The Organization Development Institute International, Latinamerica
Presidente: Eric Gaynor Butterfield
www.theodinstitute.org
DESARROLLO
ORGANIZACIONAL : Eficiencia empresarial y organizacional
El dilema respecto de
qué componentes o variables son los que tienen un mayor impacto en
la eficiencia empresarial y organizacional, y en el consecuente
desarrollo organizacional del mismo, ha sido una de las principales
preocupaciones de los académicos, investigadores y practitioners del
mundo de las empresas. En esta presentación realizada ante esta
Cámara de empresarios hemos de tratar de sintetizar aquellos
trabajos y contribuciones que, tanto en la teoría como en la
práctica, han de una manera u otra, incidido en el desarrollo de las
“Best Theories” y las “Best Practices” de desarrollo organizacional.
Introducción
Al ser consultado
Albert Einstein respecto de la forma en que trabajaba, su respuesta
fue “A tientas”.
Es por ello que no nos
debiera llamar la atención que lo mismo le suceda a los directivos
de empresas y empresarios, quienes se encuentran confundidos – por
decir lo menos , cuando acuden a fuentes externas de asesoramiento.
Los consultores de empresas, académicos e investigadores, y los
gurúes, alimentan soluciones a través de mecanismos dispares (Best
Theories y Best Practices), lo cual no siempre contribuye a mejorar
la toma de decisiones en las organizaciones. Un empresario- Cliente
sintetizó está situación de confusión cuando participaba de una
reunión con un grupo de consultores : “Por favor dejen de
aconsejarme; sé equivocarme sólo”.
Si los directivos y
empresarios manifestaran que trabajan “a tientas” debiéramos quizás
mostrar cierto grado de satisfacción; en realidad es fascinante que
no manifiesten que trabajan “a ciegas”, teniendo en cuenta la
parafernalia de fórmulas y enfoques con que son bombardeados
diariamente por los consultores. En nuestra, opinión, tanto
Consultores como Académicos e Investigadores hemos realizado pocos
esfuerzos y hemos mostrado pocos adelantos respecto a integrar el
“estado del arte” con las “mejores prácticas” organizacionales.
En ese sentido esta
presentación representa un esfuerzo por desarrollar :
a. una tipología de
fuentes de “contribuciones externas” a la empresa;
b. una tipología de
“Best Practices” recomendadas por consultores externos;
c. una tipología de
“Best Theories” sugeridas por los más eminentes académicos e
investigadores.
d. Una orientación
básica distintiva de los consultores vis a vis académicos e
investigadores
Se espera a través del
mismo reducir la incertidumbre de los Directivos respecto “del
estado del arte y de las mejores prácticas”, y sentar las bases para
una toma de decisiones racional, sustentada en los hallazgos más
serios del área empresarial.
Tipología de fuentes de
“contribuciones externas” a la empresa
Los empresarios y
directivos de organizaciones y empresas de envergadura confrontan
situaciones que diariamente presentan, por un lado, oportunidades de
crecimiento y expansión, y por otro, amenazas a su sostenimiento o
eventual extinción.
Cuando los empresarios
y directivos perciben la necesidad de “apoyo” fuera del ámbito de su
empresa, utilizan diversas fuentes. Teniendo en cuenta que es una
situación atípica que no se encuentra “archivada” en la base de
datos histórica de experiencias superadas, elige acudir a alguna de
ellas. Las tres principales fuerzas de consulta son :
1. Consultores y
“practitioners” organizacionales.
Este grupo incluye a
los consultores externos a la organización. Los trabajos de estos
profesionales están apoyados en desarrollos que conforman un
“paquete” de consultoría y por lo general culminan en lo que ellos
mismos denominan las “mejores prácticas” (the Best Practices). Más
sobre este tema en Eric Gaynor Butterfield, 1977 : “¿ Consultores o
implementadores de prácticas que están de moda ?”
2. Académicos e
Investigadores
Conformado por personas
que están íntimamente familiarizadas con el “estado del arte” de las
disciplinas en cuestión, que abrazan algún marco teórico general
para mejorar la eficiencia organizacional, la que a veces es
combinada con otras concepciones teóricas, dependiendo de la
situación puntual que confronta la organización.
3. Los gurúes
En esta categoría se
incluye a aquellos personajes que incluyen dentro de su rol
tradicional como consultores de empresas el rol de profetas
exitosos. Los mensajes por ellos transmitidos, son en esta caso, mas
bien subliminales y menos operativos que el grupo de consultores
incluidos en el primer grupo, y tienen mas que ver con la visión y
la misión del negocio que con los objetivos y pautas operativos del
mismo.
Existen, por supuesto,
combinaciones de estas tres categorías, pero para simplificar el
análisis, inicialmente nos hemos de concentrar en ellas. En
realidad, existen dos grandes grupos, ya que los gurúes pertenecen a
la categoría de consultores que han sido puntualmente exitosos y
utilizan esa receta como panacea para una generalidad de casos, pero
confrontan la limitación de que por lo general no han encontrado
evidencia empírica para sus supuestos básicos e hipótesis de
trabajo.
Ahora bien, ¿ Qué
“pata” de este trípode debe usar el empresario? Esta es la pregunta
del millón de dólares.
Uno de los propósitos
principales de esta exposición es la de facilitar la respuesta o el
acceso a la respuesta a dicha pregunta. Para ello hemos preparado
los cuadros 1a y 1b.
El cuadro 1ª incluye
una lista de las técnicas desarrolladas e implementadas por el grupo
denominado de “consultores” con el propósito de mejorar la
eficiencia organizacional.
Tipología de “Best
Practices” recomendadas por consultores externos. Cuadro 1ª. “Best
Practices” . Métodos y técnicas de eficiencia organizacional (de los
últimos 15 años).
En el trabajo de Eric Gaynor Butterfield (Resumen de Best Practices, 1992) realizado en un trabajo de
campo se han relevado más de 50 best Practices. A título ilustrativo
se incluye a continuación un detalle de algunas de las metodologías
más utilizadas durante los últimos quince años por el grupo de
consultores de empresa al realizar sus “intervenciones” en empresas.
- Gerenciamiento de
calidad total (Total Quality Management)
- Aseguramiento de la calidad (Quality Assurance Review)
- Control self-assessment (auto-evaluación de control)
- Círculos de calidad
- Benchmarking
- Re-ingeniería de procesos (Business process re-engineering)
- ISO 9000
- Desarrollo organizacional
- Concurrent engineering
- Quality function deployment
- Mejora continua
- Just-in-time manufacturing
- Time-based management
- Participación en las ganancias (gain sharing)
- Pago por habilidades (pay for skills)
- Broadbanding
- Empowerment
- Future search conference
- Equipos de trabajo auto-direccionados
- Teoría Z
- One-minute manager
- Cultura organizacional
- Out-placement
- Downsizing
- Resizing
- Gerenciar caminando (Management by walking around)
- Aprendizaje organizacional
- Out-sourcing
- Value-based management
- Tablero de Comando
- Activity Based Costing
- Sistema de información gerencial
- Participative decisión making
- Customer relationship management
- Supply chain management
El trabajo realizado un
año después (Eric Gaynor Butterfield, 1993) muestra evidencia que la vida útil
promedio de cada una de éstas técnicas t metodologías utilizadas por
los consultores es variable, pero puede estimarse que han tenido (en
promedio) una duración estimada mínima del orden de los tres años.
Es de hacer notar que algunas de ellas han mostrado su presencia mas
allá de los dos años. Ahora bien, teniendo en cuenta la lista arriba
descripta de 35 técnicas o “paquetes” de consultoría, una duración
promedio de las mismas (mínima) de tres años, y el hecho de que
hemos mencionado técnicas utilizadas durante los últimos 15 años (el
lector avezado habrá notado que no se han incluido otras técnicas
como Dirección por Objetivos, Presupuesto base cero, Scanlon Plan
que son de mas vieja data ...) llegamos a la conclusión que, como
mínimo los consultores han propuesto – durante los últimos quince
años – más de 6 métodos simultáneos a empresarios y directivos de
empresas “como soluciones únicas y siempre más eficientes que las
anteriores que ellas mismas reemplazaba”. Si yo fuera empresario y
escuchara esto de un consultor, debo aceptar que yo también estaría
confundido !
Las técnicas y
metodologías arriba mencionadas han sido consideradas como “Best
Practices” por sus promotores, y han estado orientadas a prescribir
qué es lo que caracteriza a una empresa eficiente, eligiendo
principalmente una variable como independiente la cual tendría un
impacto significativo sobre los resultados empresariales.
Pasemos ahora a
explorar las contribuciones de los académicos e investigadores. Sus
aportes se sustentan por lo general, en el desarrollo de marcos
conceptuales y evidencia empírica como resultado de investigaciones
sistemáticas. Ellos también han hecho contribuciones relevantes a
las organizaciones productivas (empresas). Veamos algunas de ellas.
Tipología de “Best
Theories” sugeridas por los más eminentes académicos e
investigadores. Cuadro 1b. Best Theories Teorías de eficiencia
organizacional.
A continuación se
incluye un detalle de algunas de las teorías organizacionales, por
autor (es), tal cual han sido incorporadas al “estado del arte” de
las ciencias del comportamiento y aplicadas consecuentemente para
mejorar la administración y eficiencia de corporaciones.
Argyris, Chris
Bakke, E. Wight
Barnard, Chester, I.
Blake, Robert R. y Mouton, Jane S.
Boulding, Kenneth E.
Braverman, Harry
Brown, Wilfred
Burnham, James
Burns, Tom
Chandler, Alfred D.
Crozier, Michel
Drucker, Peter F.
Etzioni, Amitai
Fayol, Henri
Fiedler, Fred E.
Follett, Mary Parker
Frost, Carl
Galbraith, John Kenneth
Gouldner, Alvin W.
Hannan, Michael T. y Freeman, John H.
Herzberg, Frederick
Hofstede, Geert
Jaques, Elliot
Kanter, Rosabeth Moss
Lawler, Edward E.
Lawrence, Paul R. y Lorsch, Jay W.
Likert, Rensis
Lindblom, Charles E.
Mayo, Elton
March, James G.
McGregor, Douglas
Michels, Robert
Miles, Raymond E. y Snow, Charles C.
Mintzberg, Henry
Ouchi, William
Parkinson, C. Northcote
Peter, Lawrence J.
Peters, Thomas J. y Waterman, Robert H.
Pfeiffer, Jeffrey y Salancik, Gerald, R.
Pugh, Derek
Schein, Edgar H.
Schumacher, E. Fritz
Selznick
Silverman, David
Simon, Herbert A.
Sloan, Alfred P.
Tannenbaum, Arnold S.
Taylor, Frederick W.
Thompson, James D.
Thompson, Victor
Trist, Eric
Urwick, Lyndall y Brech, Edward F.L.
Vickers, Sir Geoffrey
Vroom, Victor H.
Weber, Max
Whyte, William H.
Williamson, Oliver E.
Woodward, Joan
Para la selección de
las teorías mas arriba mencionadas se tomaron en consideración
trabajos previos realizados por editores / revisores de las dos más
reconocidas publicaciones especializadas en el tema : “Academy of
Management Review ” y “Academy of Management Journal”. Tres
criterios representaron la base para dicha selección :
a. La “teoría” tiene
que haber sido de utilidad en predecir y entender el comportamiento
de las organizaciones
b. La “teoría” debe
tener un contenido con aplicaciones prácticas
c. La “teoría” tiene
que haber generado suficiente investigación.
A diferencia de las
“Best Practices” sugeridas por los consultores y practicantes
organizacionales (que prescriben caminos únicos a seguir), las “Best
Theories” de los académicos e investigadores han estado
principalmente orientados a Describir aquellos factores o
características salientes de las organizaciones eficientes.
Marco Conceptual de
Eficiencia Organizacional – Best Theories y Best Practices :
Introducción a un enfoque bi-dimensional
Ahora nuestro propósito
se orienta hacia el desarrollo de un Marco Conceptual que sirva de
apoyo tanto a empresarios como a directivos y ejecutivos de
empresas, teniendo en cuenta lo expuesto precedentemente.
Teniendo en cuenta la
facilidad e implicancias prácticas de un marco conceptual compuesto
de dos variables (Best Practices y Best Theories), existen cuatro
opciones posibles, teniendo en cuenta si se aplican – o no se
aplican -, las mismas.
Supuestamente debiera
existir una alta correlación al responder positivamente (es decir,
Sí se aplican) a las Best Practices y Best Theories. A simple vista
, y por intuición, los directivos y ejecutivos saben que no
necesariamente es así, y de hecho esto aumenta su nivel de duda
respecto de las contribuciones que esperan de los consultores y
académicos.
Para dificultar aún más
el análisis, trabajos de campo realizados con directivos de empresas
industriales, comerciales y financieras sugieren la utilización
“independiente” (y no conjunta), de estas dos variables. Es decir,
ambas variables son por lo general visualizadas como “polos opuestos
de una misma dimensión” más que “como dos dimensiones distintas”.
Esto sugiere la predisposición a aplicar Best Practices únicamente
o, en caso contrario, Best Theories también únicamente.
Por otro lado, los
directivos y ejecutivos de empresas se encuentran más familiarizados
con las “Best Practices” que con las “Best Theories”. Exceptuando
las teorías de Taylor, Fayol, Mc Gregor, Weber y un par de autores
más, la mayor parte de los directivos y ejecutivos de empresas no
han estado suficientemente expuestos a contribuciones significativas
realizadas por estudiosos de las ciencias del comportamiento que han
mostrado especial interés en Desarrollo Organizacional. Han mostrado
desconocimiento por los trabajos de March, Etzioni, Simon, Lawrence,
Lorsch, Woodward, Tannebaum, Thompson y Perrow, entre otros. También
han malinterpretado en muchísimos casos las contribuciones de Taylor
y Weber con sus consecuencias disfunciones en el caso de tener que
poner en práctica dichas teorías.
Tiene sentido, mucho
sentido común podríamos decir, que las organizaciones efectivas y
eficientes serían aquellas que llegaran a posicionarse respondiendo
positivamente a la aplicación de las Best Practices Y también las
Best Theories. Estas organizaciones estarían proclives y propensas a
incorporar dentro de sus organizaciones “asistencia externa” tanto
de parte de los consultores como también de los académicos e
investigadores.
Sin embargo en los
hechos se ha encontrado evidencia que muestra que dichas
organizaciones están sujetas a “filtros” teniendo en cuenta la
“situación particular” que confronta la organización en las
dimensiones espacio y tiempo. El hecho de estar familiarizados con
las Best Theories les permite cuestionar – con rigor casi científico
– la validez de las mejores prácticas propuestas por los
consultores. Estas organizaciones eficientes no sólo están
familiarizadas con las Best Theories (su estado del arte) sino que
van un poco más allá : por lo general son muy activas en lo
relacionado con funciones de apoyo a Centros de Investigación y de
Academia orientadas a descubrir e identificar los factores de éxito
(Mc Donald, Exxon, General Motors, Federal Express, etc.) Al
involucrarse activamente en esta dimensión de Best Theories lo que
realmente hacen es “tratar equívocamente lo que han tratado y
registrado como inequívocamente (las Best Practices)”. En otras
palabras, estas instituciones y empresas están en posición de
combinar exitosamente el enfoque prescriptivo (vía receta) de los
consultores / practitioners con el enfoque Descriptivo (via
cuestionamiento) de los académicos e investigadores.
Cuáles son las
organizaciones menos eficientes ? Definitivamente son aquéllas que
no aplican las Best Practices y tampoco ponen en práctica las Best
Theories. Estas organizaciones representan el polo opuesto de las
que han sido tratadas más arriba. Por lo general, las empresas
públicas, entes provinciales y municipales, son las organizaciones
que se “posicionan” en este cuadrante donde se responde
negativamente a la aplicación tanto de las mejores teorías como de
las mejores prácticas. Se caracterizan por tener una muy pobre
visión de su organización, y por satisfacer mas bien las necesidades
de los clientes internos (personal) que la de los clientes externos.
Existen solamente en mercados “regulados” y, en economías
subdesarrolladas del llamado libre, las encontramos en economías y
sistemas presentes en lo que hemos denominado “capitalismo
demagógico” (Eric Gaynor Butterfield, 2003. San José de Costa Rica). Estas
organizaciones tienen mecanismos muy pobres de aprendizaje y la
capacidad “cuestionadora” está desarrollada en su mínima expresión.
También un número
importante de empresas privadas se encuentran localizadas en esta
posición; por lo general son empresas en decadencia que han perdido
su posición de pioneras. Empresas mal llamadas PyMEs – en lugar de
empresas ricas en alta creatividad (ERAC) – que han perdido
físicamente la presencia del empresario fundador se caracterizan por
mostrar en su deterioro este mismo tipo de perfil decadente. Los
empresarios exitosos que han creado y desarrollado organizaciones
exitosas y que debido a su avanzada edad deben ceder su sitio en su
empresa, muchas veces llegan a presenciar la caída vertiginosa de la
misma ante la falta de un liderazgo renovado. Esta “falta de
capacidad empresarial sucesoria” – que es característica en las
empresas que surgen de un solo empresario innovador -, representa
posiblemente el caso de transición mas veloz de cómo una empresa
posicionada (con el empresario innovador) en el cuadrante de la
organización más eficiente, se traslada y posiciona vertiginosamente
(y desventajosamente) en el cuadrante de mayor ineficiencia
organizacional con el ingreso de los “sucesores / herederos”.
Además de estas dos
opciones detalladas más arriba, existen otras dos. Podríamos decir
que las dos opciones detalladas son situaciones límite – una en la
posición más eficiente y la otra en la de mayor ineficiencia -. De
las otras dos opciones posibles ahora vamos a concentrar nuestra
atención en aquella donde la organización tiene en cuenta las Best
Practices pero no le presta atención ni aplica las Best Theories.
Podemos encontrar a un número muy grande empresas posicionadas en
este cuadrante especialmente en economías subdesarrolladas, donde
las reglas de juego son modificadas continuamente , en forma rápida
y las mismas no son simples transiciones sino que representan
procesos transformacionales. Trabajos de campo realizados (Eric Gaynor Butterfield, 1997) consistentemente sugieren que este es el cuadrante mas
poblado. Estas organizaciones son ávidas consumidoras de “servicios
“ Tanto externos a, como internos de la empresa) en relación con las
Best Practices. Este tipo de organizaciones privilegian los
beneficios a corto plazo y asumen – siguiendo el pensamiento
Keynesiano -, “que a largo plazo estamos todos muertos”, lo que sí
es cierto pero , cuando es puesto en práctica puede convertir a la
organización donde dicho pensamiento se enfrenta con un sistema
vigente donde tanto su empresa como el resto reemplazan el proverbio
anterior por otro : “Get the money and run” que, de ser puesto en
práctica en forma generalizada da vigencia a un perfil de eficiencia
organizacional donde la depredación supera al humanitarismo. Este
tipo de empresas, que ponen en vigencia las mejores prácticas pero
no las mejores teorías, necesitan mecanismos especiales de
“adecuación” para mantener niveles de efectividad altos, que no
siempre están presentes en las “empresas locales”.
Por otro lado cuando se
trata de grandes organizaciones (como es el caso de multinacionales)
el órgano cuestionador se encuentra localizado en la casa matriz que
crea, desarrolla, documenta, formaliza e implementa a través de un
“Manual de Best Practices por Proceso / Función”, para las distintas
filiales o sucursales de la organización. La carencia de un órgano
cuestionador en las filiales fuera del país donde está localizada la
casa central, produce rigideces estructurales que no siempre son
alertados y flexibilizados a tiempo. De todas maneras, para este
último caso de empresas multinacionales, es significativo reconocer
los importantes mecanismos desarrollados e implementados en la casa
central, donde allí sí se privilegian y tienen en cuenta las Best
Theories.
Desafortunadamente, las
grandes empresas locales – especialmente las localizadas en
economías de menor grado de desarrollo relativo -, por lo general no
consideran el desvío de recursos hacia esta función tan vital para
el desarrollo continuado y sostenido de la organización. La carencia
de esta función en grandes empresas locales, que está orientada
básicamente a “ cuestionar todo lo que ha sido archivado e
implementado como Best Practice más eficiente”, con el transcurso
del tiempo incorpora rigideces en los procesos y operatorias que
atentan contra los logros organizacionales.
Es correcto señalar que
en las grandes empresas locales existe alguna evidencia de
conocimiento en la organización respecto de las Best Theories. Sin
embargo, trabajos de campo realizados hace un tiempo atrás (Eric Gaynor Butterfield, 1997), sugieren que las Best Theories en su gran mayoría
pertenecen a enfoques organizacionales categorizados como
estructurales. Los enfoques que privilegian la visión de la empresa
desde el punto de vista de “procesos dinámicos en una situación de
cuasi-equilibrio” son ignorados en gran medida.
Párrafo aparte merece
el dicho que se agrega a los dos señalados hasta ahora :
“privilegiar el corto plazo ... pues en el largo plazo estamos todos
muertos” y “get the money and run”. Este último dicho que se escucha
en conferencias desde hace unos 10 años debe imperiosamente llamar
la atención de aquellos comprometidos con el desarrollo y
crecimiento para todas las unidades de análisis, sean ellas el
individuo, los grupos, las organizaciones y la comunidad en su
conjunto. Esta frase se viene explicitando bajo el refrán que señala
que se debe “Pensar globalmente y actuar localmente”. Si esto fuera
cierto la discreción organizacional irá desapareciendo
paulatinamente más y más en las economías subdesarrolladas al ver
sustentada esta frase o pensamiento con el hecho que la toma de
decisiones en filiales de multinacionales cada vez es más “discreta”
, de 0 o 1. Y desafortunadamente, para estos profetas y gurúes ,
deben en algún momento darse cuenta que este mundo no es blanco y
negro ... gracias a Dios contamos con un hermoso arco iris.
La última opción
posible, es decir la cuarta, es aquélla donde las organizaciones
pueden prestar mucha atención a las Best Theories y por otro lado
desmerecen la importancia de las Best Practices. Entre este tipo de
empresas encontramos aquellas donde las mismas son guiadas por sus
sucesores / herederos, una vez que se ha retirado el empresario
innovador. Por lo general los sucesores y herederos de empresarios
en economías menos desarrolladas, cuentan con muchos años más de
estudios formales que sus padres que han sido socios fundadores de
la empresa. El hecho que los hijos cuenten con muchos años más de
estudios formales y universitarios que superan largamente a los
estudios formales del empresario innovador, hace que los primeros
sobredimensionen la importancia de los marcos teóricos y
conceptuales. Al minimizar la importancia de las Best Practices
respecto de las Best Theories la organización debilita su
efectividad en el corto plazo, el cual tiene un efecto negativo
sobre los resultados inmediatos en el momento crucial de transición
del empresario innovador (padre) a los directivos “sucesores”
(hijos). En realidad el dilema y fenómeno transicional conocido bajo
– incorrectamente – bajo el nombre de “empresas familiares” se debe
en alguna medida a que la cúspide de la organización en esta
situación de cambio tiene enfoques contrastantes en cuanto a
privilegiar solo una de las dos variables, siendo en ambas casos,
una “elección distinta” (el empresario fundador privilegiando las
Best Practices y los directivos emergentes “sucesores” privilegiando
las Best Theories. El Dr. Donald Cole (1995) exhibe el caso del
empresario exitoso de la India que, ávido de encontrar mejoras para
sus hijos y su empresa, envía a este a Harvard para continuar
estudios de postgrado y a su regreso ellos aplican técnicas donde se
privilegia la especialización organizacional y recién muchos años
después empiezan a tener en cuenta el “trabajo en equipo” ... cuando
en la India la práctica de trabajo en equipo es milenaria.
Resumen y Conclusiones
En su afán de maximizar
resultados y utilidades las organizaciones han privilegiado, en el
mejor de los casos, orientar sus procesos de aprendizaje y cambio
organizacional vía la implementación de Best Practices, prestando
menos atención a las Best Theories.
A su vez, al focalizar
sus intereses en las “Best Practices” como lo “única y mejor forma”
de aumentar la efectividad organizacional, dudan respecto de estas
mismas prácticas de consultoría. Se ha mostrado evidencia en esta
presentación donde por lo menos más de seis Best Practices han
estado vigentes simultáneamente, lo que da origen a la siguiente
pregunta : ¿ Cuál de esas 6 prácticas es la más eficiente ? En honor
a la verdad, los consultores todavía no han encontrado la respuesta
más apropiada a esta pregunta ... y es posible que quizás ni
siquiera la han estado buscando.
Aparentemente son las
empresas multinacionales las que más efectivamente han integrado las
Best Theories con las Best Practices, y posible sea éste uno de los
elementos fundamentales por los cuales ellas gozan de ventajas
competitivas sobre las empresas locales.
Empresarios creativos
han podido desarrollar mecanismos de integración de estas dos
variables / dimensiones, y poder usarlas en distinta proporción
según las circunstancias. Sin embargo, confrontan la situación de
una transición feliz – después del ciclo de vida del empresario
innovador -, que usualmente retrotrae a este tipo de empresas a
formas organizacionales menos eficientes.
Mi experiencia personal
– y esto es compartido con las empresas Clientes en procesos de
transformación – sugiere la necesidad de incorporar un modelo
descriptivo (orientación hacia Best Theories que encuentra sustento
en investigaciones sistemáticamente realizadas) y agregar dicho
modelo sobre el enfoque prescriptivo ( tipo “receta” donde existe
una única mejor solución). Este último es privilegiado bajo la forma
clásica de consultoría que es adoptada principalmente por las firmas
denominadas líderes en asesoría, y, en nuestra opinión, a ellas
mismas – y no solo a sus clientes -, les ha llegado el momento de
sus propios “rendimientos decrecientes”. Puedo anticipar que en muy
poco tiempo estas mismas firmas de consultoría van a tener que verse
involucradas en su “propia re-ingeniería”.
Bajo este enfoque que
es adoptado por lo general por las empresas denominadas como líderes
en consultoría, la asistencia externa a la empresa es por lo general
desarrollado bajo el tradicional enfoque donde el diagnóstico es
realizado casi siempre en forma unilateral por el consultor. Las
consecuencias disfuncionales de esta opción han sido tratadas y
expuestas largamente (Edgar Schein, 1968).
En mi opinión y basado
en diferentes y variadas intervenciones organizacionales los
Clientes se verían beneficiados con la combinación de ambos
enfoques, y para ello es necesario que tanto el Cliente como el
consultor visualicen el proceso de consultoría integrando, y no
desagregando, ambas dimensiones donde en una predominan los
consultores (Best Practices) y en la otra los académicos e
investigadores (Best Theories). De este modo se integrarían también
dimensiones que ya no serían polos opuestos de una misma dimensión
sino dos dimensiones diferentes e independientes : Best Practices
vs. Best Theories; enfoque prescriptivo vs. Enfoque descriptivo;
privilegiar el corto plazo vs. privilegiar el largo plazo; tratar
los procesos en forma equívoca o hacerlo en forma inequívoca).
Los enfoques
unidimensionales - centrados alternativamente en el consultor o en
el académico, según sea el caso – han representado contribuciones
significativas en el pasado. Sin embargo, las organizaciones
eficientes del futuro requieren contribuciones bajo un enfoque
bi-dimensional, donde se combinan las “Best practices” con las “Best
Theories”; la orientación integre aspectos prescriptivos dentro de
marcos descriptivos; y se trate ocasionalmente “en forma equívoca
todo lo que ha sido archivado inequívocamente”.
El Dr. Eric Gaynor Butterfield fue
invitado a publicar esta presentación en la revista del Instituto
Argentino de Ejecutivos de Finanzas del mes de Mayo de 1996 – Año 12
Número 125. El IAEF es miembro de la International Association of
Financial Executives Institutes.
Nota : Un trabajo
realizado hace unos 20 años atrás mostró que muchos directivos de
grandes corporaciones norteamericanas estaban familiarizados con un
número importante de Best Theories. En las empresas latinoamericanas
los altos directivos parecen conocer algunas mejores prácticas y
muestran un grado de falencia importante respecto de las mejores
teorías. |