Inteligencia Organizacional – “¿Pueden
los Profesionales y Gerentes de Empresas convertirse en Empresarios
y Emprendedores?” – Parte I
Abstract
de Taller homónimo – Septiembre del 2003 a cargo de Eric Gaynor
Butterfield – www.theodinstitute.org
En
los últimos 20 años y particularmente durante los más recientes
5 o 10 años, cada vez se han acercado más personas dentro del
mundo corporativo y organizacional a The Organization Development
Institute International, Latinamerica con el propósito de orientar
– y también de reorientar – sus vidas “en lo laboral”. Particularmente
nos hemos encontrado cada vez con más profesionales universitarios
Diplomados quienes veían como sus carreras laborales se habían
interrumpido “temporalmente”.
Estos
diplomados universitarios encontraron que los procesos de reinserción
dentro del mundo corporativo se hacían más difíciles con el simple
transcurso del tiempo al punto de que, en muchos casos, la reinserción
temporal lo obligaba a “buscar opciones incluso fuera de la profesión”.
Estos nuevos emprendedores comenzaron a descubrir que el éxito
en sus nuevos emprendimientos – el primero de los cuales consistía
en comenzarlo y ponerlo en marcha – no era nada sencillo.
Basados
en el pionero trabajo del Dr. Donald W. Cole (“Professional Suicide
or Organizational murder”) muchos de los directivos, gerentes,
ejecutivos y profesionales pudieron comenzar a entender que “lo
que ellos tenían en sus cabezas – metafóricamente puesto que es
en sus mentes – no coincidía con lo que sucedía dentro de la empresa”.
Una versión en español de este trabajo y con implicancias para
las empresas dentro de Latinoamérica se pueden encontrar en “Suicidio
Profesional o Asesinato Organizacional” del Dr. Donald W. Cole
y Eric Gaynor Butterfield – 2003.
Lo
que estaba sucediendo en el contexto de las empresas y que muchos
expertos hicieron notar tempranamente en los años 60 del siglo
pasado (Burns & Stalker – 1961; James D. Thompson, 1967; Charles
Perrow – 1969), estaba de alguna manera obligando a las empresas
a desarrollar procesos de adaptación y de innovación a los cuales
no estaban acostumbrados. Las empresas y organizaciones – especialmente
aquellas que solamente sobrevivían en base a su propia capacidad
de generación de ingresos – llevaron a cabo dichos cambios eligiendo
asesores / consultores quienes habrían de asistirlos en la transición.
Hasta
aproximadamente el año 1990 los directivos, ejecutivos y profesionales
que se desempeñaban dentro del mundo corporativo y organizacional
privado sobrevivieron con cierto éxito ajustándose y adaptándose
a la transición empresarial. Pero la globalización financiera,
tecnológica y comercial produjo cambios que fueron mucho más allá
de lo que había sucedido hasta allí. Darwin nos ha mostrado desde
hace muchos años que las mutaciones entre los humanos son relativamente
lentas y que los cambios comportamentales pueden ir incluso más
allá de la vida de una persona.
Muchos
directivos y profesionales empezaron a ver como la tecnología
informática comenzaba a reemplazar una de sus tareas más importantes:
la de toma de decisiones discrecional. De allí en más el nuevo
lenguaje del planeta no tiene que ver con los idiomas sino más
bien con lo “digital”. Y la toma de decisiones discrecional, lo
que hacía necesaria una educación similar a la de los profesionales
universitarios diplomados, perdió importancia. La toma de decisiones
es realizada cada vez en mayor medida por un computador que “está
en la sala de al lado de quien la ha creado” como ha manifestado
el genial Herbert Simon hace mucho tiempo atrás.
Resulta
entonces que los profesionales universitarios diplomados encuentran
dificultades en ingresar al mundo corporativo y organizacional
y muchas dificultadores mayores para crecer dentro de las mismas.
Por otro lado las Universidades siguen produciendo universitarios
graduados.
Es
posible que este tipo de situación hubiera podido resolverse si
no se hubieran producido otras transformaciones mayores. En la
actualidad los países dentro del selecto G7 tienen robots que
permiten la automatización en prácticamente todos los sectores
industriales. Las organizaciones pueden ahora manejarse a través
de programas como lo habían visualizado pioneramente James March
& Herbert Simon hace muchos años atrás. Y esto impacta fuertemente
además sobre los niveles inferiores de las empresas y organizaciones
quienes cuentan con un nivel de productividad que no puede igualar
– ni tampoco acercarse – al de estos equipos y maquinarias, lo
que los hace reemplazables. Por supuesto si hay menos personas
en la base hace falta también menos personas más arriba.
Y
los profesionales diplomados universitarios en Latinoamérica se
encuentran con una desventaja adicional ya que la ventaja competitiva
con que contaban respecto de aquellos latinoamericanos no-profesionales
no resulta ser suficiente ahora puesto que cada gerente y profesional
como resultado de la globalización comienza a competir con todos
los demás profesionales del mundo. Como ejemplo podemos mencionar
que los técnicos en la industria del petróleo muchos de ellos
de nacionalidad norteamericana o provenientes de países europeos
que tenían ingresos del orden de 10.000 dólares mensuales comenzaron
a ser reemplazados por técnicos de China que estaban contentos
percibiendo solamente el 10 por ciento de los ingresos de aquellos.
De
todas maneras esos cambios no serían los únicos que tendrían lugar.
Sucedieron otros cambios en el contexto que también impactaron
muy fuertemente sobre la vida de los Profesionales. La globalización
financiera permitió el libre traslado de dinero en sus distintas
manifestaciones, de un país a otro, y de esta manera las alzas
y bajas tanto de los productos y servicios como de la fuerza de
trabajo, resultaban ser un producto de lo que dictaba el mundo
de las finanzas. El pago de la deuda externa de muchos países
latinoamericanos y las políticas de ajuste, además de las remesas
de fondos al extranjero, secaron la plaza. El volumen del dinero
y del circulante se redujo y esto produjo reducciones aún mayores
en las empresas. Paradójicamente, los países latinoamericanos
entregaron todos sus productos durante más de 70 años por la entrega
de sus productos ligados con los cereales, ganadería, minerales,
bosques, y pesca. Y aún así están en deuda en materia financiera.
Lidiar dentro de un mundo con actores que son capaces de conseguir
entregar “papel moneda” – cuyo costo de imprenta es relativamente
bajo – a cambio de todos los recursos primarios que a veces pueden
llevar décadas y siglos en ciclarse, no es poca cosa.
Así
como el profesional latinoamericano ahora encuentra que está compitiendo
con todos los profesionales del planeta, lo que sucede en materia
económica y finanzas dentro de un país también compara con lo
que sucede en otros países. Si después de invertir en un país
los rendimientos no se sostienen, la huida es obvia. Más aún,
es posible que los mismos principales actores de la huída – después
de haber contribuido a secar la plaza – puedan volver cuando la
depresión de varios años vuelva a convertir ese país de nuevo
en “emergente”.
Los
negocios y empresas no son más incrementales; ya no crecen por
el simple hecho de que crezca el número de la población. Hemos
visto como muchos pequeños negocios y empresas crecieron durante
el siglo pasado como consecuencia del incrementalismo. ¿Acaso
conocen ustedes muchas panaderías, tintorerías, kioskos de periódicos,
estaciones de servicio, verdulerías y fruterías que hayan quebrado
durante la segunda parte del siglo pasado? Pero sí conocen cuantas
quiebran actualmente, incluso dentro del primer año de funcionamiento.
Es
que el incrementalismo está terminado, muy a pesar nuestro. Las
transformaciones son monumentales y parece que las vemos pasar,
tenemos y tomamos conocimiento de ellas, pero no ponemos en marcha
las acciones que nos permitan transformarnos para confrontar estas
nuevas situaciones. Hoy en día, los Estados Unidos de Norteamérica
ya no tiene real interés en contar con mano de obra más económica;
si esto no fuera así no estaría construyendo un muro en la frontera
con México.
Y
la implicancia de esta decisión va mucho más allá de necesitar
esta mano de obra más barata. Lo más importante y a lo que le
deben prestar atención los profesionales es que “tampoco le interesa
a los Estados Unidos de Norteamérica contar con lo que estas personas
puedan llegar a consumir dentro de USA”. Ello representa una muy
buena prueba de la defunción del incrementalismo y de una orientación
que los Bancos multinacionales tienen muy en claro: el ABC1.
Para
hacer las cosas aún más difícil para los profesionales y gerentes,
en los últimos años algunos líderes de países comunistas llegaron
a la conclusión que podrían beneficiarse en mayor medida poniendo
foco en la comercialización y en el mercado, en lugar de privilegiar
la perspectiva de la producción (los medios y modos de producción).
Esto ha hecho que un país como China al cambiar su perspectiva
en lugar de “crear trabajo manual” a través de una multitud de
trabajadores que barren las calles con una escoba “gastando su
tiempo”, se haya focalizado en transferir estas múltiples personas
y energías hacia una fabricación donde se ponen millones y millones
de productos estandarizados en el mercado a muy bajo precio. Los
líderes en China se dieron cuenta de que podían hacer crecer su
economía aplicando los principios de Frederick Taylor conocidos
como la “Administración Científica”. Al final de cuentas a los
Estados Unidos de Norteamérica no les ha ido nada mal con las
aplicaciones prácticas de los conceptos de Taylor.
De
modo que las empresas en Latinoamérica – y los profesionales y
gerentes – que trabajan en las mismas comienzan a verse como un
jamón del sándwich. Por un lado se encuentran imposibilitados
de operar con la suficiente creatividad e innovación de los países
más desarrollados y por otro lado tampoco cuentan con ventajas
desde el punto de vista de la producción humana de tipo repetitivo.
En los dos aspectos vitales de toda empresa – su orientación hacia
crear e innovar (calidad) como asimismo a producir (cantidad)
– las empresas y su personal en Latinoamérica están en desventaja
desde el punto de vista de su competitividad a nivel mundial.
En
el libro del Dr. Donald W. Cole y Eric Gaynor Butterfield citado
más arriba se describen una serie de opciones que los profesionales
y gerentes en Latinoamérica tienen a su disposición. Sin embargo,
nuestra experiencia práctica en la materia muestra de que a pesar
de que muchas veces llegan incluso a comprender y entender lo
que sucede no siempre modifican sus perspectivas, creencias y
posteriores comportamientos.
Los
profesionales y gerentes se encuentran entonces desbordados en
cuanto al problema que confrontan, incluso aquellos que son exitosos
al inicio de su carrera. Muchas veces los exitosos en cuanto al
proceso de “ingreso a una empresa” no siempre sostienen continuidad
en el tiempo. Una gran mayoría de estos profesionales diplomados
incluso en las mejores Universidades se encuentran fuera de las
empresas a partir de los 40 años. De allí en más no saben que
pasos seguir exactamente y luego de algún tiempo de confusión
y de nuevas pruebas y errores - que uno puede hacer solamente
por un corto tiempo – deciden querer convertirse en profesionales
independientes y autónomos o en empresarios – emprendedores. Y
muchas veces las capacidades, destrezas, conocimientos y competencias
que ellos poseen y que les fueron de utilidad mientras pertenecieron
al mundo empresarial y organizacional, ahora no resultan ser suficientes
para actuar con autonomía. La costumbre de “recibir una paga a
tasa fija” y bajo-rutina no siempre es compatible con las acciones
“a riesgo” de aquellos que han de actuar en forma independiente
o han de crear una empresa; en este último caso no solamente debe
tener la capacidad de crear trabajo (y también dinero) para sí
mismo como empresario, sino que también ha de tener que poner
sobre sus espaldas la creación de trabajo y entrega de dinero
(a tasa fija) a otros. Cuando ingresa a esta etapa el ex - profesional
y ex - gerente quién ha estado acostumbrado a escuchar la palabra
“Recursos Humanos” empieza a cuestionarse internamente si el uso
de estas dos palabras es el apropiado dentro del mundo empresarial
competitivo que ya empieza a confrontar.
En
la siguiente jornada hemos de explorar aquellos aspectos que tienen
que ver con algunas de las principales diferencias que existen
entre los Profesionales - Gerentes y los Empresarios, y como
ambos requieren de distintas competencias, habilidades y perspectivas.
Y solamente los profesionales que tienen esto en cuenta y hacen
uso de ello están en condiciones de llegar al Éxito.
Nos
tomamos un corto break y vamos a trabajar una dinámica para consolidar
lo que hemos compartido hasta ahora para lo cual hemos de organizarnos
para trabajar en grupo. Disfruten el break.
Gracias
por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – RODP
The Organization Development Institute International
– Latinamerica
www.theodinstitute.org
Board Member of The Organization Development Institute