Libro: “Inteligencia Creativa”
por Harry Adler
(Separata
para participantes con Extracto de párrafos para media jornada
de Crear Empresas a cargo de Eric Gaynor Butterfield – Noviembre
2004: www.theodinstitute.org).
Nuevamente volvemos a encontrarnos para tratar de poner
foco a uno de los dilemas que vivimos todos los Empresarios.
Las empresas de hoy en día – y por supuesto esto incluye a las
nuestras – tienen una duración muy corta en relación a lo que
sucedía hace solamente una generación atrás. Antes los empresarios
que alcanzaban el éxito en sus organizaciones podían disfrutar
de muchos años de beneficios a diferencia de lo que sucede ahora
donde parece que en el mismo momento en que somos altamente
exitosos, ese mismo éxito es señal de que de allí en más es
probable que estemos por comenzar la fase terminal. Esto nos
ha llevado a sugerir que “Quizás es preferible que nosotros
destrocemos o re-inventemos nuestro propio negocio puesto que
si no lo hacemos es casi seguro que lo ha de hacer un contendor
nuestro”. De modo que nos encontramos aquí con algo que es esencial
para la continua creación empresarial donde lo más seguro que
tenemos por delante no es la vida de la misma empresa sino mas
bien su fin. Alvin Toffler deja bien en claro que una de las
características más notorias del mundo de las empresas tiene
que ver con tres aspectos claves: nuevo, diverso y temporalidad.
Que bien podríamos comenzar al revés visualizando que nuestra
empresa tiene un fin y que como consecuencia de ello es bueno
pensar en productos y servicios nuevos y variados. Nos sentimos
más cómodos con este orden.
Hemos de tratar hoy un Libro muy interesante (“Inteligencia
Creativa”) de Harry Adler para explorar como podemos re-inventar
nuestra empresa de manera continuada y sostenida. A continuación,
y en esta separata estamos incluyendo material textual del libro
de Harry Adler arriba mencionado que seguramente nos ha de ayudar
en el proceso de “re-inventar”.
Dejando de lado los números, uno sabe cuándo su CC se
está elevando. Es posible contar las experiencias del tipo “eureka”
o “de flujo” e incluso ordenarlas por su calidad o su rendimiento
monetario, o simplemente seguirle la pista a las intuiciones
creativas que nos permiten conseguir un empleo más satisfactorio,
un logro personal en nuestro pasatiempo favorito, un mejor entorno
doméstico, ser mejores esposos o esposas, o adquirir una confianza
renovada en todo lo que emprendemos. Así pues, es posible lograr
un incremento sustancial en nuestro CC si nos proponemos firmemente
explotar nuestra creatividad innata.
El presente libro no es sobre técnicas de creatividad.
El tipo de creatividad al que todos aspiramos proviene de las
profundidades del laberinto de la mente, donde residen nuestras
creencias, actitudes y motivaciones. La creatividad es mucho
más que fórmulas y técnicas.
Bichos raros y cosquilleos
Además de las pocas funciones que pueden medirse con
alguna exactitud científica —como la memoria o la velocidad
de respuesta— es casi imposible comprender un concepto mental
como la creatividad, ya no digamos explotarla. La creatividad
ha sido definida como una “propiedad autónoma” de nuestro increíblemente
complejo cerebro. Así pues, mientras las sondas espaciales visitan
los alrededores del sol, los genetistas hablan del secreto de
la vida y los físicos de una ecuación cósmica única, esta característica
humana no ha pasado de ser la “serendipia”, la “musa”, el infrecuente
eureka, la reserva especial de genios y bichos raros.
En muchos casos, los personajes creativos de la historia
no fueron niños dotados. Stephenson, el gran inventor del ferrocarril,
no supo leer ni realizar cálculos aritméticos elementales hasta
los 18 años. Es prácticamente imposible reconocer a muchos de
los más grandes genios creativos de la historia basándonos en
sus boletas escolares.
Las siglas CC, o coeficiente de creatividad, definen
la medida en que explotamos este magnífico potencial humano
creativo y lo aprovechamos para lograr lo que es más importante
para nosotros en nuestras vidas. Sus efectos, aun cuando el
incremento del coeficiente sea modesto, puede ser drástico en
la vida de un individuo y mucho mayor en el ámbito de un sistema
educacional o de una organización comercial o política. Es imposible
imaginar el impacto de la creatividad humana en un nivel global.
Las dramáticas repercusiones de la C mayúscula en la tecnología
de las computadoras y las comunicaciones en años recientes son
sólo el comienzo. Todos podemos experimentar la creatividad
en un nivel personal y lograr algo especial en nuestras vidas.
Lo que debemos preguntarnos es: “¿Puedo mejorar en alguna
de estas características?” Si es así, dado que sólo tenernos
una vida, ¿por cuáles comienzo y qué hago?” El conocimiento
por sí mismo no es suficiente. Por ejemplo, aunque la motivación
determina en gran medida la creatividad de una persona, no figura
en la mayoría de las definiciones ni de los test psico-métricos.
Usted puede utilizar sus propios recursos de creatividad
—que tal vez fueron confinados en el pasado a algunos estrechos
aspectos de su vida— y aplicarlos a sus objetivos presentes
más importantes. Tal vez sea necesario un poco de re-aprendizaje
para revivir las habilidades creativas que tenía en su infancia,
pero no hacen falta transplantes de cerebro.
Una generación de conductistas tal vez nos hizo retroceder
una década al no tomar en cuenta siquiera la creatividad y otros
rasgos humanos “invisibles”. No obstante, las definiciones que
hemos reunido ofrecen un popurrí de creatividad desde el punto
de vista de:
• sus características constituyentes;
• los procesos que implica;
• el tipo de gente que la ha ejercido;
• cómo podemos medirla;
• su aplicación en la ciencia y el arte;
• su relación con la inteligencia;
• su manifestación en los procesos biológicos
del cerebro.
Por ejemplo, éstas son algunas respuestas a la pregunta
“ es la creatividad?”:
• algo que poseen los artistas;
• una manera inusual u original de abordar
los problemas;
• la asociación de elementos cognitivos
o ideas dispares;
• un proceso que genera un producto valioso;
• una propiedad autónoma del cerebro como
sistema complejo;
• dar origen a algo novedoso y útil;
• un proceso que produce algo original
y valioso;
• ver lo mismo que los demás pero pensar
en algo distinto;
• la característica que nos hace humanos.
• ¿A qué se refiere esencialmente la creatividad, a
las personas, a los productos o a los procesos? Estos tres enfoques
han dado origen a las principales escuelas de pensamiento sobre
la creatividad y constituyen el fundamento —a veces de manera
conjunta— de la mayoría de las definiciones. Cada uno se analizará
en los capítulos restantes del libro.
• ¿Es un fenómeno social o personal? Dicho de otra forma,
¿debemos analizarla desde el punto de vista de la persona creativa
o desde el punto de vista de la comunidad que de termina en
última instancia si lo que creamos es en verdad creativo y útil?
Los capítulos 8 y 9 tratan sobre el contexto o entorno en el
que se desarrolla la creatividad.
• ¿Es común o excepcional? ¿Es algo que todos tenemos
y utilizamos en la vida diaria —aunque no al máximo— o es una
característica de personas especiales como Einstein, Mozart
o Pelé, o de otras menos conocidas pero de profesiones “creativas”?
Las definiciones se mueven entre estos dos extremos.
• ¿Es general o está circunscrita a un ámbito específico?
En otras palabras, ¿puede aplicarse en cualquier disciplina
o situación o está relacionada con cada persona en un campo
específico como la física, las carreras de Fórmula Uno o la
arquitectura? ¿Es distinta la clase de creatividad que se necesita
para componer música que la que se requiere para inventar una
nueva aspiradora o descubrir un principio cien tífico? El mismo
dilema surge en la definición de la inteligencia (v. gr.
las “inteligencias múltiples”).
• ¿Es cuantitativa o cualitativa? El uso extendido de
instrumental psicométrico para medir la creatividad parte de
la premisa de que ésta puede ser cuantificada, como cuando se
comprueba que una persona posee una serie de características
creativas. Sin embargo, también se considera a la creatividad
como algo muy personal del individuo y sólo mensurable en ese
contexto personal. En el capítulo 11 hablaremos de la psicometría.
Pensamiento vertical y pensamiento latera!
Edward de Bono acuñó el término pensamiento lateral,
al que comparó con el pensamiento vertical. El pensamiento vertical
es más o menos equivalente al pensamiento convergente y lineal
propuesto por Guilford; el pensamiento lateral corresponde al
pensamiento no lineal, divergente. Cuando pensamos verticalmente
tendemos a cavar más profundo; cuando pensamos lateralmente
cavamos en otro sitio. Es similar a la diferencia entre una
pregunta a la que corresponde una respuesta correcta única y
una pregunta de opción múltiple, o mejor aún una en la que podamos
agregar nuestros propios comentarios en el apartado de “otros”.
Cuando pensamos verticalmente seguimos profundizando porque
sabemos que hay una respuesta “correcta” a la que debemos llegar.
En la práctica solemos aceptar la primera solución verosímil
que surge y damos por hecho que es la que buscamos. Cuando pensamos
lateralmente, ninguna respuesta es considerada definitiva por
más que parezca serlo. Siempre hay una solución mejor o por
lo menos la adopción de esa premisa ayuda a la creatividad.
Al igual que las marcas olímpicas, hasta la mejor solución está
ahí para ser superada. Estas premisas son una base sólida para
edificar un mejor pensamiento y una vida más satisfactoria.
El difunto David Bohm, quizás uno de los físicos más
grandes del siglo XX, inicia su libro On Creativity con
estas palabras: “La creatividad es, desde mi punto de vista,
algo imposible de definir con palabras.”
Cuando actuamos basándonos en nuestras creencias
infundadas, éstas se cumplen. Una vez que usted acepte que su
capacidad cerebral es más que suficiente para practicar cualquier
tipo de creatividad, la concepción de productos creativos reales
será más sencilla y natural. Aunque esto es sólo i/y y aunque
ya haya escuchado mucha antes, la asimilación del conocimiento
con un propósito —el de utilizar su cerebro más plenamente—
incrementará la confianza en sus recursos mentales. El cerebro
más ordinario es una máquina de pensamiento infinito. Cuando
este hecho se convierta en creencia, aumentará su motivación
para pensar creativamente y alcanzar sus metas más importantes.
El cerebro adivina el “estado de alerta” óptimo para
enfrentar lo que “piensa” que ocurrirá en seguida (la mayor
parte de nuestra vida consta de hábitos) con lo que ahorra algunos
milisegundos. Ese pequeño margen constituye una ventaja extraordinaria
para la supervivencia. En ocasiones actuamos antes de saber
para qué lo estamos haciendo. Incluso ahora que usted está pensando
sobre esto, su cerebro está llevando a cabo sus labores de “re-archivamiento”
(como lo hace un bibliotecario todas las noches) y de “significado”
(asociación). De este modo le permite saber qué está pensando
usted mismo sobre lo que lee, y de manera tan vívida y perfecta
que usted siente como si estuviera viviendo la historia en carne
propia. Dicho sin ambages, a diferencia de las computadoras,
el cerebro humano piensa por sí mismo. Es un organismo autogenerador
que simultáneamente moldea su entorno y es moldeado por éste.
Su cerebro no es sólo el intérprete de su mundo; es el creador
de su mundo.
Esta mezcla de impulsos eléctricos y reacciones químicas
produce una configuración o estructura dinámica que está en
constante evolución. Esto es especialmente importante para la
creatividad. La mayor parte de lo que hacemos es rutina o pronto
se vuelve rutinario. Todo esto es parte de la prodigiosa técnica
neuronal: el cerebro puede anticipar cuándo y con qué
secuencia debemos llevar a cabo ciertas acciones; es una especie
de sin taxis mental. Eso significa eficiencia. Exige
un mínimo de actividad neuronal fundamentada en las pistas más
pequeñas, como cuando pensamos en estirar el brazo para beber
una taza de café.

No obstante, cuando surgen señales novedosas e inesperadas,
los patrones neuronales en funcionamiento se detienen para que
podamos dedicar toda nuestra atención a identificar, clasificar
y responder a la nueva situación. Se hace una especie de silencio
durante el cual el cerebro se agazapa y se prepara para una
acción fulminante o para regresar a la modalidad de alerta u
“ocupado” en caso de una falsa alarma. De hecho, todo nuestro
cuerpo puede paralizarse y quedarse inmóvil por un momento,
como cuando escuchamos un golpe inesperado o un grito extraño.
Nos preparamos químicamente con un embriagador cóctel de adrenalina
para el cuerpo y noradrenalina para el cerebro. Además, como
preparativo para la acción, el cerebro realiza una labor acelerada
de reconocimiento. Una vez que las señales son identificadas
y clasificadas favorablemente (no es realmente un oso pardo),
el cerebro regresa a su movediza y volátil modalidad de alerta.
Se ha transformado en un nuevo cerebro, listo para el resto
de la vida.
Desde hace mucho tiempo se ha relacionado al lado izquierdo
del cerebro con el lenguaje y otras facultades simbólicas como
las matemáticas, la lógica y el razonamiento progresivo. Los
pacientes con daños en el hemisferio izquierdo, por ejemplo,
frecuentemente tienen dificultades con el habla. Asimismo, los
pacientes con daños en el hemisferio derecho —como los provocados
por un infarto— frecuentemente tienen dificultades con la conciencia
espacial; por ejemplo, para encontrar el camino de una habitación
a otra.
Muchos creadores famosos no mantuvieron relaciones prolongadas,
y aquéllos que tuvieron esposas y familias —Einstein, Freud,
Gandhi, Picasso— sostuvieron relaciones problemáticas. Einstein
contaba: “Viví solo en el campo y me di cuenta de cómo la monotonía
de la vida tranquila estimula a la mente creativa.”
Preguntas y compromisos a propósito de la creatividad
Una vez que reconocemos que tenemos todos los recursos
creativos innatos necesarios, es importante —desde el punto
de vista práctico— identificar las barreras de la creatividad.
Éstas pueden expresarse como simples preguntas que no son muy
difíciles de responder y que pueden ayudarlo a determinar si
su CC actual es elevado, regular o bajo. El temor a muchas cosas
evita que seamos creativos (ver diagrama siguiente).

Es posible poner de cabeza estas preguntas y expresar
de manera sencilla y positiva algunas de las características
tratadas en este capítulo. Para pensar creativamente debemos:
• confiar en que lo que queremos puede lograrse;
• abrir la mente a ideas nuevas;
• aceptar que más vale maña que fuerza;
• habituarnos a preguntar por qué;
• ser más curiosos;
• ejercitar la mente;
• no caer en rutinas;
• encontrar tiempo para pensar;
• adoptar la perspectiva opuesta;
• ver las cosas desde otros puntos de vista.
La frustración
Yo agrego una etapa de “frustración” antes de la de
incubación. Normalmente estamos dispuestos a dejar algo de lado
cuando nos topamos de frente contra una pared o sentimos que
no estamos llegando a ningún lado. El problema o la tarea se
complica demasiado. Al parecer, ésta es la etapa en la que ocurre
la incubación y produce los eurekas. Casi todas las personas
creativas atraviesan por estos vaivenes emocionales y han aprendido
a aceptarlos como parte del proceso. Si consideramos a la frustración
como una etapa normal, no nos sentiremos tan perturbados cuando
se presente. Todo parece indicar que la mente inconsciente simplemente
toma el mando cuando la mente consciente admite que ha llegado
a su límite. Es un extraño tipo de asociación.
Un poeta, por ejemplo, puede recurrir a la inspiración
del hemisferio derecho mientras maneja la estructura lógica
del lenguaje con el hemisferio izquierdo. En estas dimensiones
del pensamiento entran en juego procesos mentales completamente
diferentes. Una de las claves de la creatividad es aprender
a explotarlos de manera consciente y específica.
En un estado de reposo, las personas creativas no muestran
funciones cerebrales distintas a las de las no creativas (“creativas”
según los test psicométricos), sino sólo mientras realizan una
labor creativa. Por tanto, la personalidad creativa, si es que
existe tal cosa, no ha podido rastrearse mediante un escaneo
(ni ha sido posible localizar un “gen de la creatividad”). Por
otra parte, una persona muestra más actividad en el hemisferio
derecho cuando se le pide que piense creativamente (por
ejemplo, para contar una historia) que cuando no se le pide
que sea creativo. Así pues, el cerebro no sólo es flexible en
todas sus funciones sino que está muy abierto a la sugestión
y a la información en todo lo que hace. Como vimos en el capítulo
3, en el cerebro no hay nada inerte sino que hay un continuo
proceso cibernético.
Inhibición
Las investigaciones demuestran que la creatividad disminuye
cuando la persona está inhibida de alguna forma. Esto puede
ocurrir:
• cuando se le observa;
• cuando es consciente de que se le está evaluando;
• cuando está bajo el control de una autoridad;
• incluso cuando se le ofrece una recompensa por la
realización apropiada de una tarea.’

Eurekas instantáneos
Esto no significa que siempre podamos alcanzar el estado
de flujo o lograr inmediatamente un eureka. El proceso no se
da de esa forma. Lo que sí significa es que estos momentos tan
especiales serán más frecuentes y cada vez tendremos más confianza
en nuestra capacidad para realizar exitosamente tareas futuras.
Esta es una actitud que acarrea su propio cumplimiento (igual
que una imagen negativa de uno mismo) y es un recurso muy poderoso
para enfrentar situaciones que sería imposible resolver de otro
modo.
La experiencia de flujo es uno de los momentos más fructíferos
y memorables que los seres humanos podemos disfrutar y parece
estar en la esencia misma del ser humano. Estas experiencias
pueden hacernos mil veces más productivos; son capaces de convertir
tareas laboriosas y poco gratificantes en actividades que pagaríamos
por hacer. Una sola experiencia de flujo puede representar un
avance cuántico en el desarrollo personal o un momento crucial
en nuestra vida. No conocemos la neurofisiología de estas experiencias,
pero eso no impide que las disfrutemos (como a la electricidad
cuando oprimimos un interruptor) una vez que sabemos cómo programar
el proceso en nuestra vida.
Motivadores
Los motivadores intrínsecos y extrínsecos son factores
incluidos en el WPI (Work Preference Inventory inventario
de preferencias laborales), famosa prueba que los investigadores
del campo de la creatividad han utilizado durante años. Las
investigaciones suelen concentrarse en las distintas características
relacionadas con las motivaciones intrínsecas y extrínsecas.
Por ejemplo:

Las personas que obtienen puntuación alta en la escala
de las motivaciones intrínsecas, invariablemente realizan un
trabajo mucho más creativo que las que destacan en la de los
factores extrínsecos. Asimismo, las personas de profesiones
que solemos identificar con la creatividad (artistas, investigadores
y otros por el estilo), tienden a obtener puntuaciones más altas
de motivación intrínseca. Esta información es útil principalmente
para dos cosas: 1) nos ayuda a entender qué es la creatividad
y en especial cuál es la importancia de la motivación; 2) si
desarrollamos estas características podemos incrementar nuestra
propia creatividad en general.
La motivación debe respaldar a la persona durante todo
el proceso creativo e implica una producción creativa, la producción
de algo valioso.
Cuando analizamos casos de personas altamente creativas
comprobamos que los periodos de creatividad pueden ser prolonga
dos, incluso de varios años. Esto coincide con los resultados
de las investigaciones historiométricas que muestran que normal
mente una persona estuvo inmersa completamente en su ámbito
antes de generar productos creativos auténticos (se habla en
general de un periodo de diez años). Esto explica por qué es
necesario un amor tan intenso por la actividad; sin él, difícilmente
podría mantenerse la entrega durante tanto tiempo. También explica
cómo el individuo creativo puede seguir trabajando hasta modificar
el ámbito mismo, a través de un cambio de paradigma de reglas
y fronteras. Un compromiso menos duradero o intenso sería inca
paz de producir el nivel de conocimiento necesario, para lo
cual —para una mente creativa e inquisitiva— una vida parece
demasiado corta.
Evaluación e inhibición
Muchas de las investigaciones sobre motivación tienen
que ver con la evaluación de la obra o producto creativo, y
sobre la manera en que esta valoración afecta a la creatividad.
Por ejemplo, en un estudio al que ya nos hemos referido, se
pidió a un grupo de estudiantes universitarias que elaboraran
un collage en papel; a una parte de ese grupo se le dijo que
su trabajo sería evaluado y a la otra no. En el primer caso
se les dijo que sus diseños finales iban a ser calificados por
alumnos graduados en arte. A las alumnas del segundo grupo se
les dijo que el investigador sólo estaba interesado en los estados
de ánimo que presentaran mientras realizaban la actividad y
que los diseños finales no importaban. Posteriormente, un jurado
conformado por artistas determinó el grado de creatividad que
mostraron los resultados (aunque subjetivo, en este rubro suele
haber consenso entre los jueces). Aquéllas que sabían que su
trabajo iba a ser evaluado mostraron mucha menos creatividad
que las del otro grupo. Sus habilidades creativas estaban fuera
de duda, pero las circunstancias no las motivaron a crear.
Información o intervención
Investigaciones más recientes han demostrado que en
algunas circunstancias, los motivadores extrínsecos pueden ejercer
una influencia positiva sobre la creatividad. En un experimento,
los sujetos recibieron indicaciones sobre cómo tener éxito o
“ser creativos” en una actividad particular y fueron recompensados
por poner en práctica esos procedimientos. La mayor parte de
estos estudios utilizan test estándar de creatividad, por lo
que evalúan aspectos como originalidad, fluidez, flexibilidad
y capacidad de desarrollo. Cuando se dijo a los sujetos que
la originalidad se iba a medir en términos de qué tan in usuales
eran las respuestas —una simple aclaración sobre lo que significaba
“originalidad”— ésta aumentó. Ellos aceptaron el comentario
como una información útil y no como una instrucción o una intervención.
Por desgracia, estos resultados no se han visto reflejados en
los métodos de enseñanza de la creatividad, ni siquiera en las
empresas más progresistas.
Pensamiento divergente
La principal característica considerada en los test
psicométricos es el pensamiento divergente. Los test más conocidos
son: el test de producción divergente Estructura del intelecto
(Structure of ihe Intellect SOI) de Guilford; el Test
de pensamiento creativo de Torrance (Torrance Test of Creative
Thinking, TTCT); y los de Wallach y Kogan, y Getzels y .Jackson,
respectivamente. Todos se utilizan ampliamente tanto en el campo
de la investigación de la creatividad como en el de la educación.
El TTCT, basado en muchas características del SOI, es el test
de pensamiento divergente más usado y se utiliza en varios países.
Existen varias decenas de test como éstos que incluyen
los elementos del pensamiento divergente del modelo de SOI de
Guilford. La serie de pruebas comprende:

Éstos son los elementos principales del pensamiento
divergen te, como ya hemos visto:
FLUIDEZ: número de ideas.
FLEXIBILIDAD: variedad de perspectivas.
ORIGINALIDAD: excepcionalidad desde el punto de vista
estadístico.
DESARROLLO DE IDEAS: ir más allá de lo requerido por
la prueba.
Tanto Getzels y Jackson como Wallach y Kogan desarrollaron
test similares. El Test de casos (Instances Test)
por ejemplo, pide a los estudiantes que nombren todas las cosas
que se les ocurran que se muevan sobre ruedas, que hagan ruido,
etcétera. Usted puede formular uno de estos famosos test de
creatividad y practicarlos para su propia satisfacción. Incluso
puede dar seguimiento a sus avances a lo largo del tiempo. Esto
no sólo fomenta la creatividad sino que crea el hábito
de pensar de esa manera, algo crucial para ser creativo y no
sólo actuar creativamente, algo que hay que hacer de
todos modos.
Factores a tomar en cuenta por la compañía
Una organización deberá considerar por separado cada
uno de los rasgos creativos mencionados y tomar en cuenta las
muchas variables específicas de su compañía. Entre ellas están:
• los individuos creativos;
• el tipo de productos o servicios, especialmente de
los “productos creativos” (lo que la compañía espera de sus
empleados creativos);
• el entorno físico (espacios relajantes o ubicación
agradable)
• la cultura corporativa;
• el líder y su estilo.

Toda solución deberá alcanzar un equilibrio entre las
necesidades de ambas partes, pero esto siempre será mejor que
una estructura o un sistema impuestos desde fuera. Lo más importante
es que el problema sea planteado al cerebro creativo de las
personas mismas. Esto traerá varios beneficios:
• Asegura
la “propiedad” de los acuerdos finales, un requerimiento fundamental
para el proceso de planeación y para el compromiso del personal.
• Probablemente
producirá las soluciones más prácticas e ingeniosas. Las personas
creativas empiezan por formular las preguntas correctas. Ellas
conocen mejor que nadie sus propias necesidades.
• Incorpora
las preocupaciones y percepciones que tiene el personal en vez
de las que la administración cree que tiene, por lo que las
posibilidades de éxito aumentan.
• Toma
la vía de comunicación más directa, evitando así el frecuente
problema de la comunicación deficiente.
Este proceso orgánico puede provocar más cambios de
los que se habían planeado originalmente, tal vez en ámbitos
como el diseño de productos o la estrategia de mercado. Lo que
en otro contexto podría ser considerado “problemas con la gente”
pueden convertirse en oportunidades estratégicas, otra tarea
para la mente creativa. Mientras el futuro de un negocio dependa
de la mente creativa de un pequeño porcentaje de su personal,
éste debe participar en el proceso estratégico de formulación
de la política de la empresa. Todos los recursos y métodos creativos
de ésta deben tomar parte en la vital tarea de crear y conservar
una cultura de creatividad en toda la organización. En los departamentos
de atención a clientes, por ejemplo, creatividad significa estar
un paso adelante del cliente, anticipar sus necesidades en vez
de re accionar a ellas.
Desdoblamiento
El desdoblamiento consiste en llevar un problema a un
nivel “lógico” más alto o más bajo. Para ilustrar el concepto,
piense en una palabra u objeto cualquiera, por ejemplo, perro.
El desdoblamiento lógico en sentido ascendente puede llevarnos
a mascota (la clase a la cual pertenece el perro y de la que
los perros son un ejemplo), para continuar con mamífero, animal,
ser vivo, etcétera. El desdoblamiento descendente puede llevarnos
a pata (como parte) o spaniel (como tipo).

Estas dimensiones ascendentes y descendentes presentan
el panorama general en contraste con las partes o los detalles
del proceso de pensamiento. Hemos hablado de estos aspectos
a lo largo del libro y están relacionados, a grandes rasgos,
con cada uno de los hemisferios del cerebro. Al practicar estos
acercamientos y alejamientos (visión del árbol y del bosque)
podemos emular lo que el cerebro hace de manera natural.
El desdoblamiento en sentido ascendente de un problema
puede revelar un problema mayor del que el conflicto actual
es sólo un síntoma o parte. Por ejemplo, el problema de no poder
pagar la cuenta del gas puede desdoblarse en sentido ascendente
hasta el problema de no vivir con apego a nuestros ingresos,
o desdoblarse en sentido descendente hasta las maneras de ahorrar
en el consumo de gas.
Esta técnica es muy útil en la negociación, pues el
desdobla miento ascendente tiende a favorecer los acuerdos.
Todos queremos “actuar de buena fe”, “jugar limpio” y establecer
acuerdos de ganancia recíproca. El desdoblamiento descendente
puede revelar un escollo de poca importancia que no costaría
mucho ceder o negociar. La negociación es ejemplo de habilidad
creativa práctica que puede traducirse muy pronto en dinero.
También es una herramienta invaluable para tratar con niños
y adolescentes, aunque esto requiera aún más creatividad.
Análisis de campos de fuerza
Esta conocida técnica identifica las “fuerzas” o factores
positivos y negativos que intervienen en un problema y es similar
a elaborar una lista de pros y contras. En este caso se anotan
las cosas que nos ayudan a lograr lo que querernos (mitigar
un problema, por ejemplo) y las que nos lo impiden o dificultan.
Puede haber muchas de cada categoría, la creatividad reside
en pensar en factores que normalmente no se nos hubieran ocurrido.
La intención es, por tanto, maximizar las fuerzas positivas
y minimizar las negativas hasta alcanzar un equilibrio aceptable.
Una fuerza negativa puede ser convertida en una oportunidad
o redefinida como un factor positivo cuando se le considera
desde otro punto de vista.

Una variante consiste en escribir de un lado lo que
queremos o necesitamos (al planear un cambio de casa o un proyecto
laboral importante) y del otro, lo que podría impedirnos obtenerlo.
Una versión más consiste en escribir lo que queremos
en la columna de factores positivos y lo que no queremos en
la de los negativos; por ejemplo, al valorar un cambio de profesión
o de lugar de residencia. La enunciación de estos componentes
nos obliga a aclarar nuestros pensamientos y al considerarlos
en términos de fuerzas podemos ver los problemas más objetivamente
como un intercambio de factores positivos y negativos. Mientras
más fuerzas identifiquemos en cada caso, más efectiva resultará
la técnica.
Diagrama: “Cómo logro...”
Éste es un ejemplo representativo de varias técnicas
que utilizan las preguntas qué, por qué, quién, dónde, cuándo
y cómo. La ven taja de la provocación “¿cómo?” es que se aborda
el problema desde un punto de vista práctico; no sólo pensamos
qué hacer, sino cómo hacerlo. Esto concentra la mente de una
manera especial y conforme el “árbol” avanza, nos lleva a un
punto donde podemos hacer algo tan simple como llamar por teléfono
a alguien.

Después de cada “ logro...?” preguntamos otro más que
surja directamente del anterior pero que tome otro ángulo. Por
ejemplo: “ logro que Valeria deje de estacionarse en mi lugar?
¿Cómo logro llegar más temprano? ¿Cómo logro pasar por alto
las cosas sin importancia? ¿Cómo logro cambiar las llantas en
la oscuridad?”, etcétera. Esta técnica normalmente cumple dos
cometidos: 1) Redefine el problema, en ocasiones varias veces.
Para cuando agotemos los “¿cómo logro...?” y empecemos a girar
en círculos, habremos identificado el problema real, que puede
ser distinto al problema actual o síntoma. 2) Al concentrarnos
en el “¿cómo logro...?” (y no en el ¿qué? o el ¿por qué?), cada
respuesta podrá llevarse a la práctica con una acción
específica o con un poco más de reflexión.
Si este ejemplo nos ha llevado hasta la pregunta “¿cómo
logro expresar lo que pienso y tener seguridad en mí mismo?”,
tal vez podamos continuar con:
¿Cómo logro
tomar un curso de reafirmación personal?
¿Cómo logro
que me lo patrocinen?
¿Cómo consigo
un número telefónico?
Cada “¿cómo logro...?” nos acerca a una acción específica,
aunque sea sólo para empezar. Hasta los “¿cómo logro...?” trascendentales
(“¿cómo tener seguridad en mí mismo?”) se prestan a esta técnica.
Todo lo que necesitamos es plantearlos más veces y habrá más
comprensión creativa.
Puntos de vista
Algunas técnicas utilizan una lista de preguntas que
nos obligan a analizar un asunto desde distintas perspectivas,
cada una proporciona ideas y soluciones nuevas. Por ejemplo,
podemos:
• desdoblar
en sentido ascendente o descendente como vimos en la primera
técnica;
• identificar intenciones positivas por ejemplo,
de un persona involucrada en determinada situación;
• identificar un resultado distinto del problema
o la situación, e imaginar consecuencias positivas y negativas;
• aplicarlo de manera personal para identificar
si el problema tiene que ver con nosotros de manera personal
y de qué manera específica se opone a nuestros valores o creencias
(“esto no debería permitirse”);
• adoptar un enfoque filosófico del tipo “así es
la vida”.
• alterar las escalas temporales, imaginando
cómo nos sentiríamos respecto al problema en una semana, un
mes o un año, o cómo nos hubiera afectado hace un año. Lo importante
no es el tiempo en sí —todos lo percibimos de manera distinta—
sino la alteración que este nuevo punto de vista provoca en
nuestros patrones neuronales;
• pensar en una analogía;
• ver el problema desde la perspectiva de una persona
a la que conocemos y respetamos.
Cualquiera de estas perspectivas puede ser suficiente
para sacarnos de un patrón mental que ha favorecido la percepción
de un problema. Todas éstas son el tipo de perspectiva que obtenemos
después de una noche de sueño reparador, de unas vacaciones
del trabajo o de las responsabilidades domésticas. Son simplemente
provocaciones más deliberadas y concentradas que se valen de
cualquier ángulo que pueda resultar pertinente. Cada punto de
vista puede someterse a otras técnicas (la lluvia de ideas,
por ejemplo) para “explotarlo” a fondo. Las técnicas para desarrollar
la creatividad cumplen funciones similares y es posible aplicar
más de una al mismo problema.
Inversión
Estas técnicas suscitan el pensamiento lateral por medio
de la in versión de una situación, una aseveración o un problema.
Lo que se pretende es dar al asunto un giro de 180 grados para
ver qué resulta, en vez de considerar los cambios parciales
que normalmente mane jamos en la modalidad de pensamiento consciente
o racional. La perturbación total de los patrones mentales familiares
provoca asociaciones y perspectivas nuevas relativas al mismo
problema.
Esta técnica puede implicar algo tan sencillo como invertir
las aseveraciones “verdaderas” de un análisis de campo de fuerzas
o de ventajas, desventajas, oportunidades y riesgos (análisis
SWOT, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, en una empresa,
un problema debido al hecho de que “no somos líderes de mercado”
podría analizarse a la luz de la inversión “somos líderes de
mer cado”. Se contemplan nuevas “verdades” con el fin de cuestionar
las viejas. Al igual que con las demás técnicas provocativas,
es usted quien debe realizar el pensamiento divergente. En este
caso tendría que considerar las implicaciones de ser un líder
de mercado. Hay cosas que haría si fuera líder de mercado y
que podría hacer ahora. Por ejemplo, podría hacer las cosas
que convirtieron a otro en líder de mercado. Tal vez tenga que
visualizarse como tal, del modo en que los libros sobre pensamiento
positivo nos dicen que nos visualicemos como personas exitosas
o acaudaladas. La induce este proceso de pensamiento. Al escribir
los problemas y sus inversiones, su mente se hace cargo de ambos
y obtiene “permiso” para realizar su trabajo creativo.
La inversión normalmente no es más que un estímulo similar
al que proporciona una idea “tonta” (para otra persona) en una
sesión de lluvia de ideas. Pero incluso la insinuación de un
nuevo significado o una salida para una situación reversible
pueden abrir la ruta mental que necesitamos. La creatividad
consiste en adoptar puntos de vista esencialmente distintos
u opuestos. La inversión hace lo que toda persona creativa hace:
elabora un significado nuevo a partir de los fragmentos dispares
que tiene a la mano. Para usar una analogía, ve el “bosque”
más que al “árbol”, con lo que percibe algunas cosas que nos
ayudan a entender mejor al árbol y otras para saber en qué pueden
servirnos los árboles.
Les vamos a entregar un formulario que hemos de completar
bajo el nombre de “Auto-apreciación en Re-Invención”. Es importante
que tratemos de aprender respecto de cuán predispuestos estamos
a re-inventar puesto que la re-invención es hoy indispensable
dentro del mundo de las empresas y de los negocios. Pueden tomarse
un pequeño descanso, y luego del break y del café, hemos de
compartir luego de trabajar en grupos, algunas de las conclusiones
a las que hemos arribado en cuanto a nuestras naturales diferencias
entre “otros” como re.-inventores, como podemos aplicar algunas
prácticas de re-invención en nuestras empresas.
Gracias por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – RODP
Presidente The Organization Development Institute
International, Latinamerica
www.theodinstitute.org
Board Member of The Organization Development
Institute – Worldwide (World Leader in O. D.)