The Organization Development Institute International, Latinamerica
Presidente: Eric Gaynor Butterfield
www.theodinstitute.org
DESARROLLO
ORGANIZACIONAL : y un intento de aunar Teoría Organizacional con
Práctica y Efectividad Empresarial – El “Mito” de las “Best
practices”
La consultoría ha ido creciendo en
forma importante a partir de los años 50 cuando las organizaciones
han ganado en complejidad. Y durante esos últimos años se ha
acelerado el ritmo con que las firmas consultoras ofrecen – y
comercializan – sus servicios. Bajo el lema de “Best Practices” se
instalan en las organizaciones tanto privadas, públicas,
cooperativas y asociaciones sin fines de lucro, una nueva (supuesta)
forma de mejorar el arreglo organizativo que, eventualmente, ha de
conducir a una mayor performance.
Durante los años 1993, 1994 y 1995
he realizado diversas disertaciones y presentaciones ante Clientes
en empresas y cámaras empresariales (Eric Gaynor Butterfield, 1995 : “El mito de
las Best Practices como única y mejor solución”), entre otras
instituciones, en relación con consultoría y aplicación de las Best
Practices. El IAEF ha mostrado interés en el tema y me ha solicitado
hacer un resumen de las mismas, con el propósito de publicarlas en
la Revista de Ejecutivos de Finanzas, habiendo sido editados en la
revista del Año XIII, Nº 141, del mes de Noviembre de 1997.
Hemos publicado una declaración de
“Best Practices” impuestas en las empresas durante los últimos
veinticinco (25) años en un artículo de esta misma revista en el mes
de mayo de 1996 bajo el título de “Eficiencia Empresarial y
Organizacional”. A título ilustrativo se mencionan unas treinta y
tres (33) best Practices que han tenido una duración promedio (antes
de ser reemplazadas por otras) de alrededor de 5 años. Si esto es
cierto, significa que al mismo tiempo han estado vigentes unas 6
best Practices con orientaciones distintivas, afectación de
variables dispares, y con consecuencias disímiles para las empresas
sujetas a ellas. Esta evaluación preliminar sugiere de por sí que
resulta, por decir lo menos, muy atrevido hablar de UNA Best
Practice.
Y surgen de allí otras preguntas a
las cuales los practitioners no han dado aún respuesta
satisfactoria, lo que a su vez influye en el desaliento de los
empresarios hacia los consultores. Algunas de estas preguntas son :
¿ Por qué es que dejan de tener
vigencia las Best Practices ?
¿ Por qué son reemplazadas por otras
?
¿ Por qué deben las empresas aceptar
“nuevas” prácticas de los consultores cuando aún no se ha encontrado
suficiente validez empírica para la Best Practice “anterior” ?
¿ Por qué se sugieren nuevas best
Practices cuando ellas son incluso en alguna medida contradictorias
en varios aspectos respecto de las mejores prácticas “antepasadas” ?
Intento de aunar teoría organizacional con práctica y efectividad
empresarial
Un director de una empresa familiar
nos manifestó durante una reunión que : “ Teoría es cuando uno sabe
todo, y nada funciona. Práctica es cuando todo funciona y uno no
sabe por qué. En esta empresa combinamos a la perfección la Teoría
con la Práctica ya que nada funciona ... y no sabemos por qué “.
Estimulados por este pensamiento nos
abocamos ahora a tratar de integrar la Teoría con la Práctica
organizacional. Teniendo en cuenta que la variable dependiente
principal bajo análisis para las empresas es la eficiencia y
efectividad organizacional pasamos a esquematizar un modelo.
Un Modelo de Efectividad y
Eficiencia (MEE) debe incluir – y combinar adecuadamente – tanto :
a. Las “mejores teorías” o marcos
conceptuales sobre organizaciones, trabajo éste que ha sido
emprendido exitosamente por los académicos e investigadores quienes
han realizado contribuciones significativas desarrollando el “estado
del arte”, como así también
b. las “mejores prácticas” o usos
implementados en las empresas, trabajo este que ha sido emprendido
por consultores que cuentan con experiencias enriquecedoras respecto
de éstas mismas prácticas.
Teniendo en cuenta estos dos
aspectos, - marcos conceptuales (teorías) y costumbres o usos
)prácticas) , un MEE conceptualmente adoptaría la siguiente
conformación. Sobre el eje de la “x” incluimos las mejores teorías
que, a su vez, tendrían dos posibilidades , la de adoptarse (si) o
la de no ponerse en aplicación (no). Sobre el eje de la “y”
incluimos las mejores prácticas que, a su vez, también tendrían dos
posibilidades, la de adoptarse (si) o la de no ponerse en aplicación
(no). La combinación de estas dos variables, con a su vez la
aplicación – o no – da origen a 4 (cuatro) posibles opciones :
Opción I. Donde si se aplican las
mejores teorías y las mejores prácticas (Cuadrante I)
Opción IV. Donde no se aplican ni las mejores teorías ni las mejores
prácticas (Cuadrante IV)
Opción II. Donde se aplican las mejores prácticas pero no las
mejores teorías (Cuadrante II)
Opción III. Donde se aplican las mejores teorías pero no las mejores
prácticas (Cuadrante III).
Bajo este modelo conceptual las
empresas más eficientes son aquellas que están localizadas en el
Cuadrante I y, por oposición, las menos eficientes son aquellas
ubicadas en el cuadrante IV. Aquellas empresas de “eficiencia
relativa”, que no llega a ser la situación ideal ni tampoco la peor,
son aquellas que están localizadas en los cuadrantes II y III.
Ahora bien, aquí surgen algunas
preguntas que requieren una respuesta, y es esa situación que ahora
pasamos a confrontar. Ellas son :
- ¿ Por qué algunas organizaciones
crecen continuamente, otras sólo logran sostenerse, y finalmente
algunas se encuentran en la etapa decadente previa a su extinción ?
- Y mas importante aún, ¿ cuáles son
las distintas formas que adoptan las organizaciones durante las tres
fases arriba mencionadas (crecimiento, mantenimiento y decadencia) ?
La respuesta a ambas preguntas es de
vital importancia y, desafortunadamente, ha sido desatendida por los
practitioners, y posiblemente sea uno de los motivos por los cuales
los empresarios acuden a los consultores sólo ante situaciones
“críticas”. He dirigido un trabajo de investigación durante los
últimos 10 años (Eric Gaynor Butterfield, The O. D. Institute – Latin America,
2001 : “Efectividad y Eficiencia Organizacional”), tratando de
identificar, - e independizar -, aquellas variables (supuestamente
independientes) que tienen un impacto decisivo y determinante sobre
la MEE (En el anexo “A” se incluye un listado de algunas variables
independientes y dependientes en organizaciones).
De todas las variables
independientes, aquellas que emergen más consistentemente en las
empresas exitosas y de alta performance, tanto en las “mejores
teorías” como en las “mejores prácticas”, son las que se relacionan
con el enfoque cognitivo (racionalidad en la toma de decisiones) y
su grado de formalización.
Teniendo en cuenta estas dos
variables (racionalidad y formalización), un MEE conceptualmente
adoptaría la siguiente conformación. Sobre el eje de la “x” hemos de
incluir grado de racionalidad, el que, a su vez, tendría dos
posibilidades , la de existir (si) o la de no existir (no). A su vez
sobre el eje de la “y” incluiremos el grado de formalización el que,
a su vez, también tendría dos posibilidades, la de existir (si) o la
de no existir (no). La combinación de estas dos variables, con a su
vez la aplicación – o no – da origen nuevamente a otras 4 (cuatro)
posibles opciones :
Opción I. Donde si existe
racionalidad y formalización organizacional (Cuadrante I)
Opción IV. Donde no existe racionalidad ni formalización
organizacional (Cuadrante IV)
Opción II. Donde existe formalización pero no existe racionalidad
(Cuadrante II)
Opción III. Donde existe racionalidad pero no existe formalización
(Cuadrante III).
Aquí también las empresas más
eficientes son aquellas donde existe una congruencia positiva entre
“racionalidad” y “formalización” estando posicionadas en el
Cuadrante I. Por oposición, las empresas menos eficientes son
aquellos donde existe congruencia negativa entre grado de
racionalidad y formalización y están posicionadas en el cuadrante IV.
Existe también aquí los tipos “mixtos”, es decir, de “eficiencia
relativa”, que corresponden a aquellas empresas localizadas en los
cuadrantes II y III.
Las investigaciones que se hicieron
antes y a continuación del mencionado estudio (Eric Gaynor Butterfield, 1975,
1997 : “Hallazgos sobre Desarrollo Organizacional: exante y expost),
han demostrado que es posible relacionar las variables arriba
mencionadas con una tipología de organizaciones separadas en :
a. Empresa Privada Multinacional
b. Empresa Privada Nacional
c. Empresa Pública
Las conclusiones a que se ha
arribado como resultado de los diez años de investigación sugieren
que los distintos tipos de Organizaciones tal cual han sido
expresados en el párrafo anterior (Privada Multinacional, Privada
Nacional, y Empresa Pública), adoptan formas particulares que son
típicas durante el transcurso de su vida empresarial. Pasamos ahora
a sintetizar las conclusiones por sus implicancias prácticas para
aquellos que dirigen y gerencian procesos y funciones en grandes
organizaciones.
CONCLUSIONES
1. Estos tres tipos organizacionales
distintos (a.,b., c. anterior) adoptan formas organizacionales
disímiles durante el transcurso de su vida institucional, que se
reflejan como resultado de sus diferenciales grados de “
racionalidad y formalización”.
- Las privadas multinacionales están
fuertemente orientadas a eliminar los cuadrantes II y IV de
“no-racionalidad”. En contraste, las empresas públicas (hoy en vías
de extinción) se caracterizan por la casi inexistencia de los
cuadrantes I y III de “racionalidad”. Por último las empresas
privadas nacionales encuentran en su conformación una presencia
importante y bastante bien distribuida en todos los cuadrantes (I,
II, III, IV). De allí que sus formas organizativas manifiestan
diferencias y semejanzas de manera sistemática ... y como
consecuencia de ello su gestión y ejercicio operativo también
muestra diferencias entre estos tres tipos de empresas.
El “sentido común”, que es
independiente de todo sistema de validación que uno pueda
desarrollar en un trabajo de investigación, avala la conclusión
mencionada en este punto 1. El estudio y análisis de los mecanismos
puestos en marcha e institucionalizados en los tres tipos empresa
demuestra que cada uno de ellos hace uso de distintas opciones. Se
ha notado que las empresas Multinacionales tienen consolidados
internamente dentro de la organización diversos mecanismos que le
permiten eliminar las posiciones no-racionales. No ocurre lo mismo
en las empresas públicas donde los mecanismos tanto formales como
informales consolidan un comportamiento a nivel institucional de
baja “no-racionalidad”. Es por ello que las empresas públicas
tienden a consolidar internamente dentro de sus respectivas
organizaciones operatorias que a su vez le permiten eliminar las
posiciones racionales.
2. Es de destacar, dentro del trabajo de investigación desarrollado,
que las hipótesis de eficiencia han sido validados para dos
distintas unidades de análisis : la organización por un lado, y por
otro lado las posiciones dentro de la organización. Este no es un
hecho común.
3. Los mecanismos internos
desarrollados dentro de las empresas privadas multinacionales están
orientados a:
- retener a aquellos participantes
organizacionales que están ubicados en el cuadrante I
- expulsar a aquellos miembros que
están ubicados en el cuadrante IV
- ejercer presión sobre aquellos
ubicados en el cuadrante II para que accedan al I; en caso contrario
terminarían posicionándose a corto plazo en el cuadrante IV
- brindar la oportunidad a aquellos
posicionados en el cuadrante III para ser trasladados al cuadrante
I.
Las empresas menos eficientes son
aquellas que pueden usar como visión estas enseñanzas y usos que
están vigentes en las eficientes empresas privadas multinacionales.
Se espera haber dado los primeros pasos al desarrollar una
metodología sistemática que permite localizar a las organizaciones,
y así también a las posiciones / roles dentro de la organización,
distribuidos en distintas proporciones en los distintos cuadrantes
(I al IV inclusive), dando lugar de esta manera a Formas o Arreglos
organizacionales distintos que guardan relación con la performance
organizacional / funcional. Aún más, es posible que este trabajo de
investigación represente un paso significativo hacia reducir la
brecha entre “Teorías académicas” y “Prácticas empresariales”. Más
sobre este tema en : Eric Gaynor Butterfield, 1976 : “ ¿Es posible integrar las
Teorías Organizacionales con las Prácticas Empresariales ?”
Anexo “A”
Variables Independientes
- Actitudes
- Cambio
- Capacitación
- Centralización
- Cohesión
- Compensación
- Conflicto
- Cumplimiento
- Desarrollo de carrera
- Diseño de la tarea
- Diseño y forma organizacional
- Diversidad
- Estandarización
- Estructura de organización
- Formalización
- Liderazgo
- Logros
- Motivación
- Normas Grupales
- Objetivos
- Participación
- Persistencia y compromiso
- Poder e Influencia
- Procesos de adaptación
- Procesos de selección
- Roles
- Satisfacción
- Stress
- Tamaño
- Tecnología
- Tiempo
- Toma de decisiones
- Valores
Variables Dependientes
- Comportamiento Organizacional
- Comportamiento Grupal
- Comportamiento Individual
- Productividad
- Resultados
Nota : Para los socios del Instituto Argentino de Ejecutivos de
Finanzas el autor (Eric Gaynor Butterfield) pone a disposición su herramienta
metodológica para ampliar y enriquecer el presente trabajo de
investigación. |