedores? De modo que tiene que Hacer
todo lo posible para NO estar incluido dentro de dicha lista …
ya hay demasiadas personas “que han trabajado duro y hecho las
cosas correctamente … pero que han terminado en la ruina”.
Usted
tendrá que dominar las primeras cinco inteligencias y además tendrá
que ser un maestro en la
Inteligencia Financiera. Cuando usted tenga éxito va a ser visitado por un inmenso
número de otros, y tendrá que convertirse especialista en analizar
“los proyectos de otro” y en descubrir lo que quieren los otros
al proponerle ideas de inversión.
Las
Inteligencias Práctica, Comercial y Financiera corresponden al
segundo ciclo importante. Usted ha de recordar que el primer ciclo
estaba compuesto por las Inteligencias Cognitiva, Emocional y
Creativa que son pre-condiciones necesarias para las tres inteligencias
del segundo ciclo.
Algunas
personas sugieren que la “última” inteligencia es la financiera
y no la organizacional, en el reconocimiento de que bajo el sistema
capitalista el principal factor res el “dinero” y el éxito por
lo tanto tiene que ver con la acumulación de dinero. En realidad,
y dentro de la historia de la humanidad el dinero sin respaldo
como se lo conoce hoy día, tiene una muy corta existencia. Recién
a mediados del siglo pasado el papel moneda ha comenzado a jugar
un rol preponderante; menos de 60 años en la historia de la humanidad
realmente no son tan significativos. En segundo lugar podemos
sugerir que mucho del éxito alcanzado dentro del mismo Estados
Unidos de Norteamérica no se debe exclusivamente a su poderío
financiero. Ha sobresalido dicha comunidad en innovación, inventos,
y en la forma participativa de operar la que ha prestado presente
desde sus inicios a través de sus peregrinos.
Las
organizaciones sociales – es decir los tejidos a través de los
cuales las personas se vinculan con grupos y estos se conjugan
en organizaciones que forman parte de un todo que es la comunidad-país-nación,
representan la fuerza preponderante de creación y sostenimiento
de dichas comunidades. Ello se encuentra sustentado por innumerables
trabajos de expertos notables en ciencias del comportamiento humano
y de la profesión de desarrollo organizacional. Incluso podemos
ir más de 600 años atrás para encontrar reconocimiento a la importancia
de estos tejidos humanos agrupados en distintas unidades de análisis
en cuanto a su tamaño.
Efectivamente,
el filósofo e historiador de Túnez, Ibn Khaldûn hace algo más
de 600 años atrás (“The Muqaddimah” – 1377) nos señala que: “Social
organization is necessary to the human species. Without
it, the existence of human beings would be incomplete. God´s desire
to settle the world with human beings and to leave them as His
representatives on earth would not materialize. This is the meaning
of civilization, the object of the science under discussion.”
Ahora
bien, el Éxito solamente puede ser coronado con “otros”. No existe
un solo investigador, académico, consultor, ejecutivo o directivo
que haya alcanzado el éxito sin haber desarrollado las habilidades
y competencias de la Inteligencia
Organizacional. Bill Gates, Alfred Sloan, Henry Ford asumieron posiciones
de liderazgo con éxito basados en su Inteligencia Organizacional.
Carlos Marx (ya citado) no estaba equivocado respecto de su teoría
de la plusvalía, como también lo reconoce el extraordinario economista
alemán Joseph Schumpeter. Puesto que solamente una plusvalía “diaria”
puede poner en condiciones a la
Organización para sobrevivir ante tantas vicisitudes: las nuevas
necesidades de los Clientes, las necesidades de re-entrenar al
personal, las crecientes porciones que toman las entidades financieras
de las empresas, y los incrementos sostenidos en las tributaciones.
La única diferencia realmente importante entre Carlos Marx y Joseph
Schumpeter consiste en que éste último considera a la plusvalía
necesaria y que debe estar a disposición del empresario para que
realmente este pueda realizar innovaciones. Por supuesto, siendo
John Maynard Keynes un experto en la bolsa y en el manejo del
dinero, adopta una posición distinta a ambos. Para Keynes el dinero
puede crearse (emitirse) e incluso puede concebirse que sea dedicado
a “hacer pozos para luego taparlos”, algo que muchos gobernantes
en Latinoamérica han encontrado como conceptos útiles al ser ellos
mismos incapaces de generar trabajo genuino.
¿Qué
es una organización? Para ello sugerimos remitirnos a un artículo
sobre Liderazgo publicado en www.gestiopolis.com
: “Una organización es un organismo vivo que se comporta, crece
y se sostiene en el tiempo como resultado de la visión de sus
líderes, la capacidad de gerenciamiento de sus ejecutivos, y
el grado de cumplimiento y adhesión del resto de los participantes
organizacionales a las tácticas gerenciales que están en línea
con la filosofía de dirección del Líder. Este organismo vivo opera
dentro de un contexto y permanece vivo dentro del mismo en la
medida que desarrolle competencias nuevas que le permitan superar
a otros de su propia especie ya que todos ellos no pueden co-existir
simultáneamente todos al mismo tiempo ni tampoco durante todo
el transcurso del tiempo” (Eric Gaynor Butterfield: Michigan State
University – 1975). Por lo tanto la Inteligencia Organizacional
debe ser un mecanismo que permita cumplimentar con dichos aspectos.
El
desarrollo de las comunidades y naciones requiere de operar efectiva
y eficientemente en las tres unidades de análisis, ANTES de que
“algo funcione a nivel macro”. En realidad lo macro existe solamente
como función de lo micro; si desaparecieran las empresas y las
personas operaran y funcionaran a nivel individual, todos los
que se benefician a nivel macro tendrían que salir a realizar
algún trabajo. No es casualidad que las personas en el nivel macro
se vinculen por ello cada vez más con todo aquello que está alejado
de la producción directa y tangible, como lo es la tecnología
informática y las comunicaciones, como así también el “dinero
a través de una imprenta”.
Los
países necesitan entonces tanto el desarrollo individual como
grupal, y finalmente el organizacional. La riqueza de los países
puede medirse directamente por la capacidad empresarial y organizacional,
tanto a nivel de grandes empresas, como de empresas medianas y
pequeñas donde los emprendedores y empresarios adquieren enseñanzas
que usualmente no reciben ni de los mejores Centros de Altos Estudios
o Universidades.
La
enorme desocupación actual y su creciente manifestación está directamente
vinculada con la enorme defunción de las empresas pequeñas y medianas
que son las que justamente son altamente intensivas en mano de
obra y personal. Las habilidades y competencias de empresarios
y emprendedores solamente se consolida cuando son capaces de llevar
adelante una Organización. Cuando están en alguna reunión con
un número importante de personas que está dispuesta a contestar
a una pregunta suya, puede preguntarles: ¿Cuántos de ustedes reciben
una remuneración a fin de mes? y luego ¿Cuántos de ustedes le
pagan un sueldo a fin de mes a otros?
Las
respuestas a esta pregunta han mostrado que – tanto en los países
desarrollados como en aquellos menos desarrollados – cada vez
son menos quienes le pagan sueldos a otros (por favor no vaya
a incluir en esta categoría a un ejecutivo de multinacional).
Existen
más de 60 notables expertos en el área de Organizaciones y diversos
trabajos de campo muestran que no son conocidos más que el 10
% de ellos dentro de los países menos desarrollados. El Comportamiento
Organizacional es indispensable para no tener que acceder a un
negocio o una empresa basado simplemente en la intuición. Conocemos
más de un empresario quien ante la sugerencia de consultoría de
alterar, cambiar o terminar con su negocio pre-existente ha contestado:
“Yo siempre he hecho dinero con esta empresa y de ésta manera”.
La disciplina de Comportamiento Organizacional sumada a la de
Desarrollo Organizacional le ha de dar la oportunidad a las personas
de ver las empresas – y especialmente la suya – dentro de una
perspectiva correcta. Y esta es la tarea que le proponemos para
que finalmente Usted – lector – pueda alcanzar el Éxito: sea capaz
de desarrollar por encima del primer ciclo (Inteligencia Cognitiva,
Emocional y Creativa) las Inteligencias del segundo ciclo (Práctica,
Comercial y Financiera), pero no olvide que el éxito continuado
y sostenido lo ha de lograr y mantener como consecuencia de AGREGAR
además la Inteligencia Organizacional. Prepárese para ello.
Muchas
gracias por compartir!
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International,
Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org