The Organization Development Institute International, Latinamerica
Presidente: Eric Gaynor Butterfield
www.theodinstitute.org
DESARROLLO ORGANIZACIONAL : ¿
Qué puede hacer un Director o Gerente Departamental para potenciar
y consolidar su posicionamiento ?
En qué medida las
intervenciones de consultores y practitioners en empresas han
facilitado mejoras organizacionales y también las de distintas áreas
y sus responsables es una pregunta que existe pero a la que se le ha
dado poca atención en cuanto a contar con una respuesta fáctica.
Síntesis
En los últimos años las
empresas se han caracterizado por desarrollar, implementar y
controlar proyectos de re-ingeniería, como práctica que facilite la
eficiencia y eficacia empresarial.
Como Presidente de
International Consulting Plus SA. he liderado un trabajo de campo
orientado a investigar los motivos que dieron origen a dichos
proyectos, y en especial a evaluar el grado de participación de los
niveles Gerenciales en los mismos.
En gran medida la
responsabilidad funcional de la eficacia y eficiencia organizacional
está a cargo de las Gerencias Departamentales en las empresas. En
casi todas las empresas de envergadura dichas Gerencias son además
responsables de las Mejoras Continuas en sus respectivas áreas como
un modo de asegurar la eficiencia en la organización.
Sin embargo, casi la
totalidad de los directivos de empresas han requerido los servicios
de consultores externos para encarar mejoras en la organización, y,
en la mayor parte, (más del 80 por ciento de los casos) los
consultores externos NO han integrado su trabajo con los
“consultores internos” naturales : los responsables de las distintas
Gerencias Departamentales.
Estas dos evidencias
principales :
1. La necesidad de ayuda externa para mejorar los niveles de
eficiencia y eficacia; y
2. El hecho que las mejoras hayan sido implementadas con escasa
participación de las Gerencias Departamentales,
han producido diversas
consecuencias en las distintas empresas involucradas y han tenido
efectos “no-anticipados y negativos” en las Gerencias
Departamentales.
En muchas situaciones
la re-ingeniería ha disminuido la importancia relativa del Rol
Gerencial, incluyendo cambios de incumbentes para dichas posiciones.
Se detallan a continuación algunas de las conclusiones del trabajo
de campo efectuado, a la luz de las evidencias y consecuencias
arriba mencionadas.
I. Conclusiones del
trabajo de campo
La primera conclusión,
es que la Característica principal de un gerente eficiente (en
términos de consolidación y crecimiento de su posición en la
organización), está dada por su capacidad de crear y participar en
proyectos que van más allá del alcance específico de su función.
Resulta sorprendente que la literatura no haya alertado sobre esta
situación, especialmente teniendo en cuenta la creciente importancia
de los conceptos de Valor Agregado y Centro de Resultados para las
distintas funciones departamentales. En la sección II hemos de
exponer algunas causales que limitan el desarrollo de proyectos en
las gerencias departamentales.
La segunda conclusión
del trabajo de campo es que aquellas gerencias que NO lideran un
proyecto, terminan siendo sujetos a “re-ingenierías” desarrolladas
por OTROS equipos de trabajo. Esta falta de participación y
liderazgo de un proyecto por parte de la Gerencia Departamental
evidencia las siguientes características :
a. Como consecuencia de
no ser gerencias pro-activas – sino mas bien reactivas a los cambios
iniciados fuera de la gerencia -, por lo general la orientación es
de resistir estos cambios en su fase inicial.
b. Esta resistencia en su primera fase, tanto activa (tipo
confrontación) como pasiva (invirtiendo recursos “parciales” en el
proyecto), dan como resultado “consecuencias no-anticipadas” y
negativas para la misma gerencia departamental involucrada, en un
segundo ciclo.
c. El rol de la gerencia departamental es rediseñado desde “afuera”
disminuyendo la importancia relativa del incumbente y en algunos
casos hasta prescindiendo de él.
d. El hecho que el proyecto no haya sido creado y dirigido por el
Gerente Departamental produce también consecuencias negativas en la
organización. Efectivamente, en general los directivos no encuentran
que una vez terminada la labor del equipo asesor, se haya
implementado un mecanismo de mejora continua en la empresa que
impida el desarrollo de ineficiencias en los “nuevos procesos” y mas
aún, en aquellas operatorias y procesos ya instalados que sufren el
desgaste natural del tiempo. En efecto, y como un empresario nos
manifestara parafraseando a Chesterton : “Los procesos en mi empresa
son como los postes del telégrafo que están al costado de las vías
del ferrocarril : el nuevo poste que colocan es bastante bueno y
cumple su función, pero lo que se colocaron seis meses atrás sufren
las inclemencias del tiempo, algunos de aquellos instalados doce
meses atrás han sido recortados parcialmente, y no falta quien ha
echado mano a todo el poste (en la empresa es el proceso) para algún
uso parcial”.
II. Implicancias
prácticas para la Gerencia de Finanzas
Motivos que reducen el
potencial de Crear, Desarrollar e Implementar un Proyecto “Nuevo”.
Las funciones
departamentales en las organizaciones por lo general no incluyen la
de desarrollar “nuevos” proyectos, y por ello es natural que la
gerencia departamental por lo general tenga una orientación a
mantener el ejercicio de sus funciones dentro de los parámetros
prefijados por la dirección. Al fin de cuentas “... las
organizaciones son entidades orientadas a reducir la variabilidad
del comportamiento de los participantes” (Eric Gaynor Butterfield , 1975 –
Cornell University).
A esto hay que
agregarle el hecho que no siempre las empresas y organizaciones
recompensan a sus participantes por las iniciativas tomadas, y
tampoco acompañan en todos los casos a aquellos que toman
iniciativas y desarrollan nuevos proyectos. Esto ha sido tratado con
mucho detalle en el Libro “Suicidio Profesional o Asesinato
Organizacional” de los Dres. Donald Cole y Eric Gaynor Butterfield.
Por lo tanto, tanto a
nivel consciente como inconsciente está presente el “fantasma”
negativo de un Proyecto. Para aquellos interesados en NO innovar y
que prefieren NO involucrarse en el desarrollo de proyectos (y por
lo tanto es muy posible que reduzcan en el tiempo su importancia
relativa en la organización), podemos clarificar esta visión
negativa describiendo las Fases para un proyecto. Una visión
negativa sugiere las siguientes fases para un Proyecto :
1. La fase del
Entusiasmo
2. La fase de la Verdad
3. La fase de la Confusión
4. La fase del Pánico
5. La Fuga de los Responsables
6. La Búsqueda de los Culpables
7. El Castigo de los Inocentes
8. La condecoración de os “Colados”
9. Los Aplausos de la Platea, y
10. La Pesadilla de mantener el Éxito
No considerar la
presencia de estas fases en el desarrollo de un proyecto puede ser
sumamente costoso para el líder del mismo. En el artículo Eric Gaynor Butterfield, 1975 “¿Quién sabe lo que tiene por delante cuando le asignan
un Proyecto ?” se amplía sobre este tema.
Mas adelante veremos
como estas Fases Negativas pueden tener su contraparte positiva, con
lo cual la gerencia departamental no sólo consolida su posición (en
lugar de debilitarla), sino que además potencia su Rol a nivel de
Dirección en esa misma empresa.
III. Requisitos
necesarios para Asegurar el Éxito de un Proyecto
A la luz de los
resultados obtenidos en mas de 100 intervenciones organizacionales
en empresas de los distintos sectores económicos (Dr. Eric Gaynor Butterfield –
1976 – Michigan State University), hemos desarrollado un esquema de
eficiencia para el desarrollo de proyectos, que también es aplicable
a eficiencia empresarial o funcional, según sea el nivel de análisis
que se tome en cuenta.
IV. Desarrollo de un
modelo conceptual de Eficiencia
Teniendo en cuenta la
evidencia empírica de las intervenciones a que se ha hecho mención
en la sección III, el Dr. Eric Gaynor Butterfield ha desarrollado un modelo
conceptual de eficiencia organizacional / empresarial en función de
las consecuencias y resultados de más de 100 intervenciones de
consultoría.
Dentro de dicho marco
la eficiencia organizacional (Desarrollo Organizacional) o de una
gerencia departamental es función de la consistencia entre dos
conjuntos de variables :
A. congruencia entre el
“estado del arte” y el “estado de las mejores prácticas”; y
B. congruencia entre la “transmisión de las mejores prácticas” y la
“adopción de las mejores prácticas”.
En el caso de A. se
requiere :
1. contar con el
“estado del arte” de las operatorias y procesos, y
2. contar con el “estado de las mejores prácticas” (cuáles son
exactamente).
Estos conceptos
aparentemente tan sencillos no siempre son tenidos en cuenta y menos
aún implementados en las empresas y organizaciones.
Veamos un ejemplo de A.
1 (contar con el “estado del arte” .......). Diariamente los
periódicos locales informan que : “... el sol sale a las ......
horas”. En realidad esto es erróneo puesto que es la Tierra la que
sale a las ............horas. Debemos tener en cuenta que en este
caso tan sencillo, donde el estado del arte correcto nos lo ha
brindado Copérnico hace unos 400 años atrás, se está IGNORANDO dicho
estado del arte. De hecho, resulta totalmente imposible desarrollar
eficientemente nuestras funciones como Gerentes Departamentales
cuando basamos nuestras operatorias en un “estado del arte”
equívoco.
Ahora veamos el punto
A. 2 (contar con el “estado de las mejores prácticas” .... Entre
otros conceptos, una mejor práctica implica la adecuación correcta
entre persona-rol-operatoria. Desde temprana edad enviamos
diariamente a nuestros hijos a Colegios e Institutos confiando en
que reciben la mejor educación la que es transmitida en la mayor
parte de los casos por profesionales que No han completado estudios
universitarios. Asumimos que la base de datos que as través de la
educación normal se transmite a nuestros hijos es la apropiada y
también sabemos que sus comportamientos futuros serán en gran medida
consecuencia de esa base de datos desarrollada en la temprana edad.
Cuando esos mismos niños requieren atención médica No dudamos en que
reciban los cuidados y atenciones de un Médico. Son muy inusuales lo
casos en que padres confíen el desarrollo
físico-ligado-a-la-medicina de sus hijos a profesionales que sólo
han completado los estudios secundarios.
Aceptar como “mejor
práctica” que nuestros hijos sean formados y educados por
profesionales con estudios secundarios puede llegar a explicar
muchas de las disfunciones que se producen a nivel de desarrollo
personal, y sin embargo, no cuestionamos esta “mejor práctica” ni
tampoco llegamos a promover o desarrollar mecanismos para
modificarla. Por ello no debe llamarnos la atención que el
comportamiento de estos niños-estudiantes sea alienante al ser
participantes de organizaciones “custodiales” (Etzioni).
Así como se da ésta
situación en nuestra vida personal, es posible que en nuestra
calidad de Gerentes aceptemos “mejores prácticas” sin cuestionar la
asociación persona-rol-operatoria.
Si dibujamos un
cuadrado con las dos dimensiones consideradas (mejores teorías y
mejores prácticas) dividiendo cada una de ellas en si y no,
tendríamos cuatro opciones posibles donde las Gerencias
Departamentales eficientes son aquellas que se encuentran
localizadas dentro del cuadrante que responde positivamente (si)
respecto de las dos variables / dimensiones. Este cuadrante es donde
se tiene en cuenta el estado del arte correcto y también la
consideración positiva de las mejores prácticas. Las empresas mas
ineficientes serían aquellas que no toman en cuenta ni las mejores
teorías ni las mejores prácticas; también existen empresas
parcialmente eficientes que son aquellas que si toman en cuenta una
de las dos variables pero ignoran la otra.
En el caso de B. se
requiere :
1. adopción de las
mejores prácticas;
2. transmisión de las mejores prácticas.
Es decir, ahora se
tiene en cuenta en el punto B la congruencia entre la “transmisión
de las mejores prácticas” y la “adopción de las mejores prácticas”.
Aquí también, al igual que en el caso de A., las Gerencias
Departamentales eficientes son aquellas que se encuentran
localizadas dentro del cuadrante que responde positivamente (si)
respecto de las dos variables / dimensiones. Este cuadrante es donde
se tiene en cuenta la adopción de las mejores prácticas y la
adopción también de las mejores prácticas. Las empresas mas
ineficientes serían aquellas que no toman en cuenta ni la adopción
de las mejores prácticas ni la transmisión de las mejores prácticas;
también existen empresas parcialmente eficientes que son aquellas
que si toman en cuenta una de las dos variables pero ignoran la
otra.
Consideremos el punto
B. 2, es decir, la transmisión de las mejores prácticas. Así como en
el análisis realizado al momento de tener en cuenta las mejores
prácticas – que, como hemos visto , no siempre es cierto a pesar de
lo obvio – es frecuente que en los hechos cotidianos dentro de las
empresas demos por supuesto que existe una efectiva transmisión de
las mejores prácticas en el ejercicio de nuestras funciones como
gerentes departamentales.
Todos somos testigos de
las debilidades existentes en los mecanismos vigentes tanto
organizacionales como extra-organizacionales, en relación con la
efectiva transmisión tanto de las mejores teorías como de las
mejores prácticas. . Es decir, el hecho que contemos con el estado
del arte de las mejores teorías y conozcamos las mejores prácticas
no significa que necesariamente ambas sean transmitidas a los
ejecutores en la empresa. Si el ejecutor dentro de la empresa no es
informado o participado de la mejor forma de desarrollar la
operatoria, entonces no ha de estar en condiciones de ponerlo en
vigencia. De hecho, conocer el estado del arte y no aplicarlo nos
sigue posicionando lejos de la escala de eficiencia.
Con el propósito de
ilustrar sobre la importancia de una efectiva transmisión, y
dramatizar la importancia de la misma, he de hacer mención a un
experimento realizado hace unos diez años tiempo atrás por un
investigador (Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad; Dora Freíd
Schnitman, Piados , 1994), donde en este caso los participantes no
son seres humanos que operan dentro de organizaciones y, sin
embargo, contaban con un eficaz sistema de transmisión de
información. Este experimento es de tener en cuenta pues hecha luz
sobre la soberbia humana especialmente cuando ella realiza una
comparación con otras especies que considera “inferiores”.
En este experimento que
fue realizado por científicos (podríamos llamarlos en el ejercicio
como científicos sádicos) se quitaron todas las hojas de un árbol
para estudiar su comportamiento. La reacción del árbol fue
previsible : empezó a segar savia más intensamente para reemplazar
lo más rápidamente posible las hojas que le habían sacado. Y también
segregó una sustancia que lo protege contra los parásitos. El árbol
había comprendido muy bien que estaba siendo atacado por un
“parásito”, solo que creía seguramente que se trataba de un insecto
cuando en realidad había sido atacado por el “parásito humano”. Pero
lo más interesante y revelador en este experimento es que los
árboles vecinos de la misma especie empezaron a segregar la misma
substancia antiparasitaria que el árbol agredido!
Las organizaciones – y
sus respectivas funciones departamentales -, que no realizan una
efectiva transmisión de las “mejores prácticas” (o mejores teorías)
son sumamente vulnerables en las situaciones de cambio transicional
o transformacional, como es el caso de los trabajos de re-ingeniería
a cargo de consultores externos.
Pasemos ahora a
considerar el punto B. 1, adopción de las mejores prácticas.
Existe suficiente
evidencia empírica de las diferencias existentes entre las mejores
prácticas formalizadas en los respectivos Manuales Organizacionales
(de Funciones, Procesos / subprocesos, y de Normas y Procedimientos)
y las prácticas efectivamente vigentes en dichas empresas. He
tratado estos puntos en distintos foros y conferencias los que luego
han sido sintetizados en algunas publicaciones oficiales, como ser :
“Automatizar es bueno ... pero simplificar es mejor” en la revista
del IAEF del mes de abril de 1993; “Manuales de Organización,
Funciones y Procedimientos : ¿ Por qué están desactualizados ?” en
la revista de AADS del mes de noviembre de 1994; “La calidad que no
se documenta y formaliza ... representa un gasto y un sueño efímero”
en la revista de ASADECC, del mes de abril de 1995.
Esta decisión
aparentemente “no-racional” – en seres supuestamente racionales -,
de adoptar prácticas no eficientes ha estado presente en todas las
épocas, incluso en aquellas instituciones que han tenido postulados
racionales en su misión organizacional. A título de ejemplo hacemos
referencia al siguiente hecho. Es sabido que el calendario Juliano
adoptado por Julio César en el siglo I antes de Cristo, no era del
todo correcto. En 1582 el astrónomo bávaro Christoph Clavius trazó
el esquema de un calendario más correcto que fue adoptado por el
Papa Gregorio XIII; con el calendario anterior era factible que la
Navidad tuviera que celebrarse en algún momento en el mes de marzo,
entre otras cosas. Como hemos dicho este nuevo calendario fue
adoptado por el Papa Gregorio XIII y la Europa católica adoptó casi
de inmediato el calendario gregoriano (así llamado en honor al
Papa). Sin embargo, los nuevos Estados protestantes, a quienes se
les adjudica el concepto de mayor racionalidad en relación a los
católicos, se mostraron menos decididos y prefirieron “discrepar con
el sol que estar de acuerdo con el Papa” !!! Por lo tanto debemos
siempre cuestionarnos si es que efectivamente “adoptamos” las
mejores prácticas.
Si volvemos a dibujar
un cuadrado con las nuevas dos dimensiones consideradas (transmisión
de las mejores prácticas y adopción de las mejores prácticas)
dividiendo cada una de ellas en si y no, tendríamos cuatro opciones
posibles donde las Gerencias Departamentales eficientes son aquellas
que se encuentran localizadas dentro del cuadrante que responde
positivamente (si) respecto de las dos variables / dimensiones. Este
cuadrante es donde se tiene en cuenta la transmisión de las mejores
prácticas y también la consideración positiva de la adopción de las
mejores prácticas. Las empresas mas ineficientes serían aquellas que
no toman en cuenta ni la transmisión ni la adopción de las mejores
prácticas; también existen empresas parcialmente eficientes que son
aquellas que si toman en cuenta solo una de las dos variables pero
ignoran la otra.
Quizás ahora, y después
de un momento de reflexión, estemos en condiciones de observar y
comprender por qué son tan pocas las organizaciones – y las
respectivas gerencias departamentales – que son realmente
eficientes.
The Organization
Development Institute – Latin america (info@theodinstitute.org)
, pone a disposición de aquellos interesados material donde cada
función puede auto-apreciarse y autoevaluarse en relación a su
propia eficiencia y efectividad organizacional. |