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AUTORES Y CONSULTORES CLAVES COMPORTAMIENTO y DESARROLLO ORGANIZACIONAL Max Weber
Las contribuciones de Max Weber en relación con las Organizaciones están fuertemente relacionado con lo que se conoce bajo el término “Burocracia”. Es sumamente desafortunado que en el lenguaje cotidiano se haga referencia a la misma con un significado totalmente opuesto a la concepción de su creador, lo que resulta sumamente paradójico. Mas aún, pocas personas – incluso aquellas que están involucradas fuertemente con los procesos de cambio -, han analizado en profundidad las dos principales dimensiones que toma en cuenta este excelente autor (Eric Gaynor Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional – Argentina, 1999).
Max Weber (1864-1920), de nacionalidad alemana, dedicó la mayor parte de su vida a la actividad académica habiendo sido un miembro de la universidad de Berlín. Weber dedicó muchas de sus energías al desarrollo histórico de las civilizaciones lo que realizó a través de la sociología de la religión y también la sociología de la economía. Estudió en detalle el desarrollo económico desde los tiempos pre-feudales y se ha destacado por el alcance religioso al integrar distintas religiones como el cristianismo, judaísmo y budismo. De la combinación religiosa con el desarrollo económico emerge una parte central de su trabajo considerado como “ética protestante” y su impacto económico sobre el desarrollo de Europa Occidental y los Estados Unidos de Norteamérica.
Una de las más importantes contribuciones de Max Weber tiene que ver con el impacto de las relaciones de autoridad dentro de las organizaciones. La pregunta que tiene interés en contestarse Weber tiene que ver con: ¿ A qué se debe que las personas obedecen y cumplen con las instrucciones que reciben? Para ello Weber diferencia el concepto de poder del de autoridad. Poder tiene que ver con la habilidad de conseguir que las personas obedezcan, mientras que la autoridad es el cumplimiento voluntario como resultado de órdenes recibidas.
Partiendo del concepto de autoridad Weber analiza tres distintos tipos de Organización, y elige a la organización burocrática como el tipo dominante basado en que, según su opinión, este tipo de arreglo organizacional tiene una mayor eficiencia técnica.
The Organization Development Institute International ha desarrollado diversos trabajos de campo y de investigación en los últimos años y, el resultado de los mismos, muestra un distanciamiento importante entre lo que los Directivos, Ejecutivos y Profesionales piensan que es el modelo burocrático en relación con lo que Max Weber concibe como Burocracia (ver Presentación de Eric Gaynor Butterfield, Dublín, 1999).
Weber concibe tres tipos principales bajo las cuales se legitima la autoridad, distinguiéndose entre ellos por la elección de cómo es validada la legitimidad organizacional. El cumplimiento organizacional puede conseguirse sobre bases “tradicionales” sustentado en la santidad de tradiciones históricas y la legitimidad consiguiente basada en la autoridad del status de aquellos que están dependiendo de ellos. Bajo esta autoridad tradicional, el cumplimiento organizacional es obtenido a través de la obediencia hacia la persona que depende de la autoridad suprema. La obligación de obedecer es independiente de una orden impersonal; es mas bien resultado de una lealtad personal dentro de un área de obligaciones basadas en la costumbre y las tradiciones.
Otro tipo es el que se fundamenta en el carisma. En este caso el cumplimiento organizacional es conseguido como resultado de una devoción a una persona en particular, sustentada en su excepcional santidad, carácter ejemplar y heroísmo. Esto incluye asimismo la obediencia a los patrones normativos, órdenes e instrucciones que son revelados por este líder carismático. En este caso de autoridad carismática, es el líder carismáticamente calificado quien es obedecido por la confianza personal que es depositada en el (y en su “revelación”, heroísmo o cualidades de tipo ejemplar). Esto se da, siempre y cuando esto funcione dentro del alcance que tiene la creencia del individuo dentro del carisma del líder.
El tercer tipo “puro” está basado en lo racional. El cumplimiento organizacional es aquí obtenido sobre la legitimidad de reglas y normativas y el ejercicio de aquellos elevados a posiciones de autoridad, quienes, bajo dichas reglas tienen autoridad legal para emitir órdenes e instrucciones (autoridad legal).
La autoridad legal / racional – y su consiguiente efectividad -, depende principalmente de la aceptación respecto de la validez de los siguientes conceptos y prácticas que son mutuamente interdependientes.
Para aquellos interesados en los “procesos” Weber ha elegido el término griego “carisma” como una forma de ejercer autoridad basada en las cualidades personales del líder. El líder carismático no es una persona común teniendo de todas maneras poderes y atributos excepcionales. Adopta la posición de un profeta que llega a las masas a través de discípulos. Ahora bien, una organización no puede sustentarse únicamente en la inspiración de su líder ya que en algún momento se ha de dar la necesidad de “sucesión de liderazgo” y además la empresa no puede vivir con la inestabilidad interna sujeta a la volatilidad de un líder. Es muy probable que la organización de tipo carismático ante estos hechos cambie su arreglo organizacional, ya que es sumamente improbable reemplazar a un líder carismático por otro que es también carismático (la historia casi no registra este tipo de situación). Como consecuencia de ello la organización se encamina hacia una de éstas dos opciones: en el caso de que la sucesión tome la forma de hereditaria el arreglo organizacional será tradicional, y, si en cambio la empresa elige la adopción de normas, reglas y procedimientos basados en la racionalidad “técnica-formal”, en este caso emerge lo que Weber denomina la organización burocrática. En el caso de tomar la forma de organización tradicional Weber distingue el tipo “patrimonial” (los subordinados dependen del líder en cuanto a remuneración) del “feudal” (donde los “subordinados” tienen mayor autonomía en cuanto a sus ingresos pero siguen reportando al líder sobre la base de la lealtad).
Es interesante destacar un fenómeno que está fuertemente presente en los países latinoamericanos. Como consecuencia de gobiernos de fuerte orientación demagógica con sustento en el “carisma” el mundo empresarial y competitivo no encuentra a veces lugar para el desarrollo incluso cuando se trata de empresarios realmente innovadores. El liderazgo carismático a que hace referencia Max Weber de tipo feudal donde los “subordinados” tienen mayor autonomía en cuanto a sus ingresos pero siguen reportando al líder sobre la base de la lealtad como consecuencia de las alianzas entre el poder político, un perfil de empresarios bajo la verdadera fachada de contratistas del Estado con la conjunción del sindicalismo – empresarial, han representado un mecanismo casi perfecto para subordinar el crecimiento local a manos de fuerzas innovadoras del exterior. La tan mentada globalización muestra diversos ejemplos de ello.
Para Weber las empresas eficientes son aquellas que se alejan tanto del liderazgo tradicional como del carismático. Las empresas no pueden seguir haciendo las cosas “como las venían haciendo” si es que desean ser exitosas y sobrevivir en el tiempo, y tanto la organización basada en un sistema de autoridad tradicional como carismáticos no pueden estar preparadas para un cambio efectivo. Weber identifica dos variables que acompañan a la burocracia como el sistema más eficiente: la racionalidad por la cual los medios son puestos de manifiesto para alcanzar ciertos objetivos; y lo legal (formal) ya que el sistema y modelo de autoridad está basado en un conjunto de normas, reglas y procedimientos que parametrizan el comportamiento de las distintas personas en sus roles. Weber es un luchador incansable contra la incertidumbre y se esfuerza en agregarle racionalidad a las organizaciones para lo cual postula un modelo de tipo mecanicista. Pone bien en claro que los ocupantes en sus respectivos roles deben ser elegidos en base a sus competencias técnicas para el desarrollo de sus labores.
Los expertos han de ser quienes realizarán además esfuerzos de coordinación y control y se espera que puedan anticipar las consecuencias de los distintos actos “mecanicistas” dentro de la organización. Esto hace más predecible el funcionamiento empresarial pudiendo desarrollar una más precisa relación entre los medios y fines. Esto a su vez nos lleva a mejores resultados y a la maximización de utilidades en el largo plazo, lo que establece una relación entre el beneficio económico organizacional y la religión. Es necesaria una base moral – en este caso la Protestante – por la cual las personas pueden ser industriosas en su vida terrenal y puedan alcanzar también salvación eterna. Weber postula que la industrialización creciente va a hacer cada vez más predominante a la organización de tipo burocrática ya que las otras dos formas, tanto la tradicional como la feudal, no podrán sobrevivir, yendo incluso mucho más allá del mundo empresarial y cubriendo sectores como la educación, gobierno, la política, el sindicalismo, etc.
Sus implicancias para los empresarios en Latinoamérica son realmente notables y es lamentable que tanto el mundo profesional como académico no las haya tenido en cuenta, y se limitaran a una concepción “popular” del concepto de burocracia que es totalmente independiente y alejado de la concepción de Max Weber. Para mayor información puede acercarse a |


