Innovación e Inteligencia Financiera
Abstract
de Taller de una Media Jornada para Empresarios en Septiembre
2005 a cargo de Eric Gaynor Butterfield –
www.theodinstitute.org
Muchos
empresarios en Latinoamérica se preguntan día a día que es lo
que está pasando con ellos puesto que – según ellos – ya no alcanzan
resultados rentables dentro del orden al que estaban acostumbrados.
En un Taller anterior hemos escuchado voces donde señalaban esta
situación e incluso muchos de ellos se encontraban proclives a
pensar en otras actividades y empresas o dejar el mundo de las
empresas por completo. La tentación de casi todos ellos rondaba
acerca de “vender y retirarme; llevo ya demasiados años trabajando
y cada vez me esfuerzo más y más por menos”. Esta orientación
a tratar de “vender la empresa” y canjearla por dinero ha sido
manifestada por varios empresarios. Según ellos, si ese dinero
fuera invertido en una entidad financiera, el dinero a recibir
les resultaría suficiente para “vivir sin trabajar” y esta tentación
rondaba sus cabezas.
En
principio quisiera hacer algunas aclaraciones. No me resulta muy
sencillo comprender la idea de “vivir sin trabajar” especialmente
para aquellos que han sido dotados de la maravillosa virtud de
poder Crear e Innovar, que es una característica que tienen todos
los empresarios innovadores. Y me resulta aún más difícil comprender
la concepción de que ese dinero ha sido invertido en una entidad
financiera. No conozco personas que se han enriquecido como consecuencia
de entregar su dinero a los Bancos y entidades financieras; pero
sí conozco a muchos de ellos que han perdido su dinero y en algunos
casos todas sus fortunas.
Posiblemente
lo que ha estado sucediendo en éstas últimas generaciones es que
el surgimiento de sistemas, entidades, empresas, instituciones
y regulaciones en materia del dinero, no siempre han estado a
favor de aquellos que se encuentran dentro del perfil de empresarios.
Como destaca Sharon Lechter, “sin alfabetización financiera y
el conocimiento de cómo funciona el dinero, las personas no están
preparadas para enfrentar el mundo que los aguarda”. Lechter
destaca que esta situación de deterioro no es privilegio de los
empresarios sino que se ha generalizado, y que incluso los profesionales
graduados con Diplomas Universitarios que se encuentran casados
y ambos tienen la fortuna de contar con buenos trabajos, terminan
atrapados en lo que denomina una “Carrera de Ratas” por el resto
de su vida laboral trabajando para el gobierno pagando sus impuestos
y también para los bancos al pagar los intereses, cuotas de hipoteca
y prenda más lo intereses de la tarjeta de crédito, entre otros.
Ahora
bien, esta Carrera de Ratas es lo que muchas personas (aparentemente
exitosas en sus profesiones) han de tener que confrontar durante
su carrera laboral; pero ¿Qué sucede cuando se jubilan? Sharon
señala que en los Estados Unidos de Norteamérica la mayoría de
los norteamericanos tienen muy poco o nada ahorrado para su jubilación
y emite el siguiente juicio: estamos ante la “inminente quiebra
de los servicios de previsión y medicina social”, para finalmente
señalar “Nos preguntamos si la gente se da cuenta de lo riesgoso
que puede resultar depender de un plan de pensiones”.
Una
pregunta que me fuera formulada en el Taller anterior tiene que
ver con qué es lo que los empresarios deberían entonces hacer
respecto de criar, educar y encauzar a sus hijos en la vida, y
surgió un participante audaz que dijo le gustaría aprender “que
es lo que él tendría que hacer como empresario” puesto que si
a él no le iba bien era poco lo que podía hacer por sus hijos.
Sharon (en “Padre Rico y Padre de Pobre” donde es co-autora con
Robert Kiyosaki) dá respuesta a la primer inquietud: “Alentar
a los niños a que sean empleados, es aconsejar a sus hijos a que
paguen durante todas sus vidas más impuestos de lo que es justo,
con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cierto que los
impuestos son el mayor egreso de una persona. De hecho, la mayoría
de las familias trabajan para el gobierno desde enero hasta mediados
de mayo, solamente para pagar sus impuestos”.
Robert
Kiyosaki nos introduce en cuanto a la segunda pregunta que es
dirigida directamente a los empresarios. Kiyosaki afirma que “los
impuestos castigan a quienes producen y premian a quienes no lo
hacen”. Dediquemos entonces algo más de atención cuando durante
el break de la jornada anterior un empresario manifestó que merecía
ganar más dinero puesto que mantenía a personal que asistía a
trabajos en el gobierno, la provincia y la municipalidad, mantenía
a empleados y funcionarios bancarios además de a sus accionistas,
mantenía una organización como lo son las entidades emisoras de
tarjetas de crédito, y por otro lado NO recibía el dinero que
le pagaban al Ministro de Trabajo a pesar de que el creaba trabajo,
tampoco le asignaban parte del dinero del Ministro de Seguridad
y del Interior a pesar de que mantenía alejados del delito a muchas
personas por muchas horas, y tampoco recibía el dinero del Ministerio
de Educación como consecuencia de enseñarles a escribir cartas,
y mejorar la ortografía y caligrafía al personal que contrataba,
entre otras cosas.
La
pregunta que nos formulamos entonces es: ¿Qué puede hacer un empresario
ante ésta situación? Sus Clientes, sus proveedores, su personal,
sus gastos, sus ingresos, incluso su estilo de vida es estudiado
por otros muy cuidadosamente, y de lo que ellos aprenden no siempre
lo usan para defender al empresario, sino más bien por el contrario.
Usted Jorge, ha manifestado que el gobierno audita sus estados
financieros, su posición bancaria y su situación de caja en la
empresa que Usted ha creado mientras que por otro lado usted no
tiene acceso a como gastan ellos el dinero que recaudan a través
de lo que usted ha producido. Y declara que como consecuencia
de ello su interés principal radica en aprender respecto de qué
cambios debe realizar como empresario para protegerse y salir
adelante en esta vida.
Una
pregunta que muchas veces me es formulada por empresarios se relaciona
con cuáles son los nuevos negocios y nuevas empresas. Esta es
una muy buena pregunta puesto que significa que cada vez más
los empresarios se están dando cuenta que “su empresa o negocio
histórico” está cerca o entrando en su fase Terminal y por ello
es necesario pensar en algo nuevo. De modo que es un buen punto
de partida.
Pero
además es importante saber que “empresas o negocios” quedan disponibles
para hacer. Y este es el punto que muchos empresarios aún no tienen
muy en claro lo que es entendible puesto que nadie “les hace las
cosas fáciles a los empresarios genuinos”. Las empresas y los
negocios han ido tomando cada vez más un cariz financiero y tecnológico.
No hace falta ser un erudito para darse cuenta la inmensa cantidad
de pequeños negocios y emprendimientos que han cerrado sus puertas
en las últimas dos décadas. Miles de pequeños negocios como ferreterías,
bazares, panaderías, verdulerías y carnicerías, entre otros han
sucumbido. En la Argentina solamente y en tan sólo los últimos
10 años han cerrado sus puertas más de 2.000 estaciones de servicio.
Los restaurantes y bares han perdido una importante cuota de mercado
como consecuencia de los fast-food “importados” que operan bajo
franquicias que han comercializado alimentos de carne, pollo,
verduras, pastas y pastelería. Y esto también ha reducido el número
de emprendedores “!ocales”. Algunos de ustedes han participado
en Cursos, Talleres y Jornadas donde muestran algunas herramientas
respecto de cómo conseguir y retener Clientes y a eso los “especialistas”
lo han llamado CRM (Customer Relationship Management). Han ensayado
aprender respecto de cómo trabaja CRM en sus empresas pero no
alcanzan aún los resultados que esperan y que además necesitan.
No ha faltado un empresario textil que en dos jornadas anteriores
manifestara: “No se si es que con los años me estoy poniendo más
tonto ya que cada día trabajo más y más y gano menos y menos”.
De
modo que en esta carrera con diversas categorías lo importante
es tener en cuenta cuales son éstas diferentes categorías. La
primera de ellas es la que elige una enorme mayoría de personas
que deciden convertirse en empleados trabajando para una organización,
institución o empresa que puede ser privada, pública o mixta.
En la introducción del libro Padre Rico y Padre Pobre, Susan Lechter
señala que “Alentar a los niños a que sean empleados, es aconsejar
a sus hijos a que paguen durante toda sus vidas más impuestos
de lo que es justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones.
Y es cierto que los impuestos son el mayor egreso de una persona.
De hecho, la mayoría de las familias trabajan para el gobierno
desde enero hasta mediados de mayo, solamente para pagar sus impuestos”.
Muchas
personas hace unas dos generaciones atrás pensaron que a través
de la Profesión tenían una opción adicional a la de ser empleados;
consistía en ejercer la profesión de manera independiente basándose
en una relación personal e independiente llevada a cabo de manera
directa con el Cliente. Robert Kiyosaki llama a ésta segunda categoría
de personas bajo el nombre de “auto-empleados”.
Por
un tiempo estos profesionales “independientes” encontraron un
refugio más o menos seguro tanto en cuanto a tener el trabajo
que querían ejercer como en relación con una fuente independiente
de sustento. Pero poco a poco, e independientemente del grado
de resistencia que ofrecieran, comenzaron a sucumbir ante la “empresa
que presta servicios profesionales”. Los “estudios de abogados”,
las firmas de auditores, y otros arreglos organizacionales aceptaron
a los profesionales como empleados. De modo que ya nos encontramos
con una tercera categoría que es la de “Dueño” o “Empresario”
donde algún profesional – o algunos de ellos – son los propietarios
del negocio.
Y
hay algo a lo que debemos prestarle mucha atención en el trabajo
de Kiyosaki. Robert destaca que el colegio es el lugar apropiado
para que uno pase su vida trabajando por el dinero, y esto presenta
un inconveniente muy importante: es poco probable que quien lo
haga ponga foco en que “el dinero trabaje para él”. Sin una apropiada
educación financiera las personas han de encontrar que pasarán
la mayor parte de su vida trabajando por el dinero y es muy probable
que al morir aún tengan deudas por pagar. De allí que el “Padre
Rico” de Robert se expresara de ésta manera: “Aprender a tener
dinero trabajando para ti es un aprendizaje de por vida. Mucha
gente va a la universidad por cuatro o más años y allí termina
su educación. Yo sé hoy que mi estudio sobre el dinero continuará
a lo largo de toda mi vida, simplemente porque cuánto más descubro,
encuentro que más necesito aprender. La mayoría de las personas
jamás estudian este tema. Van a trabajar, obtienen su cheque,
balancean sus cuentas, y eso es todo. Y además de eso, ellos se
preguntan por qué tienen problemas financieros. Entonces, creen
que el problema se resolverá con más dinero. Pocos se dan cuenta
de que el problema es la carencia de educación financiera.”
El
problema fundamental consiste en que la inmensa mayoría de las
personas – incluso sus propios padres – piensan que el colegio
– universidad es una meta en lugar de tenerlo en cuenta como un
punto de partida. Y para peor es un punto de partida después de
haber invertido muchos años de vida, energías y recursos a lo
cuál hay que agregar todo lo que la persona ha dejado de ganar.
Por supuesto que el colegio y la universidad son sitios que prestan
utilidad, beneficios y conocimientos pero resulta que no siempre
ello es suficiente. Dice Robert Kiyosaki: “Miren, el colegio es
muy, muy importante. Ustedes van a la escuela para aprender cierta
habilidad o profesión, y así ser un miembro que contribuye a la
sociedad. Toda cultura necesita maestros, doctores, mecánicos,
artistas, cocineros, comerciantes, oficiales de policía, bomberos,
soldados. Las escuelas los forman, de tal manera que nuestra cultura
puede prosperar y florecer. Desafortunadamente, para muchos, la
escuela es el final, y no el principio.”
Por
lo tanto los profesionales al graduarse y conseguir un trabajo
en una organización por importante que esta sea, lo que está haciendo
es encontrar una solución de corto plazo, para lo que es un problema
de largo plazo. La mayor parte de los profesionales, ejecutivos
y directivos empleados dentro del mundo corporativo se encuentran
fuera de las empresas y organizaciones antes de que cumplan 50
años de edad, y muchos de ellos no cuentan con posibilidades de
reinsertarse en otra empresa para peor, al no reinsertarse no
puede recibir los beneficios convencionales de la jubilación puesto
que no “acumula los suficientes años”. Algo parecido es lo que
sucede hoy día dentro del mundo “privado” de la salud. Cuando
los profesionales son jóvenes se encuentran empleados y con una
razonablemente buena remuneración, para lo cual hacen sus aportes
a un servicio médico pre-pago. Pero resulta que cuando son jóvenes
es poco el uso que pueden darle a dicha prestación. En cambio,
cuando son mayores y realmente lo necesitan se encuentran privados
de esta prestación pues al encontrarse sin trabajo no han podido
seguir realizando los aportes mensuales y por lo tanto el “servicio
les ha sido discontinuado”.
Robert
sugiere que el dinero cobrado a través de un empleo es irreal
o ficticio – a comparación de la inversión que un empresario o
inversionista puede realizar al poner el dinero a trabajar para
él – a lo que nosotros sugerimos se debe agregar “un sentido falso
de protección”. Robert destaca que en algún momento el sistema
del dinero en que se basa la economía de los Estados Unidos de
Norteamérica se derrumbaría y “Cuando esto suceda, el infierno
entero se desencadenará. Las clases media y pobre, y los ignorantes,
tendrán sus vidas arruinadas simplemente por haber continuado
creyendo que el dinero es real, y que la compañía para la cual
trabajan, o el gobierno, cuidarán de ellos.”
No
quedan dudan de que las personas pertenecientes a las categorías
uno y dos (empleados y auto-empleados) están prácticamente condenadas
a trabajar por el dinero y no pueden poner el dinero a trabajar
para ellos. Incluso el “sentido” de independencia del auto-empleado
hoy en día no ofrece muchos beneficios por encima del grupo de
“empleados”; la inmensa cantidad de horas que esta segunda categoría
muestra que tiene límites de progreso en la actualidad pues muy
rápidamente se da cuenta que la aparente independencia de que
goza no es más que una “auto-explotación”. Para ganar más explotándose
a sí mismo uno llega a un límite; son la cantidad de horas netas
que uno puede trabajar.
Y
el golpe mortal a las ventajas de las profesiones (tanto dependientes
como independientes) es asestado por Robert cuando destaca que
“Hoy en día, los médicos enfrentan desafíos que yo no le desearía
ni a mi peor enemigo: compañías de seguros tomando el control
del negocio, sistemas de salud gerenciados, intervención gubernamental,
y pleitos por mala praxis, por nombrar unos pocos. Los chicos
ya no están tan interesados en ir a la escuela y a la universidad
puesto que ya saben que el éxito profesional ya no está relacionado
únicamente con el éxito académico, como alguna vez lo estuvo”.
Incluso
cuando las personas en su calidad de empleados o auto-empleados
(las dos primeras categorías) llegan incluso a ganar más dinero
no encuentran una solución a sus problemas financieros. “Para
la mayor parte de las personas el mayor egreso es por el pago
de impuestos. Muchos piensan que el más alto es el impuesto a
las ganancias pero para la mayoría de los estadounidenses, el
impuesto o contribución más alto es el de Seguridad Social. Como
empleado, da la sensación de que la tasa de contribución a Seguridad
Social en combinación con el aporte para Obras Sociales y/o Servicios
de Salud, es de aproximadamente un 7,5 %, pero en realidad es
del 15 % dado que el empleador debe igualar el monto de Seguridad
Social. En esencia, se trata de dinero que el empleador no puede
pagarle a usted. Y además de eso, usted aún debe pagar impuestos
a las ganancias sobre el monto deducido de sus aportes a Seguridad
Social, ingreso que usted nunca recibe porque fue directamente
a Seguridad Social, a modo de retenciones.” Todo esto lleva a
muchos profesionales empleados y auto-empleados a transitar en
lo que Robert Kiyosaki llama la “Carrera de Ratas”. Todos los
días las personas empleadas y auto-empleadas se encuentran corriendo…
para llegar a ningún lado.
En el libro del Dr. Donald W. Cole con Eric Gaynor Butterfield
como co-autor (“Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”)
se muestra como muchísimos profesionales corporativos se encuentran
siendo expulsados o se auto-expulsan de las mismas. Está probado
que las personas podemos trabajar muchas horas pero a un ritmo
de trabajo más o menos razonable y que también podemos trabajar
muy poco horas a un ritmo vertiginoso. Pero lo que no podemos
hacer es correr por mucho tiempo a un ritmo vertiginoso. Si los
autos de fórmula 1 corrieran a toda velocidad por muchas horas
podrían perder una carrera con un auto convencional de hace 40
años atrás; y lo mismo sucede con las motos de alta velocidad.
Estos equipos de altísima velocidad han sido diseñados para correr
por tiempos razonables y más bien reducidos. En el libro mencionado
el Dr. Cole y Eric Gaynor destacan como la falta de objetivos
claros y precisos, recursos cada vez más escasos y la reducción
de tiempos para el alcance de las metas, muchas veces encaminan
a los participantes organizacionales hacia el proceso de “suicidio
profesional o asesinato organizacional”.
¿Qué es lo que hacen entonces estas personas que han
sido expulsadas o se han auto-expulsado? Se esfuerzan en ser empresarios
o emprendedores. Y esta es la tercera categoría a que hace referencia
Robert Kiyosaki. Definitivamente es muy importante darle vigencia
al adagio popular que reza: “El ojo del amo engorda el ganado”.
Pero el proceso de convertirse en dueño y tener que generar ingresos
para sí mismo muchas veces no es tan sencillo como esperar hasta
fin de mes para recibir la paga. Incluso en el caso de poder hacerlo
no pertenecería a la categoría de empresario sino más bien a la
segunda categoría de auto-empleado. Ponerse sobre sus hombros
el hecho de pagarle sueldos a otros “que asisten” a su empresa
no es tarea de todos los días y muy pocos pueden hacerlo. Esto
es lo que caracteriza a un empresario.
No son pocos los altos directivos y ejecutivos de corporaciones
que estando en sus puestos y al recibir la visita de un consultor,
aprendieron rápidamente que debían contestarse la siguiente pregunta:
¿En que negocio está su empresa? Le hicieron ver estos consultores
que las jerarquías no existían solamente para darle forma a una
pirámide, sino para que quien estuviera por encima de otro en
el esquema vertical se encargara de “conseguir más de los demás”
y por encima de lo que le pagaban a él. También aprendió que
para subsistir en la corporación tenía que pensar en términos
de unidades de negocio y en rentabilidad departamental o por área
que estuviera a su cargo. No fue fácil para los directivos y ejecutivos
corporativos adaptarse a esta situación y pensaron que una vez
fuera de la empresa – y ya operando dentro de su empresa donde
ellos eran dueños – esto no sería difícil de hacer. Pero además
de pagarse a sí mismo generar dinero para pagar a otros – que
muchas veces hacen cosas en contra del propio empresario y de
la empresa – no es algo muy simple. Y recién cuando uno puede
absorber éstos costos del personal uno se convierte en empresario.
Y debe definir entonces “en qué negocio realmente está”
Pero los directivos, ejecutivos y profesionales de las
corporaciones y organizaciones no siempre pueden dar respuesta
a esta pregunta. Y como dice Robert Kiyosaki “Existe una gran
diferencia entre profesión y negocio. Muchas veces, le pregunto
a la gente, ¿Cuál es su negocio? Y me contestan, Bueno, soy bancario.
Entonces les pregunto si son dueños de un banco, y usualmente
responden, No, trabajo en uno”.
Todos ustedes conocen a Ray Crock por su posición de
total privilegio en Mc Donald´s como dueño. Su profesión era siempre
la misma: la de vendedor. En una época vendía licuadoras y en
otra época tenía la profesión de vendedor pero en otro ramo: era
vendedor de franquicias. Independientemente de su profesión como
vendedor de franquicias el verdadero negocio de Ray Crock no era
la de venta de hamburguesas sino la acumulación de propiedades
que le pudieran generar ingresos.
Y aquí tenemos que regresar nuevamente a lo que nos
sucede como resultado de los años que pasamos en el colegio y
en la universidad. Uno tiende a convertirse, tarde o temprano,
en lo que uno estudia. “Es decir que si usted estudia, por ejemplo,
cocina, se convierte en cocinero; si estudia leyes, será un abogado;
y estudiar mecánica del automóvil, lo convierte en mecánico. El
error de convertirse en lo que uno estudia es que demasiadas personas
se olvidan de ocuparse de su propio negocio. Ellos pasan sus vidas
ocupándose del negocio de otro, y haciendo rico a esa otra persona.”
Lo que en realidad sucede es que deja lugar a otros que – sin
tener su profesión – pueden ocuparse de su “negocio profesional”
lo que resulta paradójico, pero que de todas maneras es real.
Los financistas, bajo distintos esquemas institucionales son los
dueños y accionistas de los principales sitios de prestación médica
hoy en día.
Existen diversos problemas adicionales que los empresarios
viven todos los días porque muchas personas aún no han aprendido
a diferenciar al empresario genuino del “contratista del estado”.
Este último opera bajo el sistema de “costo + un plus” y no corre
los riesgos que están implícitos en la actividad de todo empresario
genuino. Los juicios laborales en relación con la prestación
del trabajo y por los riesgos de salud han hecho tambalear, desfallecer
y fallecer a muchos empresarios genuinos. Y los impuestos – y
su crecimiento sin cesar – también han agregado una importante
cuota adicional de decesos empresariales. El Estado se ha arrogado
el derecho de actuar como Robin Hood que es – en nuestra opinión
– algo que iguala al que produce y crea con aquellos que no producen
y no crean. Casi todos los gobiernos en Latinoamérica hablan de
redistribuir la riqueza como si fueran Robin Hood y lo que muchas
veces hacen es desplazar recursos hacia quienes se empeñan en
no-hacer. Y esto tiene consecuencias muy serias para una sociedad
pues quita los incentivos que son necesarios para todo emprendimiento.
El empresario es resultado de “lo que trae desde que está en la
panza de su madre” y de lo que “el contexto estimula o deja de
estimular”. Y esta ecuación no consiste en una simple suma sino
que es una multiplicación: cuando cualquiera de los dos factores
es cero no se alcanza resultado alguno. Y hay demasiadas pruebas
de ello en las comunidades latinoamericanas; son muy pocas las
empresas locales que han podido ser exitosas internacionalmente,
pero por otro lado podemos presenciar como muchas organizaciones
de afuera (no Latinoamericanas) se han instalado con éxito dentro
de estas comunidades.
Y aquí tenemos que comenzar a privilegiar otros aspectos
que también son importantes si queremos desarrollar empresarios
genuinos que generen a su vez trabajo genuino. El miedo hace que
las personas muchas veces sobrevaloren la “seguridad” e invita
a retroceder. Los empresarios en Latinoamérica están muy temerosos
de continuar con sus empresas cuando bajo la posibilidad de que
les vaya bien no es alta y además tienen al gobierno como socio.
Y por eso vemos que cada día más y más productos con valor agregado
son traídos del extranjero, a pesar de que tienen – paradójicamente
– materias primas que fueron exportados desde Latinoamérica.
Y saliendo del empresario como la tercera categoría
nos queda ir entrando poco a poco en la categoría del empresario
que ve su negocio desde el punto de vista financiero como si fuera
un inversionista. Ya el estímulo no es el producto o servicio
de su organización; es el dinero. Estamos ante el inversionista
financiero que trata de hacer nuevas reglas que muchas veces los
empresarios genuinos no han alcanzado a comprender totalmente
y quedan entonces a merced de estos expertos en finanzas. Recuerden
cual es la regla de oro: “Aquél que tiene el oro (el dinero) es
el que hace las reglas”.
Solamente hay dos actores principales que no se tienen
que esforzar para “fabricar dinero” y tienen autorización para
ello: Los Bancos y el Gobierno. Por ahora hemos de tomarnos un
pequeño descanso, pero les voy a dejar una pregunta rondando en
sus cabezas: ¿Cuál es el verdadero negocio de Mc Donald´s, de
Microsoft, de General Motors, entre otros? ¿Qué papel juegan realmente
los Bancos? ¿Qué es lo que hacen muchos gobiernos incluso para
sus propias comunidades?
Y por favor tengan en cuenta que se han desaparecido
un enorme número de establecimientos y empresas pues su existencia
no tiene justificación bajo la forma actual de operar donde la
globalización financiera y tecnológica ha desbordado los límites.
Las concesionarias de automóviles tienen dificultades serias para
subsistir al poder comercializar las fábricas directamente los
autos; miles y miles de estaciones de servicio están dejando de
operar en Latinoamérica como consecuencia de la comercialización
que es realizada de manera directa por las firmas petroleras;
la inmensa cantidad de negocios de informática – que han tenido
que informar sus ventas a las grandes empresas productoras de
software y de hardware – ven como sus Clientes compran directo
a los fabricantes; muchísimas agencias de viaje no han podido
mantenerse como prestadores de muchos de sus servicios y no hace
falta enumerar la enorme cantidad de panaderías, ferreterías,
bazares, verdulerías, carnicerías y miles de otros negocios que
ahora “existen” dentro de grandes supermercados. Estas grandes
corporaciones o conglomerados han pasado a privilegiar la faz
de financiación por encima de la de comercialización y una utilidad
pequeña comercial e industrial ya no es tan importante siempre
que esté presente la utilidad financiera. Y la última pregunta
suponiendo que ustedes gobernaran a una comunidad ¿Encontrarían
sensato entregar sus materias primas y recursos naturales por
papel moneda? ¿Y podrían ustedes concebir que realizando ese “canje”
de recursos materiales por papel moneda su comunidad estuviera
incluso más adeuda en el tiempo?
Gracias por compartir. Y que disfruten el break.
Eric Gaynor Butterfield – RODP
The Organization Development Institute International,
Latinamerica.
www.theodinstitute.org
Board Member of The Organization Development
Institute (World Leader in Organization Development)