The Organization Development Institute International, Latinamerica
Presidente: Eric Gaynor Butterfield
www.theodinstitute.org
DESARROLLO
ORGANIZACIONAL : Cómo implementar eficiencia en el Departamento de
Organización y Métodos (¿Por qué la re-ingeniería es realizada por
consultores externos?)
Desde principios de los años 90 la
palabra re-ingeniería se había transformado más que en una palabra
del diccionario, en una forma de mejorar la efectividad y eficiencia
de las empresas. Y cada vez más las intervenciones eran realizadas
por consultores externos.
En diversos cursos y talleres, como
así también en presentaciones ante distintos públicos empresariales,
hemos sido consultados sobre este “avance” de los consultores por
“encima” de lo que sucedía dentro del departamento de Organización y
Métodos. Habiendo siendo solicitado por la Asociación Argentina de
Dirigentes de Sistemas para redactar estas experiencias, he
desarrollado una apretada síntesis que ha sido publicada en la
Revista Noticias de dicha Asociación, más exactamente en el Nº 84
del mes de julio de 1995.
Síntesis
En los últimos años las empresas se
han caracterizado por desarrollar, implementar y controlar proyectos
de re-ingeniería, como práctica que facilite la eficiencia y
efectividad empresarial.
He desarrollado durante dos meses
(Eric Gaynor Butterfield, Mayo de 1995 : “Qué está pasando con el Departamento
de Organización y Métodos”) un trabajo de campo orientado a
investigar los motivos que dieron origen a dichos proyectos, y en
especial evaluar el grado de participación en los mismos del
Departamento de Organización y Métodos.
La responsabilidad funcional de la
eficacia de los procesos en las organizaciones, se encuentra
focalizada en la gerencia de Sistemas – Organización y Métodos. Sin
embargo, casi la totalidad de los directivos de empresas han
requerido los servicios de consultores externos para encarar mejoras
en los procesos, y, en la mayor parte (más del 80 % de los casos)
los consultores externos no han integrado su equipo de trabajo con
los “consultores internos” naturales : los responsables de la
función de Organización y Métodos.
En general, los directivos no
encuentran que – una vez terminada la intervención de los
consultores externos -, se haya implementado un mecanismo en la
empresa que impida el desarrollo de ineficiencias en los “nuevos
procesos” y más aún, en aquellos procesos ya instalados que sufren
el desgaste natural del tiempo.
En efecto, como un empresario nos
manifestara : “Los procesos de mi empresa son como los postes de
telégrafo que están al costado de las vías del ferrocarril : el
nuevo poste que colocan es bastante bueno y cumple su función, pero
los que se colocaron seis meses atrás sufren las inclemencias del
tiempo, algunos de aquellos instalados doce meses atrás han sido
recortados parcialmente, y no falta quien ha echado mano a todo el
poste (en la empresa es el proceso) para algún uso parcial”. A la
luz de los resultados obtenidos se extraen y resumen las principales
conclusiones y evidencias, y además se incluye una serie de
recomendaciones respecto de “Best Practices” para la función de
Organización y Métodos.
Conclusiones
1. Necesidad de una herramienta
metodológica
Evidencias obtenidas sugieren que la
instalación de tecnologías para mejorar la eficiencia de los
procesos en los sectores operativos y de servicios de empresas tanto
privadas como públicas, no contemplaron el apoyo a la función de
Organización y Métodos en lo que se relaciona con la organización de
su propio sector. Por organización de su propio sector entendemos el
desarrollo de una herramienta metodológica que facilite el
desarrollo, emisión, monitoreo, control, y acceso a los procesos,
como así también la actualización permanente de los mismos.
Metodología está íntimamente
vinculada a secuencia u orden de los factores. Los practicantes de
las disciplinas sociales – en nuestro afán ( y por que no, vanidad)
de convertirlas en ciencias -, tratamos de incorporar conceptos
“traídos” de las ciencias exactas / naturales. Cualquier estudiante
incluso que no haya completado sus estudios primarios conoce que “el
orden de los factores no altera el producto”. Esto no es exactamente
aplicable a las disciplinas sociales. Por ejemplo, si un parroquiano
le pregunta al sacerdote si puede rezar mientras “toma una copa” es
muy posible que éste le conteste que sí; ya que prefiere que rece
aunque esté tomando licor. Sin embargo, si este mismo parroquiano le
preguntara al sacerdote si le permite tomar un trago mientras reza,
es muy probable que el sacerdote le conteste que no.
2. Desarrollo de un Modelo
conceptual de eficiencia
La eficiencia de la función de
Organización y Métodos requiere :
a. Contar con el “estado del arte”
de los procesos, y
b. transmitir ese “estado de arte”
en las mejores prácticas de los procesos.
Realicemos el siguiente ejercicio
tomando en consideración solamente dos dimensiones : 1. el estado
del arte (es decir, su existencia en sí misma) , y 2. la efectiva
transmisión de dicho “estado del arte”. A su vez estas dos
dimensiones son susceptibles de efectivizarse (SI) o no (NO) , con
lo cual ahora tenemos cuatro opciones posibles:
Opción I. Donde si se tiene en
cuenta el “estado del arte” y se transmite ese estado del arte
(Cuadrante I)
Opción IV. Donde no se tiene en cuenta el “estado del arte” ni se
transmite dicho estado del arte (Cuadrante IV)
Opción II. Donde se tiene la intención de transmitir pero no se
tiene en cuenta “el estado del arte” (Cuadrante II)
Opción III. Donde se tiene en cuenta el “estado del arte” y el mismo
no se transmite (Cuadrante III).
Conceptualmente, en este modelo, las
funciones eficientes de Organización y Métodos son aquellas que se
encuentran localizadas en el cuadrante I, donde se tiene en cuenta
el “estado del Arte” y el mismo es transmitido. Las menos eficientes
son las funciones localizadas en el cuadrante IV, donde no se tiene
en cuenta el estado del arte en general y la transmisión de este
estado parcial del arte es incorrecta o no realizada.
Niveles parciales de eficiencia se
encuentran en los cuadrantes II y III, cada una de ellas con sus
respectivas limitaciones parciales. Ahora bien ¿ es tan fácil
posicionarse en el cuadrante I ? Todos pensamos lo fácil que es
conocer el estado del arte, y la transmisión del mismo. Sin embargo,
muchas funciones de O. y M. ineficientes subestiman la importancia
de estas dos variables (1. y 2.)
1. conocer el estado (y práctica)
del arte, y
2. transmitir dicho estado al resto
de los participantes organizacionales
Estos dos conceptos tan sencillos no
siempre son adoptados y menos aún implementados en las entidades.
Veamos un ejemplo de 1. : conocer el
estado (y práctica) del arte. Diariamente los periódicos locales
informan que “.... el sol sale a las ... horas”. En realidad es la
Tierra la que sale a las ... Debemos tener en cuenta que en este
caso tan sencillo, donde el estado del arte correcto nos lo ha
brindado Copérnico hace unos 400 años atrás, se está ignorando dicho
estado del arte. Es decir, podemos contar con el estado del arte
correcto de los procesos en la empresa pero sin una efectiva
transmisión del mismo no es posible llevarlo a cabo en forma
eficiente por los participantes organizacionales. Ahora veamos el
punto 2. : transmisión de dicho estado del arte al resto de los
miembros en la empresa.
Todos somos testigos de las
debilidades existentes en los mecanismos vigentes tanto
organizacionales como extra-organizacionales, en relación con la
efectiva transmisión del estado del arte y la importancia que tiene.
Es decir, el hecho que contemos con el estado del arte – o
eventualmente la mejor práctica -, no significa que necesariamente
ésta sea transmitida a otros ejecutores en la empresa.
Si el ejecutor dentro de la empresa
no es informado o participado de la mejor forma de desarrollar la
operatoria, no está en condiciones de ponerla en vigencia. De hecho,
conocer el estado del arte y no aplicarlo nos sigue posicionando
lejos de la escala de eficiencia.
Con el propósito de ilustrar sobre
la importancia de una efectiva transmisión (y dramatizar la
importancia de la misma), mencionaremos un experimento realizado
recientemente por un investigador (Nuevos paradigmas, Cultura y
Subjetividad ; Dora Fried Schnitman; Piados, 1994) donde los
participantes no son seres humanos y sin embargo contaban con un
eficaz sistema de transmisión de información. En este experimento
realizado por científicos “sádicos” se quitaron todas las hojas de
un árbol para estudiar su comportamiento. La reacción del árbol fue
previsible: empezó a segregar savia más intensamente para reemplazar
lo más rápidamente posible las hojas que le habían sacado. Y también
segregó una sustancia que la protege contra los parásitos. El árbol
había comprendido muy bien que era atacado por un parásito, sólo que
creía que se trataba de un insecto cuando en realidad había sido
atacado por el “parásito humano”. Pero lo más interesante y
revelador es que los árboles vecinos de la misma especie empezaron a
segregar la misma sustancia antiparasitaria que el árbol agredido !
Las organizaciones que no ponen en
práctica el estado del arte de los procesos y no cuentan con una
efectiva transmisión son sumamente vulnerables a trabajos de
“re-ingeniería de procesos” a cargo de firmas consultoras externas.
3. Necesidad de mantener
actualizados los Manuales (congruencia entre los procesos
formalizados y las operatorias vigentes)
Existe suficiente evidencia empírica
de las diferencias existentes entre las prácticas formalizadas en
los respectivos Manuales de Procesos y de Procedimientos, y las
prácticas vigentes en las empresas. Ver artículos :
• Instituto Argentino de Ejecutivos
de Finanzas : “Automatizar es bueno ... pero simplificar es mejor”,
abril de 1993;
• Asociación Argentina de Dirigentes de Sistemas : System Plus
upgrade incorpora re-ingeniería de procesos administrativos”, agosto
de 1994:
• Asociación Argentina de Dirigentes de Sistemas : “Manuales de
Organización, de Funciones y de Procedimientos: ¿ Porqué están
desactualizados ?, Noviembre de 1994;
• Asociación Argentina para el desarrollo de la calidad : “La
calidad que no se documenta y formaliza ... representa un gasto y un
sueño efímero”.
Uno de los motivos principales de la
desactualización de los Manuales de Procesos y de Funciones radica
en que el “mantenimiento” de los mismos es previsto a través de un
canal de un canal de una sola vía : de la función de Organización y
Métodos hacia el Usuario.
En el trabajo de campo realizado
hemos encontrado que solamente el 10 % de las entidades prevé la
participación de los usuarios para facilitar la actualización y
vigencia de los Manuales. En general, las Gerencias de Sistemas –
Organización y Métodos, se han resistido a desarrollar sistemas
“participativos” (con los usuarios) para el desarrollo y
mantenimiento de los Manuales de Procesos. En su afán de mantener el
control ( y porqué no, el poder) han elegido el camino
unidireccional y centralizador, con lo cual, en el transcurso del
tiempo lo que han “centralizado” es la ineficiencia de los procesos
y han catapultado la re-ingeniería de su propio sector via
consultores externos.
4. Visión de la función de
Organización y Métodos desde el punto de vista “higiénico”
Entendemos que la eficiencia de O. y
M. debe contemplar el desarrollo de las Normas como una condición
necesaria, pero no suficiente.
Algunas entidades que han adoptado
tecnologías para desarrollar sus normas, “pasan por alto la
necesidad de que esas normas sean las más eficientes”. Como nos
señalara un directivo de una importante empresa de servicios : “...
prefiero no tener un Manual de Normas antes que contar con Manual de
Normas, documentadas y formalizadas, que no son eficientes. En éste
último caso, estoy formalizando la ineficiencia, con lo cual alcanzo
la ineficiencia máxima”.
El trabajo de campo demuestra que
algunas entidades están desplegando un esfuerzo importante en contar
con Manual de Funciones y Procesos, pero debemos estar alerta a la
opinión del directivo mencionado respecto de la posibilidad de estar
formalizando normas ineficientes. Concentrarnos en contar con un
Manual de Normas exclusivamente, es un enfoque “higiénico” que cubre
solamente los aspectos formales y externos de los procesos. Para
aquellas entidades que siguen esta orientación privilegiando a toda
costa tener un Manual de Normas, hacemos llegar el siguiente mensaje
: “ No hay nada más inútil que hacer eficientemente todo lo que NO
es necesario”.
Un director administrativo de una
importante empresa de servicios nos manifestó que estaban en el
camino de hacer un “outsourcing de O. y M.” ya que una evaluación de
los costos del departamento de O. y M. en relación a los resultados
obtenidos sugieren que han hecho “trabajos con buenas intenciones y
bastante bien, pero que realmente no producían los resultados
esperados”.
5. Integración del Manual de
Procesos y Funciones con las Mejores Prácticas en los procesos
operativos y administrativos
Contar con Manuales de Funciones y
Procesos implica un costo, que para algunas organizaciones resulta
muy elevado. Entendemos que una tecnología que nos permite
desarrollar los Manuales pero no nos ofrece respuestas de cuáles son
las Mejores Prácticas en los procesos (re-ingeniería de procesos) no
contempla los intereses finales de la empresa. Por lo tanto, sufrirá
la evaluación a que está sujeto todo sector de la organización y,
con el transcurso del tiempo serán calificados (tanto la herramienta
como el sector de O. y M.) como de ineficientes. Esta opción es
también atractiva para la posibilidad de consultoría externa. A
diferencia de las opciones de los puntos 2 y 3 anteriores, ésta es
una posibilidad “demorada”. Pero inexorable al fin. En nuestra
opinión, la herramienta metodológica debe facilitar el desarrollo de
las visiones “macro” y “micro” de los procesos en tiempos
relativamente cortos.
6. Necesidad de integrar una
herramienta “dura” con la concepción de consultoría de procesos
Por lo general los enfoques tanto de
los consultores internos y externos centran su atención en la opción
“dura” o “blanda”. La opción “dura” centra su atención en el uso de
una tecnología estructurada que condiciona la acción de los
participantes de la organización. Por otro lado, la opción “blanda”
considera que el centro de interés es el participante y resta
importancia a la documentación y formalización de los procesos.
Aquellos equipos de consultores (tanto interno como externo, o
ambos) que consideran la opción dura o blanda como polos opuestos de
una misma dimensión pueden no maximizar los resultados de sus
intervenciones. Si en cambio las mismas son visualizadas como dos
dimensiones distintas, y complementarias, estaremos en condiciones
de maximizar los resultados de la función de O. y M. A título de
ejemplo citemos el caso de los estudiosos de Liderazgo quienes han
debatido por muchos años respecto del peso e importancia de dos
factores :
a. la orientación del líder hacia el trabajo, y
b. la orientación del líder hacia el aspecto social.
Al considerar estos dos conceptos
como polos opuestos de una misma dimensión investigadores y
practicantes sostenían la elección de una de estas dos variables.
Blake y Mouton demostraron que estas dos variables no son polos
opuestos de una misma dimensión, sino que son dos dimensiones
distintas : el líder eficiente es aquél que centra su interés en
ambos conceptos.
7. Necesidad de ser congruente entre
lo que “verbalizamos” y lo que “hacemos”
Ya hemos mencionado la
preponderancia que existe de enfoques unidireccionales y no
participativos en la gerencia de Sistemas – Depto. De O. y M.
Debemos hacer honor a los esfuerzos
desplegados por algunas gerencias en modificar su rol tradicional
unidireccional por uno más participativo, y valoramos dichos
esfuerzos. El estudio de “casos” respecto de estas modificaciones en
la relación con los usuarios no siempre han demostrado los
resultados esperados.
En este sentido debemos tener en
cuenta que la “transición” de un sistema cerrado-unidireccional-
centralizado hacia uno abierto-bidireccional-descentralizado, tiene
sus bemoles. Con el propósito de evitar consecuencias no anticipadas
o negativas sugerimos la necesidad de ser consistentes entre :
a. lo que “pregonamos” como nueva
filosofía organizacional “abierta y participativa de trabajo”; con
b. lo que efectivamente “hacemos” en
la práctica.
De lo contrario, en poco tiempo se
producirán regresiones al sistema anterior no-participativo y
demostraremos la “validez” de nuestra auto profecía respecto que “no
funcionan los sistemas abiertos y participativos”. Para este punto
también tenemos una frase de un Director Ejecutivo : “nos encantan
los sistemas abiertos – siempre y cuando los manejemos nosotros -.
Por lo tanto, lo que realmente nos encanta son los sistemas
cerrados”.
8. Necesidad de entrenarnos en
“ciencias del comportamiento”
El sustento de un sistema
participativo de desarrollo y actualización de Manuales de Procesos
y Funciones tiene sus fundamentos en las así llamadas ciencias del
comportamiento. El supuesto implícito es que toda mejora en el
aspecto cognitivo resulta necesario para producir mejoras en las
acciones y comportamientos.
La necesidad de visualizar los
beneficios de la práctica del “espejo”, tanto para el usuario como
para los participantes de sistemas y O. y M. , requiere el apoyo de
consultores internos especializados en los procesos de transición.
Nuestra experiencia demuestra que este entrenamiento y perfil de
capacitación no es común entre los analistas de O. y M. (y tampoco
entre los consultores externos). Más sobre este tema en Eric Gaynor Butterfield
, 1976 : Comportamiento organizacional y Desarrollo organizacional
como “requisitos” para los Consultores.
9. Los Manuales como un fin en sí
mismo, tienen corta vida
Una evaluación de las prácticas
vigentes muestra evidencia de la necesidad creciente de documentar y
formalizar los procesos y procedimientos tanto operativos como
administrativos. Sin embargo las tecnologías utilizadas para el
desarrollo de los Manuales no siempre han contemplado el objetivo
final, que es el de mantener vigente los procesos más eficientes en
términos de los resultados esperados por la organización.
En algunos casos, las tecnologías
utilizadas e implementadas son tan costosas en términos de tiempo y
de recursos, que muy posiblemente – vaya la paradoja -, serán re-ingenierizadas
(se le aplicará re-ingeniería a la propia gerencia de Sistemas –
depto. De O. y M.). Al observar éstas prácticas ineficientes y
costosas los consultores externos encuentran el campo totalmente
abandonado y listo para la cosecha.
10. Falta de seguimiento para la
Mejora Continua de los Procesos, y su alejamiento de los objetivos
estratégicos de la empresa
Existe un método infalible para que
los procesos se vuelvan ineficientes, costosos, poco prácticos, y
orientados a “castigar” a los Clientes tanto externos como internos
a la empresa : “No desarrolle una metodología para el mejoramiento
continuo de los procesos”.
Si además de no contar con esta
metodología logra desarrollar procesos operativos y administrativos
que no guarden relación con los objetivos estratégicos, estará
consolidando el debilitamiento de Organización y Métodos. Y después
no se queje por la llegada de los consultores externos ...
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