The Organization Development Institute International, Latinamerica
Presidente: Eric Gaynor Butterfield
www.theodinstitute.org
DESARROLLO ORGANIZACIONAL : Importancia de la
variable RIESGO
Todos aquellos involucrados en procesos de Desarrollo Organizacional
deben estar familiarizados con distintas variables y conceptos. El
conocimiento de estas variables es de mayor importancia y mucho más
aún la consecuencia del impacto de las mismas sobre los resultados
(variables dependientes) en las organizaciones.
En este caso la variable / dimensión
a tener en cuenta es : Riesgo. El riesgo está presente en todas y
cada una de las actividades empresariales. En realidad, la empresa
existe porque simplemente “está a riesgo” (Eric Gaynor Butterfield, 1991: “Si no
existiera riesgo alguno el concepto mismo de Empresa se vería
totalmente alterado”). Toda empresa y sus distintos participantes
organizacionales, sean ellos accionistas, directivos, gerentes y
resto del personal, como así también sus Clientes y proveedores,
existen por el “riesgo” inherente de poner en funcionamiento una
entidad para el delivery de productos y / o servicios.
La vida misma es riesgo. Ninguna
decisión empresaria puede eludir el riesgo, aunque tome la mayor
cantidad posible de previsiones. De lo que se trata es de
minimizarlo, no sólo para controlar la adrenalina en la sangre sino
para calificar lo mejor que se pueda ante la nueva metodología que,
por disposición del Banco Central de la República Argentina,
emplearán los bancos con las empresas que acudan a ellos por
créditos. Una buena calificación inicial abrirá las puertas de un
manejo más fluido de los fondos necesarios para producir y crecer.
En la Conferencia desarrollada por
el Lic. Eulogio Alfaraz y el Dr. Eric Gaynor Butterfield a fines del año 1994 en
el centro de capacitación del IAEF se observó que lo dispuesto por
la autoridad monetaria en la Argentina originó preguntas,
comentarios y cuestionamientos entre los asistentes a dicha reunión
técnica, que levantó “una temperatura poco habitual” en este tipo de
encuentros. Con el propósito de que los socios del Instituto
estuvieran informados el IAEF puso en sus manos las herramientas
para lograrlo.
Todo “nuevo orden” re-actualiza
viejos resquemores. Y la nueva metodología utilizada por los Bancos
para calificar a las empresas no parece ser la excepción, dada la
reacción y el amplio y rico debate generado en la Reunión Técnica
convocada el pasado 3 de noviembre de 1993 en el auditorio.
La comunicación A 2216 del Banco
Central completa un trípode de normas tendientes a cambiar el
proceso de evaluación de los riesgos bancarios, junto con las
disposiciones sobre capitales mínimos y sobre máximo de asistencia
crediticia. Cambia el enfoque del análisis del riesgo crediticio,
pasando de un criterio patrimonialista a un criterio de capacidad de
riesgo, en función del flujo de fondos proyectados.
¿ En qué consiste ese cambio de
enfoque ? En que el Banco Central de la República Argentina marca
pautas muy claras sobre como los Bancos tienen que clasificar a los
deudores. En otras palabras : “Cuanta más sana es la cartera, menos
previsiones tendrán que hacer los Bancos”.
Durante dicha disertación los
expositores distribuyeron entre los asistentes a la Reunión Técnica
un interesante material en el que se detalla la clasificación de los
deudores, según un criterio general y por los distintos niveles e
indicadores de situación, análisis de garantías, riesgo crediticio,
etc. A modo de ejemplo, citaremos aquí el Proceso de Evaluación de
Riesgo, cuyo criterio básico es el análisis del flujo de fondos y de
la situación financiera y de rentabilidad de la empresa a calificar.
La información básica requerida para iniciar el proceso conforma una
profusa “artillería” de documentos, entre los que citaremos :
contratos y poderes, Actas de Asamblea y Directorio respecto de la
designación de autoridades; memoria, balance, y anexos; cuadro de
flujo de fondos con información aclaratoria de las variables más
significativas; determinación para el ejercicio en curso del capital
de trabajo necesario y el adicional en caso de incorporación de
nuevas actividades o productos; nómina de los principales Clientes y
proveedores; reseña de los sistemas de información y control que
posee la empresa; información de venta de los últimos 12 meses;
manifestación de bienes de socios, directores, etc.; declaración
jurada de deudas financieras actualizadas; títulos de propiedad de
bienes inmuebles y muebles registrables; comprobantes de pago de
cargas fiscales, previsionales, etc.
Ante las dudas – que no fueron pocas
– y los cuestionamientos a la nueva metodología , que no fueron
menos que las dudas -, transcurrió la reunión. Surgió el caso, por
ejemplo, de empresas que operan con más de un Banco: todos los
Bancos tienen que clasificar a la empresa, en ese ejemplo, y si hay
dos categorías de clasificación diferentes, prima la peor siempre
“aunque el Banco que haya hecho esa peor calificación de Cliente
tenía un porcentaje menos significativo de la deuda total”. En todos
los casos, además, el Cliente tiene derecho a pedir al Banco la
información sobre su calificación.
Se quiso saber si no se corre el
riesgo de que haya subjetividad, por parte del funcionario
interviniente, en la calificación de una empresa. Los expositores
respondieron que el Banco Central tiene previstas ciertas formas de
control dentro de los propios Bancos, estructurada en tres áreas :
una comercial, que califica; una de riesgo crediticio; y una tercera
de auditoría interna que supervisa todo el proceso.
Se dijo que “A los Bancos no les
conviene tener empresas que no estén en situación normal”, en apoyo
de la transparencia de la nueva metodología. Ya que, de ser así,
deberán hacer tres, cuatro y hasta cinco veces más previsiones. Se
criticó luego la celeridad que se le pretende imponer al proceso :
“Chile tardó diez años en implementar una Central de Riesgos:
nosotros tendremos que hacerlo en sólo dos años”. La discusión fue
intensa. De hecho “futurología no puede hacerse”, dijeron los
expositores. Vivimos una época de turbulencia y cambio en la que se
producen modificaciones impresionantes, “...pero la realidad indica
que algún control hay que tratar de ejercer”.
Los datos históricos pueden ya no
tener vigencia, porque en seis meses el estado de la empresa puede
haber cambiado totalmente. Además, si bien la información sobre el
flujo de fondos no es la única información importante que se
requiere para calificar, es de todas maneras decisiva. Hoy cada
empresa es un mundo, aún en el contexto del mismo sector, y esta
circunstancia obliga a los Bancos a un análisis mucho más profundo y
realizado con armas inéditas. “Lo que pretende el Banco Central es
que los Bancos tengan carteras más sanas”.
Es lógico deducir que el Banco no
puede quedarse con la sola información que le da la empresa, ni con
el mero flujo de fondos de la misma. Por lo demás, es preciso
reconocer que todavía el sistema financiero argentino tiene grandes
bolsones de ineficiencia. Alguien sugirió que con la nueva
metodología el Banco Central “habría avanzado por sobre las normas
de Basilea”. Para los disertantes, “es lógico que las empresas
presionen”, que de algún modo expresen su inquietud o
disconformidad, según los casos, “pero también es cierto que hay
muchos Bancos y empresas que tienen que ponerse en caja”. Lo que
genero un amplio acuerdo fue el comentario de que “estas normas
debieron haber sido implementadas gradualmente, no de golpe”.
Tal vez sintiéndose algo acosado por
la disconformidad que se iba contagiando dentro del auditorio, el
Lic. Eulogio Alfaraz dijo que “los Bancos somos el jamón del
sándwich : además de tener que atender satisfactoriamente a los
Clientes, nos vemos obligados a actuar como agentes del Gobierno,
demandando información para el Banco Central”. Se hizo la aclaración
de que no está prevista la apelación a la calificación que un Banco
haga de una empresa.
Dos comentarios para el cierre : si
se piensa que la mayoría de las empresas podría estar calificada
entre el 3 y el 5 % (es decir, con riesgo potencial), el negocio
bancario sería inviable. Por lo demás, los Bancos, antes esta nueva
realidad en la calificación de riesgo, estarán obligados a
profesionalizarse mucho más.
Un comentario final fue realizado
por el Dr. Eric Gaynor Butterfield al manifestar que el cumplimiento con la
Comunicación A 2216 del BCRA, podría tener un impacto negativo sobre
la existencia misma de las PyMEs (pequeñas y medianas empresas). Si
se toma en cuenta que las PyMES proveen trabajo realmente genuino en
mercados competitivos y son la fuente principal de generación de
trabajo, se podría estar catapultando un mecanismo destructor hacia
la existencia de las mismas.
Nota de redacción : Eric Gaynor Butterfield hizo
saber que la denominación de PyMEs es arbitraria, equivocada y
peyorativa; en realidad estas empresas deben ser llamadas ERAC
(empresas de rápido crecimiento) o EGETRA (empresas generadoras de
trabajo). Más sobre este tema en : Eric Gaynor Butterfield, 1975 : “¿ Quiénes
son las empresas que realmente son competitivas ?”
Este material representa un resumen
de lo desarrollado en una Reunión Técnica realizada a fines de
noviembre de 1994 por el Lic. Eulogio Alfaraz y el Dr. Eric Gaynor Butterfield.
Fue luego publicado como un artículo en la revista del Instituto
Argentino de Ejecutivos de Finanzas del mes de Marzo de 1995 – Año
11 Número 113. El IAEF es miembro de la International Association of
Financial Executives Institutes. |