Abstract de cuarta Jornada de Taller
para Empresarios; Buenos Aires – 2006, a cargo de Eric Gaynor Butterfield – www.theodinstitute.org – Separata para
participantes
En
la primera parte de esta Jornada hemos explorado las importantes
contribuciones de expertos en Gestión de la Innovación que privilegian
poner foco a la toma de decisiones. Creo que nadie puede ignorar
el importante valor de la toma-de-decisiones tanto en lo personal
como para el manejo de los procesos en las organizaciones. Y es
vital también para aquellos que son propietarios de su empresa.
Hoy
vamos a tratar de compenetrarnos respecto de los aportes de otros
tres expertos que han privilegiado el enfoque de toma de decisiones
orientado hacia las mejoras organizacionales. Ellos son: Charles
E. Lindblom, Arnold S. Tannenbaum y Herbert A. Simon. Pero antes
de ello, quiero hacer una muy corta introducción en relación con
la toma de decisiones.
La
toma-de-decisiones para la Gestión de la Innovación tiene una
particularidad que se caracteriza por el hecho que las decisiones
en este caso son el resultado del proceso de inspiración que nos
ha tener que llevar a la innovación. Por lo tanto se diferencia
de la enorme cantidad de decisiones que los directivos y gerentes
toman usualmente en las empresas, y que más bien son “decisiones
automáticas” que dan lugar a comportamientos automáticos.
Es
común que en las empresas existan algunas decisiones que deben
tomarse como resultado de situaciones que están un poco fuera
de los parámetros habituales, y que requieren de un proceso de
búsqueda y de procesamiento particular. Pero – como hemos visto
ayer con Crozier – existen situaciones de crisis o de percepciones
de crisis anticipadas, que requieren tener presente la posibilidad
de decidir “fuera” de los parámetros habituales tradicionales.
Por lo general los directivos y empresarios tienden a adoptar
este tipo de situaciones cuando enfrentan una crisis. La otra
posibilidad – que es más ventajosa por supuesto – es que el propio
empresario se coloque dentro de una zona de incomodidad o salga
de su “zona de comodidad”. Finalmente es importante tener en cuenta
que por lo general tendemos a asumir que las decisiones tomadas
van a llevarse a la práctica. Esta es una hipótesis que no es
necesariamente correcta; muchas veces las personas tomamos decisiones
pero no las llegamos a implementar y en la posibilidad de que
lo intentemos es posible que la implementación no haya sido realizada
en la forma, tiempo y con los recursos originalmente previstos.
Exploremos
lo que nos dicen los expertos en comportamiento y cambio organizacional
respecto de la toma de decisiones dentro de las empresas, para
lidiar con situaciones de tipo repetitivas y aquellas que requieren
cambios o transformaciones.
Herbert
A. Simon ha sido galardonado con un premio Nóbel de Economía (que
es una disciplina a nivel “macro”) habiendo dedicado muchos de
sus esfuerzos a las ciencias del comportamiento para las distintas
unidades de análisis posible a nivel de empresa (el individuo,
los grupos y la organización en su conjunto). No son muchas las
personas en el mundo que han tenido el privilegio de integrar
eficazmente una disciplina macro con lo micro y ser galardonado
por ello.
Como
veremos más adelante, en sus tempranos años Simon dedicaba mucho
de su tiempo y energías a proyectos que los psicólogos vocacionales
no relacionarían directamente con su vida en el futuro. La música
estaba muy presente en su vida, algo que – notablemente – es también
común en otro experto que tendremos en cuenta a continuación;
nos referimos a Víctor Vroom.
Tanto
James March como Herbert Simon en su monumental trabajo titulado
“Organizaciones” (1958 – Wiley and Sons) describen hechos que
representan una importante señal necesaria de alerta, ante el
enfoque de la organización burocrática de Max Weber. En dicho
trabajo los dos autores resumen una infinidad de trabajos de campo
y de investigación que los lleva a concluir respecto de los aspectos
disfuncionales de la burocracia. Ambos autores muestran como las
inadecuaciones de la burocracia pueden – paradójicamente – ser
tanto una razón para su perpetuidad como para sus eficiencias.
Simon
es un distinguido científico en lo político y lo social y sus
aportes han tenido una fuerte influencia en varias disciplinas.
Comenzó su tarea en la administración pública y en investigación
operativa, y como consecuencia de su rol en múltiples universidades
pudo integrar distintos aspectos de la administración. En la Universidad
de Carnegie-Mellon en Pittsburg profundizó en lo relacionado con
la toma-de-decisiones, haciendo uso de las computadoras como un
medio de simular el pensamiento humano. En 1978 le fue concedido
el Premio Nobel en Economía.
Para
Herbert Simon el gerenciamiento y la Gestión de la Innnovacióin
es sinónimo de toma-de-decisiones habiendo puesto foco en como
se toman las decisiones en la práctica y como pueden éstas decisiones
llegar a ser más efectivas. Sugiere que en el proceso general
de toma-de-decisiones existen tres etapas principales:
- Encontrando
ocasiones en las cuales exista una decisión a tomar, lo que
podemos asociar con una actividad de inteligencia en el sentido
militar.
- Inventando,
desarrollando y analizando posibles cursos de acción, lo que
podría denominarse como una actividad de diseño.
- Eligiendo
un curso particular de acción de todas las opciones posibles,
representando una actividad “de opción / elección” u “optativa”.
Simon
sugiere que la actividad de “inteligencia” por lo general antecede
a la de diseño, y a su vez ésta se da antes de la elección, pero
esto no es tan simple secuencialmente y no siempre puede darse
bajo este esquema. Lo que si es absolutamente seguro dentro del
modelo de Herbert Simon que toda la actividad gerencial está embebida
de la toma-de-decisiones.
La
pregunta básica que se formula Simon es la siguiente: ¿En basé
a qué toman las decisiones los directivos y ejecutivos en las
empresas? La teoría económica tradicional se basa en un supuesto
donde el hombre es hedonista y que el mismo está sustentado en
su racionalidad. Los economistas tienen para ello un modelo del
“hombre económico” que elige racionalmente el mejor curso alternativo
de acción posible con el propósito de maximizar sus rendimientos,
modelo éste que por supuesto se aleja de la realidad, ya que sabemos
muy bien que existe un elemento no-racional en el pensamiento
y los comportamientos de las personas. Teniendo esto en cuenta
es lo que hace que la necesidad de una teoría administrativa
existe justamente porque se dan límites prácticos a la racionalidad
humana. A su vez, estos límites en cuanto a la racionalidad no
son estáticos ya que dependen del contexto organizacional dentro
del cual se desarrolla la decisión individual. Consiguientemente
la tarea de “administrar” está fuertemente ligada al diseño de
un contexto organizacional donde el individuo puede acercarse
a la racionalidad en la toma de decisiones, y que este acercamiento
sea práctico en términos de los objetivos organizacionales.
Como
consecuencia de sus hipótesis Herbert Simon propone un modelo
del “hombre administrativo” en reemplazo del “hombre económico”.
Mientras que el hombre económico maximiza al seleccionar el mejor
curso de acción de todas las opciones posibles, el hombre administrativo
simplemente “satisface” en su esfuerzo por acercarse a una decisión
que es suficientemente satisfactoria. Según Simon en su actuar
en el día a día el gerente busca tomar y adoptar decisiones dentro
de un rango de alternativas satisfactorias que no necesariamente
son las alternativas óptimas, y esto a su vez, tiene implicancias
más allá de los individuos lo que significa en la práctica que
también las organizaciones solamente llegan a satisfacer sus objetivos
lejos de su optimización.
En
términos personales podríamos decir que si tuvieran que hacer
una torta de cumpleaños para uno de sus hijos harían una “torta
que pudiera ser comida” y NO una torta que sea enormemente disfrutada
y recordada por los compañeros de su hijo (quizás por ello sea
notable la excelente predisposición que tienen los gerentes a
“delegar” en otras tareas que les resultan ser a ellos como triviales).
Observando este fenómeno en términos organizacionales y desde
el punto de vista de los negocios podemos decir que en el proceso
de gerenciamiento dentro de las empresas no se busca “maximizar
la utilidad” sino tener una utilidad razonable, en lugar de pagar
un precio óptimo hablan de un precio justo y en lugar de vender
al mejor precio las ventas son realizadas a “un precio que termine
de una buena vez con este stock”.
En
términos de Herbert Simon la experiencia de los gerentes, sus
títulos y Diplomas en las mejores Universidades, los Cursos de
post-grado no son suficientes para maximizar la toma de decisiones.
Más aún, Simon señala asimismo que en términos de “novedad” tanto
situacional como temporal en cuanto a los procesos de productos
y servicios, el gerenciamiento puede operar inteligentemente pero
han de ser menos efectivos y eficientes. Esto conlleva una consideración
muy importante ya que pone a la organización en una situación
riesgosa cuando la “tasa de cambio relativa es alta”.
Al
analizar el proceso de toma de decisiones organizacional que se
realiza dentro de un contexto cambiante, a veces por ser reactivo
a lo que sucede en el mercado y otras veces cuando la empresa
toma iniciativas y actúa pro-activamente, Herbert Simon realiza
una distinción identificando dos polaridades: las decisiones pueden
ser programadas y también no-programadas, las cuales no necesariamente
son mutuamente excluyentes.
Las
decisiones programadas se asemejan a lo que en gran medida ocurre
dentro de las organizaciones mecanicistas en términos de Burns
& Stalker (1961) o en la organización burocrática racional
de Max Weber (1947). Este tipo de decisiones programadas se basa
en el hecho que son repetitivas y responden a rutinas en el día
a día de las operaciones dentro de la empresa. Esto hace que,
ante una nueva acción repetitiva de algo que se ha hecho en el
pasado no genera la necesidad de una nueva decisión. Las organizaciones
mecanicistas hacen esfuerzos muy grandes por desarrollar mecanismos
de rutinización (y también de control) y sus consecuencias disfuncionales
ya han sido mencionadas largamente. En realidad si la mayor parte
de las decisiones de management fueran simplemente programadas
se requeriría menos tiempo de los gerentes in-situ. De esto hablaremos
más adelante ya que es un tema de suma importancia en la realidad
actual empresarial.
Cuando
se confronta una situación nueva y que es no-estructurada o también
bajo situaciones donde no surge claramente una única mejor opción
(algo que fue de gran preocupación para Frederick Taylor unos
40 años antes) nos encontramos ante una decisión no-programada.
Ante este tipo de situación que es la característica actual empresarial,
la organización por más esfuerzo que haga para encontrar una respuesta
en su historia organizacional o individual, es muy posible que
no encuentre la solución óptima. No es ninguna casualidad que
ante este tipo de situaciones, de Cambio y Desarrollo Organizacional,
las empresas “traigan” recursos externos a la organización como
un medio de asistencia y ayuda. Aquí se aplica la hermosa frase
de Maslow cuando señala que “si lo que tenemos para resolver un
problema es un martillo, pues hemos de ver casi todo como un clavo”.
Por lo tanto la mejor forma de no ver tantos “únicos” clavos es
contar con un kit mas completo de herramientas y los consultores
y sus empresas consultoras son muy buenos para mostrar esto, independientemente
de los resultados que después han de alcanzar – o mejor dicho,
no alcanzar.
Existen
muchas técnicas que han surgido y tomado un nuevo giro en el siglo
XX tales como investigación operativa, procesamiento electrónico
de datos, tecnología informática, simulación computarizada, análisis
matemático, comunicación digital las cuales inicialmente fueron
utilizadas para actividades rutinarias y operaciones programadas
que fueron de aplicación para el personal administrativo principalmente.
Pero con el transcurso del tiempo cada vez más y más se incorporan
nuevos elementos de apreciación para operaciones que en el primer
ciclo son no-programadas inicialmente y que cada día se van transformando
en operaciones programadas para su segundo ciclo. Eric Gaynor
(Congreso mundial de The Organization Development Institute en
Zimbabwe, 1999) hace referencia a este hecho que lo trata aplicado
especialmente a los “Profesionales” que componen un porcentaje
sumamente importante de la planta de personal de las grandes corporaciones.
Hoy día las grandes corporaciones multinacionales están en condiciones
de realizar reducciones importantes de la fuerza total de profesionales
ya que la “discrecionalidad” en la toma de decisiones está en
franca declinación y hace innecesario a sus “Diplomados”. Este
fenómeno es tratado en detalle por el Dr. Donald Cole y Eric Gaynor
en el libro:”Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”;
aquí queremos honrar a Herbert Simon por su papel de iluminador
al respecto.
Y
consideramos que no hay mejor final que reproducir el sentido
de algunas palabras del genio de Herbert Simon cuando señala que
la empresa del futuro ha de operar sobre la base de decisiones
programadas que a su vez son tomadas en la oficina automatizada
que está a su lado. Y recordar que esto fue expresado “a otros”
alrededor de 1960!
Teniendo
en cuenta el auge de las grandes corporaciones y las empresas
multinacionales resulta sencillo comprender que James March y
Herbert Simon hayan dedicado muchas de sus energías hacia el análisis
de la burocracia, poniendo foco en las disfunciones de la misma.
Esto es puesto de manifiesto en la obra titulada “Organizaciones”
del año 1958. Y nada mejor que acudir a estos autores para conocer
en mayor detalle los límites de la organización burocrática.
Weber
intenta demostrar que la organización burocrática es una respuesta
racional a las complejidades que se presentan en el accionar diario
de las empresas. Mas puntualmente, trata de mostrar como la organización
burocrática logra superar los límites computacionales que tienen
las personas para la toma de decisiones u otras formas alternativas
de organización como ser la especialización, la división del trabajo,
entre otras. No existe duda alguna que Weber va más allá del modelo
“mecanicista”, ya que entre otras cosas, estudia con detalle la
relación entre la persona y su rol. Pero sin embargo, Weber percibe
a la burocracia como un sistema adaptativo para hacer uso de habilidades
especializadas, y pasa por alto algunos aspectos relacionados
con el carácter del organismo humano.
Y
es interesante destacar que cuando nos alejamos de Weber y tenemos
en cuenta a otros estudiosos más recientes de la burocracia nos
encontramos con que éstos prestan atención a las “consecuencias
no-anticipadas” de los miembros organizacionales. Tal es el caso
de Merton (1936), de Gouldner (1957) y también de Selznick (1949),
quienes hacen mención a muchas de las consecuencias disfuncionales
de la burocracia. Estos estudiosos sugieren que el hecho de operar
bajo el modelo “mecanicista” puede llegar incluso a perpetuar
el modelo “mecanicista” aún más. Los modelos de estos autores
muestran ciertos aspectos similares en particular al identificar
como variable independiente los procedimientos organizacionales
y la forma en que estos controlan el comportamiento individual.
Parece ser que los procedimientos organizacionales tienen consecuencias
para los líderes pero al mismo tiempo se dan algunas consecuencias
disfuncionales para la organización.
Merton
(1940) presta atención a las disfunciones en el aprendizaje organizacional.
Sugiere que los participantes organizacionales aprenden respuestas
a situaciones similares que, bajo otras condiciones, resultan
inapropiadas para la organización. Una variable independiente
y de suma importancia para Merton es la “mayor demanda de control”
que exigen los que están al tope de la organización lo que a su
vez impacta sobre una mayor confiabilidad de comportamiento y
“respondabilidad”. Esto se pone en marcha dentro de las empresas
a través de procedimientos estandarizados los que a su vez impactan
negativamente. Entre los aspectos negativos Merton hace mención
a la reducción en la cantidad de relaciones personalizadas, la
internalización de reglas y normas en contra de los objetivos
organizacionales, y una simplificación en la categorización para
la toma de decisiones lo que a su vez impacta sobre una menor
búsqueda de soluciones alternativas. E incluye una serie de ejemplos
de consecuencias disfuncionales en las relaciones con los Clientes,
los que han sido notorios en organizaciones “de servicio” y entes
gubernamentales.
Selznick
(1949) se diferencia de Merton (quien elige la variable mayor
control) y presta atención a la delegación de autoridad. La delegación
tiene una multitud de consecuencias, entre ellas, la de hacer
necesario más y mejor entrenamiento en competencias especializadas.
Estas competencias especializadas tienden a disminuir la diferencia
entre los objetivos organizacionales y los logros personales,
fortaleciendo aún más la delegación. Al mismo tiempo la delegación
resulta en mayor departamentalización y en un aumento de la “bifurcación
de intereses” entre las distintas sub-unidades de la empresa.
A su vez el entrenamiento conlleva mayor competencia lo que va
a ocasionar mayores gastos en “cambios de personal” y esto lleva
a una mayor diferenciación aún. La bifurcación de intereses aumenta
el conflicto entre las distintas sub-unidades organizacionales
lo que hace aún mayor la diferencia entre los objetivos de la
empresa y el desarrollo de carrera de los participantes organizacionales.
Para hacer las cosas peor, las distintas sub-unidades organizacionales
empiezan a desarrollar ideologías para cada una de sus unidades.
El
modelo de Gouldner (1954) se asemeja en alguna medida al de Merton
y Selznick. Al igual que Merton, Gouldner está interesado en el
impacto de las normas y reglas burocráticas sobre el funcionamiento
organizacional. Intenta demostrar como una técnica de control
diseñada para mantener el equilibrio de un sub-sistema altera
el equilibrio del sistema en su conjunto.
Gouldner
sugiere que la creación de reglas y normas en el trabajo dan “pistas”
de acción a los participantes organizacionales que se apartan
de los objetivos de la empresa y de lo que intentan los que están
en la cúspide de la pirámide. Los miembros organizacionales aprenden
lo que es el mínimo aceptable comportamiento. Esta performance
“mínima aceptable” es considerada como un fracaso por los superiores,
lo que a su vez conlleva una “supervisión más estrecha” que aumenta
el grado de tensión dentro del grupo de trabajo, y altera finalmente
el “equilibrio original que se esperaba conseguir a través de
la implementación de reglas y normas”.
James
March y Herbert Simon señalan a otros autores: Bendix (1947),
Dubin (1949), y Blau (1955), que también son críticos del sistema
burocrático. Lo importante y destacable para March y Simon se
basa en que los tres autores principales a que hemos hecho mención
anteriormente (Merton, Selznick y Gouldner) exhiben consecuencias
disfuncionales para las organizaciones que adoptan un arreglo
de tipo burocrático.
Herbert
Simon señala como las organizaciones tienden “a decidir” a través
de sus ejecutivos destacando los límites existentes al basarse
las mismas en “programas”, lo que es de utilidad bajo situaciones
de no cambio, poco cambio o cambio transicional. Pero cuando desde
el contexto operan cambios importantes en cuanto a su impacto
sobre la organización (ver Burns & Stalker – 1961), Charles
Perrow (1969), y James D. Thompson (1967), entonces los “programas”
que operan dentro de las empresas pueden no ser suficientes para
mantener a la organización competitiva antes sus competidores
y contendores.
Ante
esta situación Herbert Simon va un paso más allá con el propósito
de analizar como “los límites cognitivos en cuanto a racionalidad”
influyen sobre los procesos de cambio organizacional. Y esto nos
lleva a lo que llama el “concepto de iniciación, donde el decididor
elige continuar con el programa existente o modificarlo. Y hace
una distinción importante que tiene que ver con los “costos hundidos”.
Cuando se trata de persistir y sostener el actual programa se
excluyen a los costos hundidos.
Es
posible que muchas de las decisiones que se toman día a día en
las empresas y que se orientan a “no-innovar” tengan en cuenta
a los costos hundidos. Resulta obvio que sostener el “programa
actual” casi siempre ha de resultar más económico y barato. Es
por ello que muchos de los humanos tratamos de “sentarnos” sobre
la “zona de comodidad” y no introducir cambios o mejoras (Eric
Gaynor Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional – Argentina,
1999). Además muchos de los esfuerzos “de no hacer nada” y “de
no innovar” pueden deberse a que cambiar las cosas y establecer
un “nuevo orden” basado en una innovación, tengan a su vez sus
propios costos hundidos de innovación.
Las
empresas se empeñan en establecer los estándares que desean alcanzar
y muchos directivos que están en la cúspide de filiales multinacionales
en Latinoamérica muchas veces se quejan de “que no paran de dar
examen” incluso cuando tienen muchos años en la organización,
puesto que la forma más segura de que “alguien cambie” es que
salga de la zona de confort. Los “management information systems”
y “balance store cards” como los “tableros de control” no son
más que indicadores que los propietarios o accionistas crean para
el resto de su personal, de modo que se muevan a través de indicadores
ahorrando de esa manera los estímulos diarios del propietario
– accionista. Sin la existencia de ellos, la mayor parte de los
ejecutivos y el resto de personal a su cargo, tenderían a permanecer
en sus puestos. En
“Organizations” es expresado muy claramente: “Individuals and
organizations give preferred treatment to alternatives that represent
continuation of present programs over those that represent change.
But this preference is not derived by calculating explicitly the
costs of innovation or weighing these costs. Instead, persistence
comes about primarily because the individual or organization does
not search for or consider alternatives to the present course
of action unless that present course is in some sense “unsatisfactory”.
The amount of search decreases as satisfaction increases. Where
search for new alternatives is suppressed, program continuity
is facilitated”.
Que
lástima que estas pocas palabras expresadas en menos de diez renglones
no son tomadas muy en cuenta por aquellos que “dicen” que manejan
organizaciones y que lideran sus empresas. Y por supuesto lo ideal
sería que los responsables de la creación y generación de empresas
como motor impulsor de la economía – como es el caso de los funcionarios
públicos y gobernantes – aprendieran con humildad esta simple
lección. Muchos de los programas de “subsidio a los trabajadores”
en Latinoamérica están orientados a que las personas se “sientan
cómodas” y con cierto nivel de satisfacción, que los paralice
hacia acciones de iniciación como motores de procesos innovadores.
Todavía muchas de las “prácticas” de las Gerencias de Recursos
Humanos, de muchos capacitadores y consultores, está orientado
a impulsar modificaciones a partir “de la satisfacción”. Bueno,
quiero darles una noticia que seguramente muchos no quieren escuchar
y si la escuchan no han de estar de acuerdo: la inmensa mayoría
de las innovaciones y creaciones se han debido a la canalización
de energías como resultado de “estar dentro de una zona de incomodidad
y bajo sentimientos de insatisfacción”. No existen muchos inventores
que “antes” de su descubrimiento o invento hayan estado “encantados”
con su situación.
Otro
enfoque interesante para aquellos involucrados en los procesos
de cambio, mejoras y gestión de innovación en las empresas es
el que propone Arnold S. Tannenbaum. Para una persona que comenzó
y terminó sus primeros estudios formales dentro de las ciencias
duras (al graduarse en la Universidad de Purdue como ingeniero
eléctrico) llegar a ser reconocido dentro de las ciencias sociales
como lo ha logrado Arnold Tannenbaum, no es algo sencillo. Pero
su conversión como psicólogo social desempeñándose más tarde como
investigador, consultor, profesor y practitioner y como un miembro
del Institute for Social Research (líder en investigación social),
lo catapultan como uno de los principales exponentes de los modelos
participativos dentro de las organizaciones. Y la riqueza extraordinaria
del trabajo de Tannenbaum se basa, entre otros aspectos, en la
multitud y variedad de arreglos organizacionales donde se han
desarrollado investigaciones a los cuales hay que sumar una multitud
de culturas y países.
La
contribución que hace Arnold Tannenbaum se relaciona con el enfoque
participativo dentro de las empresas y va un poco más allá de
otros importantes exponentes de ésta orientación (Rensis Likert,
Carl Frost) en el sentido que descubre una aparente paradoja a
través de sucesivos trabajos de campo y de investigación : “Cuando
la gerencia opera en forma participativa aumenta su grado total
de control sobre sus subordinados al ceder parte de su autoridad.”
Y esto posiblemente haya surgido cuando descubre que los sindicatos
más efectivos son aquellos donde tanto los sindicalistas como
otros miembros tenían ambos – al mismo tiempo – mayor influencia.
Parecía
que la participación social dentro de una organización se empezaba
a comportar de una manera especial produciendo un impacto particular
sobre el grado de control; el control parecía ser un producto
o servicio elástico donde todo el mundo podría llegar a tener
más. De allí en más las organizaciones tienen que dejar de pensar
en que lo que uno gana el otro lo tiene que perder; además la
torta (recursos a obtener) ya no es fija sino que es variable,
de modo que todos los que están dentro de un sector industrial
o comercial pueden ganar más , siempre que la torta total se agrande.
Para
Arnold Tannenbaum el control es un proceso por el cual una persona
o un grupo de personas influye sobre otra persona u otros grupos
con lo cual consigue cumplimiento (en términos de Amitai Etzioni)
de la “otra parte”.
Dos
son las preguntas principales a las que Arnold Tannenbaum intenta
encontrar respuesta. La primera de ellas tiene que ver con que
grado de influencia tiene alguien en particular y la segunda se
relaciona con cuánto cree que debiera tener. Un hallazgo importante
que encontró Tannenbaum en sus investigaciones se relaciona con
la “pendiente en la cantidad de control”, pudiendo ser la misma
pronunciada o no, en relación con la otra variable estudiada que
son los “niveles jerárquicos” divididos en gerentes, supervisores
y empleados. La pendiente ideal – siguiendo a Arnold Tannenbaum
– es aquella que no es muy pronunciada que se caracteriza por
tener los niveles inferiores un grado de participación bastante
cercano a las otras dos jerarquías. Aquí surge una nueva hipótesis:
es posible que el efecto de “mayor influencia” reduzca en alguna
medida los aspectos negativos que originan las jerarquías dentro
de la organización.
Arnold
Tannenbaum encontró evidencias sumamente parecidas a la de los
padres fundadores en Desarrollo Organizacional. El mundo de los
negocios en los años 60 y 70 del siglo pasado criticó muy duramente
a algunos practitioners, académicos e investigadores en Desarrollo
Organizacional, sobre la base de un enfoque blando de poca utilidad
para el mundo de los negocios y empresarial. Por ejemplo se mencionaba
a Chris Argyris como un propulsor de un movimiento que el mundo
duro empresarial llegó a denominar como movimiento evangelizador.
En aquél entonces muchos de los trabajos de expertos en cambio
y desarrollo organizacional se realizaron en entidades sin fines
de lucro con fines y orientaciones sociales. La excelencia como
consecuencia de los resultados obtenidos por las prácticas de
agentes de cambio especializados en desarrollo organizacional
hizo que el mundo empresario “revisara sus palabras” y volviera
los ojos a estas personas – que a través del desarrollo organizacional
– lograban mejores resultados a través de incentivos “no monetarios”
a los que estaban acostumbrados los participantes organizacionales
de las empresas privadas. Arnold Tannenbaum encontró algo muy
parecido: la productividad en organizaciones y entidades sin
fines de lucro con miembros que son “voluntarios” es más alta
que la de personas pagadas dentro de las empresas del sector industrial.
Y esto lo explica Tannenbaum bajo los términos que en este tipo
de organizaciones, y con el enfoque participativo es posible que
“todos” en general aumenten su grado de influencia como resultado
de la participación.
La
aparente paradoja – que hoy es adoptada en forma bastante generalizada
ante la multitud de evidencias – donde los trabajadores y empleados
pueden tener mayor grado de control y “además” también pueden
tener mayor control los supervisores y gerentes, se vive como
una concreta realidad. El control no es un juego basado en el
proceso de “suma 0”; todos pueden sumar. Debemos tener en cuenta que el
que lidera es también liderado – bajo este esquema participativo
- y que además se siente cómodo en ésta situación.
En
cambio el líder autoritario que operan bajo una visión de (suma
0) percibe que la torta es fija y que no se puede aumentar. Ante
esta percepción, el líder autoritario para ganar necesita aumentar
su control “sacándole” parte del control que tiene de por sí el
subordinado. Resulta fácil advertir, especialmente para aquellos
que están involucrados en procesos de cambio y desarrollo organizacional,
que de ésta manera se agregan obstáculos en el camino hacia la
eficiencia empresarial, por decir lo menos.
Y
una advertencia importante para aquellos que practican la demagogia
organizacional. Parece ser que la eficiencia empresarial está
más relacionada con aumentar el grado de control (influencia)
de todos los participantes organizacionales en lugar de distribuir
y democratizar el control entre todos a través de las distintas
jerarquías. Bajo esta última opción, que es adoptada por practitioners
a nivel macro lo que usualmente se consigue es igualar para abajo.
La famosa práctica empresarial de “power equalization” se ha visto
de ésta manera atacada muy fuertemente desde su propio corazón.
Gracias
a la inspiración y asistencia de Tannenbaum he desarrollado un
trabajo de campo en Latinoamérica (Perú) explorando la relación
que existe entre el nivel de participación formal con la participación
efectiva (o informal). Se tomaron en cuenta distintas empresas
donde algunas eran estatutariamente formales (participación formal)
mientras que otras no lo eran (cooperativas de producción principalmente).
Los hallazgos de este proyecto que he realizado en el transcurso
de los años 1975 y 1976 (Eric Gaynor Butterfield – Ph. D. tesis)
han mostrado algunas evidencias sorprendentes a primera vista.
Los miembros organizacionales de empresas privadas que estatutariamente
no son formalmente participativas sentían que contaban con un
nivel más elevado de participación que aquellos miembros que trabajaban
en organizaciones que eran formalmente (y estatutariamente participativas)
como es el caso de las Cooperativas. La reforma agraria llevada
a cabo en ese país se basaba en que históricamente los hacendados
incluso contrataban personal temporario; en muy poco tiempo los
agricultores en su calidad de socios de la Cooperativa comenzaron
a contratar un igual número de personal temporario y en algunos
casos aún más.
Una tercera apreciación
que hemos de ver hoy es la que proviene de las contribuciones
que ha realizado Victor Vroom dentro del movimiento cognitivo
de las organizaciones. Durante la existencia de Víctor Vroom ha
estado presente una temática particular donde combina dos variables
que muestran fuerte presencia en el comportamiento individual
y organizacional y en especial en la relación que mantienen los
individuos dentro de las organizaciones. Dichas variables son:
- toma
de decisiones, y
- participación
Desde
su misma finalización de estudios de doctorado estas variables
han estado presentes; su disertación – al igual que otros estudios
de campo y trabajos de investigación – mostraron evidencia donde
la participación del personal en la toma-de-decisiones produce
consecuencias positivas tanto sobre las actitudes como sobre la
motivación. Pero la singularidad de la tesis de Víctor Vroom muestra
algo nuevo, ya que, como variable interviniente tenemos ciertas
características personales de las personas. Las personas autoritarias
y que tienen bajas necesidades de “independencia” no son afectadas
significativamente por la oportunidad de participar mientras que
aquellos no-autoritarios y con una fuerte orientación hacia la
independencia- autonomía consigue a través de la participación
en la toma de decisiones una mayor motivación y mejor actitud
del personal con impacto positivo en la eficiencia organizacional.
En
trabajos posteriores – y en colaboración con Yetton – se expandió
el alcance del trabajo original y se estudió además el impacto
en la participación de los subordinados. Quizás inspirados en
el excelente trabajo de Rensis Likert, Vroom y Yetton distinguieron
distintos perfiles en la relación superior-subordinado donde la
variable participación tenía una mayor o menor influencia (En
su trabajo original Rensis Likert hacía mención a cuatro estilos
pero después lo hizo extensivo a cinco). Dos de los estilos respondían
a procesos autocráticos, dos a procesos consultivos, y el restante
a procesos grupales (o trabajo en equipo).
Y
a continuación de la distinción arriba expuesta Vroom y Yetton
se formularon dos preguntas principales:
- ¿Qué
proceso (de los cinco arriba mencionados) es el que debieran
usar los gerentes para aumentar la eficiencia organizacional
Gestionando la Innovación?
A
su vez ésta pregunta nos lleva a la siguiente:
- ¿Cuál
es el proceso para la toma de decisiones que realmente usan
en el día los gerentes en las empresas, tanto para el día
a día como para las situaciones más críticas que requieren
Innovación?
Resulta
claro que la primera pregunta es de tipo prescriptiva (más cerca
de una fórmula o una receta) mientras que la segunda es mayormente
descriptiva.
El
trabajo de Vroom y de Yetton hizo una contribución muy importante
y distintiva al identificar tres clases de consecuencias que influyen
sobre la eficiencia en la toma de decisiones, siendo ellas:
- El
grado de racionalidad implícita en la decisión
- El
nivel de aceptación o de compromiso de parte de los subordinados
a efectos de ejecutar la decisión eficientemente.
- La
cantidad de tiempo que es necesaria para tomar una decisión.
Como
consecuencia de ello se está en condiciones de desarrollar un
modelo decisorio donde quedaría definido cuál es el proceso decisorio
a usarse, de modo que podamos alcanzar en el mínimo de tiempo
una “calidad decisoria” que es aceptable. Lo interesante del modelo
es que muestra como cada uno de los perfiles en la relación superior-subordinado
puede ser aplicado en ciertas circunstancias, teniendo las opciones
de : autocracia, consultivo y grupal). Ahora bien, la frecuencia
con que cada una de ellas debiera ser usada ha de depender sobre
el tipo de decisiones que el gerente debe tomar. Este modelo normativo-prescriptivo
sugiere que todos los gerentes deben operar “a través” de todos
los rangos.
Con
relación a la segunda pregunta que tiene que ver con lo descriptivo,
el trabajo de Vroom tiene en se basó en dos metodologías y un
hallazgo importante es el que muestra que tiene mucho más sentido
hablar de situaciones participativas o autocráticas que hablar
de gerentes autocráticos o participativos. Trabajando durante
un programa de desarrollo de Líderes, Vroom comparó los procesos
de decisión que el tenía previstos en su modelo normativo respecto
de los que ejecutaban los mismos gerentes. Es interesante destacar
que el modelo presenta mayores variaciones en la toma de decisiones
para cada problema situacional que lo que usualmente hace el gerente
“típico” durante una jornada de trabajo. Vroom sugiere – como
consecuencia de su modelo – que durante la toma de decisiones
el gerente orientado hacia la eficiencia organizacional debería
entrenarse para ser más autocrático y además más participativo,
de acuerdo con el problema que confronta.
Las culturas latinoamericanas tienen aun un largo camino
por recorrer en materia de creación y desarrollo empresario /
organizacional. Tenemos algunas ventajas si nos apoyamos inicialmente
en los hallazgos de las ciencias del comportamiento y tomamos
consiguientemente en cuenta las sugerencias de los expertos. Sin
embargo, el trabajo de campo que he realizado – y fuera mencionado
al referirnos a Arnold Tannenbaum – en el Perú sugiere que no
todas las personas en distintas culturas puedan responder de la
misma manera. Dicho hallazgo me impulsó a explorar aspectos con
Liderazgo adicionales y la manera en que los participantes pueden
llegar a responder en cuanto a cumplimiento organizacional, junto
con la “preferencia de personas a ascender hacia la cúspide organizacional”.
En tres intervenciones de consultoría distintos jefes “prefirieron
no ser promovidos a niveles superiores” y quedarse “donde estaban
hasta ese momento. En dichos trabajos de re-organización ellos
continuaron prestando asistencia en el proceso de cambio organizacional
pero rechazaron propuestas hacia escalones superiores dentro de
sus empresas. Es posible que algunas imágenes de personas en culturas
menos desarrolladas estén grabadas por mucho tiempo y puedan retener
lo “que les ha sucedido a otros líderes” que han sido “exitosos
en otros tiempos”. La figura de Tupac Amaru como líder no necesariamente
es agradable, por decir lo menos. En la escuela primaria todos
los niños aprenden que ha sido descuartizado al ser sus dos piernas
y dos brazos separados de su cuerpo como resultado de la tracción
de cuatro caballos.
Más recientemente estamos también encontrando que durante
procesos de cambio en las organizaciones dentro de empresas en
culturas latinoamericanas, son muchas las personas que prefieren
“no tener autonomía”. Se sienten más cómodos con “instrucciones
respecto de cómo hacer las cosas” y algunos de ellos se expresan
manifestando que de esa manera “si algo está mal, esto no es culpa
mía”. Posiblemente la variable “locus of control” sea determinante
en muchas situaciones dentro de los contextos organizativos y
empresariales en Latinoamérica. En este caso aquellos interesados
en “Gestionar Innovaciones” van a tener que prestar atención al
hecho que aquellos que no funcionan como resultado del “locus
of control interno” seguramente han de requerir algunos estímulos
que quizás no están todos descubiertos dentro de las ciencias
del comportamiento.
No podemos llegar a conclusiones que deriven en generalizaciones
si no contamos con todos los elementos. Pero en base a lo que
estamos encontrando en situaciones de cambio organizacional donde
es imperativo Gestionar la Innovación, los impulsores de estos
cambios y responsables de ello han de tener que considerar el
peso de los factores de contexto. Muchas veces la voracidad fiscal
dentro de las distintas culturas latinoamericanas hace que los
funcionarios públicos y gobernantes ejerzan más presión sobre
los que generan trabajo genuino, es decir los empresarios. Y éstos
se encuentran con que muchas veces crecer y tener más personal
no les redunda en tener mejores productos ni en obtener mayores
ganancias como resultado de muchas rigideces en el mercado laboral.
En la Argentina se está proponiendo que “no se les pueda modificar
el trabajo o el puesto del trabajo al empleado” lo que hace vulnerable
a la empresa que quiere innovar y crear y también por otro lado
“los reclamos por juicios laborales han de prescribir muy lejanamente”
(con lo cual el emprendedor no sabe por cuanto tiempo vive con
contingencias que están en manos de otros) a lo cual se suma que
“no exista límite indemnizatorio” por demanda laboral. ¿Podrían
ustedes compartir conmigo si alguno de ustedes está dispuesto
a crear, desarrollar y sostener una empresa propia Gestionando
Innovaciones para mantener una ventaja competitiva con sus contendores,
bajo este tipo de situación?
Muy recientemente en la Argentina un fallo laboral ha
obligado a una empresa a indemnizar a un empleado alcohólico que
era improductivo (¡!) y además” dicho fallo hace responsable a
la empresa de hacerse cargo del proceso de lidiar con el alcoholismo
del incumbente (¡!). Por suerte, y hasta ahora, la generosa organización
de “Alcohólicos Anónimos” no ha reclamado por la pérdida de un
Cliente!. Voy a concluir repitiendo el final de la primera parte:
Abraham Lincoln basándose en un pasaje bíblico ha destacado que
“Toda casa que se encuentra dividida por dentro no puede
sostenerse”. Y parece que los emprendedores tampoco. Sería
bueno que los funcionarios públicos que “manejan el contexto empresarial
desde afuera” como socios en los ingresos – pero evadidos en los
problemas, las trasnoches y los riesgos de los emprendedores que
generan trabajan genuino – comiencen a adquirir las empresas Pymes.
Un empresario Pymes con liderazgo en el sector industrial que
ha tenido que cerrar su empresa por la “presión por demanda laboral
e impositiva” declaró que antes de cerrar su empresa hubiera sido
bueno para él ofrecerla en venta al Sindicato. Desafortunadamente,
no tuvo esa “idea” en “aquel momento”.
Lo que queremos sugerir es que aquellos interesados
en los procesos de creación e innovación en Latinoamérica no deben
únicamente prestar atención a los aspectos “de personalidad”.
El contexto puede llegar a tener la misma importancia o aún mayor
peso. Cuando no se encuentran incentivos por Innovar y crear,
las personas tienden a no-innovar. Tenemos en estos momentos datos
escalofriantes respecto del bajo nivel de innovación que está
presente en las comunidades latinoamericanas. Construir y desarrollar
personas Innovadoras puede llevar varias generaciones, pero destruirla
lleva muy poco tiempo.
¿Creen ustedes que en Latinoamérica estamos en condiciones
de competir cuando todavía la inmensa mayoría de su población
(y líderes) no aprendieron que el nuevo lenguaje está compuesto
de ceros y de unos? Sin el nuevo lenguaje ¿Es posible que los
países de Latinoamérica realicen innovaciones? O, por el contrario,
será entonces posible que a pesar de que estos países en Latinoamérica
cada vez producen más y más bienes, y más y más bienes, y a pesar
de los cambios de “gobiernos auto-titulados democráticos” ¿Se
signa volviendo más pobres? (Juan Enríquez Cabot: “Mientras el
futuro te alcanza” – 2004). La habilidad y la capacidad para Innovar
es clave para el desarrollo individual y organizacional, quienes
han de impulsar finalmente el desarrollo de la comunidad o el
país. Juan Enríquez Cabot destaca que “En 1200 Camboya era uno
de los países más ricos del mundo y por eso es que Angkor Wat
es tan espectacular. En 1500 Perú y México asombraron a los europeos;
en 1960 el Líbano era la “Suiza de medio oriente” y Uganda era
la “Suiza de África.” En algunos países de Latinoamérica la educación
consiste en desarrollar centros custodiales y siguen transmitiendo
y repitiendo rutinariamente en muchas aulas lo que hoy en día
es “conocimiento público” y al cual se puede acceder muchas veces
sin tener la necesidad de trasladarse al Instituto, Escuela o
Universidad.
Otro dato: En 1800 los ciudadanos cubanos y argentinos
eran más ricos que os estadounidenses, y México – que incluso
contó con una Universidad e imprenta tempranamente – no participó
de la Revolución Industrial. La diferencia entre los ingresos
de los ciudadanos de un país rico y un país pobre hace años era
unas 3 a 7 veces más; hoy
en día es de más de 400 veces más! Y algunos predicen que con
las innovaciones que se están realizando en los países que son
más ricos, la diferencia ha de ser de unas 1000 veces más, es
decir, que si en un país pobre una persona gana 5 el ciudadano
de un país rico ha de ganar 5000.
En algunos países de Latinoamérica los estudiantes universitarios
interpretan que la democracia no ha de requerir “exámenes de ingreso”
a las Universidades, entre otras cosas. Y muchos estudiantes se
sienten más cómodos – ya hemos visto lo que pasa con el transcurso
del tiempo con aquellas personas que viven dentro de una “zona
de comodidad” – con exámenes “menos exigentes”. Alrededor de mediados
de la década de los 70 en Taiwán se impusieron exámenes de admisión
brutalmente difíciles para aquellos que deseaban ingresar a la
Universidad. En menos de 30 años Taiwán es líder mundial en la
producción de computadoras y chips y un ciudadano de Taiwán produce
ahora cuatro veces más riqueza que un mexicano.
Como muy bien dice Enríquez Cabot, se ha manipulado
el arado unos 5.000 años y el uso de las fábricas ha representado
unos 150 años. Ahora ya estamos en el negocio de las ideas y del
conocimiento donde la Innovación es indispensable: “Se genera
riqueza manipulando Neuronas”. En las mentes de muchos latinoamericanos
se guarda la imagen de que el clima de Brasil (y su extensión)
le ha de permitir exportar más flores en el mundo que a Holanda
que es un país de tamaño relativamente pequeño y rodeado de neblina.
Sin embargo es Holanda el exportador principal de flores en el
mundo. Lo que sucede es que las Universidades en Holanda honran
a los profesores de horticultura; el gobierno asigna fondos para
investigación y desarrollo y presta asistencia a los productores;
y hasta los bancos privados están dispuestos a prestar dinero
tomando bulbos de tulipán como garantía.
Para tener una idea de lo que producen las innovaciones
y el hecho que no guarda relación con “la cantidad de gente” podemos
mencionar el caso de Microsoft que estaba valuado por el año 2000
en unos 600 millones de dólares lo que representa unas 10 veces
lo que exportaba Brasil unos 2 años antes. Pero hay que tener
en cuenta que Microsoft operaba solamente con menos de 33.000
personas mientras que Brasil “tenía que repartir” lo generado
con más de 170.000.000 millones de personas. Ah, me olvidaba.
Muchas de las exportaciones de Brasil estaban ligadas a sus recursos
naturales mientras que lo generado por Microsoft no alteraba en
absoluto los recursos naturales de los Estados Unidos de Norteamérica.
Existen muchos países con importantes recursos pero
con tasas muy bajas de innovación y que se han empobrecido con
el transcurso del tiempo. Y la tendencia es que se sigan empobreciendo
si no se dan cuenta de que una semilla de un cereal no debe ser
visto únicamente como de algo que es útil para conseguir pan.
Esa semilla puede ser una medicina y puede llegar a salvar vidas
también, y es allí donde se encuentra la diferencia de valor.
Comprar una máquina inyectora para fabricar artículos
plásticos y envases puede generar beneficios pero los mismos son
limitados, e incluso por muy poco tiempo. El simple hecho de aquél
que “produce” productos plásticos que se orientan al mercado de
la salud (vasos para análisis de orina, baja-lenguas, espéculo
vaginal) le han de permitir obtener mas altos rendimientos que
aquellos empresarios que hacen vasos de uso diario común.
La falta de innovación hace que un país se dedique a
vender sus recursos naturales, lo que es un pésimo negocio puesto
que las materias primas son comercializadas hoy día a un 20 %
del valor que tenían hace unos 150 años atrás. Y esto no ha de
cambiar para mejor (estamos hablando de los países pobres). Aun
más, ahora muchos de esos recursos naturales en los países pobres
no pueden ser vendidos o exportados puesto que su población ha
crecido y se ha multiplicado varias veces.
El lenguaje de “la Innovación” está ligado a los ceros
y unos mucho más que a las vocales y a las consonantes. De las
500 computadoras más grandes del mundo más del 70 % están en manos
de solamente 5 países! ¿Se ha detenido alguien a pensar que las
innovaciones tienen mucho que ver con el número de combinaciones
posibles “de lo que hoy existe”? ¿Y que las combinaciones máximas
provienen de estas grandes computadoras a las cuales solamente
unos pocos tienen acceso?
¿A qué altura en su desarrolla se encuentran las empresas
en Latinoamérica para integrar la “revolución digital-genómica”?
El efecto Medici está aquí y está para quedarse en este nuevo
Renacimiento. ¿Les parece que los inventos son una buena medida
del grado de Innovación? Pues observen (Enríquez Cabot – ya citado):
Los Estados Unidos necesitan a menos de 3.000 personas por patente
mientras que Venezuela y Argentina requieren casi 800.000. México
requiere “hacer uso” de casi 1.300.000 personas por cada patente
y Brasil requiere más de 1.800.000 de sus ciudadanos.
Pareciera que las personas en Latinoamérica estamos
bastante “cómodos” de acuerdo con estos indicadores. ¿O no es
así? Los alumnos y las facultades del Instituto Tecnológico de
Massachussets han creado más de 4.000 empresas ¿Y saben ustedes
cuánto dinero reciben estas empresas por año? Pues más de 230
mil millones; esto significa que en términos de países solamente
tienen por delante suyo a solamente 22 Países”. Me olvidaba decirles
que este pequeño grupo de personas en el MIT no tiene una Bandera
ni un himno nacional. No necesita de Presidentes, ni de senadores
o diputados o Intendentes. No tienen gastos superfluos que no
están vinculados con la generación de riqueza y valor genuino.
Hace unos 20 años atrás los argentinos, brasileños, mexicanos
y venezolanos registraron más de un 50 % de patentes en la Oficina
de patentes de USA, respecto de Corea del Sur. Hace solamente
un par de años atrás y habiendo transcurrido menos de 20 años,
estos mismos cuatro países en total han registrado menos del 10
% de las patentes registrados por Corea del Sur. Y no es casualidad
que el ingreso real en los países latinoamericanos se haya mantenido
al mismo nivel que el de hace unos cuarenta años mientras que
el de los coreanos se incrementó en el orden del 900%. Y todavía
tenemos economistas en Latinoamérica que se ufanan de “predecir
que el crecimiento del año que viene es del orden del 2.1 %”.
Por supuesto, como muchos de ellos parten del supuesto de que
los “recursos son limitados” presuponen entonces que el crecimiento
también ha de ser limitado. Hace varios años que venimos luchando
duramente contra la hipótesis básica de una inmensa mayoría de
economistas que señala que “los recursos son limitados”. Lo son
solo y cuando la INNOVACIÓN no está presente. Si alguno de ustedes
tiene relaciones y vínculos con economistas y Universidades donde
dicen que enseñan esta disciplina, por favor compartan con ellos
que existe una perspectiva diferente. Por supuesto, bajo esta
nueva perspectiva el trabajo de muchos “brokers” no puede sostenerse
como hasta ahora.
Un adolescente en Inglaterra acaba de recibir 1.000.000
de dólares por construir una página web… y eso que no era el profesional
más eficiente para hacerlo. Pero sí fue el más Innovador. En 1999
otro adolescente que había abandonado la escuela y tenía algo
más de “tiempo libre” desarrolló un programa que permitía bajar
música de Internet. Muchos quisieron iniciar demandas por daños
y perjuicios, en especial los empresarios disqueros. Pero resulta
que no es fácil aceptar que casi 40.000.000 de personas se convierten
en criminales en poco tiempo; no existe siquiera disponibilidad
suficiente en las cárceles.
Para todos aquellos jóvenes en Latinoamérica que desean
seguir en la “zona de comodidad” y especialmente quienes todavía
buscan apoyo de sus progenitores más allá de los 20 años de edad
es bueno recordarles lo que Bill Gates acostumbra decir en su
reunión anual a todo el personal: “Quiero recordarles que estamos
a solamente dos o tres años del fracaso”. Parangonando quisiera
concluir esta Jornada de esta manera: “Hace demasiado tiempo que
estamos en el fracaso en Latinoamérica ¿Podemos entonces comenzar
a Innovar?” El extraordinario experto en cambio dentro de las
ciencias del comportamiento (Kurt Lewin) dice que existe una
buena forma de aprender respecto del cambio: se aprende del cambio,
haciendo y provocando cambio. Hagamos algo entonces, para que
mañana sea un distinto – y mejor día – que el de hoy. De no hacerlo
es posible que tengan pocas cosas (interesantes) para contarles
a sus nietos cuando ya ustedes sean abuelos.
Muchas gracias por compartir,
Eric Gaynor Butterfield – RODP
Presidente – The Organization Development Institute
International, Latinamerica
www.theodinstitute.org
Board Member of The Organization Development Institute
Worldwide (World Leader in Organization Development)