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Michels, Robert PDF Correo electrónico

AUTORES Y CONSULTORES CLAVES

COMPORTAMIENTO y DESARROLLO ORGANIZACIONAL

Robert Michels

El trabajo de Robert Michels es un clásico dentro de la literatura de comportamiento organizacional. En alguna manera su contribución viene a reforzar el modelo que es graficado como “organización jerárquica piramidal” que tiende a operar en forma mas bien autoritaria.

Algunos consultores y profesionales del área de Desarrollo Organizacional postulan los beneficios de una filosofía gerencial de tipo “participativa” como el ideal para todas las situaciones. Robert Michel – por el contrario – se encuentra dentro de aquellos que sugieren como mejor arreglo organizacional aquél que opera dentro un sistema mas bien autoritario y que responde a una filosofía de dirección de tipo oligárquico.

 

Existe cierta evidencia dentro de algunas culturas latinoamericanas donde aún es prevaleciente el modelo oligárquico dentro del mundo empresario nacional tanto público como privado. De modo que algunas de las sugerencias de Robert Michels no deben ser desestimadas por los agentes de cambio involucrados en procesos de cambio, mejora y desarrollo organizacional.

 

Eric Gaynor Butterfield (Congreso de Desarrollo Organizacional, 1997, Buenos Aires, Argentina) ha hecho mención a postulados de dos altos directivos que coinciden en que los “resultados positivos que ellos consiguen dentro de sus empresas se debe a que operan en forma autoritaria bajo un arreglo organizacional de tipo oligárquico”. No es materia de extendernos respecto de estos hallazgos bajo estas circunstancias, pero sí es importante mencionar que uno de ellos – en referencia al libro de De Bono sobre “7 pares de zapatos para la acción” – destacan que lo que se conoce como “patear al gato aunque este no tenga nada que ver” puede ser una práctica “efectiva bajo algunas circunstancias”. Lo que estas dos personas quizás no han explorado aún – y esta ha sido el feedback que les hizo llegar Eric Gaynor Butterfield en dicho Congreso – es que ellos quizás no saben es cuánto mejor les podría ir en la empresa “si dejaran de patear al gato”.

 

Lo importante a tener en cuenta, y especialmente de parte de aquellos involucrados en los procesos de cambio y desarrollo organizacional, es el esquema de “aprendizaje” de las personas dentro de dicha cultura. Y es posible que, si las personas aprenden dentro de una comunidad bajo el sistema autoritario hasta los 5 años dentro del ámbito familiar, y esto se extiende también en el colegio primario y secundario por unos 12 años, es posible que cuando ingresen al mundo corporativo y organizacional, estas personas puedan sentirse “casi cómodas” bajo una filosofía de dirección y práctica gerencial de tipo autoritario o por lo menos no-participativa (Eric Gaynor Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional, 1997, Buenos Aires, Argentina).

 

Las presiones de la economía del mercado, las decisiones de los políticos y las regulaciones legales tanto nacionales como internacionales influyen en el comportamiento de las organizaciones. Este científico y escritor de nacionalidad alemana que nació en 1876 y falleció sesenta años después, fue un socialista durante la mayor parte de su vida hasta que abrazó las ideas de Mussolini.

 

Para Robert Michels la palabra y existencia misma de una organización están irremediablemente ligadas con la oligarquía. Las organizaciones modernas son poderosas oligarquías en su cúspide. No existe otro principio más sencillo y claro para definir a la organización que la “ley de hierro de la oligarquía”, por la cual toda organización desde el mismo momento de su creación se encamina irremediablemente a ser controlada por un muy pequeño grupo que se instala en la cúspide con el propósito de satisfacer sus necesidades personales por encima de las del resto de sus miembros. Para mostrar evidencia de ello, Robert Michels ha dedicado mucho de su tiempo para demostrar como distintas facetas organizacionales hacen que por un lado sea totalmente imposible una democracia interna y por otro lado no puedan alcanzarse los objetivos organizacionales.

 

Los estudiosos en materia de organizaciones así como también los consultores y agentes de cambio deben leer con detenimiento las contribuciones y los aportes que hace Michels hace un siglo atrás y que tienen fuertes implicancias para los países latinoamericanos especialmente a partir de la globalización a que estuvieron sujetos después del año 1990 (ver Eric Gaynor Butterfield: Jornada de Desarrollo Empresario – Buenos Aires – 2002). La adquisición de empresas a través del dinero y del mundo de los negocios, las M & A, y la consolidación del sector financiero internacional con las administraciones de los gobiernos locales, pusieron un tope a las ambiciones de los empresarios latinoamericanos, con la excepción de aquellos que eran contratistas del Estado. Las democracias latinoamericanas durante la globalización presentaron algunas características “únicas” ya que permitieron al mundo de los negocios posicionarse como oligopolios después de apropiarse financieramente de las empresas y – algo que ningún gobierno militar realizó en latinoamérica – permitió a los Bancos apropiarse del dinero depositado por sus Clientes. En algunos casos eliminaron del mercado bajo este sistema de apropiación el equivalente al 40 % del producto bruto interno, empujando a las PYMES a un proceso terminal que arrastra consigo a una enorme masa de trabajadores y empleados. Aún hoy – varios años después de la apropiación – no existe una explicación que justifique como “en democracia pudieron los Bancos apropiarse del dinero de sus Clientes” sin que los gobiernos “democráticos” lo cuestionaran.

 

A fines del siglo XX y principios del siglo XXI el planeta vivió un importante crecimiento de las grandes corporaciones lo que se extendió al aparato gubernamental y a los partidos políticos. Michels siguió de cerca el crecimiento de distintos partidos políticos y en especial el del partido Social Demócrata de Alemania, que originalmente en su estructura era de tipo democrático. Pero con el correr del tiempo y en la medida en que Michels se familiarizó y vivenció el funcionamiento del partido político, llegó a la conclusión que operaba con una estructura formal, con normas, reglas y constituciones formales estrictas, que eran típicas de una organización burocrática donde una elite dominaba por sobre el resto.

 

Robert Michels estaba convencido que el tamaño de la organización (ver el trabajo de Pugh y el Aston Group para información adicional sobre el particular) es una variable importante y tiene un muy fuerte impacto sobre la misma entidad, convirtiéndola en burocrática en la medida que crece en tamaño. Para Michels los partidos políticos se esfuerzan en conseguir nuevos adeptos y en la medida en que son exitosos y lo consiguen, crecen en tamaño produciendo más niveles jerárquicos. En su carrera a la eficiencia, la organización burocrática incorpora racionalidad (Max Weber, 1947) y para ello reclutan y seleccionan a personas que son profesionales con expertise especiales, concentrando la información, comunicación, y conocimientos en la cúspide, que es finalmente donde se toman todas las decisiones por sobre el resto de los miembros. Finalmente deja bien en claro que el crecimiento en tamaño y el funcionamiento de tipo burocrático con muchos niveles jerárquicos hace que sea absolutamente imposible tener un alto nivel de participación.

 

Michels muestra que en el caso de las organizaciones voluntarias existe una divergencia entre la élite de la cúspide y el resto de los miembros (el lector puede acudir al trabajo de Víctor Thompson con el que existen algunas interesantes coincidencias y también tener en cuenta las contribuciones de Blau y porqué no las de Etzioni). Y Michels destaca que existe un matrimonio perfecto entre los que están en la cúspide de la burocracia – una pequeña elite – y el cuerpo de profesionales, ya que ambos tienen la necesidad de apoyarse mutuamente para preservar la burocracia... pero sin satisfacer los intereses de aquellos que ellos mismos pregonan satisfacer, dando lugar a un conservatismo burocrático (100 años después muchos hacen referencia a éste hecho denominando al Gobierno como “corporación política”). Este no es el clima más propicio para ideas revolucionarios ni para cambios trascendentes, sino que mas bien, con el interés de protegerse internamente, se desarrollan mecanismos para eliminar las tensiones y los conflictos emergentes: sin pensamientos divergentes la organización opera dentro de un círculo repetitivo donde los intereses de la cúspide y los de los profesionales busca extenderse en el tiempo alejándose cada vez más y más de las necesidades reales de sus miembros.

 

Los practitioners en Latinoamérica como así también todos aquellos interesados en los procesos de eficiencia, cambio y desarrollo organizacional debieran tener en cuenta el trabajo de Robert Michels. En una expansión de su trabajo original Robert sugiere que existe una fuerte interrelación entre la organización oligárquica y la sociedad oligárquica. Sugiere que los líderes de los partidos políticos han de ser muy distintos tanto social, cultural y económicamente de aquellos a quienes ellos conducen, constituyéndose en una clase dominante que tiene y expande su control a distintos tipos de organizaciones más allá de lo estrictamente político. Toman los sindicatos, crean “empresas del estado” y realizan negocios a través de pseudo empresarios que son contratistas del estado que operan bajo el sistema de costo + un plus. Cuando los contratistas del estado son “eficientes” sobre la base de la fórmula de un costo+un plus la utilidad es comprometida con el partido político y cuando no es eficiente la pérdida es soportada por el resto de la gente. Para fortalecer esta maquinaria de partido político, sindicato y contratistas del estado se ayuda a una expansiva clase media con orientación “profesional” que comienza a formar parte de una expansiva burocracia estatal que “parece ser racional” pero que en realidad no son más que sirvientes del poder (ver Eric Gaynor Butterfield : Congreso de Desarrollo Organizacional; 1997 – Argentina).

 

Robert Michels concuerda con Max Weber respecto de la inevitabilidad del crecimiento de organizaciones burocráticas como consecuencia del crecimiento en el tamaño de las organizaciones. La diferencia que tiene con Max Weber consiste en que para Robert Michels la burocracia no es el sistema más efectivo y eficiente estando la burocracia en directa oposición de la democracia. Los procesos de especialización y jerarquía característicos de toda organización burocrática que a los ojos de Max Weber las hace eficientes, desde el punto de vista de Robert Michels hacen imposible una toma de decisiones efectiva, basando en un sistema de comunicación que incluye propuestas participativas.

 

¿ Cómo pueden entonces las sociedades y las organizaciones crecer y desarrollarse? Alguna salida tendría que presentarse ya que sino las culturas tendrían que desaparecer. El camino que elige Robert Michels sugiere que cada tanto es necesario que emergen movimientos revolucionarios a través de figuras carismáticas. Los cambios a través de la tradición o transición no son suficientes puesto que la burocracia tiene la capacidad de adaptación necesaria que le permite mutar y sobrevivir a las nuevas necesidades (que ellas perciben como si fueran flagelos), requiriéndose por lo tanto cambios de índole transformacional. Para Michels los cambios transformacionales debieran tener una mayor periodicidad y darse más seguidos ya que inevitablemente después de la transformación revolucionaria aparecen nuevos aparatos institucionales que indefectiblemente volverán a hacer prevalecer la oligarquía.

 

Estamos ya a principios del siglo XXI y todavía tiene fuerte vigencia algunas de las muy importantes preguntas que se ha formulado Robert Michels unos 100 años atrás, en relación con el potencial que tienen las grandes corporaciones para sostener un funcionamiento democrático. Algunos autores sugieren que cuando las organizaciones y empresas están en manos del mercado financiero, y el poder de la empresa es reemplazado por el de negocio, la democracia pierde vigencia. De hecho, en los últimos años hemos presenciado un crecimiento sostenido de las grandes corporaciones y el mismo no ha venido acompañado por beneficios para otros; la mayor concentración financiera y la concentración del poder en las grandes corporaciones ha tenido como “socios” una creciente desocupación y un aumento sostenido en la criminalidad, siendo llamativo que esto sea logrado a través de gobiernos “autodenominados democráticos” (por ellos) y por los medios. Por lo cual la ley de hierro de la oligarquía de Robert Michels parece seguir teniendo vigencia ... y no es casualidad que la impulsora líder en materia de globalización – la primer ministro de Inglaterra – haya sido denominada la “Mujer de Hierro”.

 

Las implicancias del trabajo de Robert Michels son duraderas y aunque cuestionadas debe siempre tenerse en cuenta que por lo menos no todas las personas se sienten cómodas bajo esquemas participativos y más aún muchas de ellas prefieren operar bajo prácticas donde se les reduce el número de opciones posibles en su trabajo del día a día. Y esto no debe escapar a la atención de aquellos que realizan intervenciones de desarrollo organizacional.

 

Para mayor información puede acercarse a
The Organization Development Institute International, Latinamerica
a través de : www.theodinstitute.org
y también por este medio : Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

 

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