EL
LÍDER GRUPAL COMPETENTE
Una
empresa farmacéutica estadounidense tenía un
problema costoso: una vez identificada y
patentada la droga nueva, las pruebas y el
desarrollo requerían una inversión cercana a
los 100 millones de dólares; además, la Administración
de Alimentos y Drogas tardaba hasta 13
años en otorgar la aprobación que permitía
su comercialización. Como la patente del
compuesto químico básico de una droga nueva
tiene una vigencia de tan sólo 17 años,
eso dejaba a la compañía una ventaja de
cuatro años para recuperar su inversión y
obtener ganancias antes de que la droga pasara
a estar disponible como genérica.
Una
fuerza de tareas, después de estudiar el
dilema, recomendó una estructura distinta: los
equipos de trabajo se concentraron en drogas
específicas, encabezados por jefes de
proyecto que responderían directamente al
director de Investigación y Desarrollo;
esos jefes serían entrenados en aptitudes de
liderazgo de quipo. Podían ser a un tiempo
paladines del producto dentro de la compañía
y brindar energía, entusiasmo y colaboración
al equipo en sí.
Tres
años después, cuando se comparó a esos
equipos con otros en los que el jefe no había
recibido esa preparación , no sólo exhibían
una moral y un espíritu de cuerpo más
elevados, sino que habían reducido el tiempo
de desarrollo de un producto en un 30%,
duplicando así el tiempo en que la empresa
podría explotar la droga con exclusividad.
(Equipos
de investigación y desarrollo farmacéutico: Richard
Boyatzis et al., ‘Entrepreneurial
Innovation in Pharmaceutical Research and
Development’, HUMAN RESOURCE PLANNING,
1990).