EL
SISTEMA DEL ÉXITO TOTAL
Para
funcionar según el principio del éxito
total, la persona se proporciona los
medios adecuados para triunfar simultáneamente
en los sectores profesionales y extrapro-
fesionales.
Este
equilibrio, buscado consciente y
voluntariamente, se expresa por lo general en
términos de complementariedad
de un dominio con relación al otro, sabiendo,
más allá de toda duda que el éxito
profesional fortalece el éxito familiar y,
recíprocamente, el éxito familiar dinamiza y
estimula el éxito profesional o académico.
En
consecuencia, aunque en determinados momentos
las conexiones entre los diferentes terrenos
pueden parecer extremadamente benéficas y
estimulantes, en otros momentos, para tener éxito
en los
tiempos propios de algunas circunstancias
específicas, tendremos necesidad de la
plenitud de nuestros medios y de toda nuestra
energía en
un terreno preciso, ya sea éste
profesional, personal o familiar.
Así,
en esos momentos, tendremos la precaución de preservarnos
de la polución de un terreno sobre el otro.
Este es el objetivo de la Inteligencia
Emocional, la cual permite que podamos
abandonar, durante un lapso, por ejemplo, el
terreno profesional o académico, para
entregarnos plenamente en las esferas
personales o familiares (afectos, pareja,
tiempo libre, hobbies) y preservar así un
‘jardín secreto’, poniendo límites y
protegiendo la independencia de las distintas
esferas de nuestra vida -a veces antagónicas-
y sin embargo
todas necesarias para nuestra
realización personal.
Podemos
utilizar la Inteligencia Emocional, a través
de sus
cinco habilidades prácticas, favoreciendo
este sistema de éxito total, desde la
autoconsciencia (que detecta señales orgánicas
propias) hasta la empatía (que detecta señales
anímicas en los demás) o las habilidades
sociales (que permiten ‘negociar’ y/o
conciliar con las personas que habitan las
distintas áreas de nuestra vida).