Los Empresarios Crean trabajo genuino PDF Correo electrónico
No cabe ninguna duda que Harvard University es líder mundial en “Management”. Pero hay que tener en cuenta que ANTES de que Harvard University hiciera lo que tenía que hacer para que las empresas y organizaciones se desarrollaran, fueron los propios Empresarios en los Estados Unidos quienes le “participaron” que los graduados universitarios graduados en excelentes centros universitarios, no estaban preparados para confrontar la totalidad de los retos y desafíos empresariales. Mas aún, antes de que los Empresarios participaran a Harvard University este reto, fueron los gobernantes de Estados Unidos quienes dedicaron sus esfuerzos y energías para “aprender” sobre las características que tienen los Empresarios, y, a partir de allí, se esforzaron en dedicar esfuerzos y energía para crear empresarios y sostenerlos.

¿Por qué tendrían los gobernantes de Estados Unidos que preocuparse por estos temas? Pues ellos sabían perfectamente ya en el siglo XIX, que si Estados Unidos contaba en primer lugar con suficientes empresarios, y con el necesario management dentro de la empresa creada por el empresario, las tareas de los Gobiernos serían muy simples. Los empresarios – empleadores realizarían la tarea de reclutar, seleccionar, instruir, capacitar y desarrollar al personal de la organización, y éstos participantes organizacionales (empleados – obreros) representarían un número enorme de personas que tributarían al Estado. Más aún, los propios empleadores se encargarían, cada vez en mayor medida, de hacerle llegar los tributos e impuestos del personal directamente a las arcas del Estado.

Esto es lo que se llama la “creación de trabajo genuino” puesto que NO está basada en la concepción de transferir “al Cliente” un costo más allá de lo que éste está dispuesto a pagar. El empresario – empleador tiene un “límite” en cuanto a sus costos pues los Clientes se reservan un derecho “inalienable” que aun no está totalmente legislado incluso en muchas de las Constituciones del mundo. Y uno de éstos límites está dado con lo que se conoce con el nombre de competitividad para lo cual es necesario que la organización sea productiva, efectiva y eficiente. Y también lo sea el personal de la planta empresaria.

En síntesis, podemos afirmar que solamente bajo las circunstancias arriba descriptas, cuando la productividad es superior o igual a su costo, la empresa está hoy en día, en condiciones de sobrevivir y de seguir sosteniendo a su personal. Y a esto lo llamamos “Creación de Trabajo Genuino”.

La tarea del Empresario de “Crear Trabajo Genuino” NO ESTÁ SIENDO debidamente recompensada por la mayoría de los gobiernos. Muchos Gobiernos no se han dado cuenta que prácticamente casi la totalidad de sus recursos se originan porque existe un Empresario – Empleador que hace llegar a las arcas del Estado:

- los tributos de su personal;
- sus tributos personales, y, ADEMÁS,
- los tributos de su empresa. Resulta obvio, hasta para el más profano, que sin Empresarios – Empleadores, los Gobiernos no tendrían “recursos genuinos”.

Y para hacer las cosas aún peor, para aquellos países cuyos gobernantes todavía NO se han dado cuenta de la importancia vital que tienen los Empresarios – Empleadores, muchos de sus “asesores” se han convertido en “economistas” que han abrazado la especulación privilegiándola por encima de la producción. Y, desafortunadamente, muchos gobernantes han adaptado las prácticas económicas monetaristas como “una solución” cuando en realidad, muchas veces las mismas han llevado a sus respectivos países al abismo. ¿Quién ha sido el “economista” que más ha difundido la idea de “dar trabajo – entregar dinero – aunque no exista nada productivo”? Es decir, enarbolando la bandera del “trabajo NO GENUINO”, que es exactamente lo opuesto de lo que el Empresario debe hacer. Pues ha sido el economista Inglés John Maynard Keynes.

¿Y como ha sido realizada está “promoción” de “dar trabajo – entregar dinero – aunque no exista nada productivo”? Pues John Maynard Keynes sugería hace más de 60 años atrás que “era bueno para los países llegar incluso a contratar personal para hacer agujeros en la calle para luego contratar a otros para taparlos”. Pero no podemos culpar de todo esto a éste economista que ha sido uno de los principales especuladores en la Bolsa”. Lo más trágico tiene que ver con los gobernantes quienes han comprado ésta concepción que linda con lo absurdo, más aún si tenemos en cuenta que en todos los países latinoamericanos no es necesario destruir absolutamente nada para luego construir, pues ESTÁ CASI TODO POR SER CONSTRUIDO. De Keynes en adelante (sus asesores agoreros y sus gobernantes que han adoptado sus sugerencias), se ha dado trabajo a millones de personas cuya tarea principal NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con la creación de trabajo genuino. Gasaya – el notable artista Argentino – ha ejemplificado en la televisión y otros medios, la maraña de trámites y gestiones en que la mayoría de los ciudadanos quedamos atrapados al realizar gestiones o al querer hacer uso de un servicio donde el personal “funciona bajo las prácticas sugeridas por el economista Inglés Keynes”.

Es sumamente desafortunado que muchos economistas y políticos no hayan aprendido las recomendaciones implícitas de dos notables exponentes que, en contrapartida con el pensamiento de John Maynard Keynes, muestran la fragilidad del pensamiento del Inglés. Ya en el año 1958, James March y Herbert Simon (“Organizations”, 1958 – John Wiley & Sons) detallan claramente y muestran evidencia investigativa y práctica, donde se da testimonio que el personal puede optar “por producir” o meramente “por asistir”. Y éste último, por supuesto, no está obligado a producir. De modo que la riqueza genuina que básicamente en las manos de los Empresarios – Empleadores. Incluir como parte del PBN el ingreso por “trabajo NO genuino” resultante de ciudadanos que meramente asisten o concurren a un sitio de trabajo sin alcanzar niveles de productividad ligados con su recompensa en dinero, representa un índice de “pobreza en materia de desarrollo” que en poco tiempo se ha de traducir en “pobreza para los habitantes” de ese país.

Veamos si podemos ejemplificar la diferencia existente entre aquellos que crean trabajo genuino y aquellos que no lo hacen. Una pregunta: ¿Usted cree que acaso, muchos economistas y políticos contratarían a personal – para hacer agujeros y luego taparlos – si ellos mismos tendrían que hacerse cargo de las remuneraciones a dicho personal?  

Los Empresarios – Empleadores dan respuesta a esta pregunta, confrontando no solamente con los niveles de productividad de su organización y personal con sus pares de su propio país sino también con aquellas empresas (y personal) de otros países en este planeta.


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