AUTORES Y CONSULTORES CLAVES
COMPORTAMIENTO y DESARROLLO ORGANIZACIONAL
Abstract
del Taller de Inteligencia Emocional en la Empresa a cargo de
Eric Gaynor Butterfield en Junio del 2005. www.theodinstitute.org
DANIEL GOLEMAN
Daniel
Goleman parte del hecho que se da por sentado que los profesionales
– que trabajan en las organizaciones – tienen suficiente capacidad
intelectual y técnica – para desempeñarse en el trabajo diario.
Lo que sucede es que las organizaciones al igual que los grupos
y las personas, para subsistir y crecer en el tiempo necesitan
tener una ventaja competitiva. Y sugiere que esto se logra “a
través de ciertas cualidades personales, tales como la iniciativa
y la empatía, la adaptabilidad y la persuasión.” “La inteligencia
emocional en la empresa, 1998).
Por
lo tanto su hipótesis básica sugiere que las empresas que desarrollan
las 5 habilidades básicas de inteligencia emocional como un
componente vital de su filosofía gerencial y de actuar, tendrá
la ventaja competitiva ya que cada vez más y más los Clientes
no se centran simplemente en el producto sino en el servicio,
o en el servicio que se agrega al producto.
En
los inicios de “la organización” como mecanismo productivo el
enfoque privilegiado era el de Frederick Taylor basado en el
mejor y mayor uso de cada uno de los miembros que tienen las
personas (sus brazos y piernas), centrando la atención en qué
manera mecánica se podía adoptar haciendo uso del cuerpo del
trabajador. El hombre podía trabajar y operar con un grado de
eficiencia cercano al de la máquina o por lo menos complementándose
como una pieza de la máquina. El movimiento de relaciones humanas
hizo ver que este era un enfoque “demasiado simplista” y años
más tarde con el monumental trabajo de Herbert Simon y James
March (su libro titulado “Organizaciones”, del año 1958) prioriza
el enfoque cognitivo poniendo foco al proceso de la toma de
decisiones dentro de las empresas. La inteligencia cognitiva
– a través de su piedra fundamental – se instala dentro del
mundo organizacional.
Fue
necesario el extraordinario talento de David McClelland para
que los practitioners y académicos se dieran cuenta de los “límites”
de utilidad de los tests psicológicos y los tests de inteligencia
cognitiva, como así también del poco correlato entre ellas y
el grado de contribuciones que hacían los participantes organizacionales
dentro de sus empresas. Mc Clelland postulaba que habilidades
puntuales como por ejemplo la empatía, la auto-disciplina y
la iniciativa, distinguía a los más exitosos de aquellos que
mostraban un interés en seguir concurriendo al trabajo.
En
su libro titulado “La inteligencia emocional en el trabajo”
- 1997, Goleman sostiene que los empleadores cada vez privilegian
más y más aspectos que van por encima de las aptitudes técnicas
y menciona algunas de ellas:
“Saber
escuchar y comunicarse oralmente
Adaptabilidad
y respuestas creativas ante los obstáculos y los reveses
Dominio
personal, confianza en sí mismo, motivación para trabajar en
pos de un objetivo, deseo de desarrollar la carrera y enorgullecerse
de lo alcanzado
Efectividad
grupal e interpersonal, espíritu de colaboración y de equipo,
habilidad para negociar desacuerdos
Efectividad
en la organización, deseo de contribuir, potencial para el liderazgo.”
Creemos
interesante que el lector interesado en el excelente trabajo
de Daniel Goleman se familiarice con el capítulo 3 de su libro
arriba mencionado donde hace referencia a las habilidades blandas.
Las cinco habilidades de la inteligencia emocional son divididas
por Goleman en dos grandes grupos, la primera de ellas tiene
que ver con “aptitudes personales” y la segunda con las “aptitudes
sociales”. Las aptitudes personales incluyen las siguientes
habilidades:
- Auto-conocimiento
- Autorregulación
- Motivación
Mientras
que las habilidades sociales incluyen:
- La
empatía
- La
habilidad social propiamente dicha que tiene que ver con
“la habilidad para inducir en los otros las respuestas deseables”.
Otro
capítulo que representa contribuciones importantes tanto para
los practitioners, académicos y consultores en cambio, eficiencia
y desarrollo organizacional es el que Goleman titula: “Tomar
el pulso de la organización”. Allí hace mención a uno de los
principales padres fundadores de la implementación de esquemas
participativos en las organizaciones, el Dr. Carl Frost. Daniel
hace referencia a un trabajo de consultoría liderado por el
Dr. Carl Frost en Suecia, en una de sus empresas líderes: Volvo.
A continuación vamos a repetir el texto donde Goleman hace mención
a este trabajo puntual del Dr. Carl Frost.
“Aunque
los gerentes (en Volvo) parecían muy conformes y hasta felices
de prolongar sus vacaciones, Frost sintió la necesidad de plantear
preguntas, de sacar a la superficie datos que la gente de Volvo
parecía ignorar. El hecho fundamental era que las empresa estaba
perdiendo la carrera global por el mercado automotor: sus costos
de fabricación excedían los de todas las grandes automotrices
del mundo; sus trabajadores tardaban el doble que los japoneses
en armar un automóvil y las ventas al extranjero se habían
reducido, en los últimos años, en un 50 %.”
“La
compañía estaba en crisis; su futuro (y el de sus trabajadores),
en peligro. Sin embargo, según cuenta Frost, todo el mundo actuaba
como si no hubiera problema alguno. Nadie parecía ver relación
alguna entre las vacaciones que iban a tomar y el preocupante
futuro de la empresa.”
“Esta
actitud despreocupada era señal de una falla inquietante en
la comunicación; permitía que los trabajadores de Volvo ignoraran
cualquier vínculo entre su situación y el destino de la empresa.
Esta falta de conexión, dice Frost, significaba que no asumían
mucha responsabilidad en cuanto a ayudar a la empresa a ser
más competitiva.”
“La
inoculación contra esas colusiones consiste en formar una organización
mas honrada y abierta en sus comunicaciones internas. Esto requiere
una atmósfera donde se aprecie la verdad, por mucha ansiedad
que pueda provocar, y que se ocupe de escuchar todas las facetas
de una cuestión. Pero ése debate solo es posible si la gente
se siente en libertad de expresar su opinión sin miedo al castigo,
la venganza o el ridículo.”
Y en su último capítulo Daniel Goleman tiene en cuenta
que por supuesto la inteligencia emocional no es una varita
mágica que soluciona todos los problemas en todas las situaciones
independientemente de las personas que están involucradas. Pero
se puede esperar que en los próximos años las empresas que puedan
operar en forma más coordinada y participativa van a estar en
mejores condiciones de tener una ventaja competitiva, lo que
hace vital tener en cuenta a la inteligencia emocional.
Y concluye: “Pero aparte de la inteligencia emocional
de las organizaciones para las que trabajamos, el poseer esas
habilidades nos ofrece una manera de sobrevivir con nuestra
humanidad y nuestra cordura intactas. Y según el mundo cambie,
estas aptitudes humanas pueden ayudarnos, no sólo a competir,
sino a alimentar la capacidad de encontrar placer y hasta gozo
en el trabajo.”
Gracias por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – RODP
Presidente The O. D. Institute International,
Latin America
www.theodinstitute.org
Borrad member of The Organization Development
Institute - Worldwide