LAS
CLAVES EMOCIONALES
DE LA MOTIVACIÓN
Todo
comienza con la motivación. El arte de la
venta, el buen trabajo en equipo, el servicio
total al cliente y el liderazgo eficiente
comienzan con la motivación.
Y la Inteligencia
Emocional tiene mucho que ‘decir’ en la
motivación, porque para quien ha dirigido
grupos de personas está muy claro que las
causas de motivación más poderosas no son
externas, sino internas.
‘Motivo’
y ‘emoción’ tienen la misma raíz latina:
MOTERE, ‘mover’. Las emociones son,
literalmente, lo
que nos mueve a ir tras un objetivo;
impulsan nuestras motivaciones y esos motivos,
a su vez, dirigen nuestras percepciones, dando
forma a nuestros actos.
La
motivación se define como "un
estado interno que excita, dirige y sostiene
el comportamiento". En otras
palabras, la motivación es un sentimiento
que determina el continuar –o no- una
actividad.
Motivación
es todo aquello capaz de empujar la
existencia hacia el futuro, el mañana,
aunque la meta esté lejana y no se vea o se
haya perdido la perspectiva y el camino por
donde encontrarla.
Toda
actividad humana obedece a determinados
"motivos". Los motivos conscientes e
inconscientes son los que dirigen la conducta
de cada una de las personas.
Existen
dos tipos de motivación. El primero es
llamado motivación intrínseca. Esta
motivación viene de adentro. Las actividades
que los individuos hacen son su propia
recompensa. La gente se siente motivada
porque ama sinceramente la actividad que está
desempeñando.
El
segundo tipo de motivación es llamada extrínseca.
Para quienes están motivados extrínsecamente,
sus recompensas son factores
externos. Estas personas hacen su trabajo
para ganar una recompensa o evitar un castigo.
La mayoría de la gente está extrínsecamente
motivada. Nuestra sociedad (en distintas
esferas de actividad) pone mucho énfasis y
presión en obtener recompensas y un desempeño
eficiente. Eso hace que sea muy difícil estar
intrínsecamente motivado.
Por supuesto, la
habilidad de motivarnos (junto con el
optimismo o actitud positiva) es uno de los
requisitos imprescindibles cara a la consecución
de metas relevantes y tareas complejas, y
se relaciona con un amplio elenco de conceptos
psicológicos que usamos habitualmente:
control de impulsos, inhibición de
pensamientos negativos, estilo atributivo,
nivel de expectativas y autoestima.
Los
ejecutivos y los líderes saben que la
motivación es más vital que las destrezas
intelectuales o técnicas.
Al fin y al cabo, lo
que nos mueve es el corazón, no la cabeza.
La
motivación tiene componentes básicos que
conviene conocer:
- La
finalidad
específica
para la que se ‘moviliza’ la motivación.
- Las
relaciones
humanas
que implica una tarea o proyecto
determinados.
- El
control
de los impulsos,
capacidad de resistencia a la frustración
y aplazamiento de la gratificación,
parece ser una de las habilidades psicológicas
más importantes y relevantes en el
devenir académico y laboral.
- El
control
de los pensamientos
negativos, veneno del optimismo, se
relaciona con el rendimiento a través de
la economía de los recursos atencionales;
preocuparse consume los recursos que
necesitamos para afrontar con éxito los
retos vitales y académicos.
- El
estilo
atributivo de los éxitos y fracaso,
sus implicaciones emocionales y su relación
con las expectativas de éxito es una teoría
psicológica que contribuye enormemente a
nuestra comprensión de los problemas de
aprendizaje y a su solución.
- La
autoestima
y
las expectativas
de autoeficacia,
son conceptos que podemos relacionar con
el anterior principio de la atribución;
además, se trata de elementos esenciales
no sólo del proceso de aprendizaje y
desempeño laboral, sino también de salud
mental y desarrollo sano y global de la
personalidad.
La
capacidad de motivarse a uno mismo
se
pone especialmente a prueba
cuando surgen las dificultades, el cansancio,
el fracaso, es el momento en que mantener el
pensamiento de que las cosas irán bien, puede
significar el éxito o el abandono y el
fracaso
(aparte de otros factores más cognitivos,
como descomponer los problemas y ser flexibles
para cambiar de métodos y objetivos).
El
desarrollo del optimismo, la autoestima, la
expectativa de éxito... están relacionados
con las pautas de crianza y educación,
evitando el proteccionismo y la crítica
destructiva, favoreciendo la autonomía y los
logros personales, utilizando el elogio y la
pedagogía del éxito.